jueves, 16 de mayo de 2013

De nuevo en Estambul

Estas Rutas de Polichinela, es decir, yo mismo, ya estuvieron en mayo de 2011 en la gran capital del Sur de Europa en que se ha convertido Estambul. Poder regresar ahora, cuando el primer libro de esta serie que pretende tratar la relación entre Títeres y Ciudades está ya prácticamente terminado, es una suerte, pues me permitirá afinar en el último capítulo, que es el dedicado a esta ciudad.

Cengiz Özek, con Hacivad en primer plano.
Acudo invitado por Cengiz Ozëk, director del Istanbul Internacional Puppet Festival, para dar una conferencia, el viernes 17 de mayo, sobre el tema de este blog: Rutas de Polichinela. Y de paso veo alguno de los espectáculos del Festival y me pongo al día sobre los planes de Cengiz, un agitador cultural de los títeres como los hay poco.

El azar quiso que el primer espectáculo visto fuera precisamente "El Árbol Mágico", de teatro de sombras de Karagöz, un clásico ya de Cengiz Özek -lo ha representado más de 500 veces por todo el mundo- que conozco muy bien. Le pedí de verlo desde atrás, como ya he hecho en otras ocasiones, pues resulta un fantástico doble espectáculo ver actuar a Cengiz manipulando las sombras. También se le permitió el paso a la periodista y fotógrafa americana, Lois Parshley, entusiasmada porque pudo hacer un buen reportaje fotográfico. Yo también hice algunas fotos, que adjunto en esta entrada, pues explican muy bien la técnica del Karagöz.

 Al acabar la función, fuí con Cengiz a su Centro de Marionetas desde donde dirige el Festival, situado muy cerca de la plaza de Taksim y, en la sala de mandos del mismo, tuvimos una larga y agradable charla los dos con nuestro inglés macarrónico pero que permite comunicarnos muy bien.

Supe así que su plan de abrir en Istambul un teatro-museo de marionetas dedicado a Karagöz sigue adelante. Ha creado para ello una fundación llamada Istanbul Karagöz Puppet Fondation, herramienta indispensable para poder operar con ella en la dirección del teatro-museo. Su idea es hacerse con un par de edificios históricos de la época bizantina que se encuentran junto al Cuerno de Oro, al lado de otros edificios parecidos que ya se han destinado a museos y otros fines culturales, restaurarlos y convertirlos en el nuevo espacio soñado por Özek. Tan maduro está el plan, que ya tiene pensada la disposición de los espacios: en la planta sótano piensa poner el teatro. En la planta baja, la tienda y un taller permanentemente abierto.

El primero y segundo piso estarían dedicados al museo, centrado exclusivamente en Karagöz y en algunas tradiciones que le son afines (como las sombras de Java y de los Mamelucos egipcios de la Edad Media), y también piensa en otro espacio complementario para exposiciones temporales, de seis meses de duración, dedicadas a las tradiciones de países en concreto. Como puede verse, el Teatro Museo de Cengiz Özek ya existe en la imaginación de su creador, primer paso para que alcance la realidad.

En primer plano, la pandereta de Stefan Carelius, ayudante musical
y rítmico de Cengiz Özek.
Por la noche pude ver un espectáculo turco de la compañía Kocaeli Sehir Tiyatrosu, muy bien manipulado con unos curiosos títeres medio de guante pero de cuerpo entero, es decir, con piernas para caminar, que ocurría todo en un estación de tren. No me enteré mucho de la historia, pues estaba en turco, pero sí me pareció un trabajo interesante y muy bien interpretado, con unas voces muy convincentes.

Más tarde, vimos el espectáculo de Christoph Bochdansky, de Austria, titulado "All about the World", en el Garajistanbul. Debo decir que disfruté mucho del mismo, pues siempre me impresionan los titiriteros que se atreven a enfrentarse al tema de la Creación, en mayúscula, proponiendo imágenes y un relato convincente a tan espinoso tema. Y la verdad es que cuando Bochdansky se presentó ante el público diciendo que él era el Universo, sólo cabían dos posibilidades: o te lo crees o no. Yo me lo creí -pues cada vez me gusta más disfrutar con la máxima ingenuidad de los espectáculos- y la verdad es que gracias a esta posición de partida disfruté mucho de la obra. Sobretodo al principio, cuando el Universo creador nos va mostrando las extrañas criaturas que surgen de la nada, o de sus rincones oscuros. Seres raros, medio grotescos y medio simpáticos, estrafalarios todos, y caprichosos. Muy hermosa la presentación y los movimientos

Christoph Bochdansky en un momento de su creación.
Luego la mitología que se inventa el ausríaco se complicó un poco, sobretodo con los dos cocodrilos que son los responsables de que haya sangre en el mundo. Pero aún así, yo disfruté hasta el final del espectáculo, sobretodo porque me picó la curiosidad de saber hasta donde es capaz de llegar un Universo en su pulsión creadora cuando es consciente de la misma. Un atrevimiento mayúsculo ante el que sólo puedo levantarme el sombrero con admiración y respeto.


Por cierto, ha sido una alegría encontrarme a mi mismo por la calle de Istiklal. Bueno, en realidad no era yo, sino una foto mía perteneciente a una exposición que se hace en este calle al aire libre con fotografías en blanco y negro de Mauro Foli. Un encontronazo que ha sido una alegría y motivo de reflexión.

Hoy lo he dedicado a pasear por la parte vieja de Estambul, lo que era antiguamente Constantinopla. Como siempre, me he dejado fascinar por esta ciudad  que parece reventar de vida y de energía.

Imagen del Gran Bazar



Business-niños de pelo en pecho, barba y bigote nos invitan al consumo.

La moda otomana se paseo cerca del Mercado de las Especies.

domingo, 3 de marzo de 2013

Jan Klaassen, Wim Kerkhove y Hetty Paërl

Un canal en Amsterdam.
Atrás dejamos a la elegante Lübeck y, con ella, al multiforme Kasperl, con quién hemos convivido estos días tan íntimamente, y llegamos a Amsterdam, esa ciudad esplendorosa de los Países Bajos, famosa por sus canales, sus bellos edificios de épocas antiguas y su espíritu de abertura y tolerancia. Aquí vive Jan Klaassen, el personaje polichinesco de la ciudad, del que tan pocas cosas sabía. Pero por suerte, tengo el contacto correcto: Wim Kerkhove, el último maestro que se hizo suyo el personaje y que le sigue dando vida, como pronto veremos. Me puso en contacto con él Darja de Caluwe, una buena amiga que vive en Dordrecht y con la que hemos intercambiado no poca información sobre el asunto.

Encuentro con Wim Kerkhove.

Wim Kerkhove.
Nos encontramos en el Dam, la plaza céntrica de Amsterdam donde se halla el Palacio real y otros edificios ilustres, y donde en verano suele plantar sus realdes Jan Klaassen. No podíamos haber escogido, pues, mejor lugar. Nos reconocemos al acto. Los titiriteros tenemos algunos detalles  particulares que nos permiten reconocernos mutuamente -en el vestir un tanto descuidado, en algunas exageraciones involuntarias de los movimientos, en los ademanes de las manos y de las piernas al caminar, y en otros detalles aún más singulares pero igual de reconocibles-, aunque todavía no hemos llegado a la perfección masónica de los signos especiales de identificación, aunque todo llegará a su debido tiempo. Nos dirijimos a un edificio antiguo donde en sus bajos por lo visto a veces se hacen representaciones, cuando la lluvia impide actuar en el Dam. Nos instalamos en la cafeteria y allí empezamos a hablar con nuestro inglés que se ayuda mucho de la gestualidad y de la mímica.

El jan Klaassen de Wim Kerkhove.
Descubro así a este jovial y veterano titiritero que lleva ya unos cuarenta años dedicándose a los títeres, siempre con Jan Klaassen como referente principal, personaje que rescató en los ochenta cuando vivía un cierto declive y al que le dio un gran empuje, mucha vida y un futuro asegurado.

- El último maestro que actuaba en el Dam con regularidad fue Daan Kersbergen, a quién considero mi maestro, aunque debo decir que sólo lo vi actuar una sola vez, pues se puso enfermo y murió muy repentinamente. Él estuvo hasta 1980 en el Dam y cuando quise aprender de él, me encontré con el vacío. Tuve la suerte de conocerle y de ver algo de su arte. Pero era insuficiente para poder profundizar en el personaje. Por suerte, existe un libro de 1969 escrito por Wim Meillink titulado "Doopceel van Jan Claeszen", que significa "la Vida y la Historia de Jan Klaassen", donde se resume todo lo que se podía saber sobre él, incluso con algunos textos. Me lo tragué entero, pero decidí que esto no bastaba y que debía conocer las otras tradiciones semejantes a la de Jan Klaassen. Para ello, me puse a viajar y así conocí a muchos titiriteros de toda Europa: traté mucho a Martin Bridle y a John Styles, ilustres Professors of Punch and Judy, a Bruno Leone de Nápoles con su Pulcinella, al Polichinelle de Philippe Casidanus de París, a Frieder Simon de Halle con su Kasperl, a Anton Anderle, de Bratislava... De ahí saqué muchas conclusiones e ideas, que me sirvieron para crear lo que debería ser mi Jan Klaassen.

Katrina y el Baby
Se trata de un proceso parecido al que vivió Joan Paolo Cardoso a principios de los 80, en Portugal, cuando aprendió el Dom Roberto del maestro Antonio Dias, o Bruno Leone y Salvatore Gato, recuperadores del Pulcinella en Nápoles, cuando las viejas tradiciones empezaban a declinar y unas nuevas generaciones de titiriteros les quisieron dar nueva vida y vigor.

Para Wim Kerkhove, el origen del personaje está claro: procede directamente del Pulcinella de la Comedia del arte, que de aquí pasó a los títeres. Respecto al origen del nombre Jan Klaassen, menciona la teoría del trompetista que se hizo titiritero.

Como explica Hetty Paërl, la gran especialista en el personaje, en el artículo de la Encyclopédie de la Marionnette y en tantos de sus libros, un trompetista llamado Jan Klaaszoon, lugarteniente de Las Provincias Unidas, se quedó sin trabajo al morir Guillermo II de Nassau, en 1652. Al tomar el poder Jean de Witt, representante de la burguesía oligarca, barre a los partidarios del antiguo régimen, los Orangistas. Nuestro trompetista tuvo que trasladarse a Amsterdam, donde realizó funciones de titiritero con obras críticas contra los gobernantes. Fue tal el éxito obtenido, que el personaje principal, que quizás fuera Polichinela, acabó llamándose como el titiritero, Jan Klaassen. 

- Pero quién te contará todo esto con detalle es Hetty Paërl: ella vive además en el mismo barrio, casi en el mismo lugar, donde se supone que vivió Jan Klaassen. 


Escena de la Muerte.
Le indico que sería fantástico poder ver a Hetty Paërl, de la que tengo algunos libros pero que no conozco personalmente. Al acto coge el móvil y la llama. Me concierta una cita para el domingo. ¡Qué suerte!, pienso, ¡no sólo puedo charlar con quién maneja hoy a Jan Klaassen sino también con quién mejor lo ha estudiado!

- Yo diría que Jan Klaassen, comparado con Punch, es menos cruel. También bate a todo el mundo, por supuesto, a la muerte, al diablo y al general, pero no mata ni a su mujer ni al baby. Una de sus acaracterística principales es que siempre se está peleando con Katrina, su esposa, una mujer de carácter. Inlcuso acaban divorciándose. Y aquí habría que hablar de otra teoría sobre el origen del personaje, que dice que fue un matrimonio que existió de verdad: se han encontrado sus nombres en los registros de una parroquia, y su acta de divorcio. Sus peleas se hicieron famosas y dice la teoría que ellos fueron los primeros titiriteros o quizás en quiénes se inspiraron aquéllos para definir a sus dos personajes principales. Otra característica es que ambos pueden ser muy infieles, tener aventuras cada uno por separado, aunque al final acaban reencontrándose.

¿No será eso una anticipación clara de la gran libertad que la mujer ha alcanzado hoy en Holanda, uno de los países más avanzados en igualdad de sexos y libertad sexual? Eso al menos es lo que rezan los programas publicitarios de Amsterdam. 

Wim Kerkhive con Jan Klaassen en el Dam.
Le pregunto si lo que importa más en los títeres de Jan Klaassen es el juego de la manipulación, como por ejemplo en el Pulcinella napolitano o incuso en el Punch, o más bien el juego y el uso de las palabras, como parece que ocurre más con Kasperl.

- Es una combinación de los dos recursos. Al menos eso es lo que yo hago. Piensa que mi Jan Klaassen es una creación propia, pues aunque esté inspirado en los datos de la tradición, tuve que interpretarlos a mi manera y hacérmelos míos. Y a mi me gusta jugar tanto con los ritmos de manipulación como con los juegos de palabras y sobre todo con los equívocos. Jan Klaassen lo entiende todo a su manera, que suele ser diferente a como lo entienden las demás personas. Y esto le da mucha comicidad.

- Otra característica de los dos personajes principales es que beben mucho. Ambos, marido y mujer, pueden acabar borrachos. Y también Jan Klaassen tiene el derecho a hablar con plena libertad delante de las autoridades. Por ejemplo, en las asambleas de la ciudad y delante del Burgmaster, él puede cantar las cuarenta a los políticos, criticarlos, decir lo que piensa o proponer sus soluciones.


Otro personaje de Wim Kerkhove.
En eso encaja con la tradición de los bufones, esos Jesters que tenían la libertad e incluso la obligación de decir sólo la verdad a sus señores, los Monarcas. Es, pues, un espíritu libre. Puede hacer todo lo que nosotros no podemos. 

- Para mi, esta posibilidad es muy importante. Piensa que yo empiezo a hacer títeres en una época de mucha contestación política, y con el teatro de marionetas encontré un lenguaje que me permitía criticar y hacer agitación callejera fuera de los partidos y con una libertad total. Cuando Jan Klaassen pega al General, en realidad está pegando a la Autoridad y poniendo en la picota a todo el Sistema. Eso era algo que aproveché para mis espectáculos, que en una época fueron bastante políticos y contestatarios. 

Le pregunto sobre la lengüeta.

- Yo no la uso. Pero cuando se solía utilizar, era para hacer la voz del Diablo, nunca la de Jan Klaassen. 

Una novedad, desde luego, que desconocía. Le pregunto sobre los títeres en el Dam (la plaza principal de la ciudad, donde se encuentra el Palacio Real, que fue construído para ser el Ayuntamiento):


Foto tras el encuentro.
- Esto está muy bien estudiado y dociumentado por Paërl. El primero en instalarse en el Dam fue Ianis Cabalt en 1893. Se conservan los permisos dados para actuar allí. Él estuvo hasta 1935, año en que muere. Le sucede Hemert Koebersen, que está hasta 1950. De 1950 hasta 1980, fue Daan Kersbegen, a quién llegué a conocer. Luego ya fui yo, aunque tuve que parar en 2007 a causa de una enfermedad. Pero en 2012 hemos regresado al Dam, ahora con mis alumnos, a los que pago para actuar en la plaza. 

¿Tienes alumnos?, le pregunto.

- Cuando tuve problemas de salud para continuar, decidí que había llegado el momento de enseñar lo que había aprendido. He abierto una escuela especializada en Jan Klaassen. El primer curso dura 4 meses, con una clase semanal de tres horas y muchas horas de trabajo en casa. Al acabar, hay la posibilidad de hacer unos stages actuando en la plaza del Dam los meses de verano. En este momento tengo 17 alumnos, y mi idea es crear una Asociación que otorgue certificados de aprendizaje de Jan Klaassen. 

La mejor manera, sin duda, de garantizar el futuro al personaje. Según me cuenta Wim, uno de sus alumnos, muy dotado, puede substituirle en muchos casos, de modo que la continuidad hoy por hoy está asegurada. Nos despedimos muy contentos de habernos conocido y con promesas de mantener un fuído contacto. 

Charla con Hetty Paërl.


Hetty Paërl junto con una pintura suya en la que aparecen
sus dos amigos Wim Kerkhove y Jan Klaassen.
Ya dije antes que Wim había concertado una reunión con esta Gran Dama de los títeres, autora de varios libros siempre dedicados a las marionetas populares europeas, aunque también lo es de un clásico titulado "Ombres et Silhouettes" (existe traducción en francés) del que nosotros, en mi compañía de La Fanfarra, aprendimos muchas cosas en su día. Otro libro suyo que conozco bien es el dedicado a Pulcinella, que está además publicado en italiano por el Museo di Pulcinella de Acerra, cerca de Nápoles, allí donde se supone que nació la famosa máscara napolitana.

Habíamos quedado en su casa, en el barrio llamado Jordaan, antiguamente muy pobre, hoy convertido en uno de los lugares más chics, más tranquilos y más solicitados por artistas y profesionales independientes para vivir en él. 


Imagen de Karparko, marioneta de Anton Anderle. Colección
de Hetty Paërl.
Debo decir que me da pena no haber conocido antes a Hetty, tal es la simpatía que irradia y el talante alegre e ilusionado que tiene. Y mientras tomamos un te y tras haberle explicado los motivos de mi viaje y del proyecto de mis Rutas de Polichinela, me va explicando como, según cuenta la leyenda, precisamente allí, justo detrás de su casa, fue donde vivió el trompetista Jan Klaassen, y donde solían vivir las personas con oficios parecidos. Se ofrece luego a dar una vuelta por la zona y mostrarme las calles y los lugares más emblemáticos. Por ejemplo, donde se encontraba un cementerio en el que una tumba ponía los nombres de Jan Klaassen y de su esposa Katrina, lo que confirmaría la segunda de las teorías que me contaba Wim Kerkhove. El antiguo cementerio hoy es un parque de juegos infantiles. 


Hetty Paërl en la esquina de la calle Willemsstraat, en
el barrio de Jordaan, donde se supone vivía Jan Klaassen.
Me explica que antes de actuar en el Dam, los títeres solían hacerse en el Botermarket (el mercado de la mantequilla), una zona en la que hoy está el museo de la Casa de Rembrandt, y que antiguamente era el lugar donde solían ejercer los titiriteros y otros vendedores de ilusiones. En aquella época, los titiriteros vivían en Duvelshoek (la Esquina del Diablo), donde hoy se encuentra un centro llamado Reguliersbrustraat, donde está el cine Tuschinski (conocido popularmente como el "Pathé"). 

Hetty Paërl ha conocido a los grandes maestros de los títeres populares y ha viajado por todas partes donde podía hallar evidencias de los mismos. Muy amiga de Bruno Leone, tiene un libro de viajes titulado "Tegen het decor van de rokende Vesuvius", en el que cuenta sus andanzas con Bruno Leone por Nápoles y Palermo. Además del libro ya mencionado sobre Pulcinella, su gran obra es un monográfico bellamente ilustrado con muchas fotos en color dedicado a los distintos personajes europeos de la tradición polichinesca, cuyo título es "Heerekrintjes", editado por Gaade Uitgevers, Veenendaal. Por desgracia para nosotros, no hay traducción del mismo todavía en ninguna otra lengua europea. También conoció al gran maestro eslovaco Anton Anderle, al que ayudó a viajar a Austria en la época comunista. De él son unas marionetas que tiene colgadas en la pared de su estudio, con los personajes de Kasparko y Zabinka como protagonistas.


Plaza donde se encontraba el cementerio de Karthuizer,
hoy en la confluencia de la calle que lleva el mismo nombre.
Nos despedimos con deseos de mantener el contacto y de continuar con nuestra conversación, pues Hetty tenía ya un compromiso a mediodía. Adjunto algunas imágenes del encuentro y de la zona del barrio Jordaan donde se supone vivió Jan Klaassen.

Algunas reflexiones sobre Jan Klaassen y Amsterdam

Curioso pero lógico, que al estar en Amsterdam, haya pensado tanto en Venecia. Dos ciudades de canales -suele llamarse Amsterdam la Venecia del Norte, título que se disputa con algunas otras urbes con semejantes pretensiones-, que fueron independientes, libres y cabezas de un imperio, esplendorosas ambas, repúblicas las dos básicamente de mercaderes y, como me comentaba mi amigo Willem Bruls comiendo ayer en un agradable restaurante del barrio de Jordaan, también enfrentadas por un igual al Vaticano, con intensidades diferentes, por supuesto, pero persistentes. Claro que la muy católica, apostólica pero poco romana Venecia está llena de iglesias por todas partes, y su disputa política con el Papa no ha impedido que se regodeara en la proliferación de imágenes, estatuas, teatros y cuantas maneras de representar la figura humana pudiera haber. 


La Oude Kerk o Iglesia Vieja.
Amsterdam tuvo que pelear durante 80 años en una larga guerra con el Imperio Español para ser libre, guerra que acabó ganando, y cuya victoria le dio el tremendo empuje que la llevó a posicionarse como el primer gran imperio mercantil de Europa, antes de que el Británico le acabara haciendo sombra. Y mientras Venecia iniciaba en el siglo XVII su lento pero inexorable declive, agarrada a un Mediterráneo que ya no ofrecía nuevas aventuras comerciales, y asociada al Imperio Turco que languidecía al mismo ritmo que ella, Amsterdam vivía su Edad de Oro, convirtiéndose en una de las ciudades más ricas, tolerantes, talentosas, exploradoras e importantes del Continente Europeo. 


Fachadas de Amsterdam, cerca de la Estación Central.
Fue seguramente a finales de esta época de esplendor cuando nació Jan Klaassen, ya en el siglo XVIII, cuando las clases populares empezaron a vivir momentos duros. Uno de estos barrios donde se concentraban los pobres era el mencionado Jordaan, una zona húmeda e insalubre, de construcciones pequeñas y de madera. De allí surgió este grito rebelde del personaje de Jan Klaassen, como si el despertar de los sueños de grandeza requiriera de esta voz libre que podía decir lo que quería y despacharse a gusto con los poderosos. La estructura de los polichinelas europeos, con sus enfrentamientos arquetípicos con la Muerte, el Diablo y los Poderes, le venía como anillo al dedo. Un personaje que nacía así muy popular y muy querido por el pueblo, de ahí que le permitieran emborracharse tanto como quisiera, algo que a todos les gustaría hacer pero que no siempre se lo podían permitir. Y así, mientras el Punch inglés mostraba sobretodo la rabia contenida que explotaba en arrebatos vitalistas de violencia, y el Kasperl alemán oscilaba entre la comedia burguesa y el desgarro profundo de un enfrentamiento casi metafísico con el entorno, Jan Klaassen surge gruñón pero alegre, un borrachín simpático y peleón, metido siempre con peleas matrimoniales pero que permitían a ambos cónyugues tener sus aventurillas y lances amorosos. Cansados del Baby llorón, pero al que acaban siempre salvando y muy contentos de tenerlo de nuevo en casa. Un personaje pues familiar, cercano y entrañable para su público, que lo tenía y lo sigue teniendo como un símbolo de algo muy íntimo y querido, aunque ahora sus gritos no retumben en todo el Dam como antes, a causa de la cantidad de turistas y del bussness show en que se ha convertido la ciudad o parte de ella. 

Pensamientos que me vienen a la cabeza antes de abandonar mañana Amsterdam y regresar a mi muy querida Barcelona.

miércoles, 27 de febrero de 2013

El Museo de Marionetas de Lübeck

La Puerta de Holsten, en Lübeck.
Nada más llegar a Lübeck, dirigí mis pasos al Museo de Marionetas de la ciudad, uno de los más dotados y prestigiosos de Europa. Situado en el centro mismo de la ciudad, a poca distancia de la mismísima e impresionante Puerta de Holsten, la antigua entrada principal de Lübeck, el Museo ocupa cinco edificios antiguos, construídos según la típica arquitectura gótica de ladrillos rojos, en uno de los barrios más pintorescos y bien conservados. Al lado mismo del Museo, se encuentra el Teatro de Marionetas de la ciudad, llamado Figurentheater.

El edificio del Museo.
Conocía la historia del Museo, porque está al alcance de cualquiera con sólo buscar en la Wikipedia, y sabía que su artífice no era otro que el señor Fritz Fey, un coleccionista que cedió su increíble colección a la ciudad de Lübeck. Pero lo que no sabía era que su padre, llamado como el hijo, fue un conocido titiritero de la ciudad, y que tuvo hasta el año 2006 su propio teatro estable, llamado Marionettentheater Fey, justo donde hoy se encuentra el mencionado Figurentheater.

Kasperl.
El Museo es realmente grande y tiene piezas de un gran valor. Además de las colecciones europeas, que son las que más me interesan particularmente en esta visita, hay preciosos conjuntos de marionetas de África, de China, de la India, así como siluetas del teatro de sombras de Turquía, India, Indonesia y China. Igualmente hay salas dedicadas a los títeres utilizados en películas y series conocidas de la televisión alemana. Pero lo bueno del Museo es que además de las piezas expuestas, hay profusión de fotografías, algunos videos (pocos), carteles y un sinfín de pequeños objetos e ilustraciones que ofrecen una visión rica y transversal del mundo de los títeres. Sin ser un Museo de los que gustan amontonar -y que a mi tanto me fascinan-, tampoco podemos decir que sea tacaño en la exhibición de piezas y materiales. Yo diría que es pródigo pero elegante en el exceso y con un esmerado gusto en la ordenación expositiva. Por otra parte, no podía ser de otro modo, siendo como es básicamente un museo de coleccionista.

Títere de los realizados en un campo de prisioneros, tras
la Segunda Guerra Mundial
Me impactó la sala dedicada a las Vanguardias, centrada básicamente en el artista titiritero Kramer -que también estaba muy presente en el Stadtmuseum de Múnich- con unas imágenes de vídeo en las que vemos a Kramer en plena acción, manipulando o en su taller. Pero es en esta misma sala donde hay dos verdaderas joyas de impacto: una es la escueta pero poderosa colección de títeres realizados por prisioneros alemanes de los campos británicos tras la Segunda Guerra Mundial. Los títeres, con un Kasperl entre ellos, tienen una fuerza tremenda. También en esta sala hay un grupo de marionetas realizadas en la línea de la escuela Bauhaus, que tanto me recordaron las de Frieder Simon de Halle.

Kasperl de la misma serie de títeres del campo de prisioneros.
Pero creo que donde más sobresale el museo de Lübeck es en sus colecciones de títeres populares de las compañías alemanas y de otros países que recorrían el centro y el norte de Europa con sus retablos o con sus teatros ambulantes que llevaban en carromatos. Títeres de guante, increíbles todos, y marionetas de hilo o de vara en la cabeza. Y entre todas estas joyas, encontré una gran variedad de Kasperls, profusión de diablos, más algunos Punch, Guignol, y otros personajes afines.

Jester, de William Merritt Chase (1875)
Me fijé que el catálogo del Museo engloba a todos estos personajes como los Clowns, los Spassmacher en alemán o los Jesters en inglés. Es una manera de indicar la importancia de estos personajes medievales, los bufones o los jesters, que seguramente tuvieron una gran influencia en los polichinelas de la región. Habría que mencionar aquí la figura de Till Eulenspiegel, un personaje procedente del folclore medieval alemán con una presencia continuada en la literatura y en la imaginación del pueblo, y que podría definirse como la figura de un bufón que vivía libre y vagabundo, y que decía las verdades que nadie se atrevía decir. Se le conoce en toda el área de habla alemana, Bohemia incluída, los Países Bajos y hasta en Italia. Cuando se le representa, suele vestir como un clown, con algunos aires de Kasperl. Es lógico que todas estas figuras se superpongan y se influencien entre si, y que se presten constantemente atributos, tanto físicos, como morales o de la indumentaria. Vimos lo mismo en el Polichinelle francés, del que muchos dicen que viene tanto del Pulcinella italiano como de los Fous medievales, como el conocido Triboulet, que inspiró a Victor Hugo en su drama "El Rey se divierte" e indirectamente a Verdi con su Rigoletto.

Estatua de Till Eulenspiegel en Mölln,
Alemania.
Viendo las múltiples caras que toman los Kasperls y otros personajes afines, no hay más remedio que remitirnos a este fondo arquetípico de figuras locas pero libres, que recorre la historia de los pueblos y que toma nombres y figuras diferentes según las culturas y las geografías. Son evidencias que sin embargo no deben ocultarnos los perfiles y las características propias que nuestros personajes van tomando en cada lugar.

Adjunto algunas imágenes de las tomadas en el Museo más otras relacionadas con el texto.

Kasperl.
Kasperl.
Marotte.

Kaspar.
Viejo.

martes, 26 de febrero de 2013

Las diferentes caras de Kasperl

Kasperl de guante. Staddtmuseum de Múnich.
Acabado de llegar a Lübeck, tras los intensos días polichinescos vividos primero en Múnich y luego en Halle, esta ciudad de la Sajonia-Anhalt, me siguen rondando por la cabeza algunas cuestiones intrigantes sobre la temática de Kasperl, a saber: ¿a qué se debe la extraordinaria variedad de tipos y rostros que nos presenta el polichinela alemán? Bueno, intrigante pero a su vez lógico, dada la gran fragmentación social y política que históricamente ha conformado el mundo germano.

Claro que los tiempos cambiaron en el siglo XX y la emergencia nacional prusiana creó el espejismo de una gran unificación. ¿Es eso así en la actualidad? Yo más bien diría que no. El llamado "Milagro Alemán", un fenómeno a todas luces insólito y que no se explica sólo por las inversiones del Plan Marshall, tuvo su base de partida en un estado federal que otorgaba de nuevo a los territorios históricos un gran poder con categoría constitucional de sujetos políticos plenamente autónomos.

Si añadimos este atomismo a la división Este/Oeste, que en la reunificación de 1990 no acabó de desaparecer, sino que se sumó a la reorganización de la RDA en sus históricos Lands, nos encontramos con una realidad de sorprendente fragmentación que conecta la actual Alemania con aquel fecundo y rico, especialmente en su primera y última etapa, conglomerado de reinos y pequeños ducados independientes aunque unidos por el Sacro Imperio Romano Germánico (el Sacrum Romanum Imperium) que duró hasta 1806, y que las guerras religiosas todavía atomizaron más.

Por lo tanto, podríamos decir que tanto el llamado Milagro Alemán como su actual poderío económico se han sustentado y se sustentan en realidades de gran atomización política y social, lo que explica también esta profusión de Kasperls diferentes que nos llegan de la Historia, pero que parecen reafirmarse en un momento como el actual, en el que la temática titiritera parece resurgir de unas cenizas que nunca acabaron de apagarse del todo.


Imágenes de las marionetas checas del Museo de Moravia de Brno.

Quizás sorprenda a alguien oirnos hablar de Kasperl cuando lo que hoy se lleva es el teatro de objetos, la robótica y los lenguajes visuales de las imágenes reproducidas y manipuladas. Y, en parte, tiene razón de sorprenderse. Pero sólo en parte. Hay otra parte oculta que las modernidades no captan pero que se encuentra en el mismo corazón del pensamiento contemporáneo y que tiene que ver con las dualidades desdoblatorias de los títeres tradicionales de toda la vida. Eso que parece obsoleto y superado por la Historia de la Cultura, sigue sin embargo en sus trece, ejerciendo sus funciones proyectivas y desvelando a propios y extraños no pocas oscuridades de las almas humanas.

Resulta entrañable y emocionante en un alto grado constatar como la fidelidad al personaje de Kasperl ha significado, para titiriteros como Frieder Simon (ver el texto anterior publicado en este blog), una verdadera balsa de salvación útil para cruzar las décadas de Comunismo sin perder el alma por el camino. Que ahora estos esforzados titiriteros deban luchar contra las nuevas modernidades que pugnan por eliminar todo aquello que no se deja someter a la digitalización, no les resta mérito alguno. Muy al contrario, sus actitudes de resistencia creativa quedarán como modelos para las nuevas resistencias a lo digital que pronto estaremos obligados a desarrollar, cuando todos tengamos nuestros Ipods e Ipads bien metidos en el cogollo, más no pocos chips en orejas, narices y cerebros.

Pero el motivo de esta reflexión era otro: indagar sobre las dos áreas religiosas del mundo germano, el católico y el luterano, y discernir si ello tiene alguna relación con los diferentes Kasperls que se produjeron en cada zona.

Mi punto de vista es que sí. Claro que en este asunto hay que tomar todas las reservas posibles y aceptar que no existen tales regiones delimitadas con claridad, sino que las superposiciones han sido y siguen siendo lo normal. Pero sí podríamos aventurarnos a decir que el lado católico, más relajado en el tema de la representación figurativa, sin duda propició la existencia de una figuración más elaborada y detallista, tan propia del Barroco, lo que explica que en Baviera hubiera un Kasperl Larifari de marioneta de hilo y de vara en la cabeza en varias compañías, o que en la católica Bohemia la tradición predominante fuera la de las marionetas de vara, de una gran categoría figurativa, muchas de ellas realizadas por los mismos tallistas que creaban la estatuaria religiosa de las iglesias.

Kasperl. Stadtmuseum de Múnich.
En las zonas de predominio evangelista o luterano, proclives al ahorro y a la contención figurativa, se entiende que se haya impuesto una figuración más esquemática, sintética y abstracta como es la de los títeres de guante, con una tendencia natural a la expresión grotesca y a la extralimitación sintética de las formas y de los comportamientos a modo de válvulas de escape de estas sociedades reprimidas, que necesitaban desfogarse. La castración figurativa de los fundamentalismos abstractos producía estos estallidos de energía primitiva que son los Punch, Jan Klaassen, Mester Jakel o el Kasperl del títere de guante.

En las zonas católicas, el relativismo moral entre el Bien y el Mal, que el Vaticano ha encarnado con tanta maestría y naturalidad, produjo marionetas más complejas y sofisticadas, como las representaciones populares del Fausto tan bien exponían (ver el vídeo de las marionetas checas del Museo de Brno). Quizás fuera este relativismo frívolo, casi libertino y falsamente moralista de las representaciones titiriteras lo que impactó a Goethe en su juventud, impregnado como estaba por el luteranismo pietista: tal vez ansioso por cuadrar un círculo que a él no le cuadraba, escribió el Fausto.

Dos maneras diferentes de encarar la expresión: desde el barroquismo contrarreformista que se regodea en las imágenes y los decorados, o desde la abstracción sintética que busca la esencialidad. La primera expande sus atributos pero pierde fuelle expresivo. La segunda, se empobrece hasta lo imposible pero se dispara en intensidad. Dos extremos que nunca aparecen puros sino que se compensan y se seducen mútuamente, creando una variedad infinita de matices y de formas mixtas y complejas que explican esta variedad de las figuraciones titiriteras en el mundo alemán.

domingo, 24 de febrero de 2013

Kasperl en Halle. El señor Frieder Simon.

Retrato de Händel.
Mis Rutas en pós de Kasperl me llevan a Halle, la ciudad  más grande del land Sajonia-Anhalt, conocida especialmente porque en ella nació el genial Georg Friedrich Händel (1685-1759), compositor alemán que desarrolló casi toda su carrera en Inglaterra, autor de 43 óperas y de 26 oratorios, entre el que destaca el universalmente conocido El Mesías (1741), obra que sigue gozando del fervor incondicional del público.

En la actualidad, Halle, que perteneció a la antigua RDA, se recupera del gran bajón que representó para toda la zona el hundimiento del Comunismo, dejando obsoletas las principales industrias de la ciudad. A favor suyo tiene el hecho de que es la ciudad de Alemania que más cantidad de antiguos edificios catalogados contiene, al salvarse en parte de los grandes bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Algo que se nota muy agradablemente al pasear por el centro de la ciudad, lleno de casas nobles muchas de ellas todavía por restaurar, lo que le da un aire de preciosa ciudad a la que todavía no le han pasado el inevitable y arrasador cepillo de la uniformización turística. Lo que sin duda no tardará en llegar, como ya empieza a notarse en algunos detalles.

Por cierto, para los amantes del chocolate, importante saber que la fábrica más antigua de alemania de este producto es la Hallooren-Werke, de Halle. Acercarse a su antigua tienda en Delitzscher Street 70, y probar su original "Halloren-Kugeln"es uno de los placeres que no hay que perderse. 

Para nosotros, los titiriteros, Halle es importante también por su gran Teatro de Ópera y por su Teatro de Marionetas, ambos muy bien colocados en el ranking alemán y europeo. Un teatro de ópera de los de antes -que todavía tiene talleres de escenografía y de vestuario, cuerpos de baile y buenos elencos de voces e instrumentistas- y muy abierto a los compositores de afuera. Allí se estrenó con gran éxito la ópera Juana (2005, coproducción con el Festival de Ópera de Bolsillo y Nuevas Creaciones, de Barcelona), del compositor catalán Enric Palomar y la libretista inglesa pero residente en Barcelona Rebecca Simpson, y aquí se estrenará en octubre de este año una nueva ópera titulada Skydisc, del compositor también catalán Ramon Humet y de la misma libretista Rebecca Simpson. En cuanto al Teatro de Marionetas de la ciudad, es conocido por la calidad de sus montajes, siempre con una doble programación para niños y adultos. Actualmente están representando una versión con marionetas de la obra "El Jugador", de Fedor Dostoieski.

Retrato de Martin Luther en una fachada de la Marktkirche St. Marien
Importante saber que Halle está situada en el núcleo luterano por excelencia: Eisleben, la ciudad en la que nació Martin Luther, está a muy pocos kilómetros, y el mismo Lutero vivió un tiempo en Halle. No en vano aquí se guarda la Biblia Evangélica más antigua que existe. Una presencia que, como la del inmortal Händel, está presente en las calles de la ciudad.

Escultura dedicada al personaje popular "Zither-Reinhold".
Pero si de los personajes famosos queremos pasar a los más anodinos pero no por ello menos importantes, quedémonos con la imagen de un loco que tuvo la ciudad, Reinhold Lohse (1878-1964), más conocido por el vulgo como "Zither-Reinhold", quién por lo visto vivió de músico callejero conviertiéndose en una figura tan popular como querida de los vecinos de la ciudad. En su honor se ha levantado una bonita escultura, bien situada en la calle más céntrica y peatonal, obra de Wolfgand Dreysse, en la que el personaje, con una cara de pillo y de bufón juglaresco que bien podría ser la de un Kasperl anónimo y callejero, aparece desdoblado en dos: en una figura pequeña en la que un concentrado Reinhold toca una cítara, y otra figura exultante, jocosa y feliz, en la que nuestro héroe se regodea de la música y de la existencia libre que le ha tocado en suerte.

El Kasperl del señor Frieder Simon.

El señor Frieder Simon con el Kasperl de "La Muerte Madrina".
Pero la razón primera y última de mi llegada a Halle no es ninguno de los reclamos antes anunciados, sino porque aquí es donde vive uno de los más reconocidos y auténticos maestros de Kasperl, el señor Frieder Simon, que sigue muy activo con el personaje. El azar quiso que lo conociera a través de su hija, Sophia Simon, filóloga que habla perfectamente el italiano, el francés, el castellano y el catalán, además del inglés, el ruso y el alemán. Anuncié mi llegada hace ya unos días, y la suerte me ha acompañado, al coincidir con una actuación suya en un histórico lugar de Sajonia-Anhalt, en el restaurado castillo de Hobeck, en la localidad de Leitzkau, no lejos de Magdeburgo, la actual capital del Land. Insisto en el adjetivo "restaurado" porque casi todos los edificios históricos que se conservan en esta zona de Alemania han tenido que ser restaurados o simplemente reconstruídos, aquejados por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.

Otros títeres de Frieder Simon
Fui invitado a acompañarle a él y a su hija Sophia, que acudió en calidad de traductora, y pude así conocer en directo y de primera mano la manera de trabajar de este veterano titiritero. Presentó una obra de su repertorio para adultos, una preciosa adaptación del cuento de los Hermanos Grimm "La Muerte Madrina" en la que el protagonista no es otro que Kasperl. Lo que obliga al titiritero a cambiar el final de la historia, pues bien sabido es que Kasperl no puede morir, por la simple razón de que es inmortal.

Viendo actuar al Maestro Simon, comprendí que lo más interesante de su espectáculo era la apropiación tan personal que se había hecho del personaje de Kasperl así como del cuentro de los Grimm, al expllicar la historia con un lenguaje tan propio y original, y, a la vez, tremendamente sencillo en cuanto a la forma -resultado de un enorme trabajo de depuración estilística, por supuesto. Una depuración que se nota producto del oficio y de los años de experiencia, y por ello mismo, diáfana, clara y transparente. Es decir, sin una gota de intelectualismo, que es lo que suele molestar en los procesos de depuración estilística.

La sala del castillo de Hobeck, con el retablo del señor Simon al fondo.
Empezando por el mismo protagonista, Kasperl. Parece una abstracción del personaje de rasgos grotescos con los que a menudo se le representa. Y aquí es donde debemos alejarnos de la mirada corta y ver estos procesos con la distancia de la perspectiva histórica, es decir, saber que el contexto en el que Simon creó a su particular Kasperl fue el de la RDA, una sociedad cerrada, vigilada y sofocante, en la que para sobrivivir cada uno tenía que inventarse sus espacios particulares donde respirar y sentirse libre. Es evidente que para Simon este espacio fue el de los títeres, y que en él encontró a Kasper como un doble muy cercano pero a su vez suficientemente alejado como para permitirle decir las cosas que él jamás se hubiera atrevido a decir, si no quería caer en el ostracismo del sistema.

Otro kasper del señor Simon (foto realizada en su casa).
Conectó de este modo el titiritero con la función principal que siempre ha tenido Kasperl o Polichinela, que es la desdoblarse para chillar en voz alta lo que sólo se permite decir a los títeres, esquivando las reglamentaciones incómodas del comportamiento social y encarnando de este modo los anhelos libertarios inherentes al pueblo, especialmente cuando éste se halla sometido. Pero lo hace Simon con el refinamiento de la estilización que propicia el profundo poso cultural del pueblo alemán -y una esmerada educación artística, bajo la influencia directa, en este caso, de la Escuela Bauhaus. Es decir, sin arrogancia ni pedantería ni impostación alguna. Una naturalidad madura que solo el dominio del oficio y la honestidad del artista permiten.

Frieder Simon con el teatro y los títeres puestos en dos maletas, de joven.
Es curioso que el nombre escogido por Simon para su compañía sea el de Larifari, apellido que toma el Kasperl de Múnich (el que Graf Pocci fijó para la historia) y que derivaba a su vez del personaje encarnado por el actor La Rocha, como se indicaba en el artículo anterior. Extraño porque ya dijimos que Kasperl Larifari solía representarse como marioneta de hilo y no de guante. Quizás con ello el titiritero de Halle nos quiere decir que su Kasper, aun siendo de guante, busca conectar con la corriente más culta del personaje o, simplemente, huir de la deriva hacia lo grotesco de los Kasperls populares de guante para insistir en una estilización inteligente y más abstracta.

Simon con su primer Kasper.
Sea como sea, el Kasper -vean que en esta zona de Alemania, nuestro personaje pierde la letra ele, acercándose a la denominación de la región de Bohemia, pues en Praga toma el nombre de Kaspar o Kasparec (pequeño Kaspar)- del señor Frieder Simon adquiere un perfil propio y personalizado, como es de necesidad que ocurra, en una geografía que ha gustado tanto dejarse mecer por los tremendos vaivenes de la Historia. No es fácil haber pasado por la última Gran Guerra Europea (Simon la vivió de niño), adaptarse luego al modelo soviético para de pronto pasar, ya en la edad madura, al nuevo capitalismo del sálvese quién pueda. Sobrevivir a todas estas hecatombes es desde luego meritorio, pero requiere de un truco o un secreto: sin duda en el caso del titiritero de Halle es Kasper y su profunda capacidad liberadora. No es de extrañar que Simon le profese tanta devoción: en todos sus espectáculos sale su personaje fetiche, de un modo u otro, y siempre bajo formas diferentes.

Las multiplicidades de Kasperl y los espejos interiores del titiritero.

Karpar checo antiguo en el rellano de casa de Frieder Simon.
Ya dijimos en el capítulo anterior de este viaje tras las huellas de Kasperl, que son muchas las caras de las que dispone nuestro personaje. Vimos que en principio estaba el Kasperl Larifari y todos los que le siguen movidos con hilos o barra de hierro en la cabeza, y los definimos como personajes de obras con texto dramático escrito. Y luego hablamos de los títeres de guante más dados a la improvisación, a los argumentos sencillos y esquemáticos, y con tendencia a exagerar sus rasgos hacia lo grotesco o hacia una mayor abstracción. Pero lo que no habíamos visto es que en un mismo titiritero pudiera existir también una infinidad de caras de Kasper. Ello es lo que descubrimos al visitar los "cuarteles de invierno" del Maestro Frieder Simon y husmear brevemente por sus armarios y cajones.

Dos rostros distintos de Kasper.

Nada más entrar en su casa, tres viejas marionetas, seguramente del siglo XIX y de origen checo, nos reciben en el rellano. En el centro de los tres, un Kaspar de los de bigote, antiguo pero que todavía mueve ojos y boca tirando de un hilo.

Metidos ya en el amplio apartamento, descubrimos poco a poco una increíble variedad de caras de Kasper, como si el titiritero necesitara en cada nuevo espectáculo afirmar su segunda personalidad, que con los años se confundiría con la primera, sin actitudes trascendentales sino más bien juguetonas, no para amargarse sino al revés, para crear vida, alegría y reirse del mundo y de las dificultades.


La señora Barbara Simon frente a algunas de las criaturas a las que ha vestido..
Pero junto a las caras de construcción propia, van apareciendo del fondo de los cajones otros Kasperls procedentes de otras manos que se han sumado a la colección de los primeros. Es la colección privada que Frieder Simon ha ido acumulando durante su carrera artística. Imaginamos a todos estos Kasperls en un diálogo continuo entre ellos, buscando cada uno lo que tiene el otro que no tiene él, mientras al lado se acumulan princesas, muertes, diablos, payasos de caras endiabladas, don Juanes, Medeas, prostitutas, y un sinfín de comparsas que hacen de coro a los protagonistas de toda esta fiesta silenciosa. Pues parece obvio que en todos estos elencos reina Kasper, es decir, el alter ego de Frieder Simon, al que va modelando siguiendo el ritmo de los años del mismo modo que las manos de la vida lo van moldeando a él, al Simon real.  Así se mantiene el tono alto y una vitalidad fresca y juguetona, sobretodo cuando además hay una familia que también crece y se multiplica.

Kasperl antiguo de la colección del señor Simon.
Llegados a este punto, hay que insistir en esta frase que resume tantas cosas y muchas veces es olvidada por los observadores: "chercher la femme". Todas estas caras, hechas de madera, de cartón piedra o de otros materiales reciclados, necesitan un cuerpo, es decir, necesitan que se les vista. Y aquí es donde surge el trabajo silencioso y aparentemente invisible -en realidad, luce tanto como el de las caras- de Barbara Simon, la esposa del titiritero, encargada de crear los cuerpos de las criaturas que van naciendo de las manos de su marido. Pues si la cara es el alma de los títeres, el vestido es su cuerpo, de ahí la importancia cabal de este trabajo.

El señor Simon con uno de sus títeres.
Kasperl antiguo de estilo "Bauhaus" de la colección del señor Simon.
La visita en casa de los Simon fue todo un gozo titiritero, gracias a la generosidad de los anfitriones que no dudaron en abrir tanto sus corazones como sus muebles con sus vitrinas y cajones repletos de tesoros. Ante nuestros ojos se iba desplegando no sólo la quintaesencia creativa de toda una vida de titiritero, sino también la historia objetiva de los títeres del país, en esa faceta tan necesaria como entrañable que es la del teatro popular de los títeres de guante, siempre tan olvidado por las historias oficiales. Lo que antes se hacía en las calles y que sólo al cabo de las décadas o de los siglos acababa en las vitrinas más recónditas de los museos folclóricos de pueblos y ciudades, se encuentra concentrado y elevado a la categoría de arte en la vida y en la casa de Frieder Simon. Se entiende entonces esta necesidad de estilizar los trazos, de sacar su oficio del arroyo de la Historia, de sumar rostros que son perspectivas vitales.

Tres Kaspers diferentes del señor Simon.
Se notan aquí los estudios de los señores Simon en la escuela de arte de la línea Bauhaus, la Burg Giebichenstein Kunsthochschule Halle, donde ambos se conocieron, que marcó para siempre este gusto por el rigor de las líneas bien trazadas, de la síntesis expresiva, y de la estilización cubista.

Todo el trabajo de Frieder Simon rezuma estos principios adquiridos en su juventud, y que fueron su referente a lo largo de sus años de titiritero. También se nota su primer oficio de carpintero que ejerció antes de entrar en la escuela, y el gusto por trabajar la madera, el torno y los buenos acabados. 

Kasperl antiguo, sostenido por Sophia Simon.
En posteriores artículos recogeremos algunas reflexiones surgidas en los diálogos mantenidos con Frieder y Sophia Simon, respecto a posibles relaciones entre los estilos titiriteros y los contextos culturales y religiosos en las distintas regiones habitadas por Kasperl.

Muerte de la colección privada del señor Simon.
Fantasma de nieve de Kasperl en los jardines de la casa de los Simon.
Ejecutado por Emilia Simon.