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miércoles, 19 de enero de 2011

Las marionetas del Museo de Moravia de Brno

Tras regresar a Barcelona después de pasar por Londres y París, he tenido tiempo para montar algunas de las imágenes tomadas en el Museo de Moravia de la ciudad de Brno, en la República Checa, dónde mis Rutas de Polichinela me llevaron en diciembre.



Se trata de una colección impresionante de marionetas populares pertenecientes a las compañías de familias ambulantes del país que estaban en activo durante parte del XIX hasta bien entrado el siglo XX. Me las enseñó el director del Departamento de Teatro del Museo, el profesor Jaroslav Blesha, encargado del mantenimiento de las colecciones y un profundo conocedor de la historia de las marionetas de este país. Su libro "Marionetas Checas" (ceska loutka) escrito con Pavel Jirásek y con imágenes del fotógrafo Váctar Jirásek, editado por Kant, Praga, en 2008, es una maravilla en la que se desvela la riqueza de la tradición marionetística checa, de una calidad excepcional.

Por cierto, que Kasparek, el personaje en el que se encarnó el espíritu de Polichinela en esta zona, es el único de la familia que lleva bigote y perilla.

Adjunto pues este pequeño reportaje casero que da una idea de las maravillas que se encierran entre las paredes del Museo de Moravia de Brno.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Praga y Kasparec

(imagen de Kasparec en la fachada de un teatro de Praga. Foto de Narrisch)

Siguiendo las Rutas de Polichinela, me encuentro en la ciudad de Praga, una de las capitales marionetísticas de Europa. La figura polichinesca que habita en ella es Kasparec, un primo hermano de Pulcinella que encarna el espíritu alegre, pícaro y divertido de los checos. Pero Praga es mucho más que Kasparec: una ciudad con una larga tradición de marionetas de hilo y de otro tipo de "marionetas" más sutiles. Hay que saber que la leyenda sitúa a Fausto en Praga (su casa se puede visitar, en la plaza Karlovo) y que los alquimistas ocuparon aquí un lugar importante de modo que incluso hay una calle muy pintoresca y de obligada visita que lleva el nombre de "Calle de los Alquimistas". Pero sobretodo sobrevuela Praga la sombra legendaria del Gólem, este desdoblamiento del barrio judío creado por el rabino Loew para proteger al gueto, una supermarioneta de barro que tenía vida propia y se movía sola, insuflada por el aliento de la palabra divina.

La ciudad, fiel a estas realidades que definen su imaginario, ha llenado sus tiendas de souvenirs con marionetas de todo tipo, que los turistas se llevan como recuerdo. Se entiende por todo ello que pese a la nieve que llena las calles y a temperaturas que van de los -3ºC a los -10ºC, recorra sus calles con gran entusiasmo.