martes, 26 de febrero de 2013

Las diferentes caras de Kasperl

Kasperl de guante. Staddtmuseum de Múnich.
Acabado de llegar a Lübeck, tras los intensos días polichinescos vividos primero en Múnich y luego en Halle, esta ciudad de la Sajonia-Anhalt, me siguen rondando por la cabeza algunas cuestiones intrigantes sobre la temática de Kasperl, a saber: ¿a qué se debe la extraordinaria variedad de tipos y rostros que nos presenta el polichinela alemán? Bueno, intrigante pero a su vez lógico, dada la gran fragmentación social y política que históricamente ha conformado el mundo germano.

Claro que los tiempos cambiaron en el siglo XX y la emergencia nacional prusiana creó el espejismo de una gran unificación. ¿Es eso así en la actualidad? Yo más bien diría que no. El llamado "Milagro Alemán", un fenómeno a todas luces insólito y que no se explica sólo por las inversiones del Plan Marshall, tuvo su base de partida en un estado federal que otorgaba de nuevo a los territorios históricos un gran poder con categoría constitucional de sujetos políticos plenamente autónomos.

Si añadimos este atomismo a la división Este/Oeste, que en la reunificación de 1990 no acabó de desaparecer, sino que se sumó a la reorganización de la RDA en sus históricos Lands, nos encontramos con una realidad de sorprendente fragmentación que conecta la actual Alemania con aquel fecundo y rico, especialmente en su primera y última etapa, conglomerado de reinos y pequeños ducados independientes aunque unidos por el Sacro Imperio Romano Germánico (el Sacrum Romanum Imperium) que duró hasta 1806, y que las guerras religiosas todavía atomizaron más.

Por lo tanto, podríamos decir que tanto el llamado Milagro Alemán como su actual poderío económico se han sustentado y se sustentan en realidades de gran atomización política y social, lo que explica también esta profusión de Kasperls diferentes que nos llegan de la Historia, pero que parecen reafirmarse en un momento como el actual, en el que la temática titiritera parece resurgir de unas cenizas que nunca acabaron de apagarse del todo.


Imágenes de las marionetas checas del Museo de Moravia de Brno.

Quizás sorprenda a alguien oirnos hablar de Kasperl cuando lo que hoy se lleva es el teatro de objetos, la robótica y los lenguajes visuales de las imágenes reproducidas y manipuladas. Y, en parte, tiene razón de sorprenderse. Pero sólo en parte. Hay otra parte oculta que las modernidades no captan pero que se encuentra en el mismo corazón del pensamiento contemporáneo y que tiene que ver con las dualidades desdoblatorias de los títeres tradicionales de toda la vida. Eso que parece obsoleto y superado por la Historia de la Cultura, sigue sin embargo en sus trece, ejerciendo sus funciones proyectivas y desvelando a propios y extraños no pocas oscuridades de las almas humanas.

Resulta entrañable y emocionante en un alto grado constatar como la fidelidad al personaje de Kasperl ha significado, para titiriteros como Frieder Simon (ver el texto anterior publicado en este blog), una verdadera balsa de salvación útil para cruzar las décadas de Comunismo sin perder el alma por el camino. Que ahora estos esforzados titiriteros deban luchar contra las nuevas modernidades que pugnan por eliminar todo aquello que no se deja someter a la digitalización, no les resta mérito alguno. Muy al contrario, sus actitudes de resistencia creativa quedarán como modelos para las nuevas resistencias a lo digital que pronto estaremos obligados a desarrollar, cuando todos tengamos nuestros Ipods e Ipads bien metidos en el cogollo, más no pocos chips en orejas, narices y cerebros.

Pero el motivo de esta reflexión era otro: indagar sobre las dos áreas religiosas del mundo germano, el católico y el luterano, y discernir si ello tiene alguna relación con los diferentes Kasperls que se produjeron en cada zona.

Mi punto de vista es que sí. Claro que en este asunto hay que tomar todas las reservas posibles y aceptar que no existen tales regiones delimitadas con claridad, sino que las superposiciones han sido y siguen siendo lo normal. Pero sí podríamos aventurarnos a decir que el lado católico, más relajado en el tema de la representación figurativa, sin duda propició la existencia de una figuración más elaborada y detallista, tan propia del Barroco, lo que explica que en Baviera hubiera un Kasperl Larifari de marioneta de hilo y de vara en la cabeza en varias compañías, o que en la católica Bohemia la tradición predominante fuera la de las marionetas de vara, de una gran categoría figurativa, muchas de ellas realizadas por los mismos tallistas que creaban la estatuaria religiosa de las iglesias.

Kasperl. Stadtmuseum de Múnich.
En las zonas de predominio evangelista o luterano, proclives al ahorro y a la contención figurativa, se entiende que se haya impuesto una figuración más esquemática, sintética y abstracta como es la de los títeres de guante, con una tendencia natural a la expresión grotesca y a la extralimitación sintética de las formas y de los comportamientos a modo de válvulas de escape de estas sociedades reprimidas, que necesitaban desfogarse. La castración figurativa de los fundamentalismos abstractos producía estos estallidos de energía primitiva que son los Punch, Jan Klaassen, Mester Jakel o el Kasperl del títere de guante.

En las zonas católicas, el relativismo moral entre el Bien y el Mal, que el Vaticano ha encarnado con tanta maestría y naturalidad, produjo marionetas más complejas y sofisticadas, como las representaciones populares del Fausto tan bien exponían (ver el vídeo de las marionetas checas del Museo de Brno). Quizás fuera este relativismo frívolo, casi libertino y falsamente moralista de las representaciones titiriteras lo que impactó a Goethe en su juventud, impregnado como estaba por el luteranismo pietista: tal vez ansioso por cuadrar un círculo que a él no le cuadraba, escribió el Fausto.

Dos maneras diferentes de encarar la expresión: desde el barroquismo contrarreformista que se regodea en las imágenes y los decorados, o desde la abstracción sintética que busca la esencialidad. La primera expande sus atributos pero pierde fuelle expresivo. La segunda, se empobrece hasta lo imposible pero se dispara en intensidad. Dos extremos que nunca aparecen puros sino que se compensan y se seducen mútuamente, creando una variedad infinita de matices y de formas mixtas y complejas que explican esta variedad de las figuraciones titiriteras en el mundo alemán.

domingo, 24 de febrero de 2013

Kasperl en Halle. El señor Frieder Simon.

Retrato de Händel.
Mis Rutas en pós de Kasperl me llevan a Halle, la ciudad  más grande del land Sajonia-Anhalt, conocida especialmente porque en ella nació el genial Georg Friedrich Händel (1685-1759), compositor alemán que desarrolló casi toda su carrera en Inglaterra, autor de 43 óperas y de 26 oratorios, entre el que destaca el universalmente conocido El Mesías (1741), obra que sigue gozando del fervor incondicional del público.

En la actualidad, Halle, que perteneció a la antigua RDA, se recupera del gran bajón que representó para toda la zona el hundimiento del Comunismo, dejando obsoletas las principales industrias de la ciudad. A favor suyo tiene el hecho de que es la ciudad de Alemania que más cantidad de antiguos edificios catalogados contiene, al salvarse en parte de los grandes bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Algo que se nota muy agradablemente al pasear por el centro de la ciudad, lleno de casas nobles muchas de ellas todavía por restaurar, lo que le da un aire de preciosa ciudad a la que todavía no le han pasado el inevitable y arrasador cepillo de la uniformización turística. Lo que sin duda no tardará en llegar, como ya empieza a notarse en algunos detalles.

Por cierto, para los amantes del chocolate, importante saber que la fábrica más antigua de alemania de este producto es la Hallooren-Werke, de Halle. Acercarse a su antigua tienda en Delitzscher Street 70, y probar su original "Halloren-Kugeln"es uno de los placeres que no hay que perderse. 

Para nosotros, los titiriteros, Halle es importante también por su gran Teatro de Ópera y por su Teatro de Marionetas, ambos muy bien colocados en el ranking alemán y europeo. Un teatro de ópera de los de antes -que todavía tiene talleres de escenografía y de vestuario, cuerpos de baile y buenos elencos de voces e instrumentistas- y muy abierto a los compositores de afuera. Allí se estrenó con gran éxito la ópera Juana (2005, coproducción con el Festival de Ópera de Bolsillo y Nuevas Creaciones, de Barcelona), del compositor catalán Enric Palomar y la libretista inglesa pero residente en Barcelona Rebecca Simpson, y aquí se estrenará en octubre de este año una nueva ópera titulada Skydisc, del compositor también catalán Ramon Humet y de la misma libretista Rebecca Simpson. En cuanto al Teatro de Marionetas de la ciudad, es conocido por la calidad de sus montajes, siempre con una doble programación para niños y adultos. Actualmente están representando una versión con marionetas de la obra "El Jugador", de Fedor Dostoieski.

Retrato de Martin Luther en una fachada de la Marktkirche St. Marien
Importante saber que Halle está situada en el núcleo luterano por excelencia: Eisleben, la ciudad en la que nació Martin Luther, está a muy pocos kilómetros, y el mismo Lutero vivió un tiempo en Halle. No en vano aquí se guarda la Biblia Evangélica más antigua que existe. Una presencia que, como la del inmortal Händel, está presente en las calles de la ciudad.

Escultura dedicada al personaje popular "Zither-Reinhold".
Pero si de los personajes famosos queremos pasar a los más anodinos pero no por ello menos importantes, quedémonos con la imagen de un loco que tuvo la ciudad, Reinhold Lohse (1878-1964), más conocido por el vulgo como "Zither-Reinhold", quién por lo visto vivió de músico callejero conviertiéndose en una figura tan popular como querida de los vecinos de la ciudad. En su honor se ha levantado una bonita escultura, bien situada en la calle más céntrica y peatonal, obra de Wolfgand Dreysse, en la que el personaje, con una cara de pillo y de bufón juglaresco que bien podría ser la de un Kasperl anónimo y callejero, aparece desdoblado en dos: en una figura pequeña en la que un concentrado Reinhold toca una cítara, y otra figura exultante, jocosa y feliz, en la que nuestro héroe se regodea de la música y de la existencia libre que le ha tocado en suerte.

El Kasperl del señor Frieder Simon.

El señor Frieder Simon con el Kasperl de "La Muerte Madrina".
Pero la razón primera y última de mi llegada a Halle no es ninguno de los reclamos antes anunciados, sino porque aquí es donde vive uno de los más reconocidos y auténticos maestros de Kasperl, el señor Frieder Simon, que sigue muy activo con el personaje. El azar quiso que lo conociera a través de su hija, Sophia Simon, filóloga que habla perfectamente el italiano, el francés, el castellano y el catalán, además del inglés, el ruso y el alemán. Anuncié mi llegada hace ya unos días, y la suerte me ha acompañado, al coincidir con una actuación suya en un histórico lugar de Sajonia-Anhalt, en el restaurado castillo de Hobeck, en la localidad de Leitzkau, no lejos de Magdeburgo, la actual capital del Land. Insisto en el adjetivo "restaurado" porque casi todos los edificios históricos que se conservan en esta zona de Alemania han tenido que ser restaurados o simplemente reconstruídos, aquejados por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.

Otros títeres de Frieder Simon
Fui invitado a acompañarle a él y a su hija Sophia, que acudió en calidad de traductora, y pude así conocer en directo y de primera mano la manera de trabajar de este veterano titiritero. Presentó una obra de su repertorio para adultos, una preciosa adaptación del cuento de los Hermanos Grimm "La Muerte Madrina" en la que el protagonista no es otro que Kasperl. Lo que obliga al titiritero a cambiar el final de la historia, pues bien sabido es que Kasperl no puede morir, por la simple razón de que es inmortal.

Viendo actuar al Maestro Simon, comprendí que lo más interesante de su espectáculo era la apropiación tan personal que se había hecho del personaje de Kasperl así como del cuentro de los Grimm, al expllicar la historia con un lenguaje tan propio y original, y, a la vez, tremendamente sencillo en cuanto a la forma -resultado de un enorme trabajo de depuración estilística, por supuesto. Una depuración que se nota producto del oficio y de los años de experiencia, y por ello mismo, diáfana, clara y transparente. Es decir, sin una gota de intelectualismo, que es lo que suele molestar en los procesos de depuración estilística.

La sala del castillo de Hobeck, con el retablo del señor Simon al fondo.
Empezando por el mismo protagonista, Kasperl. Parece una abstracción del personaje de rasgos grotescos con los que a menudo se le representa. Y aquí es donde debemos alejarnos de la mirada corta y ver estos procesos con la distancia de la perspectiva histórica, es decir, saber que el contexto en el que Simon creó a su particular Kasperl fue el de la RDA, una sociedad cerrada, vigilada y sofocante, en la que para sobrivivir cada uno tenía que inventarse sus espacios particulares donde respirar y sentirse libre. Es evidente que para Simon este espacio fue el de los títeres, y que en él encontró a Kasper como un doble muy cercano pero a su vez suficientemente alejado como para permitirle decir las cosas que él jamás se hubiera atrevido a decir, si no quería caer en el ostracismo del sistema.

Otro kasper del señor Simon (foto realizada en su casa).
Conectó de este modo el titiritero con la función principal que siempre ha tenido Kasperl o Polichinela, que es la desdoblarse para chillar en voz alta lo que sólo se permite decir a los títeres, esquivando las reglamentaciones incómodas del comportamiento social y encarnando de este modo los anhelos libertarios inherentes al pueblo, especialmente cuando éste se halla sometido. Pero lo hace Simon con el refinamiento de la estilización que propicia el profundo poso cultural del pueblo alemán -y una esmerada educación artística, bajo la influencia directa, en este caso, de la Escuela Bauhaus. Es decir, sin arrogancia ni pedantería ni impostación alguna. Una naturalidad madura que solo el dominio del oficio y la honestidad del artista permiten.

Frieder Simon con el teatro y los títeres puestos en dos maletas, de joven.
Es curioso que el nombre escogido por Simon para su compañía sea el de Larifari, apellido que toma el Kasperl de Múnich (el que Graf Pocci fijó para la historia) y que derivaba a su vez del personaje encarnado por el actor La Rocha, como se indicaba en el artículo anterior. Extraño porque ya dijimos que Kasperl Larifari solía representarse como marioneta de hilo y no de guante. Quizás con ello el titiritero de Halle nos quiere decir que su Kasper, aun siendo de guante, busca conectar con la corriente más culta del personaje o, simplemente, huir de la deriva hacia lo grotesco de los Kasperls populares de guante para insistir en una estilización inteligente y más abstracta.

Simon con su primer Kasper.
Sea como sea, el Kasper -vean que en esta zona de Alemania, nuestro personaje pierde la letra ele, acercándose a la denominación de la región de Bohemia, pues en Praga toma el nombre de Kaspar o Kasparec (pequeño Kaspar)- del señor Frieder Simon adquiere un perfil propio y personalizado, como es de necesidad que ocurra, en una geografía que ha gustado tanto dejarse mecer por los tremendos vaivenes de la Historia. No es fácil haber pasado por la última Gran Guerra Europea (Simon la vivió de niño), adaptarse luego al modelo soviético para de pronto pasar, ya en la edad madura, al nuevo capitalismo del sálvese quién pueda. Sobrevivir a todas estas hecatombes es desde luego meritorio, pero requiere de un truco o un secreto: sin duda en el caso del titiritero de Halle es Kasper y su profunda capacidad liberadora. No es de extrañar que Simon le profese tanta devoción: en todos sus espectáculos sale su personaje fetiche, de un modo u otro, y siempre bajo formas diferentes.

Las multiplicidades de Kasperl y los espejos interiores del titiritero.

Karpar checo antiguo en el rellano de casa de Frieder Simon.
Ya dijimos en el capítulo anterior de este viaje tras las huellas de Kasperl, que son muchas las caras de las que dispone nuestro personaje. Vimos que en principio estaba el Kasperl Larifari y todos los que le siguen movidos con hilos o barra de hierro en la cabeza, y los definimos como personajes de obras con texto dramático escrito. Y luego hablamos de los títeres de guante más dados a la improvisación, a los argumentos sencillos y esquemáticos, y con tendencia a exagerar sus rasgos hacia lo grotesco o hacia una mayor abstracción. Pero lo que no habíamos visto es que en un mismo titiritero pudiera existir también una infinidad de caras de Kasper. Ello es lo que descubrimos al visitar los "cuarteles de invierno" del Maestro Frieder Simon y husmear brevemente por sus armarios y cajones.

Dos rostros distintos de Kasper.

Nada más entrar en su casa, tres viejas marionetas, seguramente del siglo XIX y de origen checo, nos reciben en el rellano. En el centro de los tres, un Kaspar de los de bigote, antiguo pero que todavía mueve ojos y boca tirando de un hilo.

Metidos ya en el amplio apartamento, descubrimos poco a poco una increíble variedad de caras de Kasper, como si el titiritero necesitara en cada nuevo espectáculo afirmar su segunda personalidad, que con los años se confundiría con la primera, sin actitudes trascendentales sino más bien juguetonas, no para amargarse sino al revés, para crear vida, alegría y reirse del mundo y de las dificultades.


La señora Barbara Simon frente a algunas de las criaturas a las que ha vestido..
Pero junto a las caras de construcción propia, van apareciendo del fondo de los cajones otros Kasperls procedentes de otras manos que se han sumado a la colección de los primeros. Es la colección privada que Frieder Simon ha ido acumulando durante su carrera artística. Imaginamos a todos estos Kasperls en un diálogo continuo entre ellos, buscando cada uno lo que tiene el otro que no tiene él, mientras al lado se acumulan princesas, muertes, diablos, payasos de caras endiabladas, don Juanes, Medeas, prostitutas, y un sinfín de comparsas que hacen de coro a los protagonistas de toda esta fiesta silenciosa. Pues parece obvio que en todos estos elencos reina Kasper, es decir, el alter ego de Frieder Simon, al que va modelando siguiendo el ritmo de los años del mismo modo que las manos de la vida lo van moldeando a él, al Simon real.  Así se mantiene el tono alto y una vitalidad fresca y juguetona, sobretodo cuando además hay una familia que también crece y se multiplica.

Kasperl antiguo de la colección del señor Simon.
Llegados a este punto, hay que insistir en esta frase que resume tantas cosas y muchas veces es olvidada por los observadores: "chercher la femme". Todas estas caras, hechas de madera, de cartón piedra o de otros materiales reciclados, necesitan un cuerpo, es decir, necesitan que se les vista. Y aquí es donde surge el trabajo silencioso y aparentemente invisible -en realidad, luce tanto como el de las caras- de Barbara Simon, la esposa del titiritero, encargada de crear los cuerpos de las criaturas que van naciendo de las manos de su marido. Pues si la cara es el alma de los títeres, el vestido es su cuerpo, de ahí la importancia cabal de este trabajo.

El señor Simon con uno de sus títeres.
Kasperl antiguo de estilo "Bauhaus" de la colección del señor Simon.
La visita en casa de los Simon fue todo un gozo titiritero, gracias a la generosidad de los anfitriones que no dudaron en abrir tanto sus corazones como sus muebles con sus vitrinas y cajones repletos de tesoros. Ante nuestros ojos se iba desplegando no sólo la quintaesencia creativa de toda una vida de titiritero, sino también la historia objetiva de los títeres del país, en esa faceta tan necesaria como entrañable que es la del teatro popular de los títeres de guante, siempre tan olvidado por las historias oficiales. Lo que antes se hacía en las calles y que sólo al cabo de las décadas o de los siglos acababa en las vitrinas más recónditas de los museos folclóricos de pueblos y ciudades, se encuentra concentrado y elevado a la categoría de arte en la vida y en la casa de Frieder Simon. Se entiende entonces esta necesidad de estilizar los trazos, de sacar su oficio del arroyo de la Historia, de sumar rostros que son perspectivas vitales.

Tres Kaspers diferentes del señor Simon.
Se notan aquí los estudios de los señores Simon en la escuela de arte de la línea Bauhaus, la Burg Giebichenstein Kunsthochschule Halle, donde ambos se conocieron, que marcó para siempre este gusto por el rigor de las líneas bien trazadas, de la síntesis expresiva, y de la estilización cubista.

Todo el trabajo de Frieder Simon rezuma estos principios adquiridos en su juventud, y que fueron su referente a lo largo de sus años de titiritero. También se nota su primer oficio de carpintero que ejerció antes de entrar en la escuela, y el gusto por trabajar la madera, el torno y los buenos acabados. 

Kasperl antiguo, sostenido por Sophia Simon.
En posteriores artículos recogeremos algunas reflexiones surgidas en los diálogos mantenidos con Frieder y Sophia Simon, respecto a posibles relaciones entre los estilos titiriteros y los contextos culturales y religiosos en las distintas regiones habitadas por Kasperl.

Muerte de la colección privada del señor Simon.
Fantasma de nieve de Kasperl en los jardines de la casa de los Simon.
Ejecutado por Emilia Simon.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Iglesias, museos y títeres

Imagen del carrillón situado en la torre principal del
Ayuntamiento de Munich: a las 11h y a las 12h, suenan al unísono
43 campanas y se activan 32 figuras de cobre, que escenifican
dos danzas en sus dos niveles.
A tres días de estar en Munich, ya empiezo a pensar que necesitaría la misma cantidad de semanas, meses o años para llegar a conocer realmente lo que se esconde en la capital  del antiguo Reino de Baviera, hoy una de las ciudades más dinámicas de Alemania. Se trata de una sensación que empieza a ser recurrente en mis viajes. Pero aún así, persisto en mis trece de hablar de títeres y ciudades. ¿Cómo explicarlo? La razón es la perspectiva empleada: ver las ciudades a ojo de titiritero y, en este caso aún más concreto, a ojo de un títere, Polichinela. Pero dejemos este tema de casuística autoral y vayamos al grano, pues es mucho lo que Munich pide al amante de los títeres.

Me gustaría, desde luego, hablar de muchas cosas interesantes, como del carrillón del que adjunto una imagen, del Teatro Cuvilliés (ojalá me dé tiempo de visitarlo), o de la tumba de Luís II de Baviera, el amigo de Wagner, que se halla en la Iglesia de San Miguel. Por el momento, y antes de entrar en materia, me limitaré a la iglesia llamada Asam Kirche, eso es, la Iglesia de los Hermanos Asam, que bien merece una atención.

La Iglesia de los Hermanos Asam

Se trata de una obra cumbre del rococó alemán de mediados del s.XVIII -junto con el Teatro Cuvilliés, joya también del rococó aunque de aspecto totalmente diferente y que pertenece al complejo de la Residenzia- cuya visita puede asustar a quién no esté acostumbrado a estas exageraciones del espíritu barroco. La sensación es la de entrar en una cueva oscura cuyas paredes, techos y aparejos parecen haber sido creados por la mano oculta de la naturaleza humana, cuando ésta se olvida del verbo "regular" y se deja arrastrar por el desmadre y la incontinencia imaginativa. Adoro estos lugares, que parecen querer competir con las fuerzas telúricas que esculpen los interiores de la tierra. En realidad, sus autores son los dos Hermanos Asam aludidos: Egid Quirin Asam financió la obra y fue su arquitecto, mientras Kosmas Damian Asam, pintor de profesión, se encargó de los frescos que cubren las paredes. La desbordante imaginación de ambos rellenó el conjunto con profusión de estucados, esculturas, columnas retorcidas, ángeles, calaveras e impresionantes murales, y uno tiene la sensación de encontrarse en una iglesia sumergida en el fondo del mar, entendido como ese mar simbólico que es el subconsciente, de unas profundidades muy superiores al mar surcado por los barcos. Al principio la iglesia fue de uso privado para la familia Asam, que vivía al lado, y que tal vez la usaran para sus viajes al más allá de la realidad consciente, hasta que las autoridades obligaron a abrirla al público. Hoy es  lugar de paso obligado en la ruta turística de Munich.

El Conde Franz Graf von Pocci y Papa Schmid.

Fotografía del Conde Franz von Pocci.
Regresando al mundo de las marionetas, se preguntará alguien porqué ha sido Munich la ciudad escogida para hablar de Kasperl. Podría haber sido Viena, pues parece que de allí procedía o más de prodigó el actor Johann Joseph La Roche (Bratislava 1745 - Viena 1806) que interpretaba al personaje cómico de Kasperl Larifari, de donde luego pasaría al teatro de marionetas. Pues bien, la importancia de Munich en el asunto de Kasperl se fundamenta en una razón concreta: fue el Conde Franz Graf von Pocci (1807–1876) quién escribió y publicó la mayor parte de las obras que existen sobre Kasperl, ya fueran textos recogidos de los titiriteros que lo utilizaban entonces, o bien textos escritos por él mismo en colaboración con su amigo Josef Leonhard Schmid (1822-1912), más conocido como Papa Schmid, creador del Teatro de Marionetas de Munich. Es tal la importancia de la labor efectuada por Graf Pocci, que sus obras siguen siendo el referente obligado en cuanto a textos canónicos de obras sobre Kasperl, aunque luego, obviamente, cada titiritero hace lo que más le place.

Dibujo de Papa Schmid.
Papa Schmid tuvo siempre el sueño de crear en Munich un teatro, con la intención de dignificar este oficio o arte popular que solía vivir en condiciones precarias casi siempre instalado en plazas, mercados y calles, y para ello tuvo la incondicional ayuda, artística y financiera, de su amigo Pocci, hombre bien situado en las altas esferas: además de dramaturgo, poeta, pintor y compositor, fue un miembro activo en la corte del entonces Rey de Baviera Luís I. El primer teatro nació en 1855-58 y cambió varias veces de lugar. En el año 1900 se instala en el mismo sitio que sigue hoy, en el antiguo cementerio de Blumenstrasse, cerca de la puerta de Sendlinger. Según parece, el más conocido teatro de marionetas de Salzburgo nació tomando como modelo al de Munich, que marcó la pauta a seguir. El de Munich está considerado como el más antiguo teatro de títeres de Europa.


Los aspectos de Kasperl.

Viendo el tema con perspectiva, sorprende los cambios en la fisonomía del personaje, de modo que puede decirse que existen dos Kasperls diferentes, por no hablar de una clara doble personalidad. Por un lado está el Kasperl más antiguo y "literario" (el que seguía más cerca de sus orígenes teatrales y que tanto Pocci como Papa Schmid pusieron en escena) que lleva barba y bigote y un sombrero acabado en punta. Por el otro lado, está el que actúa en los retablos para títeres de guante con unas facciones más cercanas a los Polichinelas especialmente del norte y centro europeos: Punch, Jan Klaassen, Petrushka, Vitez Lazlo, Vasilache... Doy algunas imágenes tomadas en el Stadtmuseum que ilustrarán mejor lo que digo que mil palabras.

Kasperl de Papa Schmid (1860). Stadtmuseum de Munich.



















Cartel del Teatro de Marionetas de Munich, con el Kasperl de reclamo
con la figura que le dio Papa Schmid. Stadtmuseum de Munich.

Kasperl con bigote y perilla de Johann Scnichtl (1870), de Munich. Muy
parecido al Kaspar checo.Stadtmuseum de Munich.



















Kasperl con bigote y perilla, con funciones de criado en este caso del doctor Fausto,
de Raimund Witz (1900).


Kasperl con Gendarme, de Buhne Dehner (1920-30), Stadtmuseum de Munich



















Primer plano del anterior.



















Kasperl de Muheimer Kaspertheater (1965). Stadtmuseum de Munich.




































Kasperl pisa a la Muerte, de Theater Johann Kräutlein, de Nuremberg.
Stadtmuseum de Munich.

En el Stadtmuseum de Múnich

Las puertas del Stadtmuseum de Munich se me abrieron ayer por la mañana, y pude gozar de una visita memorable. Memorable por los incontables tesoros que posee y especialmente por la preciosa colección de títeres y otros elementos relacionados con la temática que me ha llevado hasta aquí: el señor Kasperl, héroe de los teatros populares del mundo germánico.

Con los dos titiriteros del Dr.Döblingers Kasperltheater, en
la cafetería del Stadtsmuseum.
Antes de entrar, tuve una buena charla con los dos titiriteros del Dr.Döblingers Kasperltheater, Josef Parzefall y Richard Oehmann, a quiénes veré hoy actuar por la tarde con su espectáculo. Estos dos jóvenes cómicos han sacudido los viejos clichés del Kasperl de toda la vida y lo interpretan siguiendo los trazos de la tradición pero con aportaciones propias y desenfadadas, sacando todo el jugo a sus jugosos personajes. Hoy podré hablar del asunto tras ver su actuación. Charlando con ellos me di cuenta de la fuerza que tienen estos personajes que cruzan los siglos como si nada, y que a pesar de todo el polvo y la caspa que arrastran, consiguen despertar el interés de los jóvenes del siglo XXI, dando la vuelta a algunas cosas e incorporando otras. Lo que confirma mi punto de vista sobre el tema, y es que la vida de los Polichinelas del mundo goza de un gran momento, con muchos puntos a favor para que duren más allá de lo que la robótica y la inteligencia artificial parece querer permitirles.

Marioneta de Harry Kramer.
El Stadtsmuseum es un museo de la ciudad que agrupa lo que normalmente no cabe en los museos habituales dedicados a las bellas artes o a los oficios considerados como habituales e indispensables de una ciudad. Una de esas rarezas es la ingente colección de títeres y marionetas de todas las épocas que reúne, y que ocupa el último piso del edificio. Parecer ser que lo que se encuentra en los almacenes supera lo que está expuesto, como suele suceder en la mayoría de los buenos museos del mundo, pero desde luego lo que está visible es de una calidad extraordinaria. Sin pretender dar con una visión global del títere en cuando a técnicas y costunmbre, en cierto modo lo consigue a través del muestrario de la marioneta en el ámbito germano, desde sus elementos más populares y simples, entre los que destaca el mundo de Kasperl en sus distintas facetas y formas, hasta las más sofisticadas experiencias de las vanguardias del siglo XIX y XX, con muestras de altísimo valor.

Taller del profssdor Walter Oberholzer.
Por sólo mencionar algunos nombres, hay  las marionetas que se utilizaron para el estreno de algunas óperas de Paul Hindemith, o del Retablo de Maese Pedro de Falla, a cargo del Teatro de Marionetas de Munich, obras del Mechanisches Theater "Die Klappe", de Göttingen, el cabaret de Fred Schneckenburger, de Düsserdolf (1959), obras increíbles de Harry Kramer, piezas del Hochschule der Künste, de Berlín (1966), marionetas de Walter Oberholzer, de quién se reproduce también su sugerente taller, con algunas marionetas a medio hacer, o las famosas marionetas de O.Gulbransson realizadas entre 1928-29, que reproducen a personalidades históricas con Goethe en el centro, o las marionetas de Enrico Baj hechas con piezas del Mecano...

Detalle del frontispicio del teatro de Kasperl obra del
prof. Holzapfel.
Pero si regresamos al mundo de Kasperl, aquí las figuras expuestas son francamente excepcionales. Existe una sala especialmente dedicada al personaje, que reproduce un pequeño teatrillo, con un bello proscenio obra del profesor Holzapfel, de Munich con un par de títeres, un Kasperl y un Gendarme, de Bühne Karl Dehner (1920-30), tambié de Munich.

Pero las colecciones de varios grupos de personajes pertenecientes a espectáculo de Kasperl se suceden uno tras otro, mostrando las distintas caras del personaje. Se distinguen aquñi muy bien las dos modalidades que suele tener Kasperl, como títere de guante o como marioneta de hilo o de vara. En el primer caso, aparece su rostro más exagerado y truhanesco, semejante al de Punch, Petrushka y otros parientes próximos. En la versión de hilo, además de su mayor elegancia -solía servir de criado en casas de señores- suele llevar bigote y perilla, como ya vimos en el Kaspar y Kasparec de Praga. En realidad, son los mismos personajes, que las culturas locales se apropiaron al hacerles hablar con sus lenguas respectivas. 

Grupo con Kasperl al centrpo de Karl Nirkemneier (1900).
Continuaremos con más imágenes y explicaciones.

















lunes, 18 de febrero de 2013

Paseo por Múnich

La huelga de los trabajadores de Iberia me obligó a salir el domingo, pues el vuelo del lunes estaba suspendido. Lo he aprovechado para pasear hoy por Munich y tomar un primer contacto con esta ciudad que tiene los Alpes como decorado de fondo y a la ciudad austríaca de Salzburgo bastante cercana.

La Sendliger Tor
Capital de Baviera y tercera ciudad alemana, por lo visto destaca por su emprendimiento en los temas de la publicidad, del diseño, del arte y de la comunicación. Una ciudad, pues, provista de una gran potencia creativa. Su principal atracción, sin embargo, en cuanto a flujo de visitantes, no es el diseño ni la moda ni la sofisticación de los sofwares más avanzados, sino la Fiesta de la Cerveza, llamada en alemán Oktoberfest, que empieza el penúltimo sábado de septiembre a las 12h del mediodía y que dura 16 días. Los datos son elocuentes: unos siete millones de asistentes que en esos dieciséis días se beben más de cinco millones de litros de cerveza (el 30% anual de la producción cervecera local), acompañadas de unos 800.000 pollos y unas 650.000 salsichas.

Complementaria a la anterior, cabe destacar otra atracción que espero visitar mañana: la Staatliches Hofbräuhaus, una de las mayores y más afamadas cervecerías del mundo, un verdadero palacio de la cerveza de grandes salones y longeva historia.


Vista trasera del Teatro de Marionetas de Munich
Pero no crea el lector que en mi entusiasmo visitante me he olvidado de mis deberes con las marionetas. En absoluto: lo primero que he hecho ha sido hacer honores al que se considera como el teatro de marionetas más antiguo de Europa, que se halla en una zona muy céntrica, cerca de la Sendlinger Tor, una de las entradas antiguas de la ciudad compuesta de dos torres y un arco, y que data del siglo XIV.

El teatro es un precioso edificio de finales del XIX que abrió sus puertas en el año 1900. Anteriormente tuvo otras ubicaciones, pues el proyecto de abrir un teatro estable para dignificar el arte de las marionetas y rescatarlo de la precariedad y la rudeza de la calle (objetivos confesos de su creador) proviene del marionetista Josef Leonard Schmid quién tuvo en 1858 esta idea. Pero dejo una descripción más detallada de este monumento tras la visita que espero poder hacer en los próxiumos días.

Vista frontal del Teatro de Marionetas.
Consuela pensar que estamos en una zona de mayoría católica, pues Munich fue una de las capitales que destacaron en la Contrareforma. Es algo que como marionetista agradezco, no por la cuestion religiosa, sino porque garantiza un buen desarrollo del barroco en iglesias y edificios, y, por lo tanto, la presencia de una rica imaginería de figuras y estatuaria de todo tipo. Ya he visitado la Iglesia de San Pedro, el templo parroquial más antiguo de la ciudad, del siglo XIV pero reformado en el XVII, con un majestuoso coro y un suntuoso y recargado Altar Mayor. Destaca también su campanario con forma de linterna, también de la época barroca.

Pisada del Diablo. Foto Wikipedia.
Algo más decepcionante en cuanto al tema del barroco pero impactante por su estilo gótico, austero y majestuoso, es la Catedral de Nuestra Señora, uno de los edificios más emblemáticos de Múnich. Allí se encuentra el Mausoleo del Rey Luís IV de Baviera (no confundir con el más conocido Luis II de Baviera, también llamado el Rey Loco (1845-1886), quién fue mecenas de Wagner y creador de magníficos castillos), de bronce y mármol negro. El otro gran atractivo de esta iglesia es la huella impresa en el suelo tradicionalmente considerada como la Pisada del Diablo. Adjunto esta foto extraída de la Wikipedia.
 
 Interesante la fuente llamada del Niño, realizada en 1895 y obra del escultor Mathias Gasteiger (1871-1934). Representa a un sátiro echando agua por la boca a un niño desnudo, que se cubre con la mano la cara para no mojarse. El rostro del sátiro es fantástico y más que a Polichinela, parece remitirnos al humor más antiguo y pagano del romano Maccus, al que muchos consideran como el antecesor directo de Pulcinella.

La Fuente del Sátiro y el Niño.
Pocas marionetas en este primer día muniquense, carencia que espero remediar en próximas entradas.


domingo, 17 de febrero de 2013

Viaje a Alemania y Holanda: Kasperl y Jan Klaassen

El proyecto de Rutas de Polichinela está llegando al fin de su primera etapa, la que se refiere a los viajes realizados para descubrir a los distintos personajes polichinescos de Europa, y a las ciudades que los acogen. Prácticamente acabado, no me resisto a terminarlo sin incluir a dos personajes importantes: Kasperl y Jan Klaassen. Es decir, el héroe germano y el holandés.

El Stadtmuseum Muenchen
 Es por eso que este domingo parto hacia Munich para conocer esta ciudad en la que nunca he estado, famosa por su museo de marionetas situado en el Stadtmuseum de la ciudad, y de paso conocer a los jóvenes marionetistas de la compañía Dr Doeblingers Kasperltheater. Luego me desplazaré a Halle para conocer al eminente Maestro en Kasperl el señor Frieder Simon, y de paso recorrer de nuevo esta magnífica ciudad, ya conocida por mi, en la que nació Haendel (llego allí el 22, casi el mismo día en que nació el gran músico, un 23 de febrero de 1685).

De Halle salgo el 25 de febrero para Lübeck, con el fin de visitar su Museo de Marionetas que se encuentra en el centro mismo de la ciudad. Y de allí pillo un tren que me llevará a Amsterdam, donde Wim Kerkhove, veterano titiritero que suele o solía actuar con Jan Klaassen cada verano en el Dam (la plaza más céntrica de la ciudad) me espera. Igualmente veré a Darja de Caluwe, colaboradora de Puppetring y actriz-titiritera ella misma. 

Antes de las indagaciones a realizar durante el viaje, procedo a explorar la ortodoxia de lo ya conocido sobre estos dos personajes.
Wim Kerkhove con Jan Klaassen

Como nos dice la Encyclopédie Mondiale de la Marionnette (el artículo de Kasperl ha sido escrito por Michael Meshke), el nombre de Kasperl existía ya en el teatro del siglo XVIII: era el de Kasperl Larifari, un personaje cómico al parecer interpretado por el actor Johann Laroche (1745-1806), muy famoso en el teatro cómico vienés. Tras su muerte, desaparece el personaje en el teatro de actores y en cambio se encarna en un títere, adquiriendo pronto gran fama en todo el mundo germánico. 

El personaje tuvo dos diferentes versiones: como marioneta de hilo y como títere de guante. En la primera versión, encarnó roles secundarios de criado mayormente, aunque también de soldado o incluso de ladrón. En la segunda versión, ocupó siempre el rol más importante, a la manera del Punch inglés o del Jan Klaassen holandés. Sus colegas de escenario solían ser el Juez, el Verdugo, el Policía, el Cocodrilo, la Muerte y el Diablo. Y, como es canónico en este tipo de espectáculos, Kasperl acababa siempre vencedor en el enfrentamiento con todos ellos.


Janus Cabalt playin Jan Klassen on the Dam

En el siglo XIX, Kaspel estuvo muy presente en los teatros de feria llevado por compañías ambulantes, con grandes carromatos para las más sofisticadas versiones en las que aparecía como marioneta de hilo, o con el típico retablo para un sol manipulador en las versiones de guante. Poco a poco, se va inclinando hacia el público infantil, y en el siglo XX fue integrado como personaje útil para el recreo y la educación de las juventudes alemanas. 

Hoy, y del mismo modo que ocurre con muchos otros personajes polichinescos en toda Europa, nuevos grupos de titiriteros se enfrentan al personaje profundizando en sus raíces más populares y transgresoras. Recuerdo haber visto en un festival de Lyon, en Francia (Castelet Idéal), a un Kasperl de lo más sugerente e innovador, dirigido a público adulto, a cargo del titiritero alemán Lutz Grossman. Igualmente los jóvenes del Dr Doeblingers Kasperltheater tienen  una versión muy actualizada y viva del personaje. 

En cuanto a Jan Klaassen, el héroe de los Países Bajos (seguimos con las indicaciones de l'Encyclopédie, a cargo en este apartado de la especialista Hetry Paërl), se dice que su nombre es el de un trompetista llamado Jan Klaaszoon, lugarteniente de Las Provincias Unidas, de Guillermo II de Nassau. A los dos años de la muerte de Guillermo, en 1652, tomó el poder Jean de Witt, representante de la burguesía oligarca, barriendo a los partidarios del antiguo régimen, los Orangistas. Nuestro trompetista tuvo que trasladarse a Amsterdam, donde realizó funciones de titiritero con obras críticas contra los gobernantes. Fue tal el éxito obtenido, que el personaje principal, que quizás fuera Polichinela, acabó llamándose como el titiritero, Jan Klassen. Su rerpertorio se amplió de la sátira política a escenas de pelea doméstica. 

Según nos cuenta Hetry Paërl, "el viejo Jan Klaassen es un jorobado de una pronunciada nariz coloreada y con una amplia boca roja. Lleva un vestido de estilo militar: chaqueta roja de pompones dorados, pantalones amarillos y zuecos, y un sombrero cónico curvado hacia adelante del que cuelga un cascabel. Es un típico habitante de Amsterdam, lleno de buen humor y bonhomía, pobre pero alegre, y con debilidad hacia la bebida. Sólo teme a una persona: a su esposa Katrijn. Ella es tan fea como él y sus peleas duran eternidades aunque suelan resolverse al final. El decorado del retablo representa un canal cruzado por un puente, con la taberna el Pequeño Cisne a la izquierda y la casa de Jan Klaassen al otro lado."
Daan and Coby Kersbergen on the Dam, Amsterdam
Típico títere de guante a la manera del Punch and Judy, sus personajes y su repertorio se asemejan a los del género en Europa. Aparece así Jan como padre de familia, Jan soldado, Jan y la casera, Jan y el Gendarme, el Médico, el Panadero, el Cocodrilo, el Verdudo, el Diablo... Un personaje propio del lugar es la Muerte de Pierlala: una marioneta de varilla, con una simple cabeza y un trapo cogido a un palo, y que proviene de Pierlala, una versión de Pierrot que vendría del s.XVII (v.Hetry Paërl).

Son varias las dinastías existentes de Jan Klaassen: la familia Hofman de Utrech, la familia Remmert en Roterdam, y, en Amsterdam, los Cabalzi,. maarionetistas de feria italianos, llegados a los Países Bajos en 1830. El más célebre de esta última familia fue Janus Cabalt (1869-1935), quién obtivo permiso para establecerse en la plaza Dam. El último titiritero de la familia Cabalzi fue Daan Kersbergen, quién cesó de actuar en el Dam en 1981. Fue el antes citado Wim Kerkhove quién tomó el relevo en 1953, quién se inspiró en la viaje tradición del XVII a la que añadió temas y personajes de la actualidad. A destacar la importancia que la esposa de Jan, Katrijn, fue tomando en sus obras. 

En próximas entregas iremos ampliando esta información mientras damos cuenta de lo que de interés vaya surgiendo en nuestro recorrido.

jueves, 24 de enero de 2013

Melodama, de Eugenio Navarro, en el Teatro del Atelier

Recomendamos el espectáculo MELODAMA de Eugenio Navarro y Martí Doy, a partir de una dramaturgian ideada por Jordi Prats, que estará en el Teatro del Atelier a partir del 1 de febrero. He aquí los datos de las funciones:






 
Reproduzco a continuación unas palabras dichas en 2006 en el Retablo de mi Blog sobre MELODAMA (ver artículo entero aquí) :

"Lo más impresionante de este espectáculo es que la sencillez de sus medios y estructura no impide que, a medida que va avanzando el reloj de la representación, vaya en aumento la emoción del espectador, pues la obra consigue engancharte y te arrastra en su inocente juego con inusitada i sorprendente fuerza. No sólo eso: el espectáculo empieza y acaba cerrando el círculo del inicio con una coherencia rotunda, al situar los contenidos de la obra que sólo adquieren plena significación tras llegar al final. 

El responsable de la dirección escénica es Jordi Prat i Coll, artífice también de este “tour de force” dramatúrgico, que se sirve de los lenguajes del cine y de los dibujos animados, amén del mismo lenguaje de los títeres, hartamente conocido por Eugenio Navarro, director de la compañía, y su colega en la manipulación y constructor de los títeres, Martí Doy. Cosiendo todo este conjunto está la importante música de Matías Torres, único sonido del espectáculo (pues la obra es muda en cuanto a palabras), así como el vestuario excelente de Águeda Miquel, las luces acertadísimas de Quico Gutiérres y las estructuras del retablo de Tero Guzmán.

Los elementos son muy sencillos y el espectáculo es de esos que viajan en una maleta y un par de bultos: dos teatrillos o retablos de títeres, abiertos y sólo con un fondo de ciclorama en cada uno de ellos, van desarrollando una acción que avanza en paralelo o en yuxtaposición, representada por un cuerpo reducido de personajes.

La obra empieza con dos muñecos simétricos vestidos de blanco evolucionando cada uno en el recuadro de su respectivo teatro. Son dos seres perdidos en el espacio, inmersos en una música trascendente y galáctica. De pronto se encuentran, se sorprenden un poco, pero inmediatamente son arrastrados otra vez por las corrientes invisibles que los balancean en movimientos lentos y simétricos.
De pronto, la escena se corta y surgen los personajes reales de la historia que se va a contar: un melodrama de los de antes, con suicidio incluído, resucitación y duelo. Para explicarla, los dos teatrillos son usados com si fueran dos viñetas. A veces se superponen, a veces se conectan entre si, otras son dos espacios separados y distintos. Con sencillísimos elementos escénicos, a través de una mímica elemental de cine mudo, se va narrando la historia: como la joven se deja seducir por un crápula que la lleva de viaje para al final abusar de ella y abandonarla. El rival, su par, algo bruto y poco fino, pero que la quiere de verdad, la sigue a todas partes pero llega demasiado tarde: en el hotel dónde ha sido abandonada, la chica acaba de tirarse por la ventana. Destrozado, vuelve al hogar de la joven, para cuidar de su tutora o abuela, una vieja desalmada. Ésta muere en un arrebato de furia. Entretanto, vemos en el otro teatrillo a la joven salvada por un anciano quién a su vez la emplea de sirvienta. Triste destino el suyo, encargada de desvestir y acostar a su viejo salvador. También éste muere, en un plano simétrico al de la abuela, en una escena hilarante y tremenda de estertores que se van callando. Aprovecha la joven para coger el dinero del anciano y regresa a casa rica, guapa y elegante. Gran alegría del novio bueno, pero surge en aquel momento el crápula por el que ella todavía siente algo… Un duelo resolverá la cuestión. Disparan y…. Regreso al origen, los dos títeres blancos dando vueltas por el espacio galáctico, dos almas que han perdido sus disfraces, sus máscaras, sus egos ridículos y melodramáticos, y que giran a la par, metidos en el torbellino absurdo de la nada…

Con sólo estos elementos, la obra ya funcionaría por si sola. Pero es que la solución dramatúrgica del doble teatrillo con los dos personajes simétricos que son y no son el mismo, carga el espectáculo de un valor simbólico añadido de sumo interés, al introducir la temática del Doble y de la Dualidad, intrínseca del propio lenguaje de los títeres. Temática que está inscrita en la estructura doble de la obra, y que abre y cierra el espectáculo. Es esta densidad dramatúrgica, planteada de un manera sencilla y en ningún momento pretenciosa, lo que confiere a Melodama un alto grado de interés artístico, filosófico y titiritil, tal como el público asistente pareció captar después de la función, premiando a los actores titiriteros con fuertes y prolongados aplausos.

Si a todo esto le añadimos el humor ingenuo y socarrón de Eugenio Navarro, que impregna de principio a fin toda la obra, la maestría constructora de Martí Doy, autor de los muñecos, y el buen hacer musical, de una funcionalidad impecable, de Matías Torres, no cabe duda que nos hallamos ante una propuesta teatral de primerísima calidad. Lo dicho: no se lo pierdan."

Pues eso: ¡no se lo pierdan!