martes, 24 de enero de 2012

Lyon, ciudad de luces, imprentas, imágenes y títeres

La ciudad de las luces

Fiesta de las luces en Lyon
Algo debe haber en las esencias de esta ciudad situada en la confluencia de dos de los grandes ríos de Francia, el Rhône y la Saône, para que en ella hayan florecido las artes de la reproducción imaginaria, ya sea con palabras, luces, letras o imágenes. Próspero centro cultural en el Renacimiento –Lyon fue un importante lugar de impresión dónde se imprimeron obras como el  Gargantúa y el Pantagruel de Rabelais–, destacó a finales del XVIII por su industria de la seda, y en el XIX, por haberse instalado en ella Antoine Lumière, quién creó, ya con la colaboración de sus dos hijos Auguste y Louis, una potente industria que inventó el cinematógrafo y, más tarde, la fotografía en color.

Siendo la segunda ciudad de Francia, existe en ella un impulso de proyección futurista que se percibe en el aire y en el mismo diseño urbano. Creo que Lyon es una de las ciudades del mundo con una mejor iluminación, no por exceso sino, al revés, por responder a un plan estudiado de diseño luminotécnico que, basado en la contención, el ahorro y el sentido común, deja que el día sea día, y la noche, noche. Un ejemplo de este esmero lo encontramos en el metro, cuya iluminación es voluntariamente tenue y coloreada según la profundidad de las estaciones. Cuando lo comparo con la agresividad de los fluorescentes de luz blanca del metro de Barcelona, ciudad que presume de mucho diseño, me sonrojo de envidia y de indignación.

Fiesta de las Luces en Lyon
Una de las razones de esta racionalización inteligente de la luz se debe, sin duda, a la acción de asociaciones como la Association des concepteurs Lumière et Eclairagistes. Supe de ella cuando en abril de 2006 asistí al encuentro “Des Hommes et des Ombres” organizado por el festival Moisson d’Avril. Laurent Fachard, un iluminador que empezó en el mundo del teatro y derivó hacia el urbanismo, nos explicó la nueva filosofía que se estaba intentando imponer, basada en dar la luz indispensable, sin derroche ni querer convertir la noche en día. Explicó como la nueva tecnología led (más los nuevos soportes de administración inteligente a través de la informática) permitía esta atenuación luminitécnica con un coste además bajísimo, con bombillas que pueden llegar a durar décadas, y con muchísimas posibilidades de coloreación y por ello de crear atmósferas singulares, pensadas para cada lugar y hora del día. Nos mostró ejemplos de encargos que habían recibido, como el mismo metro de Lyon, y algunas estaciones del metro de París, maravillándonos todos los presentes de la sutileza y el enorme sentido práctico y estético de las propuestas.

Lyon es una ciudad que se ha identificado con la temática luminotécnica, sobretodo porque contaba ya en su haber con una fiesta popular de origen religioso que se celebra desde antigulo consistente en un encendido masivo de velas en las ventanas de las casas que los vecinos hacen el 8 de diciembre. Con esta excusa, se escogió esta fecha para la Fiesta de las Luces que  se celebra actualmente y que acoge a millares de visitantes cada año. La implicación de la ciudad en el tema luminotécnico la ha llevado a crear la red LUCI (Lighting Urban Community International) que cuenta ya con 60 ciudades de todo el mundo (de España, tres únicas ciudades: Málaga, Valladolid y Burgos, ¡bien por ellas, y muy mal para las demás!) y que busca implantar esta nueva mentalidad ahorrativa y amiga de los ojos humanos.

El Museo de los Hermanos Lumière

Maqueta de la fábrica de los Hermanos Lumière
en Lyon Montplaisir.
Curioso que haya sido en esta “ciudad de las luces” dónde los hermanos Lumière desarrollaran sus inventos cinematográficos y crearan la pujante industria que revolucionó el mundo de la imagen y del arte. No podía, pues, dejar de visitar su museo, situado en la villa que ocupó la familia y en los mismos terrenos dónde antaño existieron los diferentes pabellones de la fábrica que los Lumière tenían en Lyon Montplaisir. Precisamente la primera película de la historia del cine tiene como argumento “La sortie des ouvriers des usines Lumière à Lyon Monplaisir” (“Salida de los obreros de la fábrica Lumière en Lyon Monplaisir”), rodada unos días antes de que fuera presentada oficialmente en París el 22 de marzo de 1895.

Placa para linterna mágica, del Musée Lumière
La visita del museo no tiene desperdicio y recomiendo sobretodo ver el documental que se muestra en el pequeña sala de proyección dónde imágenes y palabras sitúan en su lugar todo lo que se ha visto durante la visita. Lo que más me impactó fue la inteligencia de los Lumière al decidir formar a un grupo de camerógrafos (unos doscientos) para mandarlos a filmar alrededor del mundo entero. Los resultados fueron absolutamente excpcionales, no sólo porqué estos pioneros del cine inventaron los primeros recuros del lenguaje cinematográfico (travelings, cámara móvil, primeros planos, medios y generales, cámara al suelo, etc) sino porque además pusieron por primera vez en comunión imágenes de la vida cotidiana de mil rincones del paneta, pues las películas viajaban de un lugar a otro, y porque además de filmar, proyectaban en lugares públicos lo que habían filmado allí y allende, de modo que en poquísimo tiempo –apenas un año después de patentarse el invento– ya había teatros de proyección abiertos en Tokio, Shangai, Nueva York… De estos cineastas de primera hornada destaca la figura de Gabriel Veyre, al que el Museo consagra varias salas: filmó en México, Japón, Indochina, Canada, Egipto, Marruecos… Hizo películas y fotografías, dejando una documentación completísima y exhaustiva de aquellos primeros tiempos del cinematógrafo. Sus últimas fotografías en color de escenas marroquís –murió allí, al parecer muy bien acomodado en este país– son extraordinarias.

Placa Autochrome hecha con técnica
Lumière en la que aparece un titiritero
en su taller
¿Cómo podía competir el teatro de títeres y de sombras con aquel nuevo lenguaje que en seguida se convirtió en arte y en industria, y que se expandió por el mundo como si fuera la mismísima pólvora? Claro que se perdía una dimensión, pues con los títeres y el teatro se mantienen las tres de la visión normal y directa, pero al reducir sus planos de realidad, los aumentaba en la ilusión, gracias a los artilugios de la reproducción mecánica de las imágenes fijas que, al pasar a la velocidad de 24 imágenes por segundo, adquirían visos de realidad. Se entiende que a principios de siglo XX, cuando estos nuevos lenguajes aparecieron y cobraron auge, las formas tradicionales de animación de imágenes quedaran relegadas a “cosas de niños”. Algo parecido ocurrió, cuando la Razón se impuso al Mito, el cual quedó relegado a “cosas para niños o ignorantes”. O, cuando las pirmeras formas del arte neolítico y de la Edad del Bronce empezaron a crear sus estatuas gigantescas, sus templos y sus sofisticadas pinturas murales, sus contemporáneos miraran las arcaicas pinturas rupestres como “cosas de niños, de los de antes”.

Y sin embargo, hoy que el cine ha derivado hacia el video, y que cada individuo de nuestra especie puede disponer de su propia cámara de fotografiar, de filmar e incluso de montar y proyectar, precisamente hoy vuelven a valorarizarse estas “cosas para niños”, como son las pinturas rupestres, los viejos mitos y el mundo de las leyendas,  así como los viejos lenguajes, hoy innovadores y asociados a las vanguardias y a las nuevas tecnologías, del teatro de figuras animadas que es en definitiva el teatro de títeres y de sombras.

El Museo de la Imprenta

Volvamos a Lyon. Hemos hablado de imprentas y aconsejable es visitar su Musée de l'Imprimerie, uno de los más impactantes en su género, dónde la evolución de la imprenta está visual y completísimamente explicada. He aquí otra manera de proyectar imágenes, en este caso directamente en las pantallas interiores de la imaginación humana, a través de estos signos escuetos y simples pero cuya potencia combinatoria, asociada a la sonoridad del lenguaje hablado, nos permite viajar y ver mundo sin salir de uno mismo ni del sofá de casa. Podríamos calificar a las letras y a las palabras como esos hilos invisibles que los autores, titiriteros ocultos, manejan para mover a sus criaturas en nuestra imaginación. De hecho, letras y palabras son la pasta con la que el titiritero crea sus realidades, y los hilos tal vez los ponga el impresor, encargado de levantar los andamios del pequeño teatro de la representación interior. Antes de la imprenta, se encargaba de ello el amanuense que hacía los libros a mano. Luego, a partir de 1450 y tras los inventos de Johannes Gutenberg, lo haría el tipógrafo con la ayuda de las primeras máquinas de impresión. No es de extrañar que algunos titiriteros hayan convertido las letras en títeres, como hace el catalán Jordi Bertrán en su espectáculo “Poemes Visuals”.

El Théâtre des Marionnettes Guignol de Lyon

Guignol utilizado por les Zonzons
Pero es hora de regresar a los títeres de verdad, de los que la ciudad de Lyon esá bien provista, como el lector sabe perfectamente. Tres son los teatros fijos que abren regularmente y ofrecen funciones de Guignol: el Théâtre des Marionnettes Guignol de Lyon, regentado por la compañía Les Zonzons y que dirige Stéphanie Lefort; el Théâtre la Maison de Guignol, asociado a la tienda “Petit Musée Fantastique de Guignol” perteneciente a la familia Cardelli, en cuyos bajos se encuentra un pequeño pero muy simpático y atractivo museo dedicado a Guignol; y el teatro de Guignol “Un Gone de Lyon”, Salle la Ficelle, en la Croix-Rousse de Lyon (el antiguo barrio de los canuts u obreros de la seda) que dirige el veterano titiritero Daniel Streble. Seguramente hay aún más compañías existentes en Lyon, pero éstas son las que pude localizar aunque se me escapó la tercera, pues no tuve tiempo de asistir a ninguna representación del señor Streble.

El Théâtre des Marionnettes Guignol de Lyon es el oficial de la ciudad, propiedad del Ayuntamiento y dispone de un impresionante fondo de cientos de títeres antiguos, la mayoría del siglo XIX. Está regentado por la compañía Les Zonzons que dirige Stéphanie Lefort, buena amiga mía con la que creamos en su día el Réseau Ombres et Marionnettes de la Méditerrannée. Su mayor empeño es poner al día y actualizar los viejos repertorios, así como introducir nuevas formas de actuación con los títeres. Su antiguo director artístico, Filippe Pauchère, se encuentra actualmente desarrollando proyectos exteriores en Madagascar (de dónde es originario) y en otros lugares del mundo. Para substituirlo, la compañía ha contratado al Cyril Bourgois para llevar a cabo este proceso buscado de renovación estilística. Eso significa que sus espectáculos a veces se escapan de la tradición e introducen “salidas del retablo” y otros recursos del moderno teatro de marionetas.

Julie Doyelle y su títere charlando con los niños
En esta línea está la obra que vi el sábado 21, “Guignol part en impro”, es decir, Guiñol se embarca en improvisar, para la que han colaborado con una compañía de Lyon especializada precisamente en teatro de improvisación, con dirección de Julie Doyelle, de Et CoMPAGNiE - Théâtre Spontané. El punto de partida del espectáculo es particularmente arriesgado, pues su argumento se fragua a partir de los deseos y la participación del público, de modo que cada representación es diferente según sean estas aportaciones. Claro que el truco está en tener el oficio suficiente para “manipular” esta participación, afín de  conducirla hacia lugares propios pre-establecidos por dónde pueda desarrollarse una acción escénica creíble. Julie Doyelle, actriz conductora del espectáculo, conoce estos recursos y condujo al público por unos senderos en los que actores y títeres se van substituyendo, en un constante entrar y salir del interior del retablo. Partiendo de las ideas propuestas por los niños del público, los distintos personajes, con Guignol de protagonista, fueron saltando de escenario en escenario –cuyos decorados eran a su vez dibujos hechos por los niños en los minutos de espera antes del espectáculo, proyectados desde un retroproyector–. El resultado resultó especialmente satisfactorio para los niños y el público asistente, que se sentían muy partícipes de todo lo que ocurría en el escenario, pues en efecto de ellos habían partido las líneas maestras del mismo, según pensaban. Los aplausos y el interés por estar cerca de los títeres al acabar la obra fueron el mejor aval de esta propuesta tan arriesgada como singular.

Títeres antiguos de la companyia Théâtre de Marionnettes
Guignol de Lyon
Tras el espectáculo, me colé por los interiores del teatro y pude ver la impresionante colección de títeres antiguos que posee el teatro. Saqué algunas imágenes de los mismos y pensé en la riqueza de este patrimonio del que la ciudad de Lyon es propietaria y que constituye una singularidad de la que aún no le ha conseguido sacar todo su jugo publicitario. Pues aunque la figura de Guignol aparezca con bastante profusión en restaurantes, bares y carteles, y  esté bien representada en el Musée Gadagne, creo que todavía no le han sabido otorgar el verdadero valor que tiene. Tal vez las actuales autoridades lo vean como algo “demasiado pequeño”, incluso “demasiado provinciano”, pero ello no es obstáculo para precisamente resaltar lo pequeño frente a lo grande, en unos momentos como los actuales, en los que lo más ínfimamente local se carga de valor frente a lo global, para poder crear con fuerza suficiente esta tensión local/global, destinada a ser uno de los principales recursos del futuro.


El Théatre des Marionnettes Guignol de Lyon es también quién organiza el fesival Moisson d’Avril , la Biennale Internationale des Marionnettes, que toca celebrarse este año 2012 desde el 29 de marzo hasta el 14 de abril. Una importante cita titiritera que dirige Stéphanie Lefort y que reúne periódicamente a las mejores compañías del género, siempre con exposiciones y actos paralelos en colaboración con otras instituciones teatrales de la ciudad, como la misma Ópera de Lyon.

La Maison de Guignol y la tienda-museo-taller Cordelli

Guignol y cabezas construídas por Damien Weis
El viernes 20 acudí a una de las representaciones de La maison de Guignol, el otro teatro situado también en la zona vieja de la ciudad y que presentaba un interesante espectáculo para adultos de Guignol, con referencias directas a la actualidad. Su título es “Aulas à Collomb: Décines moi un grand stade”.

Hay que ser lionés o al menos estar enterado de una de las problemáticas locales que más polvareda han levantado en los últimos tiempos para entender la obra: la construcción de un nuevo estadio de fútbol (el Stade des Lumières) en la zona llamada Décines, para la celebración del Campeonato Europeo de Fútbol UEFA en 2016. Una decisión tomada (y ya definitiva hoy) por el Presidente del Grand-Lyon Gérard Collomb con el apoyo y la estrecha colaboración de Jean-Michel Aulas, presidente del Club Olympique Lionnais, decisión muy polémica por las consecuencias ecológicas y medioambientales que tendrá. La obra satiriza a estos dos personajes, convertidos en títeres, con intervención incluída del Arzobispo de Lyon, partícipe de la confabulación, junto a otros personajes locales de Décines: una vieja vecina que siempre está esperando a algún Don Juan, y tres animales vecinos del lugar, muy preocupados por tener que cambiar de zona.

Polichinelle presenta la función
Lo interesante es la forma general del espectáculo: empieza un magnífico Polichinelle presentando la obra y los personajes. Siguen luego Guignol y Gnafron, quiénes repasan la actualidad, con tintes a veces bastante chovinistas y antieuropeos y desde luego anti Sarko y anti Hollande, calificados ambos como títeres de Bruselas o de Madame Merkel. Y luego sigue la farsa política, con momentos bastante graciosos de improvisación. Como puede verse, un viejo teatro político de cabaret puesto al día, que enlaza con la tradición del Guignol de antes, cuando se representaba en los cafés. El único peligro es que buscando la complicidad del público, se caiga en tópicos populistas, algo muy fácil hoy en Francia, cuando se vive un creciente sentimiento antieuro y antieuropeo.

La manipulación es muy buena y las voces de grandes profesionales. El teatro pertenece a la tienda que se encuentra en el número 6 de la rue Saint Jean y que constituye un pequeño paraíso para los que aman el merchandising de las cosas titiriteras –como confieso me ocurre a mi. En ella se venden Guignols de todo tipo y para mútiples usos. Dispone además de dos complementos de sumo interés: en los bajos del edificio, la familia Cardelli ha creado un pequeño y recoleto museo de marionetas y de Guignol, con algunos autómatas y con escenas que reproducen la historia del personaje. Muy elocuentes son dos figuras de medida real que representan una a Laurent Mourguet, en pleno trabajo de arranca-muelas, con un títere en una mano (un viejo y hermoso Polichinelle) y una muela en la otra, y la figura de un pobre cliente que, con la camisa manchada de sagre y cara de sufridor, contempla al Polichinela que intenta distraerle. A su alrededor, profusión de Guiñoles de todos los tamaños, de teatrillos, de carteles, de escenas con Gnafron o con los demás personajes de repertorio, y de otras muchas marionetas que pertenecen al mundo de la fantasía, de los cuentos o incluso del cine infantil. Algunas de estas escenas están animadas por motores ocultos y el característico ruido de los autómatas llena el espacio dotándolo de un aire entre misterioso y siniestro, como lo es siempre el sonido del movimiento humano mecanizado. Su visita es pues una maravilla y aunque el espacio sea pequeño, vale la pena meterse por la trastienda y bajar los escalones que llevan al sótano.

Damien Weis con sus títeres en el taller de la Rue Saint Jean
Junto a la tienda, está el taller, en el que trabaja desde hace un año el nuevo escultor de la compañía, llamado Damien Weis, un joven artista de elegante barba y refinado bigote daliniano acabado en punta, que es el encargado de restaurar las viejas marionetas de la compañía y de crear las nuevas. Obra suya son las cabezas de los políticos satirizados en la obra de la Maison de Guignol, verdaderas obras de arte de talla de madera de tilo muy bien realizadas, dotadas de un extraordinario realismo. Se le puede ver a través del escaparate del taller esculpiendo manos y cabezas, rodeado de Guiñoles y de otras muchas figuras salidas de sus manos. No cabe duda que la visita al conjunto creado por los Cardelli, la tienda, el museo, el taller y el teatro, todo ello dedicado a Guignol, constituye uno de los puntos álgidos de una estancia titiritera en la ciudad de Lyon.

domingo, 22 de enero de 2012

Guiñol, Lyon y sus museos.

Guiñol de Laurent Mourguet,
su creador, hacia 1808. Musée
Gadagne.
No podía faltar en estas Rutas de Polichinela una ciudad como Lyon, bien marcada en el mapa titiritero del mundo por haber dado a luz a uno de los personajes más conocidos de los títeres de renombre internacional: Guiñol.

Una palabra que designa a un personaje, cierto, pero también a todo un género, el de las marionetas, pues en muchos partes la fórmula “teatro de guiñol” es sinónimo de teatro de títeres. Regalar a un niño un “guiñol” es darle un retablo de títeres con un elenco de personajes en el que por lo general no hay ningún Guiñol. Tanta fama adquirió el vocablo, que trascendió las fronteras de Francia y se extendió por el mundo entero, muy en particular en el mundo latino y de aquí a todo Iberoamérica.

Es de suponer que tal expansión debe asociarse a la sufrida por los ideales laicos y republicanos derivados de la Revolución Francesa, que poco después Napoleón quiso instaurar manu militare. De pronto, el pueblo llano quiso tomar la palabra, y Guiñol, nacido en el corazón del ambiente obrero de la ciudad de Lyon (la ciudad de los canuts, nombre con el que se designaba a los que trabajaban en la industria de la seda), supo conectar con estas ansias de hablar directamente al ciudadano de lo propio y de tú a tú. La Revolución trajo eso, una especie de hermandad republicana que liberó al pueblo dormido y lo puso a hablar de lo suyo y entre si. Ya no era la figura tradicional de Polichinela, un criado que procede de la Comedia del Arte y que se había caracterizado sobretodo por burlarse y sabotear las viejas estructuras del Antiguo Régimen, sino que Guiñol es un ciudadano como cualquier otro condenado a sufrir las penurias de la vida cotidiana –falta de trabajo, alquileres caros, problemas con la justicia, con el casero, con la policía, con la administración– quién a su vez se junta con otro ciudadano, llamado Gnafron y que encarna al bebedor que dice lo que piensa sin pelos en la lengua. Claro que a veces Guiñol cumple funciones de criado, como su antecesor en el cargo, pero eso no impide que sea ya un ciudadano con unos derechos adquiridos.

Chignol et Gnafron, revista de
humor político de 1879
Este fenómeno lo vemos también en otros lugares (nacen nuevas máscaras en Italia como Gianduja, en el Piemonte) y los mismos personajes que derivan de Pulcinella adquieren unos rasgos diferenciales que les dan nuevos bríos para vivir durante el siglo XIX un importante resurgir en toda Europa.

Lo curioso de Guiñol es la insólita fuerza con la que nació el personaje y que lo catapultó por toda Francia, llegando a substituir al clásico Polichinelle. Éste no desaparece del todo, pues se le utiliza en muchos casos como presentador –es el encargado de presentar la función e introducir de paso al nuevo personaje que le substituye en el escenario– y sigue manteniendo sus constantes vitales, metamorfoseadas en muchos casos bajo otras formas y nombres (¿no es el Jorobado de París de Víctor Hugo una especie de Polichinela en el romántico papel de monstruo enamorado?). Incluso hoy en día puede decirse que se está viviendo un resurgimiento del personaje en Francia y en toda Europa, ante la necesidad de encontrar nuevas-viejas voces bien cargadas de energía y capaces de expresar las convulsas épocas de cambio actuales.

Sobre este tema estuve hablando ayer con Cyril Bourgois, director invitado de la compañía Les Zonzons que rige el Théâtre des Marionnettes Guignol de Lyon. Él mismo, a través de su compañía “Punch is not dead” instalada en Dieppe (Normandía), ha escrito y montado ya varios espectáculos sobre Polichinelle, tras haber aprendido el oficio en Charleville-Mézières y también con los dos polichinelistas Allain Le Bon y Michelle Gauraz (ambos fallecidos recientemente, cosa que desconocía). Cyril es el encargado de dirigir en estos momentos nuevos espectáculos de Guiñol de la compañía les Zonzons, con la finalidad de darle nuevos aires y bríos al personaje.

Como puede observarse, Lyon es, para el interesado en estos singulares temas titiritiles, una ciudad de obligada visita, que nos sorprende constantemente por sus múltiples ángulos que directa o indirectamente nos remiten a esa necesidad de expresión desdoblatoria que es la marioneta. No en vano en Lyon crearon los hermanos Lumières una fabulosa industria basada en su invento para reproducir y proyectar imágenes en movimiento, al que llamaron Cinematógrafo, y que de alguna manera vino a substituir las tres dimensiones del retablo de títeres por las dos de la pantalla animada por la proyección lumínica de una sucesión de fotografías tomadas mecánicamente. Hoy tengo planeado visitar el museo dedicado a estos personajes legendarios que revolucionaron el arte contemporáneo y que se encuentran en el mismo lugar dónde vivían y tenían sus pabellones los Lumières.

Alienígena del Musée Miniature et Cinéma
No es de extrañar, pues, que también se encuentre en Lyon un fascinante y singular museo llamado Musée Miniature et Cinéma, situado en plena calle Saint Jean (arteria turística del viejo Lyon, junto a la Catedral) en la vieja Casa de los Abogados, un prestigioso y típico edificio lionés del siglo XVI. El museo es obra del carpintero y arquitecto interiorista Dan Ohlmann, quién se especializó en la creación de maquetas y miniaturas hasta que en 1989 se instala en Lyon. Crea primero en 1990 el Palacio de la Miniatura que luego se transformará, en el año 2005, en el actual Musée Miniature et Cinéma, gracias al patrocinio conseguido de la mecenas suiza Gisela Oeri, presidenta del Fútbol Club Basilea y fundadora del Museo de la Casa de Muñecas, también en Basilea (por cierto, el museo más grande de Europa en su género, un lugar sin duda interesante a visitar, en pleno centro de esta ciudad suiza).

Cadáver putrefacto del Musée Miniature
et Cinéma
El Musée Miniature et Cinéma es un compendio de miniaturas de todos tipo (el restaurante Maxim’s de París, la ópera de Lyon, el Museo de Historia Natural de París, entre otras muchos más) así como de efectos cinematográficos de los más insospechados, pues junto a las naves espaciales y a los personajes entrañables de la Guerra de las Galaxias, se encuentran multitud de otros personajes surgidos de la más truculenta imaginación cinematográfica del siglo XX y XXI, como los mismísimos decorados de la película El Perfume de Tom Tykwer, o un número ingente de criaturas extraterrestres, robots, zombis, cadáveres putefractos y raros androides, autómatas de animales radioteledirigidos, como la criatura de Men In Black, prótesis faciales como las del Planeta de los Simios, muestras de heridas hiperrealistas, de maquetas de accidentes de explosión y otros mil trucos de simulación visual. Como dijo su fundador en una entrevista, “No pretendemos ser un museo del cine, sino el de los artistas de los estudios”.

El museo nos muestra el lado artesanal y de recreación plásica del cine, que tanto tiene que ver con el mundo de la animación y, por lo tanto, con el de las marionetas. En cierto modo, visitar este museo y sus talleres puede darnos una idea de una de las líneas de evolución que sin duda tendrá el futuro teatro de títeres basado en la robótica, en los autómatas de nueva generación ya con inteligencia artificial, y en otros artilugios que el acontecer nos tiene reservados.

Reproducción del Nautilus, de Julio Verne, del Museo
de Autómatas de Lyon
También es interesante visitar el Museo de Autómatas que se encuentra en el número 100 de la Rue Saint Georges, no lejos de la Catedral y a pocos pasos de la estación de metro Vieux Lyon. Aquí nos encontramos con la ortodoxia mecánica de los viejos autómatas europeos movidos por sistemas dentados de ruedas giratorias y otros mecanismos estándares de automoción. Aunque el museo data de 1991, su origen se remonta al año 1946, cuando se inició el trabajo de Augustine, Georges y su hijo Robert EMA. Crean al principio autómatas electro-mecánicos para los escaparates de los grandes almacenes, una costumbre bien arraigada en Lyon (y en tantas otas ciudades del mundo), hasta que el acopio de trabajo y obra realizada les anima a buscar un sitio dónde exponer sus creaciones. Así nace el museo en 1991 que poco a poco va creciendo hasta su actual forma, con una colección fija de 250 autómatas agrupados en varias escenas de la vida cotidiana, de la historia de Lyon, de los cuentos populares, de mundos imaginarios populares (como una reproducción del interior del Nautilus con un Capitán Nemo mirando pulpos gigantes a través de un enorme y sugerente ojo de buey, o una orquesta de músicos dieciochescos ejecutando fragmentos de La Flauta Mágica de Mozart, o, aún más interesante para nosotros, una escena de Guiñol en plena representación junto a su inseparable Gnafron y otros personajes secundarios).

Como vemos, el mundo de la marioneta de cruza con el de los autómatas, y ambos se imbrican en una fecunda y prometedora interrelación.

Gnafron de Laurent Mourguet,
su creador, hacia 1808. Musée
Gadagne.
He dejado para el final de esta crónica el Musée Gadagne, sin duda el más importante desde el punto de vista marionetista, o al menos el más oficial, en cuanto es el Museo Municipal de la ciudad de Lyon, en el que no sólo hay unas muy interesantes salas dedicadas a Guiñol y a la historia de las marionetas, sino también otras muchas que nos hablan de la historia de la ciudad. Debo decir, antes de continuar, que también existe otro museo dedicado a nuestro personaje, llamado “Petit Musée Fantastique de Gignol” y que se encuentra en los bajos de la tienda de souvenirs, mayormente dedicados al héroe lionés, ubicada en el nº 6 de la calle Saint Jean, en el centro antiguo y a pocos pasos del mismo Museo Gadagne. De él hablaré  en mi próxima crónica.

Lo bueno de la colección del Museo Gadagne es que reúne algunas de las más antiguas piezas de Guiñol pertenecientes a su fundador, Laurent Mourget, unos títeres que impresionan por su rudimentario impacto y que presentan una tipología bastante amplia de personajes. El material está muy bien presentado aunque hay que decir que es un museo de expresión sobria, es decir, no enseña todo lo que tiene sino sólo algunas de las piezas consideradas más importantes, lo que sin duda gustará a los amantes de la frugalidad comedida y del considerado rigor científico. Debo reconocer que yo me inclino más por el exceso y la desmesura, como si la profusión barroca fuera más proclive a satisfacerme. Soy consciente de que hoy los museos se inclinan más por el minimalismo y nada hay que objetar a ello. Piensan los entendidos que se consigue más impacto con una única imagen bien puesta y seleccionada y quizás tengan razón, pero el exceso de austeridad también aburre y a mi me entusiasman los museos acientíficos que acumulan objetos por todas partes, como algunos antiguos que existen tal como sus creadores los idearon, con espíritu más de coleccionista que académico.

Incroyable, con Guignol y Diablo detrás, títeres de Louis
Edmond Durant (1883-1880), París, Guignol des Tuilleries,
Collection Dor. Musée Gadagne.
Pero que nadie crea que el museo Gadagne carece de interés, muy al contrario: sus colecciones de marionetas son impactantes. Aparte de Guiñol,  hay un par de Polichinelas extraordinarios –siempre tan difíciles de encontrar–. Uno de ellos tiene una joroba delantera que parece un enorme falo pegado al cuerpo, efecto seguramente buscado por su creador. Hay buenas colecciones de marionetas de hilo francesas e italianas, un magnífico Punch con Judy, el Boby o policía, y el payaso. Un viejo Kasperl de talla de madera, y hasta un pequeño Kasparec metido en un teatrillo de cartón. También hay marionetas de Japón, de África y siluetas de Indonesia, Camboya y China.

Aconsejo al visitante no detenerse sólo en las salas de marionetas y adentrarse en las que se habla de la historia de Lyon. Sabrá así de la importancia que tuvo –y al parecer sigue teniendo– la Francmasonería en esta ciudad, así como un movimiento o fenómeno obrero propio del siglo XIX muy francés llamado Compagnonnage, en el que sus miembros recorrían el país para aprender los oficios junto a los maestros locales. Muy influenciado por la Francmasonería, vendría a ser algo así como una rama obrera de la misma. La creciente industrialización a mediados del siglo XIX fue acabando con este movimiento.

En una próxima crónica continuaré con más detalles sobre esta fascinante ciudad titiritera. Adjunto algunas imágenes que sin duda ayudarán a visualizar lo narrado hasta aquí.

sábado, 21 de enero de 2012

En el TOPIC de Tolosa

La semana anterior estuve en Tolosa, de visita en el TOPIC, el Centro Internacional del Títere de Tolosa, que es ya como una segunda casa para mi. Lo digo no sólo porque allí están todas las marionetas de la compañía, construídas por Mariona Masgrau, con un simpático y muy bien compuesto Malic presidiendo el gran mural de los espejos de marionetas infinitas del Museo, sino también por la grata hospitalidad de la que siempre gozo allí.

Este año me perdí la exposición dedicada a las marionetas en Suiza, organizada por Pierre-alain Rolle, que por lo visto fue espectacular. Puede verse un video de la misma clicando aquí. Suiza fue el país invitado del Titirijai de este año y de ahí el énfasis puesto en mostrar un panorama de su realidad titiritera.

Mariona Masgrau. Foto de Isa Albareda.
Fui a Tolosa por placer pero también por trabajo, pues son bastantes los asuntos que nos llevamos entre manos. En primer lugar, la exposición dedicada a la obra de Mariona Masgrau, que forma parte del fondo del Museo gracias a una cesión temporal de la misma y, en segundo lugar, por la exposición sobre el tema de Rutas de Polichinela que deberá culminar la escritura del libro en el que estoy embarcado.

La exposición de Mariona será en septiembre de 2012 y estará hasta febrero de 2013. Es decir, podrá verse durante bastantes meses y coincidirá con el Titirijai de este año en noviembre, que cumple su treinta aniversario. Lo bueno de esta exposición es que será bastante exhaustiva de su obra, una oportunidad pues para apreciar y valorar el trabajo realizado por la titiritera catalana.

Polichinelle (Museo Gadagne, Lyon)
La exposición de Rutas de Polichinela será para septiembre de 2013, coincidiendo con la publicación prevista del libro que lleva el mismo título. Una fecha que nos obliga, a mi y al TOPIC, a poner los motores en marcha de cara a preparar lo que espero sea una muy buena ocasión de ver juntos a tantos personajes europeos de la tradición, que aun siendo todos diferentes, gozan de inspiradoras semejanzas.

Marioneta de Arketal
Pude también visitar la magnífica exposición actual dedicada a la compañía Arketal. Digo magnífica sin exageración alguna, pues realmente es un placer gozar de la exquisitez de estas dos artistas titiriteras, Greta Bruggeman y Sylvie Osman, que llevan ya muchos años trabajando con un gran rigor estético, y con la complicidad añadida de otros artistas plásticos. Como dicen ellas mismas en el programa, “Cada una de nuestras creaciones es un viaje, un diálogo con los colaboradores que nos acompañan. Los temas elegidos hablan de la identidad, de la memoria, del exilio, de la familia, de lo humano”. Impresiona ver en el ambigú del TOPIC toda la serie de carteles de los diferentes espectáculos de la compañía, exponente del enorme trabajo realizado.

Imagen de "Enamorirse", del PTV Clowns
En los días pasados en Tolosa tuve la suerte de asistir a una representación de la compañía valenciana PTV Clowns. Una sorpresa y un gozo, pues su espectáculo, titulado “Enamorirse”, va realmente dirigido a todos los públicos sin menosprecio del adulto, con una acción, un texto, unos gags y un ritmo extraordinarios. La verdad es que te partes de la risa frente a un trabajo inteligente, original y dotado de un virtuosismo interpretativo que pocas veces se alcanza en un escenario. El espectáculo es de clown aunque juega con alguna marioneta, construídas por cierto por Sise y Alberto de la compañía los Duendes. Tres son los personajes: Hula, Piojo y la Seño. Los dos primeros son los payasos -¿los podríamos llamar clásicos…?– ,y la Seño, guapa y resultona, es la que marca la diferencia y enlaza al público –y la razón– con el disparate de los dos pretendidos estudiantes. El sentido del humor es exquisito y la interpretación de los tres actores, magnífica como se ha dicho. 40 años de experiencia avalan a esta histórica compañía que en vez de envejecer, parecen haber encontrado el elixir de la eterna locura. Una locura, claro, sumamente cuerda e inteligente.

miércoles, 11 de enero de 2012

Nuevas publicaciones del Museu da Marioneta de Lisboa

El Museu da Marioneta de Lisboa ha decidido empezar este año 2012 (o tal vez terminar el 2011, pues en realidad los libros salieron en diciembre) con dos nuevas publicaciones muy diferentes entre si, ambos de una gran calidad.

Los 10 años del Museu da Marioneta


Portada del libro de los 10 años del
Museu da Marioneta
Celebrar 10 años de un museo dedicado a las artes de la marioneta no ocurre cada día, sobretodo cuando se tiene la categoría del de Lisboa. Para celebrarlo, su directora Maria José Machado Santos ha presentado un precioso libro en el que se reúnen textos, testimonios y sobretodo, muchas imágenes, lo que da una idea de la actividad que se ha llevado a cabo en este tiempo, en la que prácticamente se tocan todos los registros del arte de los muñecos. Como dice la directora en su texto de presentación, de las 410 marionetas y máscaras de la colección inicial se ha pasado a unas 2000 en la actualidad, sin contar los retablos, aparatos y documentos que constituyen los fondos del Museu. Una evolución que puede constatarse visitando sus salas y respirando el fervoroso ambiente de trabajo que reina en sus dependencias.

Capítulo aparte merecen las actividades educativas que lleva a cabo el Museu, y que las imágenes del libro ilustran con profusión: talleres, visitas comentadas y espectáculos en la sala-capilla del Convento das Bernardas. También se recogen con abundante testimonio gráfico las importantes exposiciones que se han realizado en el Museu, una labor ardua y continuada, así como los muchos espectáculos programados, con espectaculares fotografías de José Frade y de Susana Neves.


"Henrique Delgado. Contributo para a história da marioneta em Portugal", de Rute Ribeiro.


Este es el segundo libro que en ocasión de su décimo aniversario ha publicado el Museo, un encargo a la estudiosa y titiritera Rute Ribeiro de recoger, editar y presentar todos los textos escritos por Henrique Delgado (1938-1971), ese personaje tan entrañable como importantísimo en la historia de las marionetas de Portugal, por ser prácticamente el único que allá por los años sesenta se interesó en recuperar lo que quedaba de las viejas tradiciones marionetísticas del país. Lástima que muriera tan joven, porque su labor indagadora podría haber llegado todavía mucho más lejos -además de la propia actividad como titiritero, que su muerte truncó.

Portada del libro sobre Henrique Delgado,
de Rute Ribeiro
El trabajo de Rute Ribeiro ha sido realmente ingente, sobretodo por el poco orden que había en los documentos conservados por la familia Delgado, tan amablemente cedidos al Museo. Un trabajo de investigación muy a menudo detectivesco, con muchas horas de archivo y biblioteca, de comparar textos y fuentes, y cuyos resultados se notan en el índice del libro, convertido en una guía por la geografía y la historia titiritera de Portugal. Constituye también un documento de importantísimo apoyo a las colecciones existentes en el Museu da Marioneta, pues uno puede saber quiénes eran y como trabajaban titiriteros tan interesantes como Manuel Rosado, Joaquim Pinto, Manuel Barriga, o el mismísimo Antonio Dias, de cuyo Roberto aprendió Joao Paulo Cardoso a finales de los setenta. También nos ilumina sobre los fantásticos Bonecos de Santo Aleixo, pues Delgado conoció y entrevistó a los últimos maestros que recorrieron los pueblos del Alentejo con los personajes de Mestre Salas o del Padre Chancras. Las imágenes que publica el libro sobre los Bonecos son impresionantes y muy ilustrativas de esta tradición y, que yo sepa, inéditas hasta ahora.

Otro apartado es el que Delgado dedica a los titiriteros más modernos, como el Robertoscope, el Teatro Lilipute, el Teatro de Branca-Flor, Lena Perestrelo, o el interesante Teatro de Mestre Gil, con Augusto de Santa Rita. Un libro que sin duda quedará como referente básico de la tradición titiritera en Portugal, muy relacionado con los fondos del Museu da Marioneta, y del que ya hablaremos con más profundidad en próximos abordajes.

Ha salido la Hoja del Titiritero

Acaba de salir "La Hoja del Titiritero", el siempre tan esperado boletín electrónico de la Comisión para América Latina, que edita con tanto mimo Susanita Freire. Un trabajo que impresiona por la cantidad de material y de informaciones utilísimas que recoge. En este número correspondiente al año 8, nº4, de diciembre de 2011, pueden verse los siguientes apartados:

PERSONAJE INOLVIDABLE
Mario Herrera Asín (1944-2011)
por Martín Molina Castillo - Tárbol teatro de Títeres
Artista y Maestro, Maestro y Artista con todo lo amplio y hermoso que ello implica; Artista destacado en diferentes disciplinas y con una especial pasión por los Títeres, Maestro en todo el sentido de la palabra con la generosidad a flor de piel siempre dispuesto a compartir y con la grandeza para estar ávido a continuar aprendiendo; comprometido a toda prueba con su práctica artística y con la docencia, con su comunidad, con su país, luchador incansable a pesar de las adversidades propias de ser artista en un país donde el arte tiene que hacerse a pulso y con las propias fuerzas pues es más que un sueño contar con apoyo y/o reconocimiento oficial. Luchador alegre siempre con una sonrisa en los labios y los títeres en alto, con talento, dedicación y dignidad. Así es Mario Herrera Asín, nuestro Mario que hoy recorre rumbos por ahora ajenos a nosotros.


Leer más

REPORTAJE
Ventana a la Marioneta Suiza en el Festival Titirijai
Tolosa 2011

por Ana María Allendes Ossa
El Festival Titirijai desde sus inicios, ha tenido como eje principal efectuar una amplia exposición de Teatro de Muñecos de distintos países. Este año se abrió a Suiza.
Gracias al entusiasmo de Pierre Alain Rolle y Paola Busca, quienes lograron motivar a sus compañeros de la Asociación suiza para el Teatro de Marionetas y buscando los apoyos materiales necesarios, en las nueve salas del Palacio de Aramburu se exhibió una visión contemporánea de la marioneta suiza, básicamente desde el principio del siglo XX hasta nuestros días.

Leer más

PATRIMONIO TITIRITERO
El Café Chat Noir
por Carmen Luz Maturana
El Chat Noir, por ejemplo, era un cabaret de artistas que se reunían en París a fines del siglo XIX para discutir sobre arte y presentar algunas de sus creaciones.
Marca un precedente porque fue uno de los lugares donde las marionetas y el teatro de sombras empezaron a “trabajar” de la mano de intelectuales y artistas.
Sobre este último lenguaje teatral, las sombras, es donde quedó el mayor número de registros del Chat Noir.

Leer más


Y un sinfín de informaciones y noticias sobre becas, festivales , publicaciones, Unima, etc. Para ver la Hoja, clicar aquí.
 

viernes, 30 de diciembre de 2011

Últimos números de las revistas Fantoche y Móin-Móin

Acabo de recibir los últimos números de dos revistas dedicadas al teatro de marionetas, Fantoche editada por Unima Federación España, y Móin-Móin, editada por la Sociedade Cultura Artística de Jaraguá do Sul (SCAR), de la Universidad do Estado de Santa Catarina (UDESC), de Brasil.

Ambas despliegan un conjunto de artículos de extraordinaria calidad que son un verdadero regalo para los aficionados a las artes escénicas de las formas animadas. Dejo para más adelante una atención pormenorizada de los contenidos, y procedo simplemente a mostrar sus portadas así como los enlaces dónde pueden consultarse On Line, el número actual completo en el caso de Móin-Móin, y números anteriores en el caso de Fantoche.

Números anteriores, clicar aquí.

Número actual, clicar aquí. Todos los números, aquí.

“El Circo de las Penas”, en el Centro de Arte Santa Mónica de Barcelona

Estos días puede verse en el Centro de Arte Santa Mónica, al final de las mismísimas Ramblas barcelonesas, una exposición insólita y única, la creada por Jordà Ferrer y Óscar de Paz, de la compañía Antigua i Barbuda, de máquinas teatrales agrupadas bajo el título de “El Circo de las Penas”.

"La máquina de la esencia de la música"
Creo que hacía tiempo que no veía algo tan brillante, original, creativo y a la vez tan hermoso y entrañable, todo mecánico pero muy “humano”, dotado de una tecnología sofisticada pero a su vez elemental. Máquinas que nos retrotraen tanto a épocas pasadas como futuras: “pasadas” por sus mecanismos arcaicos de una época que podríamos llamar “ferroviaria”, y “futuras” porque no incitan a producir sino a gozar, augurando épocas venideras en las que, esperemos, los humanos dedicaremos nuestro tiempo a divertirnos, a colaborar y a comunicarnos unos con otros desde la imaginación creativa.

Los artistas que firman las máquinas son Jordà Ferrer y Óscar de Paz, quiénes han colaborado con el músico y sonorizador de espacios Pablo Rega y el dramaturgo Josep Pere Peyró. Un trabajo en el que se nota la madurez de una experiencia asentada por los años. No en vano Jordà Ferer, tras su aprendizaje inicial con Laura y Toni Barberà de la Fira Fantástica, estuvo trabajando con compañías tales como La Fura dels Baus, Comediants, Royal de Luxe o Phillippe Genty, entre muchas otras de gran categoría.

En “El Circo de las Penas”, las máquinas están unidas por el hilo argumental del personaje Joao Siqueiro, un portugués visionario e inventor quién, tras instalarse en Brasil, diseña y construye a finales del siglo XIX la máquina “de hacer llorar”, la de “la esencia de la música”, la “de medir el amor”…

El conjunto está pensado para que las máquinas actúen ante un público sentado en unas gradas móviles, para situar así a los espectadores ante cada número. Lástima que el pequeño espacio del Arts Santa Mónica dónde han sido ubicados sólo permite presentar el trabajo en formato de exposición. Pero aún así, y gracias a unos videos que reproducen la acción de las máquinas con sus sonidos correspondientes, los visitantes se quedan boquiabiertos y admirados frente al derroche de imaginación y de ingeniosidad desplegado ante sus ojos.

Extraordinaria la pianola que crea combinados olfativos según las notas van sacando gotas de uno u otro perfume, a través de sofisticados mecanismos que convierten el conjunto en un autómata musical desventrado que realmente saca perfumes de verdad. O el inquietante artilugio con un corazón en su baño de formol: cuando un espectador se le acerca, el corazón empieza a bombear mientras unos engranajes mecánicos se ponen en movimiento, de modo que uno no sabe si es la máquina lo que hace bombear el corazón, o son los latidos de éste los que ponen en marcha el aparato…

La noria
En el patio del Santa Mónica, los de Antigua i Barbuda han montado dos atracciones de feria que también sorprenden por su factura de rara tecnología retrofuturista: un Tiovivo en el que en vez de caballitos hay ingenios de todo tipo, y una noria cuyos asientos son viejos váteres de porcelana. Una estética de cuento gótico-futurista que debe entusiasmar a los niños y a los mayores que suben en ellas.

La exposición es, sin duda, una de las más originales que han pasado por el Santa Mónica, perfectamente encajada en este cruce de caminos entre Ciencias y Artes que el Centro ha pretendido ser desde el principio. Lástima que una de sus secciones más brillantes, la que dirigía Josep Perelló, haya tenido que ser sacrificada por imperativos económicos, según me han dicho en la entrada. Una pérdida tremenda de un proyecto que hacía mucho con muy poco. No se entiende que los excelentes ejemplos de innovación y sostenibilidad que han sido todos los trabajos de este departamento de ciencia/arte hayan sido sacrificados, cuando debieran ser los modelos a tener en cuenta. Paradójica crisis…

Adjunto un video sobre las máquinas expuestas que he encontrado en la red.
 

el circo de las penas from oscar de paz on Vimeo.

martes, 20 de diciembre de 2011

“Tiempos de Barcelona”, de Jesús Atienza

Artículo sobre la exposición de fotografías inaugurada el 13 de diciembre en la galería Il Mondo de Barcelona. Jesús Atienza, bien conocido por ser un fotográfo que desde siempre se ha ocupado de los títeres, ha mostrado en esta ocasión imágenes de una Barcelona en blanco y negro que ya no existe. Hasta el 14 de enero.
  
Foto de Jesús Atienza expuesta en Il Mondo
Si uno de los objetivos principales de la fotografía es fijar el tiempo, “retratarlo” sería el objetivo oculto de quiénes la practrican desde una perspectiva artística. Una consideración que viene a cuento ante las fotografías expuestas por Jesús Atienza en Il Mondo.



Y es que Atienza ha ido creando con los años una filosofía de la imagen que ha tomado al Tiempo como tema principal aunque nunca explícito ni declarado. Me lo contaba él mismo cuando, hablando sobre las fotografías expuestas, indicaba hasta qué punto le interesaba dejar reposar unos años las imágenes en un cajón, para permitirles expresar luego todo el “tiempo” que la imagen arrastra o acumula consigo. Darse cuenta de ello modifica la actitud del fotógrafo ante el objetivo: el ojo ya no se fija sólo en la anécdota o en el elemento nuclear que debe centrar la imagen, sino que se abre al “tiempo” para captar la amplitud de lo que envuelve el instante. Ensanchar los minutos para que lo instantáneo pueda abrirse en canal y exhibir sus entrañas, pero también para mostrar las circunstancias exteriores de toda una sociología histórica envolvente.

Pero el Tiempo, para ser retratado, necesita dónde posarse, objetos, personajes y situaciones que le permitan encarnarse, es decir, necesita “temas”. Los de Jesús Atienza son bien ilustrativos de esta obsesión suya por la visión amplia de los “tiempos a retratar”: Marionetas, Pepe Otal, Boxeo, Circo, Tatuajes, Barcelona, Retratos, Sitges, Bondage y Periplos. Dejo los más anecdóticos y los relacionados con el día a día de la “carn a l’olla”, como son la Moda o la Publicidad. Los temas citados tienen como denominador común el “límite”: campos de experiencia situados en zonas sociales y existenciales limítrofes, ya sea por exceso (Boxeo, Tatuajes, Bondage) o por hallarse en zonas de actividad periférica (Marionetas, Pepe Otal, Circo, Sitges). Los tres temas que no he citado tienen significados “metafotográficos” concretos de intención: Barcelona como decorado, Retratos como objetivo y método con el que mirar al Tiempo, y Periplos como expresión de lo que realmente le interesa al fotógrafo: los recorridos de la vida, lo que nos afecta y nos transforma, lo que se prolonga en movimiento.

Temas que nos hablan asimismo de un deseo de situarse en los márgenes sociales, allí dónde “suceden cosas”, y en los que el Tiempo es vivido y deja sus huellas. Una marginalidad que no rehuye la profesionalidad más estricta del fotógrafo, sino que, por el contrario, parece afianzarla aún más, como una ancla a la que agarrarse para que el torbellino de lo temporal no le arrastre a uno.

Marionetas y Circo: he aquí dos temas estrella, al menos para nosotros. La razón sería que tras estas actividades de exhibición visual, hay personas y trayectos, historias que contar y tiempos por detectar. De ahí que la figura de Pepe Otal, cómplice y amigo, se haya convertido en uno de sus temas preferidos y más logrados, una trayectoria que resume en su conjunto no sólo el periplo vital y dramático del personaje, sino casi cuarenta años de historia local y global con un sinfín de rostros y de aventuras vitales de distinto voltaje y color. Un tema que daba para “infinitos retratos del Tiempo”.

Centrémonos en el “decorado”, es decir, en Barcelona, el tema escogido por Jesús Atienza para esta exposición. Un decorado que jamás está vacío de almas, una obsesión importantísima para el fotógrafo. Lo que nos indica el carácter teatral de su visión fotográfica, pues del mismo modo que una escenografía sin actores no hace teatro, una ciudad sin habitantes tampoco hace ciudad. La urbe como un espacio laberíntico  para los humanos que se mueven por ella. Un paisaje de exteriores, de calles, de fachadas llenas de vida, de rincones singulares. Y en casi todos ellos, un personaje en solitario sobresale del conjunto, como si quisiera a veces escabullirse del mismo. El tema de la soledad surge discreto pero con fuerza en estas imágenes captadas todas ellas (menos una, fácilmente detectacle por ser en color) en los años 1979-1980. La soledad del individuo en la ciudad: un tema universal y profundamente contemporáneo. A veces es un señor que vemos de espaldas o que pasa la cabeza gacha, o una señora con la cesta de la compra, o un obrero subido a una larguísima escalera pegando un cartel, o un soldado que sube solo por las Ramblas. Incluso la foto contemporánea nos muestra la soledad de una vagoneta suspendida en el vacío. El tema de la soledad cruza el decorado urbano y su “tiempo retratado”, dándole una importante dimensión dramática.

Unos retratos del tiempo de una época que fue nuestra en su día y que lo sigue siendo, gracias en parte a imágenes como las presentes, y a pesar de las ingentes transformaciones y de sus inevitables declives. ¿Qué queda de aquella Barcelona, además de los documentos gráficos que la sostienen visualmente? La ciudad ha cambiado su piel y nosotros, sus habitantes, también hemos mutado por dentro y por fuera. Darnos cuenta de estos cambios para comprender que Barcelona sigue siendo la misma tras haberse transformado por completo en otra, tal sería, a mi modo de ver, el principal de los objetivos de la actual exposición de Il Mondo.

lunes, 19 de diciembre de 2011

“Pepe Otal, el viaje infinito”, película de Pedro Nares


Se presentó este domingo 18 de diciembre en el bar Montse de la Barceloneta (en Barcelona) el reportaje realizado por Pedro Nares en conjunción con Ernest F.Sala sobre Pepe Otal. Se trata de una película de una hora y ocho minutos de duración en la que se muestran las múltiples facetas del insigne titiritero de Albacete a través de entrevistas realizadas a él mismo así como una recolección de varios testimonios a cargo de Jordi Ràfols, Manel Martí, Jordi Bertrán, Pep Gómez, Pilar Gálvez, Oriol Font, Albert Tort, Carlos López, Carles Codina, Mila Cubero, Jaume Tomillero, Jesús Atienza y Toni Rumbau.

Pepe Otal y Marta Otzet, en el bar del Teatro Malic.
Diciembre 2001.
La película está realmente muy bien hecha y los que asistimos al acto nos hicimos cruces de que hubiera durado más de una hora, pues nos la tragamos entera sin noción alguna del tiempo transcurrido. Sirve sobretodo para mostrar la compleja personalidad de Pepe Otal, con una variedad de facetas que sus distintos amigos van desplegando en la película una tras otra, algunas de ellas contradictorias y por ello tan interesantes, pues de lo que no cabe duda es que todas son reales y fundadas por años de experiencia y de amistad. Junto al Pepe sabio y amable está el Pepe canalla y endurecido, y frente al poeta inspirado y buen conocedor de las constelaciones, el lúbrico y donjuanesco Pepe que sólo busca satisfacer sus ardores amorosos. Este enamorado de la muerte que fue Otal confiesa que en realidad no sabe nada de ella, y que prefiere no tener que definirla ni conocerla, seguramente para no enturbiar una relación profunda que duró hasta que ella se lo llevó a su palacio.

La película recorre la vida de Pepe desde su infancia en Albacete, su paso por la escuela náutica, su aprendizaje con el señor Tozer, sus primeras andaduras en los años del cambio político en España, con una clara afinidad anarquista que nunca abandonó, y la creación de su compañía Grupo-Taller de Marionetas, instalada primero en una escuela ocupada de la Barceloneta y, dieciocho años más tarde, en el local de la calle Guardia, en pleno  Barrio Chino.

Creo que Jordi Bertrán es quién mejor da en el blanco a la hora de situar al personaje, de quién dice que para él, su mejor obra fue el mismo taller que fundó con su ambiente abierto y su generosidad con los amigos y con cualquiera que acudiera a él. Algo que queda demostrado por todos los titiriteros que tuvieron el Taller como su punto de partida y por su pervivencia actual, pues incluso tras muerto, su herencia, encarnada en lo que es hoy la Casa-Taller de Pepe Otal, sigue dando sus frutos.

La película volverá a presentarse precisamente en la Casa-Taller de Pepe Otal este próximo viernes 23 de diciembre, a las 19h de la tarde.

Festival de Invierno en La Puntual

Llegó puntual, como no podía ser de otro modo en este pequeño teatro de Barcelona llamado La Puntual, su Festival de Invierno que suele celebrar por estas fechas, a modo de desintoxicación navideña para los niños del empacho consumista propio de la Navidad.

Imagen de “Vivaldi. La Cigala i
la Formiga”
Y llegó con cuatro espectáculos muy diferentes entre si y todos ellos de una gran calidad. Empezó el grupo Penjim-Penjam Titelles, un histórico de los títeres en Cataluña, con la obra “El Moliner”, un primoroso trabajo solista a cargo de Mercè Alemany. Le ha seguido en el calendario La Petita Brownie i Cia con “Vivaldi. La Cigala i la Formiga”. Contnuará un ya clásico de la sala, “Caramante”, con Eugenio y Néstor Navarro, espectáculo de teatro de sombras con gafas de tres dimensiones para los espectadores. Y acabará Ayelén Cantini con “Efímers Maravelles”, un espectáculo poético-visual hecho con pompas de jabón. Para más información del programa, ver la página de La Puntual.

Pude asistir a una de las representaciones del segundo espectáculo, el de la Petita Brownie i Cia, y puedo decir que gocé del espectáculo y de ver gozar a los niños y a los mayores que abarrotaban la sala, con una brillante interpretación de Susana Rubio que se enfrentó en solitario a esta conocida fábula de La Fontaîne. Lo hace la titiritera catalana dando la vuelta al final, que adapta a los nuevos tiempos necesitados de mayores dosis de bondad, ante las realidades duras que se avecinan. Podría decirse que la obra es de una actualidad absoluta: la hormiga acaba invitando a la cigarra a su casa, en vez de dejarla morir en la intempeie -sin techo, salario mínimo ni seguridad social. Claro, esto no se dice en el espectáculo, pero uno se lo imagina. En este sentido, ilustra también una de las visiones de más éxito de la actual Europa, con sus cigarras sureñas que viven de cantar al sol, y las hormigas nórdicas, que trabajan y producen en sus fríos polares. Cuando llegan los fríos para todos, las hormigas del norte deben acudir en protección de las pobres cigarras del sur, afónicas de tanto cantar y sin un duro en los bolsillos. Como puede verse, las fábulas puestas al revés dan mucho de si.

Actúa Susana con mucho primor y con un extraordinario dominio de la voz, que se amolda perfectamente a los distintos personajes como guantes sonoros, con registros nada forzados y musicales timbres de voz. Su presencia es asimismo agradable y muy correcta, en el sentido de mantener una relación adecuada con los títeres y también con respecto al público, al que trata con cariño pero a su vez con la necesaria distancia para no caer en la excesiva dulcificación. El otro componente del espectáculo es la música, las Cuatro Estaciones de Vivaldi en concreto, cuya genialidad garantiza una atmósfera sonora de gran categoría, lo que hace subir muchos puntos al espectáculo.

El resultado fue una ovación muy sentida del público, el cual parecía no querer irse del teatro, acercándose a la ventana inferior del retablo dónde la hormiga tiene su apartamento y dónde se podía ver a la cigarra muy contenta sentada en un sofá frente a un plato de sopa caliente. En definitiva, un muy buen espectáculo presentado con honradez, buen oficio y mucho gusto.

domingo, 18 de diciembre de 2011

El proyecto Perla en la Casa-Taller de Pepe Otal

Llegó a Barcelona este fascinante proyecto-gira de las dos actrices Ana Zavala y Micaela Gramajo que salieron de México el 29 de septiembre y que, tras actuar en Colombia, Perú, Chile, Argentina y Uruguay, cruzaron el charco para recalar primero en Madrid, luego Bilbao y acabar en Barcelona, concretamente en la Casa-Taller de Pepe Otal.

Ana Zavala en plena interpretación.
Foto de Julio Castro Jiménez.
Digo Fascinante por varios motivos: primero por la calidad de las obras presentadas y de la interpretación de ambas actrices, y luego por el sentido que han querido dar a la gira de promoción y homenaje a la escritora y directora de teatro argentino-mexicana Perla Szuchmacher, fallecida recientemente. Las dos obras presentadas son “Lágrimas de agua dulce” (de Jaime Chabaud) y “Malas palabras”, de Perla Szuchmacher, quién a su vez dirigió en su día ambas piezas. Son dos obras para actuación solista, de modo que las dos actrices se reparten los papeles: Ana Zavala con “Lágrimas de agua dulce” y Micaela Gramajo con “Malas palabras”.

Tuve la buena suerte de asistir a la primera de las representaciones y la mala de no poder asistir a la segunda, pero aunque me haya quedado a medio camino, pude constatar la calidad de la propuesta, y darme cuenta del valor de la misma, tras charlar con las dos jóvenes actrices y percatarme de su arrojo así como del rigor con el que han emprendido el proyecto.

“Lágrimas de agua dulce” cuenta la historia de una niña que llora, en efecto, lágrimas de agua dulce en un pueblo aquejado de sequía, lo que induce a su padre y a las autoridades a usarla para satisfacer las necesidades de agua de la gente. Una metáfora de cómo el mundo se acomoda a la explotación basada en el sufrimiento de los más débiles. Muchas son las lecturas que pueden hacerse de la obra, cuya gracia radica tanto en la elegante sencillez del lenguaje y de la trama como en la magnífica interpretación de Ana Zavala, en el papel de abuela de la niña. Es ella quién nos explica la historia ayudada de unos muñecos que manipula a la vista y de un enorme tapiz que hace de decorado y que nos sitúa en el espacio del pueblo en cuestión. Una dramaturgia, la de Perla Szuchmacher, perfectamente adaptada al perfil de la actriz, de una agradable presencia y con una dicción que embelesó al entregado público de Barcelona que acudió a la presentación. Daba gusto escuchar este castellano dulcemente pasado por el filtro mejicano, de una riqueza semántica y fonética a la que los españoles estamos poco acostumbrados, ante el actual uso acanallado y empobrecido que solemos hacer de la lengua. Escuchar aquella historia tan bien narrada e interpretada, me hizo pensar en lo bueno que sería poderla ofrecer a nuestros públicos infantiles para que tuvieran una cierta idea de cómo se hablaba antes. Ana Zavala bordó una actuación cuya mayor virtud fue la naturalidad con la que narra y hace las distintas voces de los personajes mientras va manipulando títeres, objetos y decorados.

Una vez más, la Casa-Taller de Pepe Otal cumplió con su función de ofrecer hospitalidad a los titiriteros que están de paso por Barcelona y que encuentran en su pequeño escenario un lugar ideal dónde recalar y presentar su trabajo. Han conseguido ya un público fiel que acude a los programas semanales, así como un agradable ambiente de informalidad y de cercanía que encandila a los artistas invitados y a los espectadores, en su mayoría jóvenes. Un gran logro que la presentación del Poyecto Perla volvió a poner de relieve.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Últimos días en Bucarest


Edificio de Bucarest
Tras los intensos días de trabajo con la representación, llegó la hora de conocer algo sobre la ciudad de Bucarest, que desconocía por completo. Una ciudad que me ha parecido enormemente seductora, en parte debido a una cierta imagen destartalada de la misma, algo que siempre agradezco en las ciudades europeas, y sobretodo por el cruce de estilos que puede observarse en sus calles y edificios. No podemos ignorar que la historia de Rumanía está marcada por la extraordinaria acumulación de pueblos distintos que la han cruzado, conquistado, estrujado, sojuzgado y finalmente adaptado a ella.

Considerada ya en edad muy temprana como una zona de gran desarrollo del primer bronce, fue un territorio enormemente codiciado por los imperios antiguos, a causa sobretodo de sus riquísimas minas de oro. Una tierra, sin embargo, que sabía defenderse muy bien, de ahí los esfuerzos que tuvieron que hacer los romanos para conquistarla. Una vez lo consiguieron –César murió antes de conseguirlo y sólo Trajano lo consiguió a finales del s.I d.C.–, el Imperio se financió en sus años más gloriosos gracias a las enormes cantidades de oro provenientes de Dacia. Se calcula que los romanos extrajeron en 170 años de explotar la región unos 5.500 kg de oro y unos 1.000 kg de plata por año. El enorme botín de guerra tras la conquista de Trajano en el año 100 (1.650.000 kg de oro y 10 millones de kg de plata) permitió que en todo el Imperio se suprimieran aquel año los impuestos (información extraída del libro “La Roumanie”, de Mihaï E. Serban, ed. Karthala, Paris, 1994).

Edificio de la Escuela de Arquitectura
El interés imperial por la región se manifestó en una profunda romanización de la misma, lo que explica que ya en época bizantina y entrados en la Edad Media, la lengua latina se mantuviera como base parlante de sus habitantes, una isla lingüística que supo preservarse a pesar de la presión política, guerrera y demográfica que sufrió sin interrupción alguna. Situada en una zona de encuentro de los distintos imperios que se crearon y descrearon a través de los siglos, la identidad rumana, marcada por la lengua y por la religión (que no era la católica propia de los latinos, sino la ortodoxa de los que hablaban otras lenguas básicamente eslavas) supo mantenerse invicta aunque casi siempre bajo el yugo de los imperios dominantes.

Tres zonas parecen ser las definitorias de este país complejo y repleto de minorías que conviven entre si: Balakia en el sur, Moldavia en el noreste y Transilvania en el corazón del país, un remanso de paz geológica en medio de los poderosos Cárpatos que la rodean por todas partes. Una zona disputada históricamente por húngaros, alemanes, polacos y austríacos, a causa de sus riquezas.

Bucarest es una ciudad que muestra esta suma de influencias y de contrastes. La claridad mediterránea de influencia griega, turca y lejanamente romana, aparece empañada por los alientos fríos que llegan del norte húngaro, alemán, ruso y ucraniano. El otro aliento que la cruza es el “balcánico”, extraña palabra que los mismos pueblos balcánicos rechazan por lo general y que sin embargo sirve para expresar esta mezcla contradictoria y compleja de los que habitan en los actuales países de Albania, Croacia, Eslovenia, Serbia, Bosnia y Grecia, más las partes búlgaras y húngaras que le corresponden.

El Parlamento, colosal palacio fruto del
delirio de Ceaucescu
Ciudad de mezclas y de sincretismo, en sus momentos gloriosos e ilustrados, que fueron sobretodo los años entre las dos guerras mundiales, miró siempre a Europa y sobretodo a París, arquetipo de ciudad libre, soberana y culta para los rumanos. En la época comunista no tuvieron más remedio que mirar hacia Moscú, lo que se nota en las huellas arquitectónicas dejadas, con sus conocidos rasgos de fea factura sovietizante. Hoy, que han entrado en la Unión Europea, creo que todavía no saben muy bien hacia dónde mirar y reflejarse, si París, Londres, Nueva York o Berlín. Poco importa, desde luego, dada la uniformidad hoy existente en el mundo. Asismismo, la extraña situación actual de Europa, inmersa en la incertidumbre, no ayuda a situar estos modelos.

¿País pobre? Sin duda, pero con una de las reservas de oro más importantes del mundo, gracias a las mismas minas que los romanos y luego los turcos y los austrohúngaros no pudieron esquilmar, dada la riqueza de las mismas. Situadas en Alburnus Maior (nombre romano de las minas), en la zona de Rosia Montana, en los Cárpatos transilvanos del oeste, son hoy disputa callada de las potencias que quieren poner mano a estas reservas fabulosas. Concretamente, la multinacional canadiense Gabriel Resources Ltd está empeñada en conseguir la explotación de la mina, con gran peligro ecológico de la zona. Las protestas contra el proyecto son constantes. Sin duda de la capacidad que tengan los rumanos y sus políticos de defenderse de este acoso y de mantener el control de las minas y de su extracción, dependerá el futuro y el bienestar de sus pobladores.

Encuentros gratificantes

En el último día en Bucarest, tuve dos sorpresas a modo de encuentros que culminaron mi estancia en Rumanía de un modo muy agradable.

Marek Waszkiel, Calin Mocanu y Toni Rumbau
El primero fue encontrarme de nuevo con Marek Waszkiel, director del Bialystok Puppet Theatre de Polonia, figura eminente dentro de Unima y un reconocido estudioso de los títeres, viejo amigo mío al que no veía desde hacía muchísimos años. Vino invitado por el Festival para dar una ponencia sobre el tema del Teatro Europeo de Animación para Adultos, con proyección de imágenes y centrándose en creadores como Duda Paiva, Frank Soehnle, Michael Vogel, Fabrizio Montecchi, entre otros. Por desgracia no pude asistir a la misma –mi avión partía por la mañana del mismo día– pero me permitió restablecer un contacto que se había perdido en el trajín de los años.

El segundo fue conocer y charlar largamente con el cantante y director de teatro de títeres Traian Savinescu, de la ciudad de Cluj-Napoca, en el corazón mismo de Transilvania. Vi una obra dirigida por él durante el Festival titulada “La Historia del Cerdo” inspirada en un cuento tradicional rumano, una producción del Teatro Tandarica, que me impactó por el ritmo, las danzas y la música utilizada en la misma. Con una brillante interpretación de todo un elenco de siete actores, el espectáculo mostraba la extraordinaria vitalidad de la cultura popular rumana. Las impactantes máscaras de diablos bailando el delirante ritmo de los violines de la región de Maramures (al norte de Transilvania) fue uno de los momentos más impactantes del espectáculo.

Hablando con Traian Savinescu, quién curiosamente ha sido cantante profesional de coro sinfónico, comprendí muchas cosas sobre el país y sobre la región de Transilvania. Datos que, junto a los conocidos a través de Gavril Cadariu, de la ciudad de Târgu-Mureş/Marosvásárhely, de Raluca Tulbure, del mismo Daniel Stanciu y del director del Teatro Tandarica, Calin Mocanu, me han ayudado enormemente a situarme respecto a este gran y deconocido país que es Rumanía.