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miércoles, 16 de febrero de 2011

Premio de la Crítica de Portugal al festival Fimfa y a Joao Paulo Cardoso

Feliz noticia para los marionetistas portugueses e ibéricos en general: la Asociación Portuguesa de Críticos de Teatro ha dado el Premio de la Crítica 2010 al Festival FIMFA (Festival Internacional de Marionetas y de Formas Animadas de Lisboa) y al titiritero Joao Paulo Cardoso, de Porto, fallecido a finales del 2010.

Como dice el comunicado de los críticos portugueses:

O júri foi constituído por Alexandra Moreira da Silva, João Carneiro, Maria Helena Serôdio e Rui Pina Coelho.

PRÉMIO DA CRÍTICA atribuído ao FIMFA e a João Paulo Seara Cardoso

Ao FIMFA - Festival Internacional de Marionetas de Lisboa - por dez anos de trabalho perseverante e continuado na apresentação, em Portugal, do que de mais interessante e importante existe no Teatro de Marionetas, Objectos e Formas Animadas. E a João Paulo Seara Cardoso, sem o qual o Teatro de Marionetas em Portugal não existiria na sua forma, dimensão e qualidade actuais.

Felicidades pues a Rute Ribeiro y a Luís Vieira, de la compañía A Tarumba, así como a la familia y a los compañeros de Joao Paulo Cardoso. Creo que el premio está más que merecido para ambos premiados.

El Fimfa se ha convertido en un referente europeo al destacar por la altísima calidad de su programación, sin demasiadas concesiones a la galería, provisto de un público fiel y abudante, abierto además a todos los géneros y épocas, desde las vanguardias más arriesgadas hasta lo más interesante de la tradición. El interesado puede consultar las dos crónicas que publiqué del último Festival en mayo 2010 clicando en crónica 1 y crónica 2.

Cardoso, por su parte, ha destacado por ser uno de los ejes del titiritismo portugués de los últimos treinta años. Su compañía Marionetas de Porto ha sido una de las más prolíferas y creativas del país. Esperemos que tanto la compañía como su proyecto de un Museo de Marionetas do Porto sigan adelante, perseverando en los mismos objetivos que Cardoso tuvo en vida. Quién quiera saber más sobre el personaje en este blog, clicar aquí.

sábado, 30 de octubre de 2010

Murió Joao Paulo Seara Cardoso

(Joao Paulo Seara Cardoso. Foto de Manuel Roberto)

Malísima noticia: el viernes 29 por la tarde murió en Porto Joao Paulo Seara Cardoso. Director y fundador de la compañía Marionetas do Porto, fue una de las figuras eminentes del titiritismo portugués de los últimos treinta años. Aparte de los múltiples espectáculos que escribió y dirigió con su compañía, Cardoso fue el resucitador de Don Roberto, después de haberlo aprendido del último maestro en activo a finales de setenta, el señor Antonio Dias. Para hablar sobre este tema acudí este último mes de julio a Porto y tuve un largo encuentro con él (ver artículo). Me mostró el viejo teatro donde ahora guardaba sus marionetas, así como el edificio que habían adquirido para instalar en él todo el legado de la compañía y que debería convertirse en el Museu de Marionetas do Porto.

Su muerte interrumpe una de las carreras más interesantes del titiritismo portugués. Hombre bueno y comprometido con las realidades de su tiempo, Cardoso fue un innovador que puso en escena autores como Aquilino Ribeiro, Samuel Becket, Eugene Ionesco, Al Berto, Gregory Motton, William Shakespeare, António José da Silva, Lewis Carrol, A. Milne, Almada Negreiros, Heiner Muller, Marguerite Duras, Alfred Jarry y Luísa Costa Gomes. También fue harto conocido en Portugal por las cuatro series de televisión que dirigió: “A Árvore dos Patafúrdios”, “Os Amigos do Gaspar”, “Mópi” e “No Tempo dos Afonsinhos”.

Mandamos desde aquí nuestro más sentido pésame a sus familiares y compañeros de trabajo. El funeral se realizará mañana, domingo 31 de octubre, a las 14h00, en la iglesia de Cedofeita, en Porto.

viernes, 6 de agosto de 2010

Viaje a Porto

(Títeres de Don Roberto en la maleta de J.P.Cardoso)

Tuve la suerte de realizar en julio una visita a Porto, la segunda ciudad de Portugal, para charlar con Joao Paulo Cardoso, maestro del Don Roberto, y conocer también su proyecto del Museu de Marionetas do Porto que está a punto de ser inaugurado.

Conocí a Cardoso hace muchos años, concretamente en un festival de marionetas de Segovia allá por los años ochenta, en el que presentó su espectáculo de Robertos que me fascinó. Puedo decir que aquel encuentro fue el detonante de un interés por los teatros populares de títeres de la familia Polichinela que desde entonces no ha dejado de crecer. De alguna manera, la existencia de este mismo blog y del proyecto Rutas de Polichinela puede considerarse como una de las últimas y lejanas consecuencias de aquel encontronazo artístico. Mi interés se fue luego completando y alimentando a través del Pulcinella de Nápoles (con Bruno Leone y Salvatore Gato) y del Punch and Judy inglés (con John Styles y Martin Bridle, entre otros). A posteriori, aparte de mis propios espectáculos sobre el tema, son muchas más las tradiciones distintas que he ido conociendo y que han confirmado la razón del hechizo que sentí aquel día en Segovia con el Don Roberto.

Como me explicaba el mismo Cardoso, es la extrema sencillez del Teatro de Don Roberto lo que lo convierte en una tradición tan interesante y única: una síntesis superlativa y refinadísima de los teatros populares de títeres. Una característica que hace treinta años era vista, paradójicamente, como síndrome manifiesto de su decadencia (la sencillez vista como pobreza), hasta que alguien con la sensibilidad adecuada fue capaz de comprender la enorme riqueza que había en aquella síntesis. Fue el maestro Francisco Estévez, responsable fantocheiro del FAOJE (Fondo de Apoyo a los Organismos Juveniles) quién rescató a Dias del olvido y más tarde, Joao Paulo Cardoso quién decidió aprender con el Maestro Dias e iniciarse en el Don Roberto. Desde entonces, Cardoso ha sido el titiritero que ha llevado el Don Roberto por el mundo entero, dándolo a conocer en Festivales y escuelas de teatro, causando la admiración de todos los entendidos y especialistas.

Cardoso es también director de Marionetas de Porto, una veterana y prolífica compañía de teatro de marionetas que produce la friolera de dos a tres espectáculos nuevos al año. Fruto de esta actividad surge la iniciativa de abrir un Museo de Marionetas do Porto, en el que exhibir el inmenso fondo de títeres y muñecos de todo tipo que la compañía ha ido acumulando a lo largo de los años. El museo, situado en un edificio de la céntrica Rua das Flores, a medio camino entre la estación de Sao Bento y el Palacio da Borsa, y estratégicamente situado frente a la Casa da Misericórdia y de la magnífica iglesia barroca de la Misericórdia, está ya a punto de abrir sus puertas. Pude ver sus dos grandes salas en los dos pisos superiores, en una de las cuales ya empezaban a verse marionetas expuestas, y la entrada aún en obras.

Me impresionó también la ciudad de Porto, que ya conocía pero muy de pasada. Siempre me pareció una ciudad anclada en el tiempo, como la misma Lisboa pero aún más recalcitrante en su permanecer inmune al paso de Cronos. Sorprendentemente, vi muchas obras en marcha así como carteles de rehabilitación de edificios un poco por todas partes. También me sorprendió una presencia considerable de turistas procedentes de toda Europa, fruto por lo visto de la llegada de los aviones Ryanair. Los restaurantes junto al Duero estaban repletos de clientes, y las iglesias y los museos tenían todos una buena entrada. Cambios que sin duda alterarán la tranquila vida de sus habitantes, muy bien recibidos me imagino por políticos e inversores.

Adjunto un pequeño video realizado durante mi visita, con algunas imágenes de Porto y de las marionetas del Museo.

martes, 27 de julio de 2010

Lisboa, ciudad doble.

(Iglesia de Sao Domingos)

Invitado en el mes de marzo por el Festival Internacional de Marionetas y Formas Animadas (FIMFA) que celebra este año su décimo aniversario, tuve la oportunidad de pasar unos días en Lisboa, bien instalado en una pensión cercana al Convento das Bernardas, dónde se halla ubicado el hermoso Museu da Marioneta, dirigido por María José Machado Santos. Pude deleitarme así de nuevo recorriendo las salas del Museu mientras gozaba, al salir, de la luz y del aire tranquilo y relajado del claustro, un patio que es sin duda uno de los mayores atractivos del edificio das Bernardas.

Compartí con los amigos de A tarumba, Rute Ribeiro y Luís Vieira, varios de los espectáculos programados en el FIMFA, sobre los que el interesado puede leer los artículos que he publicado en Titerenet (uno y dos). Especial mención merece el equipo de colaboradores del Festival, formado por jóvenes productores y voluntarios, de una exquisita amabilidad y sofisticada eficiencia.

Pude darme cuenta de una tendencia general que se empieza a observar en los sectores de la cultura: las mujeres son las que llevan la voz cantante en los temas de organización, complejidad y logística. Aparte de Luís Vieira y de Bruno Reis, los componentes del equipo del FIMFA son todo mujeres (Rute Ribeiro, Raquel Monteiro, Sandrine Digo, Ana Gabriel Mendes, Catarina Côdea…). ¡Y no hablemos del equipo del Museu da Marioneta, compueste por 9 personas de las que 8 son mujeres! Creo que se trata de un fenómeno nuevo e imparable, por el que los hombres parecen condenados a ocupar los puestos de trabajo más relacionados con la fuerza de los músculos, mientras las mujeres servirían más para trabajar con el cerebro. La mayor presencia femenina en el mundo universitario, un fenómeno común en todo el mundo occidental pero también en algunos países emergentes, como el mismísimo Irán, indica claramente esta tendencia global que sin duda deparará no pocas sorpresas y cambios en el futuro próximo y lejano.

Por lo demás, puedo decir que me dediqué a pasear por Lisboa aprovechando que el tiempo estaba fresco y que la ciudad gozó de un día más sin tráfico, a causa de la visita papal que paralizó el martes toda la zona céntrica. Bueno para mi, pues me permitió pasear por el centro con menos polución y sin tener que esquivar los coches.

Esta estancia lisboeta fue de hecho el inicio de mi proyecto "Rutas de Polichinela. Títeres y Ciudades de Europa", pues finalmente he optado por empezar el trabajo por la capital portuguesa. Varias son las razones: aquí empecé a interesarme por las marionetas, el Don Roberto portugués fue el primero de los personajes populares que más me impactó y Lisboa goza, además, de una condición de "ciudad doble" que la convertía en el paradigma de una relación temática que irá cruzando esta investigación de principio a fin.

Como hago siempre en Lisboa, recalé varias veces en la Iglesia de Sao Domingos, junto al Rossio, lugar que me fascina por la extravagante textura de sus piedras interiores, asoladas implacablemente por el fuego. La restauración hecha ha respetado estas señales –imposible por otra parte sacar los impresionantes lametones que las llamas dejaron en las columnas del templo– y el conjunto estremece por esa especie de neobarroquismo creado por los elementos.

(Iglesia do Carmo)

En la Rua de Almadà, entre a Praça da Figueira y Sao Domingos, sigue habiendo “pipís”, ese plato típicamente portugués muy picante hecho con los menudos del pollo. Y la Ginginha sigue sirviéndose en el chiringuito que hay en la esquina. En este sentido, pues, no hubo sorpresas desagradables.

En esta nueva estancia lisboeta, me enteré de algo que desconocía: es propio en Portugal que el primer apellido de las personas sea el de la madre y el segundo el del padre. Justo al contrario de lo que se hace en España, dónde impera el apellido paterno y luego se añade el materno. Creo que es un dato en absoluto trivial sino que indica una clara actitud matriarcal frente al espíritu profundamente patriarcal de lo español. Coincide además con ese tópico que dice que mientras España fue un país de conquistadores, Portugal lo fue de navegantes y descubridores –motivo por el que las mujeres, que quedaban en tierra, se convirtieran en el obligado referente familiar. De ahí ese otro tópico tan explotado, la “saudade”, sinónimo de distancia, de alejamiento y de la añoranza que conllevan los viajes, un sentimiento que el español desconoce –pues el consquistador corta amarras cuando se apodera de algo, como hizo Hernán Cortés al quemar las naves nada más desembarcar en tierra americana. Esta persistencia en la distancia de lo portugués explica fenómenos como el dualismo del que tanto gustaba Fernando Pessoa, quién hizo de ello profesión, al identificar desdoblamiento con creación poética.

Con todas estas ideas en la cabeza, fui paseando por las calles de Lisboa, saboreando las “dualidades” que veía en los detalles o que pescaba en el aire y en la luz atlántica de la ciudad, luz que me hablaba de distancias transoceánicas. Las ruinas de la Iglesia do Carmo, destruída durante el terremoto de 1755, mantenidas intactas desde entonces, así como la misma erosión del fuego en Sao Domingos, se me presentaron como expresión de esta compulsión dualística, de doblar el tiempo y el espacio en dos y superponerlos en una única visión que nos habla del pasado y del presente, de lo viejo rodeado de lo nuevo.

Y al pensar que me encontraba en un festival de marionetas, actuando en uno de los más preciosos “templos al desdoblamiento” que existen en la Península (el Museu da Marioneta del Convento das Bernardas), comprendí que en efecto Lisboa era, al menos para mi, una ciudad doble, profundamente inclinada a la dualidad. ¡Qué privilegio, pensé, gozar de ella siendo un titiritero! Una profesión basada, como es bien sabido, en el sistemático desdoblamiento.

Visto así, tiene su lógica que en el 75, cuando Mariona Masgrau y yo recalamos en Lisboa, conectáramos precisamente aquí por primera vez con el mundo de las marionetas. Una suma de extrañas coincidencias que cambió radicalmente nuestras vidas. En cierta manera, la dualidad llamó a nuestras puertas y no supimos decirle que no. Las ciudades con fuerte personalidad tienen estas cosas, y Lisboa en concreto se regodeó en jugar con nosotros. Lo que explica mi inevitable devoción por ella.

(artículo publicado en "El Retablo de mi Blog" en mayo de 2010.)