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martes, 10 de diciembre de 2013

Presentación en Tolosa y Alicante del libro “Rutas de Polichinela”



Se presentó en Tolosa y más tarde en Alicante, el libro “Rutas de Polichinela. Títeres y Ciudades de Europa”, un proyecto en el que vengo trabajando desde el año 2010. Quién ha seguido este blog, ya conocerá los intríngulis del asunto, pues cada viaje emprendido ha tenido sus correspondientes entradas, unas veces profusas y detalladas, otras más lacónicas y escasas. Pero lo importante es haber llegado a puerto, que en este caso consiste en el libro terminado y publicado. 

Debo decir que ya desde un principio, Arola Editors se había comprometido a publicar las dos versiones en catalán y castellano. Pero con los tiempos que corren, nunca hay que dar nada por sentado. La suerte y la buena disposición del TOPIC de Tolosa quisieron que mostrara su interés en coeditar el libro en su versión castellana, motivo por el que ha salido y se ha presentado primero en esta lengua, mientras que la catalana saldrá en breve. La razón es clara: ya desde el comienzo, el proyecto del libro ha avanzado en paralelo a la exposición inaugurada en octubre de 2013 en el TOPIC de Tolosa con el mismo título de Rutas de Polichinela, pues ambos, libro y exposición, nacieron de un mismo impulso y en un mismo momento. La exposición puede verse en Tolosa hasta febrero de 2014, y el libro se encuentra ya a la venta en la misma página web de Arola Editors, o en portales On Line como Amazon

La presentación en Tolosa fue un acto más bien íntimo y acogedor, en la Sala Taller del TOPIC, en la que asistieron varios de los titiriteros que participaban en el Titirijai de este año, más algunos amigos del lugar y los responsables del TOPIC, que quisieron arroparme con su presencia. Se encargó de introducir el acto Enkarni Genua, veterana titiritera del grupo Txotxonguillo y una de las personas claves del proyecto tolosano desde sus inicios. Escritora también –tiene varios libros publicados, además de escribir con regularidad para la prensa local–, Enkarni me definió como lo que soy: un espécimen de múltiples registros,  que ha tocado muchas techas y que últimamente se ha dedicado más a la escritura. Habló del libro “Malic, la Aventura de los Títeres” como un claro antecedente del que presento ahora. Y acertó Enkarni al comparar los dos libros pues aun siendo Malic un libro de memorias y de carácter autobiográfico, en él ya desarrollé este estilo de libro de viajes tratado de un modo muy personal, que busca el equilibrio entre la necesaria y púdica distancia, y un acusado subjetivismo que no se corta. 

Diablo. Exposición Rutas de Polichinela en el TOPIC
Cuando me tocó hablar a mí, me ceñí a una especie de corta conferencia comprimida en el tiempo, en la que expliqué los antecedentes que me llevaron a querer escribir este libro, así como sus planteamientos generales. Recalqué que no se trata de un trabajo académico ni teórico, aunque a veces haya reflexiones sobre el lenguaje de los títeres y de las tradiciones populares, sino que parte de la experiencia personal y de una perspectiva de buscada subjetividad. Es pues un libro de viajes y de títeres. Para mí, los títeres han sido una excusa para interrogarme sobre las ciudades que visitaba, y lo mismo puede decirse de las ciudades respecto a los personajes y las tradiciones que contienen. Los títeres como un reflejo de las ciudades, y viceversa, las ciudades reflejándose en sus personajes populares. 

Guignol. Exposición Rutas de Polichinela en el TOPIC.
A continuación, pasé revista a algunas de las ciudades que salen en el libro, mostrando el tipo de abordaje que les he dado, con algunos ejemplos concretos.

Más tarde, hice una visita guiada de la exposición con varios de los presentes, explicando las diferentes tradiciones y personajes expuestos, así como anécdotas sobre las estancias vividas en las respectivas ciudades. 

En Alicante, presenté el libro tras la función de mi espectáculo “A Manos Llenas” en la salita “Caja Negra” del Centro Cultural Las Cigarreras (ver el artículo sobre el Festival de Alicante que he publicado enTiteresante aquí). 

Edificio de Las Cigarreras de Alicante.
En ambas presentaciones, pude constatar el interés que ha despertado el libro, como lo atestigua el deseo de los presentes por hacerse con un ejemplar. Como se ha dicho al principio, “Rutas de Polichinela” puede comprarse ya en el TOPIC de Tolosa (coeditor de la versión castellana) y vía On Line en Amazon o en el portal de la misma Editorial Arola.

lunes, 28 de octubre de 2013

Libro y exposición de “Rutas de Polichinela” en el TOPIC de Tolosa. Crónica de una visita.



Llegada a Tolosa. Miguel Arreche y el concierto de órgano.

Los plazos se van cumpliendo, y lo que hace años parecía casi una quimera o un simple deseo, se ha hecho realidad este mes de octubre de 2013. Sí, la exposición largamente pensada con Miguel Arreche e Idoya Otegui en 2010, tras largas reuniones de cómo podría ser, acaba de abrir sus puertas gracias al ingente trabajo y al gusto exquisito de María San Sebastián, responsable de exposiciones del TOPIC. 

El edificio del TOPIC
Y lo mismo cabe decir del libro “Rutas de Polichinela. Títeres y Ciudades de Europa”, elaborado durante los últimos tres años como este blog ha testimoniado en el día a día: su versión castellana ya se ha publicado para ser en breve distribuida por los cauces habituales.

Me dirigí a la ciudad del valle del Oria el pasado viernes 18 de octubre no sólo para ver la exposición, sino porque había sido contratado para una actuación con mi último espectáculo “Locuras de Polichinela”. Me acompañaba la titiritera Marga Carbonell, constructora de los títeres y técnica en esta ocasión. Nada más instalarnos en el apartamento que tiene el TOPIC en su parte trasera, salimos a pasear por la ciudad. Era la primera vez que Marga acudía a Tolosa y pensé que sería bueno callejear por la parte vieja, la de las calles estrechas y los bares de copas. 

Parroquia de Santa María
Tras un par de vinos y unos pinchos, tropezamos sin querer con la Plaza Santa María, donde se encuentra la parroquia del mismo nombre, y vimos que la puerta estaba abierta. Curioso, pensé, a estas horas –eran las nueve de la noche– las iglesias suelen estar cerradas. Entramos y al acto comprendimos lo que ocurría: unas señoras nos abordaron solícitas ofreciéndonos el programa del concierto que estaba a punto de empezar. Según nos contaron, el órgano de la Parroquia de Santa María es un órgano romántico de altísima calidad, de la casa Stoltz Frères, de París, lo más granado de las casas organistas, y que además acababa de ser restaurado. En cuanto al intérprete, Frantisek Vanicek (1969), de origen checo, era por lo visto uno de los mejores organistas de Europa. ¡Caramba, pensamos, aun recién aterrizados al lugar, bien valía la pena sentarse un rato y escuchar, sobre todo tras tantas horas de coche y carretera!

Órgano de la Parroquia de Santa María de Tolosa.
Nos sentamos y al poco rato, el órgano empezó a sonar con los tronantes acordes de una Fanfare de N.J. Lemmes que nos dejó patitiesos. Una gran pantalla frente al altar nos permitía ver al organista en su cometido: un intérprete a cuatro manos, o mejor dicho, a dos manos y dos pies, de una ejecución magistral e impecable. Tras la Fanfare, que nos dejó pegados al banco de madera de la Parroquia de Santa María, se elevó por las altas naves de la iglesia la Sonata IV B dur de F.Mendelssohn-Bartholdy. ¡Impresionante!

En el pasillo central, había una silueta como de ataúd pintada en el suelo. Y entonces caí en la cuenta: justo unos días atrás, cuatro exactamente, se celebraron aquí, en el mismo sitio, las exequias de Miguel Arreche. Aquí se despidió de sus familiares, amigos y allegados este gran ciudadano de Tolosa, que se tomó muy en serio sus responsabilidades cívicas, al convertir los sueños en realidades para el bien colectivo. El órgano iba sonando y sus notas y acordes parecían describir la vida entera de Miguel: cuando los tubos vibraban en todo su esplendor, me parecía escuchar su voz sonora y tronante, con la que solía a veces afirmar sus ideas y pensamientos, cuál rayos y truenos cayendo del cielo. Cuando la música se aflautaba en lánguidos sonidos, veía al Miguel niño, con sus ojitos llenos de curiosidad, riendo bajo y admirado de lo que veía. De pronto, volvían a brotar las carcajadas altisonantes a borbotones, y el ajetreo musical de notas y teclados moviéndose alocados era el vaivén huracanado de la vida de Miguel, que un día estaba en Cuba, el otro en Vietnam, para recalar un par de días en Australia antes de volver a su casa, frente a la magnífica placita de toros de Tolosa. 

El amplísimo espectro musical y sonoro del órgano de la casa Stoltz Frère, capaz de llenar por entero el inmenso espacio de la Parroquia de Santa María, se correspondía a la misma amplitud de registros que tuvo la vida exuberante de Miguel Arreche, capaz de convertir la pequeña ciudad de Tolosa, vieja y desdentada tras la caída de sus industrias tradicionales, en una importante capital mundial de los Títeres. Las manos y los pies del virtuoso organista checo eran las manos y los pies de los miles de titiriteros que han dejado sus huellas en esta pequeña capital del Oria, atraídos por esa música tronante de los tubos del órgano que hoy suenan mudos pero aun más atrayentes en la Plaza Euskal Herria, donde se levanta el antiguo Palacio de Justicia convertido en el TOPIC. Comprendí entonces que del mismo modo que las piedras de la Parroquia de Santa María encarnan la música del órgano que suena desde el Romanticismo, la voz de Miguel Arreche se ha encarnado en las piedras antiguas pero renovadas del edificio que hoy es el Centro Internacional del Títere de Tolosa. Y la función de los tubos y los fuelles del viejo órgano restaurado la cumple en nuestro caso las arcadas, las calles adyacentes, el público, el teatro y el museo del antiguo Palacio de Justicia, así como los interiores de bares y restaurantes de la plaza Euskal Herría, pétreo cojín urbano del edificio del TOPIC. Y yendo aún más lejos, es la misma ciudad entera de Tolosa la que encarna el vozarrón tronante y despiadado de Miguel, tan exigente en sus deseos impetuosos como disparado en sus pretensiones. Así se alcanzan los grandes logros, con todos los tubos del órgano puestos en solfa. 

Teclados del órgano.
Al acabar el concierto, uno de los responsables nos permitió subir al coro y ver el órgano por detrás: una maravilla de alta tecnología artesanal del XIX, cuando lo más avanzado de la ingeniería humana se hacía todavía con las manos y con personas que tenían una visión completa de su obra. La maquinación y la sociedad de masas han acabado con esa antigua tecnología manual. Quizás sean los titiriteros los últimos artesanos creadores que quedan, aunque ya estemos todos en lo digital… De ahí su radical importancia. En este sentido, el TOPIC de Tolosa sería comparable a un órgano de la casa Stoltz Frères, bien restaurado y con algunos mecanismo digitales, eso sí, en el que con solo dos manos y dos pies es posible crear mundos y llenar espacios…

Pienso que las grandes obras están siempre por encima de sus creadores. Miguel Arreche murió y su legado es todo lo que nos deja: su nombre y su espíritu estarán siempre asociados a este legado. Una obra que hoy se eleva alegre y fastuosa.

Idoya Otegui, junto a todo su magnífico equipo que la rodea, continúa ahora la obra creada por ella y por Miguel. Las piedras mandan y los contenidos orientan. Hoy, es Polichinela quién se ha instalado en el TOPIC. Es un regreso a los orígenes. Su risa arcaica se encuentra a gusto en el antiguo Palacio de Justicia, convertido en un templo de los títeres. La antigua balanza de la señora ciega es hoy la dualidad dinámica del arte titiritero, y las risas de Miguel retumban sordas en lo que antes era la cárcel provincial y se confunden con las de Polichinela: los platos de la Justicia vuelan por los aires  mientras la balanza, marioneta colgada de un hilo, se queda sin brazos.

La Plaza de Euskal Herria con el TOPIC al fondo, de noche.
Salimos de la Parroquia de Santa María. En las casi dos horas de concierto, me he sentido reconciliado con la vida y con la muerte. Miguel ya no está, pero como suele ocurrir con las grandes personas, sigue tan vivo como siempre. Volvemos a la Plaza Euskal Herría y entramos en uno de los bares. Pronto la realidad se impone. Mañana veré la exposición y por la tarde, función.

La exposición “Rutas de Polichinela”

Lo primero que hay que decir es que ha sido de larga gestación. Empezamos a hablar de ella en el 2010, cuando yo inicié mi proyecto de Rutas de Polichinela: viajar y escribir un libro sobre títeres y ciudades, con el denominador común del arquetipo polichinesco. Pensé, ¿por qué no proponer al TOPIC una exposición que permita visualizar esta realidad tan interesante que es la Europa de Polichinela? Mapas, tradiciones y ciudades.

Charlamos largamente del asunto con Idoya y Miguel, y la cosa quedó clara muy rápidamente. Habría que buscar muchos de los títeres, pues el fondo del museo, en aquel momento, estaba escaso en polichinelas. María San Sebastián tomó en seguida las riendas operativas del asunto, y el engranaje ejecutivo del TOPIC, de una eficacia envidiable, empezó a trabajar. 

Puertas de entrada de la exposición.
Debo decir que mi participación en la misma ha sido tangencial, pues lo mío estaba en los viajes y en la escritura. Me encargué, eso sí, de los textos del catálogo. Fueron dos recorridos que empezaron juntos y debían terminar juntos: la exposición y el libro. Y así ha sido, para asombro de mi mismo, pues no siempre los deseos y los planes se cumplen al cien por cien. El 18 de octubre abrió sus puertas la exposición Rutas de Polichinela, y el mismo día fui a buscar en una empresa leridana de encuadernación los paquetes del libro “Rutas de Polichinela. Títeres y Ciudades de Europa” que correspondían al TOPIC, que también ha colaborado en la publicación del libro, editado por Arola Editors.

Libro y exposición se complementan y nacen juntos, tras haber sido ambos gestados al mismo tiempo. Al libro todavía le faltan, a fecha de hoy, algunos días para su distribución. En cuanto a la exposición, puede verse ya acudiendo al TOPIC de Tolosa.

Debo decir que quedé impresionado del trabajo realizado por María San Sebastián, que culmina los esfuerzos de todo el equipo dirigido por Miguel e Idoya. La exposición es, creo, única, no sólo por su exhaustividad, sino por su planteamiento profundamente europeísta, de contenido casi político o ideológico, en un sentido muy positivo: mostrar cómo las diferencias unen, es decir, cómo las distintas tradiciones dialogan entre sí, y que a pesar de sus profundas diferencias (gracias a ellas, yo diría), hablan todas un mismo lenguaje de fondo, con los denominadores comunes del humor, la rebeldía, el espíritu profundamente vital del individuo libre, y los enfrentamientos con el poder y con las realidades eternas del drama humano: la muerte, el diablo, el verdugo, los ricos o los monstruos de la imaginación. 

Pulcinella, de Bruno Leone.
La exposición muestra a los distintos polichinelas europeos, entre los que se incluye al Karagöz turco y al Mobarak iraní, lo que indica una concepción muy amplia y abierta de lo que puede considerarse Europa. ¿Acaso no nació la bella Europa en lo que es hoy Líbano, princesa fenicia raptada por Zeus transformado en un toro blanco?...

Nada más entrar en la sala de exposiciones temporales, el visitante se encuentra con Pulcinella, la matriz napolitana de todo el asunto, un títere de Bruno Leone hecho ex-profeso para la exposición. Y, a su izquierda, se abre el inmenso mapa de Europa en el que se indican con números a los distintos personajes que conforman la familia europea de los polichinelas. Este mapa imprime a la exposición un profundo carácter y la dota de un enorme valor añadido, casi político y profundamente ideológico, como antes se ha dicho, en el que se habla de cómo estas tradiciones tan distintas entre sí, en vez de separar, unen a las distintas culturas y ciudades europeas.

Mapa con las señalizaciones de los distintos personajes.
Frente al mapa, se despliegan los primeros cuadros de los títeres expuestos, agrupados por su procedencia, tradición o personaje principal. Ahí están los compinches de Pulcinella en los guaratelle de Nápoles, un elenco entero obra de Bruno Leone encargo del TOPIC. Un elegante Polichinelle francés luce sus galas en compañía de una bonita mujer. A su lado, posan dos magníficos Guignol y Gnafron, junto a un grupo de los personajes del Guignol de Lyon, que tanta predicación tuvo en toda Europa. Siguen dos cuadros de títeres italianos, con máscaras procedentes de distintas ciudades, el primero de ellos con los zanni Arlequino, Brighella, el Gioppino de Bérgamo con sus tres bocios, el viejo Tartaglia de gafas redondas, Colombina, la deseada y eterna enamorada, el zanni Meneghino de Milán y Fagiolino de Bologna; y el segundo cuadro de los títeres italianos, muestra un impactante diablo, Garibaldi, un carabiniere y otros personajes habituales de los escenarios de títeres. 

Los guaratelle de Bruno Leone
Polichinelle y su amiga, construidos por Petr y Katia Rezac.

Guignol y sus amigos.
A continuación viene un formidable elenco del Punch and Judy, con una Muerte de inquietante rostro y una Judy de impacto con su Baby en el regazo. Y siguen las tradiciones del Mester Jakel de Copenhague, el Jan Klaassen de Amsterdam, los Kasperls de Frieder Simon de Halle, un clásico Vitez Lazlo acompañado del Diablo, de Budapest, y un pequeño Kasparec de cara oscursa y diabólica. 

Gioppino de Bérgamo.
Arlequino con Tartaglia al fondo.
Muerte y Payaso, del grupo del Punch and Judy.
El Verdugo y el policia, del grupo de Punch and Judy.
Mester Jakel y esposa.
Vasilache y Marioara.
Nanesse
Petrushka también está y el Vasilache de Rumanía junto a su mujer Marioara, un préstamos del Teatro Tandarica. En una esquina, tres personajes nos saludan junto a una columna: son Pierke, de Gante, y Tchantches y Nannesse, de Lieja.

Dos de los Don Cristóables Polichinelas de Helena Millán.
El grupo de los tres bellos Don Cristóbales Polichinelas, obra de Helena Millán, centra la atención del visitante: tres rostros expresivos y potentes, que encajan a la perfección con la psicología del viejo truhán español. Un trabajo, el de Helena Millán, exquisito y riguroso. A su lado, dos títeres catalanes cedidos por Titelles Vergés: un Pericu Titella con barretina y un Diablo, como es de obligación en la tradición catalana, que gusta mucho de la escatología infernal. Luego, otro de los grupos de impacto: los Robertos de Manuel Rosado, procedentes del Museu da Marioneta de Lisboa. Nueve portentosos títeres que constituyen una de las joyas de la exposición. Me impresiona el que lleva una máscara roja, una figura que no conocía. Y casi enfrente, otra joya: el insólito cuadro de las marionetas del Mobarak iraní. Pequeñas marionetas de varilla con unos rasgos que recuerdan el arte oriental de las miniaturas. En el centro, Mobarak, personaje de color negro como manda la tradición y sin bonete rojo –como se le suele representar. O lo ha perdido o constituye una de sus variantes. Lo vi actuar una vez en un festival de Holanda y me impresionó el grado de vitalidad que mostraba, hablando el titiritero con una lengüeta.

Pericu Titella y el Diablo, de Titelles Vergés.

Mobarak.
Roberto de Manuel Rosado. Museu da Marioneta de Lisboa.
Roberto con máscara. Museu da Marioneta de Lisboa.
Roberto de Manuel Rosado. Museu da Marioneta de Lisboa.
Al lado de las marionetas de Irán, una gran pantalla nos muestra a un par de figuras del Karagosis griego y, junto a ellas, un completo grupo de personajes del Karagöz turco, siluetas de Cengiz Özek realizadas ex-profeso para la exposición bajo encargo del TOPIC. Una ejecución impecable como es propio del maestro Özek, que gusta trabajar con un gran refinamiento –además de actor y titiritero, es y ha sido un riguroso restaurador de antigüedades, especialmente en el campo de la pintura.

Sombras griegas del Karagosis y turcas del Karagöz.
El ala derecha de la sala de exposiciones está ocupada por cinco vistosos retablos que dan una idea cabal de los escenarios donde suelen moverse nuestros personajes: un retablo de los Titelles Vergés, con un bonito decorado antiguo; un teatrillo de Punch and Judy con Punch en el centro del escenario; un retablo de la colección de Mariona Masgrau que esconde en su boca un video donde se proyectan escenas de títeres (vale la pena aquí detenerse y contemplar las secuencias propuestas, magníficas y muy representativas de algunas de las tradiciones), un retablo del Vecchio San Carlino realizado por Bruno Leone, con un fraile y el perro en plena acción paralizada en el tiempo, y, para acabar, un bello retablo del Dom Roberto, con un elenco completo de títeres obra de José Gil, que el titiritero portugués ha cedido al TOPIC de Tolosa.

Retablo de Bruno Leone.

Retablo de Dom Roberto. Robertos de José Gil.
En resumidas cuentas: una exposición que nos ofrece un precioso recorrido por las distintas tradiciones europeas, que tan pocas veces se ven juntas y con semejante exhaustividad, y que nos dan una perfecta y casi diría completa idea de esta realidad europea de los títeres.

La exposición de Tolosa podrá verse también en Lisboa, transformada y seguramente ampliada por los fondos propios del Museu da Marioneta (especialmente en lo que se refiere al apartado de los Robertos), más las otras adquisiciones que tenga a bien incluir la directora del Museu, María José Machado Santos. Será una nueva oportunidad para saciarnos del elixir que destilan estas tradiciones europeas de títeres rebeldes y vitalistas, de cuya sabia tan necesitados estamos hoy los europeos. Quizás haya todavía nuevos lugares donde puedan recalar, pero no nos avancemos a los hechos. De momento, la cita está en Tolosa hasta el mes de marzo. ¡Una cita que no hay que perderse!

El libro

Ya hemos dicho antes que la exposición ha ido pareja a la escritura del libro “Rutas de Polichinela. Títeres y Ciudades de Europa”. Un libro de cuya elaboración el lector de este blog ha sido testigo directo o indirecto, según su frecuencia visitante. Presentamos aquí su portada y su contraportada, para que el futuro y posible lector vaya entrando en materia. 

Portada
Lo bueno del libro es que tiene profusión de imágenes –en blanco y negro, lo que no deja de ser una ventaja, pues me ha permitido publicar imágenes tomadas durante los viajes por mi pequeña cámara, cosa que sería imposible en un libro a todo color–, imágenes que aclaran e ilustran buena parte de lo que se habla. 

Contraportada.
El libro, que puede calificarse de viaje y de títeres, o de ciudades y de títeres, en un porcentaje casi del cincuenta por ciento, creo que gustará al lector, sea especializado o no. Se ha intentado que los capítulos, que corresponden cada uno a una ciudad diferente, sean todos distintos entre sí, aunque evidentemente algunos recorridos y temáticas se repiten. De todas formas, es el lector quién deberá opinar en última instancia sobre el libro –cosa que esperamos suceda en breve.

Añadimos para terminar que en pocos días, cuando el libro ya esté en circulación, publicaremos la manera de poderlo adquirir, facilitando al interesado los enlaces correspondientes.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Rutas de Polichinela: exposición y libro

Pulcinella de Bruno Leone. Museo del TOPIC de Tolosa
Este sábado 19 de octubre de 2013, tenía que inaugurarse en el TOPIC de Tolosa la exposición Rutas de Polichinela, y presentarse el libro que lleva el mismo título, sobre Títeres y Ciudades de Europa. Digo tenía, porque aunque la exposición ya estará visible a partir de este sábado, y el libro en su versión castellana también habrá salido a la luz pública, se ha decidido postergar los actos protocolarios de presentación en Tolosa. La razón es el reciente fallecimiento de Miguel Arreche, y la baja temporal de Idoya Otegui, actual directora del TOPIC.

Roberto del Museu da Marioneta de Lisboa
Las presentaciones oficiales de libro y exposición se trasladan al Titirijai de este año, que tendrá lugar del 24 de noviembre al 2 de diciembre. De todas formas, se mantiene la actuación de "Locuras de Polichinela", de Toni Rumbau, en el TOPIC de Tolosa para este sábado 19, a las 18:30 de la tarde.

Familia polichinesca del espectáculo "Locuras de Polichinela",
de Toni Rumbau.


Nos emplazamos a testimoniar desde este Blog de Rutas de Polichinela tanto sobre la exposición, que ya se podrá ver a partir del sábado 19, como sobre el libro, que esperamos guste e interese a muchas personas.

domingo, 13 de octubre de 2013

Muere Miguel Arreche

La noticia de la muerte de Miguel Arreche ha sacudido a la profesión titiritera de todo el mundo. Mañana día 14 de octubre se celebra su funeral en la Parroquia de Santa María de Tolosa, a las 7h de la tarde.

Miguel Arreche en Tolosa, con el equipo de la exposición
dedicada a Mariona Masgrau, en septiembre 2012.
Debo decir que Miguel Arreche participó desde un principio, junto con Idoya Otegui, actual directora del TOPIC, de estas Rutas de Polichinela, de las que ambos fueron padrinos y fieles impulsores. El TOPIC de Tolosa no sólo ha colaborado en la edición en lengua castellana del libro -cuya presentación será el próximo sábado 19 de octubre en Tolosa- sino que también ha preparado una exposición que, con el mismo título del libro, Rutas de Polichinela, se va a inaugurar el día 19 sobre los personajes polichinescos de Europa.

La pérdida, pues, de Miguel, es una pérdida también para estas Rutas. Debo decir que Arreche leyó en su día el primer manuscrito terminado del libro y que disfrutó mucho de su lectura, según me contó. "Curioso que uno aprenda cosas nuevas de ciudades que son bien conocidas por mi...", me comentó a modo de elogio. Lástima que no pueda ver la edición terminada, con todas las imágenes.

En la revista Titeresante he publicado un texto sobre su muerte que puede leerse aquí.

Descansa en paz, Miguel y que los Dioses Titiriteros del Más Allá te acojan en su seno.

El TOPIC de Tolosa de noche.

martes, 30 de julio de 2013

Presentación en octubre del libro "Rutas de Polichinela. Títeres y Ciudades de Europa"

Titella de Jaume Anglès. MAE, Museu
de les Arts Escèniques del
Institut del Teatre de Barcelona.
 
Finalmente el círculo se cierra, y lo que empezó en 2010 terminará su primera etapa en octubre de 2013. En efecto, y coincidiendo con la inauguración de la exposición que lleva el mismo título del libro, Rutas de Polichinela, en el TOPIC de Tolosa el 19 de octubre se presentará la versión en castellano (y quizás en Euskera, aún está por decidir...) del libro que recoge 24 ciudades y 15 personajes diferentes. Hay que decir que algunas de estas ciudades comparten personaje (como Lisboa y Porto con Dom Roberto, o Múnich, Halle y Lübeck, con Kasperl...), siendo los 15 personajes los que delimitan los 15 capítulos principales del libro. Por otra parte, dos de las 24 ciudades son las que aparecen en un apéndice al final del libro dedicado a Tolosa y a Charleville-Mézières.

Lo publica la Editorial Arola de Tarragona en sus dos versiones: catalana y castellana. También indicar que en julio de 2014, se presentará en Lisboa la versión portuguesa publicada por el Museu da Marioneta de Lisboa. Y aún sin fecha concertada, el Museu Internazionalle della Marioneta di Palermo lo publicará en italiano.

Los personajes considerados son los siguientes: Dom Roberto, Pulcinella, Pupi (no es un personaje sino una tradición, en este caso), Pantalone (la máscara, básicamente), Kasperec, Mester Jakel, Vasilache, Kasperl, Jan Klaassen, Punch, Polichinelle, Guignol, Titella-Pericu, Don Cristóbal Polichinela y Karagöz. Habría que añadir al egipcio Aragosi, con lo que en realidad los personajes son 16.


Sirena. Pupo del Museo de Palermo.
Es obvio que faltan otros muchos, desde algunos grandes nombres como el ruso Petrushka, Karaghiosis de Atenas, el húngaro Vitez Lazló, el iraní Mobarak, hasta una multitud de personajes que pertenecen a tradiciones concretas de ciudades algunas muy importantes, como La Tía Norica, de Cádiz, Barriga Verde, en Galicia, Gianduja, de Turin, Tchantchès et Nanèsse, de Lieja en Bélgica, Pierke, de Gante en Bélgica, o las muchas máscaras que se encuentran en tantas ciudades italianas, como Fagiolino en Bolonia y Gioppino en Bérgamo... 

Dije antes que se terminaba una primera etapa. La razón es que el proyecto de estas Rutas de Polichinela dedicado a la relación títeres/ciudades va a continuar, ya sea por la misma Europa, ya sea por otros derroteros geográficos. Tengo en mente un monográfico dedicado al Japón, un país repleto de tradiciones todavía muy vivas y muy bien repartidas por todo el territorio nipón. Y países-continentes como la India o China deberán un día recibir la atención de estas Rutas. Y, por supuesto, pienso también en América, y muy especialmente en la llamada Latina, incluyendo no pocas zonas de los Estados Unidos y de la zona del Caribe. Lástima que no seamos inmortales y que las cortapisas del tiempo se opongan tan a menudo a nuestros deseos. Los resultados, pues, serán fruto de los deseos por un lado, y de las posibilidades por el otro lado, tanto físicas como económicas. 


Kasperl. Museo de Lübeck.
Entretanto, regodeémonos con lo que hay: 24 ciudades son muchas y 15 personajes también. Veremos ahora si habré acertado en los tonos y en los contenidos. El lector, como no podía ser de otro modo, tendrá siempre la última palabra. 

Otra certeza: continuar con este blog, que creo está cumpliendo su función con creces: para mí en cuanto útil cuaderno de notas, y para los lectores con ganas de husmear por estos mundos de las ciudades y sus títeres, un buen cajón de sastre en el que es posible orientarse con relativa facilidad.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Las marionetas de Mariona Masgrau en el TOPIC de Tolosa

Se acaba de inaugurar una gran exposición sobre la obra entera de Mariona Masgrau, titiritera catalana fallecida en el año 2007, cuya colección de marionetas fue cedida al Centro Internacional del Títere de Tolosa. La exposición, que estará abierta hasta el 10 de marzo, cubre las diferentes épocas de la artista, con una selección muy bien pensada de las piezas más representativas de cada una de ellas.

Mariona Masgrau. Foto de Isa Albareda.
Podéis ver más crónicas e información sobre la exposición en la revista Titeresante. Adjuntamos aquí el texto escrito para el catálogo por Toni Rumbau:



 
El Arte de Mariona Masgrau

Importa, ante la gran oportunidad que ofrece esta exposición dedicada a la obra de Mariona Masgrau, subrayar la singularidad de su trabajo como artista y titiritera, navegando siempre con una libertad de espíritu única y envidiable, cuando no con los vientos en contra pero siempre con las velas desplegadas.

Mariona Masgrau con Constantina
Mariona Masgrau, de formación autodidacta en lo que se refiere a las marionetas –pero con breves e intensos estudios de arte y modelaje en una escuela danesa de la localidad de Holbaek–, se forjó como titiritera en Portugal, cuando participó en 1975 en la  Campañas de Dinamización Cultural del MFA viajando a las Azores y luego por la zona de Viseu, con la compañía Marionetas de Sao Lourenzo. Fue una época corta en el tiempo pero larga y densa en vivencias que transmutó para siempre su vida, al darle a conocer una forma de relacionarse con la realidad y con los demás distinta a la hasta entonces conocida: las marionetas. Fue pues en este ambiente de relajada exaltación revolucionaria y de fuerte aliento mitológico, en una época en la que la Historia parecía dejarse tocar con la mano, que Mariona comprendió, en lo más profundo de sí misma, que había encontrado un camino viable –viabilidad entendida siempre desde la particular  perspectiva mítica de la época– para dar rienda suelta a sus anhelos de expresión artística con la manos.

Celestina del Ampurdán. Marioneta de la primera época.
Digo con las manos, porque ellas fueron las herramientas principales de Mariona: para modelar las primeras marionetas, cuyas cabezas eran de barro cocido, y cuyos cuerpos estaban también hechos y cosidos por sus manos. Luego, con las manos las manipulaba, tras haberle puesto los hilos. Poder expresarse con las manos fue su verdadera vocación, tocar la materia y modelarla, sea barro, tela, madera, espuma o cualquier material por muy innoble que fuera –aunque prefería los nobles, claro está. Expresarse con lo que las manos podían hacer, en substitución de la palabra.

Podríamos hablar de tres grandes épocas en su trayectoria como artista y titiritera. La primera, que empezaría en Portugal en el año 1975, es la de los “grandes” inicios, cuando su trabajo se centra sobre todo en modelar las caras que darían figura y personalidad a sus primeras marionetas. “Inicios grandes” porque la calidad de su trabajo es aquí superlativa: al centrarse especialmente en el modelaje de las caras, sin pensar demasiado en “lo demás”, puso en el empeño todo su saber y su arte más primoroso, algo que podemos comprobar viendo las hermosas caras que surgieron de esta primera etapa creativa, que poco a poco adquirirían nombre y vida propia: la Celestina, Tecla, el Capitán Cazalla, el Juglar, Malic, el Viejo, el Sereno, Simbad el Vampiro, y otras que se quedaron sin cuerpo, pero que salían de las manos de Mariona buscando su lugar en el elenco de personajes que poco a poco se iban imponiendo. Esta época se prolonga  hasta bien entrados los ochenta aunque de hecho nunca llegó a terminar del todo, pues Mariona mantuvo siempre vivo ese trabajo directo con el barro y las materias primas que utilizaba para pintar sus caras (o las paredes de su casa, o de su teatro), con pigmentos naturales que mezclaba con otras sustancias.

Marionetas de Malic en China
Sin embargo, una vez entrada en la vorágine del oficio que toda aventura titiritera conlleva –esa vorágine hecha de funciones, viajes, prisas, estrenos, encargos  y apuros económicos–, su trabajo tuvo que diversificarse para ampliar su base de creación y adaptarla a las necesidades de los espectáculos y de la compañía La Fanfarra (constituída por Mariona Masgrau, Eugenio Navarro y Toni Rumbau). Una compañía que en el año 1984 abrió además el Teatre Malic, iniciando una segunda aventura artística y empresarial en paralelo a la de las marionetas. En esta segunda etapa hay un mayor equilibrio entre las necesidades escénicas de cada espectáculo y la realización misma de sus personajes o marionetas, que no siempre podían ser de cerámica. Nacen así espectáculos como Malic en la China y Malic en Nueva York, que incorporan ya el teatro de sombras.

Mariona en el taller. Foto de Anastasi Rinos.
Creo que Malic en la China constituye un antes y un después en el trabajo de Mariona y de La Fanfarra. La obra nace tras un viaje a Londres en 1979 para asistir como espectadores (aunque también La Fanfarra actuó en la calle, pasando el gorro y sufragando así algunos costes) al importantísimo Festival de Marionetas que se hizo aquel año con dirección de Penny Francis. Allí se pudo ver a los grupos más importantes del momento así como géneros y técnicas diferentes que jamás habíamos visto. El trabajo de Triangle de Holanda, Roser de Alemania, el Bread and Puppet y Bruce D. Schwartz de los EEUU, el Bolshoi de Leningrado, Drak de Praga, Da Silva Puppet Theatre y el Litlle Angel de l’U.K., el Karagöz de Metin Ozlen de Estanbul, el Marionetteatern de Michael Meschke, y aún otros muchos, abrieron los ojos de La Fanfarra. Al regresar a Barcelona, Mariona cambia de registro y empieza a construir marionetas más pequeñas y sutiles en sus movimientos. Se introduce también el teatro de sombras, con la colaboración en las siluetas de los dibujos de Jordina Salvany, y se logra una afortunada combinación entre marionetas de hilo, de guante y de sombras muy afortunada, que hizo del “Malic en la China” un gran pequeño espectáculo.

Retablo de La eina Blanca. Decorado y barco de Pepe Otal.
Este enorme paso dramatúrgico abrirá la puerta a otras aventuras creativas, como es Malic en Nueva York, obra que escapa a la lógica narrativa convencional y entra más en un formato de teatro poético y de la imagen. Más tarde nacerán obras realizadas exclusivamente en sombras, como Calidoscopia y Carmen. También de esta época es La Reina Blanca, tal vez el último trabajo importante en el que la mayoría de las marionetas llevaban todavía cabezas de cerámica.

Con La Reina Blanca, Mariona alcanzó su madurez como creadora de marionetas, con personajes muy logrados en los que supo combinar la libertad estilística del modelaje y de la creación plástica con las necesidades de un guión muy concreto marcado por una serie de peripecias narrativas. Con decorados y el mismo frontal del teatro pintados por Pepe Otal, La Reina Blanca fue un punto culminante de estas dos primeras etapas artísticas de Mariona, centradas en el trabajo conjunto de los tres miembros de La Fanfarra. De hecho, nació inspirada en la Opera dei Pupi de Palermo, a raíz de unas actuaciones de Ana Cuticchio en el Teatro Malic, donde cosechó un éxito clamoroso. ¿Por qué no partir del mismo esquema escénico de los pupi, pero trabajando con marionetas de hilo en el estilo propio de la compañía?

Jofre, marioneta de la primera época.
Un estilo, el de las marionetas de Mariona, muy peculiar, pues al ser de un tamaño bastante grande (entre 80 cm y 1 m) y tener un peso considerable, no servían los mandos que entonces se utilizaban en Barcelona, inspirados en el modelo inglés enseñado por Tozer, más pensado para marionetas pequeñas y de poco peso. De ahí que el mando utilizado fuera horizontal (en vez del clásico vertical) y que el juego de manipulación dependiera del propio balanceo de la marioneta bien controlado por los hilos y por las manos del manipulador.

Y aunque las primeras marionetas fueron hechas para ser manipuladas desde un puente, con el primer espectáculo de la compañía titulado Malic en Babilonia de modo que puede decirse que éstas eran de interior, en realidad, desde que un día la Fanfarra decidió salir a la calle tras acortar los hilos de las marionetas, nos dimos cuenta de lo bien que funcionaban allí: su medida, parecida a la de los niños, lograba un gran impacto cuando el títere se acercaba a ellos. De esta etapa callejera son los espectáculos La Historia del Rey Triste, El Fantasma de las Montañas, Aquiles y la Tortuga, El Tesoro del Capitán Pirata, obras protagonizadas todas ellas por Malic, de modo que al final fueron agrupadas en un único programa titulado Las Aventuras de Malic. Hubo todavía otros espectáculo de calle, como Malic y la Fuente de la Eterna Juventud, pero con la abertura del Teatro Malic, la Fanfarra de alguna manera cambió de rumbo: al disponer de un teatro propio donde podía presentar lo que quería, surgieron espectáculos pensados directamente para adultos, como Calidoscopia y Carmen, los dos hechos exclusivamente con teatro de sombras aunque muy diferentes entre sí, y la misma Reina Blanca, antes comentada.

Fachada del TOPIC de Tolosa, donde se realiza la exposición
de Mariona Masgrau
La utilización del teatro de sombras fue un rasgo característico no sólo de esta época sino de todas las de la Fanfarra, desde el momento en que se introducen en el primer montaje de Malic en la China. Además de las obras exclusivamente realizadas con teatro de sombras, siempre había un uso del mismo en uno y otro momento de la mayoría de las obras, incluso las posteriores a esta etapa. Puede decirse que los tres miembros de La Fanfarra tienen en su ADN artístico el Teatro de Sombras incrustado, siempre listo para servir en tal o cual escena, o para dedicarle una obra entera.

Carmen fue un trabajo especial: en esta obra, Mariona hizo por primera vez de actriz, pero en negativo, es decir, apareciendo en sombras detrás de una pantalla que cubría toda la boca del pequeño escenario del Teatro Malic. Teatro de sombras de actriz y de objetos, podríamos llamar a esta obra, a partir de un guión de Joan Casas y Toni Rumbau, y con dirección de escena de Rafael Durán.

Constantina
La tercera y última etapa de Mariona fue la de la libertad a ultranza así como de compromiso consigo misma, decidida a emprender un camino de investigación y de aventura en solitario. Tuvo su primer pistoletazo de partida con la obra Mangalena, con dirección de Anastasi Rinos, a la que le siguió una retahíla de títulos en los que Mariona creó toda una serie de personajes femeninos que venían a ser una especie de alter egos suyos que le servían para expresar sus desasosiegos, sus anhelos y sus inquietudes. Son la ya mencionada Mangalena, Constantina, Sophia, La Caja de Juguetes, De tanto que te quiero y El despertar de las pasiones. Una época ecléctica en la que lo importante ya no es tanto la manualidad creativa (aunque también, pues nunca dejó de investigar con los materiales y con el reciclaje de los componentes) sino en lo que se quiere decir en cada espectáculo. Para ello se rodeó de un fiel equipo de colaboradores que aportaban texto, escenografía, música o dirección de escena.

Pintura de Mariona Masgrau
Hay que decir que Mariona, a pesar de esta deriva hacia un teatro de contenidos, jamás abandonó su necesidad personal de expresión artística, no sólo satisfecha a través de sus inventos y muñecos sino también a través de su inclinación por la pintura, que trató a su aire y particular manera, inventando tintas y trabajando con la misma libertad de siempre.

Mariona pintando. Foto de Anastasi Rinos.
Puestos a definir con palabras el arte de Mariona, algo desde luego siempre difícil por no decir imposible, creo que habría que poner los siguientes adjetivos: valiente, rudo, sincero, autónomo, auténtico, esencial, noble, atrevido. En cuanto a los sustantivos, pondría: artista, teatro, vida, emoción, aventura, arrojo. Mujer de empatías claras, no tenía pelos en la lengua a la hora de decir las verdades. Eso le creó amigos y enemigos, y tuvo que lidiar con ellos desde esas arenas movedizas que son las emociones.

Su obra, variada y propia de una artista que tuvo que adaptarse a los vaivenes de una profesión atípica como es la de titiritera, ha conseguido traspasar los límites de lo efímero, esta condena que pesa sobre el arte del teatro. Hoy destaca en su materialidad objetiva, gracias al empeño de su duro trabajar con las manos, obra que tiene sus picos y sus valles, y que brilla como un ejemplo de tesón y de lucidez empírica de titiritera que no se arredra ante las dificultades. Que un museo como el del TOPIC le haga justicia con esta exposición monográfica honra tanto a Mariona como a los directores del Museo. 


Toni Rumbau
Barcelona, junio 2012