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sábado, 5 de julio de 2014

Inaugurada en el Museu da Marioneta de Lisboa la exposición “Rotas de Polichinela”


Las Rutas de Polichinela que se iniciaron en 2010 bajo el testimonio directo de este blog, se van desplegando en el tiempo con más alegrías de las que sospechábamos en sus comienzos. Tras la publicación del libro y la exposición realizada por el TOPIC de Tolosa, toca ahora el turno al Museu da Marioneta de Lisboa, quién desde el primer momento mostró su apoyo e interés por el proyecto.

Giopino y su mujer, de Bérgamo.
Bajo la inteligente dirección de María José Machado Santos, el Museu ha presentado una bellísima exposición, con piezas que ya estaban en la de Tolosa, pero con algunos cambios significativos, como los nuevos títeres traídos por Bruno Ghislandi procedentes de varias familias de titiriteros italianos y, sobre todo, con una espléndida presencia de Robertos, todos ellos de Manuel Rosado, uno de los bonecreiros más interesantes que tuvo Portugal a mediados del siglo XX.

Momentos de la inauguración.
Impresiona ver el despliegue de la familia europea de Polichinela, todos los títeres dispuestos en tres líneas ante el mapa de Europa, en el que aparecen indicados los distintos personajes, mostrando así su ubicación geográfica. Creo que la presencia del mapa, que también estaba en Tolosa, es fundamental para indicar esta idea de que “la diferencia une”, que bien podría ser el lema de una Europa Unida de las Diferencias, sin duda la mejor aportación que nuestro continente podría dar al mundo contemporáneo.
Una Europa estirada en el tiempo y en la geografía, pues en ella no sólo están los más directamente emparentados con  el Pulcinella napolitano, sino también el Petrushka ruso, el Karagöz turco, el Mobarak iraní o el Aragosi egipcio (que finalmente no pudo estar presente en la exposición pero que sobrevive en su bullicioso país). 

Procesión de Semana Santa de Manuel Rosado.
Procesión de Semana Santa de Manuel Rosado.
Procesión de Semana Santa de Manuel Rosado.


Deslumbraron los robertos de Manuel Rosado. Ver su procesión de Semana Santa ocupando uno de los puestos neurálgicos de la exposición fue una verdadera alegría para mi, pues siempre he considerado que este conjunto de piezas es una de las principales joyas de la corona del Museu da Marioneta. 

Títere de Manuel Rosado
Para los que se interesan por estas tradiciones, es plenamente recomendable que vayan a Lisboa y se dejen caer por el Museu da Marioneta para ver la exposición y dejarse poseer por la vitalidad que rezuman los títeres expuestos. Los hallará quietos, pero con toda su energía potencial intacta, siendo ésta una de las maneras de captar la esencia de esos seres a los que las manos del titiritero convierten en sujetos parlantes. 

De izquierda a derecha, los bonecreiros de robertos Manuel Costa Dias, Sérgio Rolo, Francisco Mota, José Gil, Marcelo Lafontana, Sara Henriques, Raul Constante Pereira, Vitor Santa-Bárbara y Jorge Soares. Faltan en la foto Nuno Correia Pinto y Rui Sosa.
El mismo día de la inauguración, hubo un encuentro de bonecreiros (nombre con que se llaman los titiriteros en Portugal) de los que hacen el Dom Roberto-. En realidad eran diez roberteiros y el mamulengo de Marcelo Lafontana, brasileño instalado en Porto. Los nombres de los robertos presentes eran Raul Constante Pereira, de Porto, el veterano bonecreiro y también investigador Francisco Mota, de Porto, Jorge Soares, de Faro, José Gil, de Alcobaça, autor del libro Teatro Dom Roberto, la joven Sara Henriques, de Porto que pronto se instalará en Montemor-o-Novo, Nuno Correia Pinto, de Albarraque, hoy residente en Cacém, Rui Sosa, de Porto pero residente en Arcozelo, Manuel Costa Dias, de Porto residente en Évora, Sérgio Rolo, de Lisboa instalado hoy en Macau, China, y Vitor Santa-Bárbara, de Lisboa residente en Foros de Amora. Faltaba Joao Costa, que no pudo asistir este día pero sí los hará en los maratones de Robertos de los próximos días. 

Sara Hrnández, Nuno Correia Pinto y Raul Constante Pereira
Como ya dije en el artículo publicado en Titeresante (ver aquí), “Una extraordinaria vitalidad inundó el Claustro del Convento das Bernardas, energía sonora, gestual y visual, que ponían voz y alma a los títeres quietos de la exposición, como si los bonecreiros portugueses del Dom Roberto hubieran querido unirse en un acto de hermoso hermanamiento con sus parientes de Europa, desde el próximo Don Cristóbal Polichinela hasta los lejanos Petrushka, Mobarak o Karagöz. El Museu se convirtió así en una curiosa caja de resonancia donde las singularidades más preciosas de los pueblos de Europa, que estas tradiciones titiriteras sin duda representan, se juntaran para clamar sus diferencias y por ello mismo sus deseos de convivir y de reconocerse mutuamente.”

Títeres y retablo de Rui Sosa.
Adjunto algunas de las imágenes tomadas durante la inauguración en el Museu da Marioneta de Lisboa. 

Roberto que representa a Chiranga, el único torero negro que existió en Portugal. Títere de Rui Sosa.



martes, 10 de diciembre de 2013

Presentación en Tolosa y Alicante del libro “Rutas de Polichinela”



Se presentó en Tolosa y más tarde en Alicante, el libro “Rutas de Polichinela. Títeres y Ciudades de Europa”, un proyecto en el que vengo trabajando desde el año 2010. Quién ha seguido este blog, ya conocerá los intríngulis del asunto, pues cada viaje emprendido ha tenido sus correspondientes entradas, unas veces profusas y detalladas, otras más lacónicas y escasas. Pero lo importante es haber llegado a puerto, que en este caso consiste en el libro terminado y publicado. 

Debo decir que ya desde un principio, Arola Editors se había comprometido a publicar las dos versiones en catalán y castellano. Pero con los tiempos que corren, nunca hay que dar nada por sentado. La suerte y la buena disposición del TOPIC de Tolosa quisieron que mostrara su interés en coeditar el libro en su versión castellana, motivo por el que ha salido y se ha presentado primero en esta lengua, mientras que la catalana saldrá en breve. La razón es clara: ya desde el comienzo, el proyecto del libro ha avanzado en paralelo a la exposición inaugurada en octubre de 2013 en el TOPIC de Tolosa con el mismo título de Rutas de Polichinela, pues ambos, libro y exposición, nacieron de un mismo impulso y en un mismo momento. La exposición puede verse en Tolosa hasta febrero de 2014, y el libro se encuentra ya a la venta en la misma página web de Arola Editors, o en portales On Line como Amazon. 

La presentación en Tolosa fue un acto más bien íntimo y acogedor, en la Sala Taller del TOPIC, en la que asistieron varios de los titiriteros que participaban en el Titirijai de este año, más algunos amigos del lugar y los responsables del TOPIC, que quisieron arroparme con su presencia. Se encargó de introducir el acto Enkarni Genua, veterana titiritera del grupo Txotxonguillo y una de las personas claves del proyecto tolosano desde sus inicios. Escritora también –tiene varios libros publicados, además de escribir con regularidad para la prensa local–, Enkarni me definió como lo que soy: un espécimen de múltiples registros,  que ha tocado muchas techas y que últimamente se ha dedicado más a la escritura. Habló del libro “Malic, la Aventura de los Títeres” como un claro antecedente del que presento ahora. Y acertó Enkarni al comparar los dos libros pues aun siendo Malic un libro de memorias y de carácter autobiográfico, en él ya desarrollé este estilo de libro de viajes tratado de un modo muy personal, que busca el equilibrio entre la necesaria y púdica distancia, y un acusado subjetivismo que no se corta. 

Diablo. Exposición Rutas de Polichinela en el TOPIC
Cuando me tocó hablar a mí, me ceñí a una especie de corta conferencia comprimida en el tiempo, en la que expliqué los antecedentes que me llevaron a querer escribir este libro, así como sus planteamientos generales. Recalqué que no se trata de un trabajo académico ni teórico, aunque a veces haya reflexiones sobre el lenguaje de los títeres y de las tradiciones populares, sino que parte de la experiencia personal y de una perspectiva de buscada subjetividad. Es pues un libro de viajes y de títeres. Para mí, los títeres han sido una excusa para interrogarme sobre las ciudades que visitaba, y lo mismo puede decirse de las ciudades respecto a los personajes y las tradiciones que contienen. Los títeres como un reflejo de las ciudades, y viceversa, las ciudades reflejándose en sus personajes populares. 

Guignol. Exposición Rutas de Polichinela en el TOPIC.
A continuación, pasé revista a algunas de las ciudades que salen en el libro, mostrando el tipo de abordaje que les he dado, con algunos ejemplos concretos.

Más tarde, hice una visita guiada de la exposición con varios de los presentes, explicando las diferentes tradiciones y personajes expuestos, así como anécdotas sobre las estancias vividas en las respectivas ciudades. 

En Alicante, presenté el libro tras la función de mi espectáculo “A Manos Llenas” en la salita “Caja Negra” del Centro Cultural Las Cigarreras (ver el artículo sobre el Festival de Alicante que he publicado enTiteresante aquí). 

Edificio de Las Cigarreras de Alicante.
En ambas presentaciones, pude constatar el interés que ha despertado el libro, como lo atestigua el deseo de los presentes por hacerse con un ejemplar. Como se ha dicho al principio, “Rutas de Polichinela” puede comprarse ya en el TOPIC de Tolosa (coeditor de la versión castellana) y vía On Line en Amazon o en el portal de la misma Editorial Arola.

lunes, 28 de octubre de 2013

Libro y exposición de “Rutas de Polichinela” en el TOPIC de Tolosa. Crónica de una visita.



Llegada a Tolosa. Miguel Arreche y el concierto de órgano.

Los plazos se van cumpliendo, y lo que hace años parecía casi una quimera o un simple deseo, se ha hecho realidad este mes de octubre de 2013. Sí, la exposición largamente pensada con Miguel Arreche e Idoya Otegui en 2010, tras largas reuniones de cómo podría ser, acaba de abrir sus puertas gracias al ingente trabajo y al gusto exquisito de María San Sebastián, responsable de exposiciones del TOPIC. 

El edificio del TOPIC
Y lo mismo cabe decir del libro “Rutas de Polichinela. Títeres y Ciudades de Europa”, elaborado durante los últimos tres años como este blog ha testimoniado en el día a día: su versión castellana ya se ha publicado para ser en breve distribuida por los cauces habituales.

Me dirigí a la ciudad del valle del Oria el pasado viernes 18 de octubre no sólo para ver la exposición, sino porque había sido contratado para una actuación con mi último espectáculo “Locuras de Polichinela”. Me acompañaba la titiritera Marga Carbonell, constructora de los títeres y técnica en esta ocasión. Nada más instalarnos en el apartamento que tiene el TOPIC en su parte trasera, salimos a pasear por la ciudad. Era la primera vez que Marga acudía a Tolosa y pensé que sería bueno callejear por la parte vieja, la de las calles estrechas y los bares de copas. 

Parroquia de Santa María
Tras un par de vinos y unos pinchos, tropezamos sin querer con la Plaza Santa María, donde se encuentra la parroquia del mismo nombre, y vimos que la puerta estaba abierta. Curioso, pensé, a estas horas –eran las nueve de la noche– las iglesias suelen estar cerradas. Entramos y al acto comprendimos lo que ocurría: unas señoras nos abordaron solícitas ofreciéndonos el programa del concierto que estaba a punto de empezar. Según nos contaron, el órgano de la Parroquia de Santa María es un órgano romántico de altísima calidad, de la casa Stoltz Frères, de París, lo más granado de las casas organistas, y que además acababa de ser restaurado. En cuanto al intérprete, Frantisek Vanicek (1969), de origen checo, era por lo visto uno de los mejores organistas de Europa. ¡Caramba, pensamos, aun recién aterrizados al lugar, bien valía la pena sentarse un rato y escuchar, sobre todo tras tantas horas de coche y carretera!

Órgano de la Parroquia de Santa María de Tolosa.
Nos sentamos y al poco rato, el órgano empezó a sonar con los tronantes acordes de una Fanfare de N.J. Lemmes que nos dejó patitiesos. Una gran pantalla frente al altar nos permitía ver al organista en su cometido: un intérprete a cuatro manos, o mejor dicho, a dos manos y dos pies, de una ejecución magistral e impecable. Tras la Fanfare, que nos dejó pegados al banco de madera de la Parroquia de Santa María, se elevó por las altas naves de la iglesia la Sonata IV B dur de F.Mendelssohn-Bartholdy. ¡Impresionante!

En el pasillo central, había una silueta como de ataúd pintada en el suelo. Y entonces caí en la cuenta: justo unos días atrás, cuatro exactamente, se celebraron aquí, en el mismo sitio, las exequias de Miguel Arreche. Aquí se despidió de sus familiares, amigos y allegados este gran ciudadano de Tolosa, que se tomó muy en serio sus responsabilidades cívicas, al convertir los sueños en realidades para el bien colectivo. El órgano iba sonando y sus notas y acordes parecían describir la vida entera de Miguel: cuando los tubos vibraban en todo su esplendor, me parecía escuchar su voz sonora y tronante, con la que solía a veces afirmar sus ideas y pensamientos, cuál rayos y truenos cayendo del cielo. Cuando la música se aflautaba en lánguidos sonidos, veía al Miguel niño, con sus ojitos llenos de curiosidad, riendo bajo y admirado de lo que veía. De pronto, volvían a brotar las carcajadas altisonantes a borbotones, y el ajetreo musical de notas y teclados moviéndose alocados era el vaivén huracanado de la vida de Miguel, que un día estaba en Cuba, el otro en Vietnam, para recalar un par de días en Australia antes de volver a su casa, frente a la magnífica placita de toros de Tolosa. 

El amplísimo espectro musical y sonoro del órgano de la casa Stoltz Frère, capaz de llenar por entero el inmenso espacio de la Parroquia de Santa María, se correspondía a la misma amplitud de registros que tuvo la vida exuberante de Miguel Arreche, capaz de convertir la pequeña ciudad de Tolosa, vieja y desdentada tras la caída de sus industrias tradicionales, en una importante capital mundial de los Títeres. Las manos y los pies del virtuoso organista checo eran las manos y los pies de los miles de titiriteros que han dejado sus huellas en esta pequeña capital del Oria, atraídos por esa música tronante de los tubos del órgano que hoy suenan mudos pero aun más atrayentes en la Plaza Euskal Herria, donde se levanta el antiguo Palacio de Justicia convertido en el TOPIC. Comprendí entonces que del mismo modo que las piedras de la Parroquia de Santa María encarnan la música del órgano que suena desde el Romanticismo, la voz de Miguel Arreche se ha encarnado en las piedras antiguas pero renovadas del edificio que hoy es el Centro Internacional del Títere de Tolosa. Y la función de los tubos y los fuelles del viejo órgano restaurado la cumple en nuestro caso las arcadas, las calles adyacentes, el público, el teatro y el museo del antiguo Palacio de Justicia, así como los interiores de bares y restaurantes de la plaza Euskal Herría, pétreo cojín urbano del edificio del TOPIC. Y yendo aún más lejos, es la misma ciudad entera de Tolosa la que encarna el vozarrón tronante y despiadado de Miguel, tan exigente en sus deseos impetuosos como disparado en sus pretensiones. Así se alcanzan los grandes logros, con todos los tubos del órgano puestos en solfa. 

Teclados del órgano.
Al acabar el concierto, uno de los responsables nos permitió subir al coro y ver el órgano por detrás: una maravilla de alta tecnología artesanal del XIX, cuando lo más avanzado de la ingeniería humana se hacía todavía con las manos y con personas que tenían una visión completa de su obra. La maquinación y la sociedad de masas han acabado con esa antigua tecnología manual. Quizás sean los titiriteros los últimos artesanos creadores que quedan, aunque ya estemos todos en lo digital… De ahí su radical importancia. En este sentido, el TOPIC de Tolosa sería comparable a un órgano de la casa Stoltz Frères, bien restaurado y con algunos mecanismo digitales, eso sí, en el que con solo dos manos y dos pies es posible crear mundos y llenar espacios…

Pienso que las grandes obras están siempre por encima de sus creadores. Miguel Arreche murió y su legado es todo lo que nos deja: su nombre y su espíritu estarán siempre asociados a este legado. Una obra que hoy se eleva alegre y fastuosa.

Idoya Otegui, junto a todo su magnífico equipo que la rodea, continúa ahora la obra creada por ella y por Miguel. Las piedras mandan y los contenidos orientan. Hoy, es Polichinela quién se ha instalado en el TOPIC. Es un regreso a los orígenes. Su risa arcaica se encuentra a gusto en el antiguo Palacio de Justicia, convertido en un templo de los títeres. La antigua balanza de la señora ciega es hoy la dualidad dinámica del arte titiritero, y las risas de Miguel retumban sordas en lo que antes era la cárcel provincial y se confunden con las de Polichinela: los platos de la Justicia vuelan por los aires  mientras la balanza, marioneta colgada de un hilo, se queda sin brazos.

La Plaza de Euskal Herria con el TOPIC al fondo, de noche.
Salimos de la Parroquia de Santa María. En las casi dos horas de concierto, me he sentido reconciliado con la vida y con la muerte. Miguel ya no está, pero como suele ocurrir con las grandes personas, sigue tan vivo como siempre. Volvemos a la Plaza Euskal Herría y entramos en uno de los bares. Pronto la realidad se impone. Mañana veré la exposición y por la tarde, función.

La exposición “Rutas de Polichinela”

Lo primero que hay que decir es que ha sido de larga gestación. Empezamos a hablar de ella en el 2010, cuando yo inicié mi proyecto de Rutas de Polichinela: viajar y escribir un libro sobre títeres y ciudades, con el denominador común del arquetipo polichinesco. Pensé, ¿por qué no proponer al TOPIC una exposición que permita visualizar esta realidad tan interesante que es la Europa de Polichinela? Mapas, tradiciones y ciudades.

Charlamos largamente del asunto con Idoya y Miguel, y la cosa quedó clara muy rápidamente. Habría que buscar muchos de los títeres, pues el fondo del museo, en aquel momento, estaba escaso en polichinelas. María San Sebastián tomó en seguida las riendas operativas del asunto, y el engranaje ejecutivo del TOPIC, de una eficacia envidiable, empezó a trabajar. 

Puertas de entrada de la exposición.
Debo decir que mi participación en la misma ha sido tangencial, pues lo mío estaba en los viajes y en la escritura. Me encargué, eso sí, de los textos del catálogo. Fueron dos recorridos que empezaron juntos y debían terminar juntos: la exposición y el libro. Y así ha sido, para asombro de mi mismo, pues no siempre los deseos y los planes se cumplen al cien por cien. El 18 de octubre abrió sus puertas la exposición Rutas de Polichinela, y el mismo día fui a buscar en una empresa leridana de encuadernación los paquetes del libro “Rutas de Polichinela. Títeres y Ciudades de Europa” que correspondían al TOPIC, que también ha colaborado en la publicación del libro, editado por Arola Editors.

Libro y exposición se complementan y nacen juntos, tras haber sido ambos gestados al mismo tiempo. Al libro todavía le faltan, a fecha de hoy, algunos días para su distribución. En cuanto a la exposición, puede verse ya acudiendo al TOPIC de Tolosa.

Debo decir que quedé impresionado del trabajo realizado por María San Sebastián, que culmina los esfuerzos de todo el equipo dirigido por Miguel e Idoya. La exposición es, creo, única, no sólo por su exhaustividad, sino por su planteamiento profundamente europeísta, de contenido casi político o ideológico, en un sentido muy positivo: mostrar cómo las diferencias unen, es decir, cómo las distintas tradiciones dialogan entre sí, y que a pesar de sus profundas diferencias (gracias a ellas, yo diría), hablan todas un mismo lenguaje de fondo, con los denominadores comunes del humor, la rebeldía, el espíritu profundamente vital del individuo libre, y los enfrentamientos con el poder y con las realidades eternas del drama humano: la muerte, el diablo, el verdugo, los ricos o los monstruos de la imaginación. 

Pulcinella, de Bruno Leone.
La exposición muestra a los distintos polichinelas europeos, entre los que se incluye al Karagöz turco y al Mobarak iraní, lo que indica una concepción muy amplia y abierta de lo que puede considerarse Europa. ¿Acaso no nació la bella Europa en lo que es hoy Líbano, princesa fenicia raptada por Zeus transformado en un toro blanco?...

Nada más entrar en la sala de exposiciones temporales, el visitante se encuentra con Pulcinella, la matriz napolitana de todo el asunto, un títere de Bruno Leone hecho ex-profeso para la exposición. Y, a su izquierda, se abre el inmenso mapa de Europa en el que se indican con números a los distintos personajes que conforman la familia europea de los polichinelas. Este mapa imprime a la exposición un profundo carácter y la dota de un enorme valor añadido, casi político y profundamente ideológico, como antes se ha dicho, en el que se habla de cómo estas tradiciones tan distintas entre sí, en vez de separar, unen a las distintas culturas y ciudades europeas.

Mapa con las señalizaciones de los distintos personajes.
Frente al mapa, se despliegan los primeros cuadros de los títeres expuestos, agrupados por su procedencia, tradición o personaje principal. Ahí están los compinches de Pulcinella en los guaratelle de Nápoles, un elenco entero obra de Bruno Leone encargo del TOPIC. Un elegante Polichinelle francés luce sus galas en compañía de una bonita mujer. A su lado, posan dos magníficos Guignol y Gnafron, junto a un grupo de los personajes del Guignol de Lyon, que tanta predicación tuvo en toda Europa. Siguen dos cuadros de títeres italianos, con máscaras procedentes de distintas ciudades, el primero de ellos con los zanni Arlequino, Brighella, el Gioppino de Bérgamo con sus tres bocios, el viejo Tartaglia de gafas redondas, Colombina, la deseada y eterna enamorada, el zanni Meneghino de Milán y Fagiolino de Bologna; y el segundo cuadro de los títeres italianos, muestra un impactante diablo, Garibaldi, un carabiniere y otros personajes habituales de los escenarios de títeres. 

Los guaratelle de Bruno Leone
Polichinelle y su amiga, construidos por Petr y Katia Rezac.

Guignol y sus amigos.
A continuación viene un formidable elenco del Punch and Judy, con una Muerte de inquietante rostro y una Judy de impacto con su Baby en el regazo. Y siguen las tradiciones del Mester Jakel de Copenhague, el Jan Klaassen de Amsterdam, los Kasperls de Frieder Simon de Halle, un clásico Vitez Lazlo acompañado del Diablo, de Budapest, y un pequeño Kasparec de cara oscursa y diabólica. 

Gioppino de Bérgamo.
Arlequino con Tartaglia al fondo.
Muerte y Payaso, del grupo del Punch and Judy.
El Verdugo y el policia, del grupo de Punch and Judy.
Mester Jakel y esposa.
Vasilache y Marioara.
Nanesse
Petrushka también está y el Vasilache de Rumanía junto a su mujer Marioara, un préstamos del Teatro Tandarica. En una esquina, tres personajes nos saludan junto a una columna: son Pierke, de Gante, y Tchantches y Nannesse, de Lieja.

Dos de los Don Cristóables Polichinelas de Helena Millán.
El grupo de los tres bellos Don Cristóbales Polichinelas, obra de Helena Millán, centra la atención del visitante: tres rostros expresivos y potentes, que encajan a la perfección con la psicología del viejo truhán español. Un trabajo, el de Helena Millán, exquisito y riguroso. A su lado, dos títeres catalanes cedidos por Titelles Vergés: un Pericu Titella con barretina y un Diablo, como es de obligación en la tradición catalana, que gusta mucho de la escatología infernal. Luego, otro de los grupos de impacto: los Robertos de Manuel Rosado, procedentes del Museu da Marioneta de Lisboa. Nueve portentosos títeres que constituyen una de las joyas de la exposición. Me impresiona el que lleva una máscara roja, una figura que no conocía. Y casi enfrente, otra joya: el insólito cuadro de las marionetas del Mobarak iraní. Pequeñas marionetas de varilla con unos rasgos que recuerdan el arte oriental de las miniaturas. En el centro, Mobarak, personaje de color negro como manda la tradición y sin bonete rojo –como se le suele representar. O lo ha perdido o constituye una de sus variantes. Lo vi actuar una vez en un festival de Holanda y me impresionó el grado de vitalidad que mostraba, hablando el titiritero con una lengüeta.

Pericu Titella y el Diablo, de Titelles Vergés.

Mobarak.
Roberto de Manuel Rosado. Museu da Marioneta de Lisboa.
Roberto con máscara. Museu da Marioneta de Lisboa.
Roberto de Manuel Rosado. Museu da Marioneta de Lisboa.
Al lado de las marionetas de Irán, una gran pantalla nos muestra a un par de figuras del Karagosis griego y, junto a ellas, un completo grupo de personajes del Karagöz turco, siluetas de Cengiz Özek realizadas ex-profeso para la exposición bajo encargo del TOPIC. Una ejecución impecable como es propio del maestro Özek, que gusta trabajar con un gran refinamiento –además de actor y titiritero, es y ha sido un riguroso restaurador de antigüedades, especialmente en el campo de la pintura.

Sombras griegas del Karagosis y turcas del Karagöz.
El ala derecha de la sala de exposiciones está ocupada por cinco vistosos retablos que dan una idea cabal de los escenarios donde suelen moverse nuestros personajes: un retablo de los Titelles Vergés, con un bonito decorado antiguo; un teatrillo de Punch and Judy con Punch en el centro del escenario; un retablo de la colección de Mariona Masgrau que esconde en su boca un video donde se proyectan escenas de títeres (vale la pena aquí detenerse y contemplar las secuencias propuestas, magníficas y muy representativas de algunas de las tradiciones), un retablo del Vecchio San Carlino realizado por Bruno Leone, con un fraile y el perro en plena acción paralizada en el tiempo, y, para acabar, un bello retablo del Dom Roberto, con un elenco completo de títeres obra de José Gil, que el titiritero portugués ha cedido al TOPIC de Tolosa.

Retablo de Bruno Leone.

Retablo de Dom Roberto. Robertos de José Gil.
En resumidas cuentas: una exposición que nos ofrece un precioso recorrido por las distintas tradiciones europeas, que tan pocas veces se ven juntas y con semejante exhaustividad, y que nos dan una perfecta y casi diría completa idea de esta realidad europea de los títeres.

La exposición de Tolosa podrá verse también en Lisboa, transformada y seguramente ampliada por los fondos propios del Museu da Marioneta (especialmente en lo que se refiere al apartado de los Robertos), más las otras adquisiciones que tenga a bien incluir la directora del Museu, María José Machado Santos. Será una nueva oportunidad para saciarnos del elixir que destilan estas tradiciones europeas de títeres rebeldes y vitalistas, de cuya sabia tan necesitados estamos hoy los europeos. Quizás haya todavía nuevos lugares donde puedan recalar, pero no nos avancemos a los hechos. De momento, la cita está en Tolosa hasta el mes de marzo. ¡Una cita que no hay que perderse!

El libro

Ya hemos dicho antes que la exposición ha ido pareja a la escritura del libro “Rutas de Polichinela. Títeres y Ciudades de Europa”. Un libro de cuya elaboración el lector de este blog ha sido testigo directo o indirecto, según su frecuencia visitante. Presentamos aquí su portada y su contraportada, para que el futuro y posible lector vaya entrando en materia. 

Portada
Lo bueno del libro es que tiene profusión de imágenes –en blanco y negro, lo que no deja de ser una ventaja, pues me ha permitido publicar imágenes tomadas durante los viajes por mi pequeña cámara, cosa que sería imposible en un libro a todo color–, imágenes que aclaran e ilustran buena parte de lo que se habla. 

Contraportada.
El libro, que puede calificarse de viaje y de títeres, o de ciudades y de títeres, en un porcentaje casi del cincuenta por ciento, creo que gustará al lector, sea especializado o no. Se ha intentado que los capítulos, que corresponden cada uno a una ciudad diferente, sean todos distintos entre sí, aunque evidentemente algunos recorridos y temáticas se repiten. De todas formas, es el lector quién deberá opinar en última instancia sobre el libro –cosa que esperamos suceda en breve.

Añadimos para terminar que en pocos días, cuando el libro ya esté en circulación, publicaremos la manera de poderlo adquirir, facilitando al interesado los enlaces correspondientes.