lunes, 19 de diciembre de 2011

“Pepe Otal, el viaje infinito”, película de Pedro Nares


Se presentó este domingo 18 de diciembre en el bar Montse de la Barceloneta (en Barcelona) el reportaje realizado por Pedro Nares en conjunción con Ernest F.Sala sobre Pepe Otal. Se trata de una película de una hora y ocho minutos de duración en la que se muestran las múltiples facetas del insigne titiritero de Albacete a través de entrevistas realizadas a él mismo así como una recolección de varios testimonios a cargo de Jordi Ràfols, Manel Martí, Jordi Bertrán, Pep Gómez, Pilar Gálvez, Oriol Font, Albert Tort, Carlos López, Carles Codina, Mila Cubero, Jaume Tomillero, Jesús Atienza y Toni Rumbau.

Pepe Otal y Marta Otzet, en el bar del Teatro Malic.
Diciembre 2001.
La película está realmente muy bien hecha y los que asistimos al acto nos hicimos cruces de que hubiera durado más de una hora, pues nos la tragamos entera sin noción alguna del tiempo transcurrido. Sirve sobretodo para mostrar la compleja personalidad de Pepe Otal, con una variedad de facetas que sus distintos amigos van desplegando en la película una tras otra, algunas de ellas contradictorias y por ello tan interesantes, pues de lo que no cabe duda es que todas son reales y fundadas por años de experiencia y de amistad. Junto al Pepe sabio y amable está el Pepe canalla y endurecido, y frente al poeta inspirado y buen conocedor de las constelaciones, el lúbrico y donjuanesco Pepe que sólo busca satisfacer sus ardores amorosos. Este enamorado de la muerte que fue Otal confiesa que en realidad no sabe nada de ella, y que prefiere no tener que definirla ni conocerla, seguramente para no enturbiar una relación profunda que duró hasta que ella se lo llevó a su palacio.

La película recorre la vida de Pepe desde su infancia en Albacete, su paso por la escuela náutica, su aprendizaje con el señor Tozer, sus primeras andaduras en los años del cambio político en España, con una clara afinidad anarquista que nunca abandonó, y la creación de su compañía Grupo-Taller de Marionetas, instalada primero en una escuela ocupada de la Barceloneta y, dieciocho años más tarde, en el local de la calle Guardia, en pleno  Barrio Chino.

Creo que Jordi Bertrán es quién mejor da en el blanco a la hora de situar al personaje, de quién dice que para él, su mejor obra fue el mismo taller que fundó con su ambiente abierto y su generosidad con los amigos y con cualquiera que acudiera a él. Algo que queda demostrado por todos los titiriteros que tuvieron el Taller como su punto de partida y por su pervivencia actual, pues incluso tras muerto, su herencia, encarnada en lo que es hoy la Casa-Taller de Pepe Otal, sigue dando sus frutos.

La película volverá a presentarse precisamente en la Casa-Taller de Pepe Otal este próximo viernes 23 de diciembre, a las 19h de la tarde.

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