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sábado, 5 de julio de 2014

Inaugurada en el Museu da Marioneta de Lisboa la exposición “Rotas de Polichinela”


Las Rutas de Polichinela que se iniciaron en 2010 bajo el testimonio directo de este blog, se van desplegando en el tiempo con más alegrías de las que sospechábamos en sus comienzos. Tras la publicación del libro y la exposición realizada por el TOPIC de Tolosa, toca ahora el turno al Museu da Marioneta de Lisboa, quién desde el primer momento mostró su apoyo e interés por el proyecto.

Giopino y su mujer, de Bérgamo.
Bajo la inteligente dirección de María José Machado Santos, el Museu ha presentado una bellísima exposición, con piezas que ya estaban en la de Tolosa, pero con algunos cambios significativos, como los nuevos títeres traídos por Bruno Ghislandi procedentes de varias familias de titiriteros italianos y, sobre todo, con una espléndida presencia de Robertos, todos ellos de Manuel Rosado, uno de los bonecreiros más interesantes que tuvo Portugal a mediados del siglo XX.

Momentos de la inauguración.
Impresiona ver el despliegue de la familia europea de Polichinela, todos los títeres dispuestos en tres líneas ante el mapa de Europa, en el que aparecen indicados los distintos personajes, mostrando así su ubicación geográfica. Creo que la presencia del mapa, que también estaba en Tolosa, es fundamental para indicar esta idea de que “la diferencia une”, que bien podría ser el lema de una Europa Unida de las Diferencias, sin duda la mejor aportación que nuestro continente podría dar al mundo contemporáneo.
Una Europa estirada en el tiempo y en la geografía, pues en ella no sólo están los más directamente emparentados con  el Pulcinella napolitano, sino también el Petrushka ruso, el Karagöz turco, el Mobarak iraní o el Aragosi egipcio (que finalmente no pudo estar presente en la exposición pero que sobrevive en su bullicioso país). 

Procesión de Semana Santa de Manuel Rosado.
Procesión de Semana Santa de Manuel Rosado.
Procesión de Semana Santa de Manuel Rosado.


Deslumbraron los robertos de Manuel Rosado. Ver su procesión de Semana Santa ocupando uno de los puestos neurálgicos de la exposición fue una verdadera alegría para mi, pues siempre he considerado que este conjunto de piezas es una de las principales joyas de la corona del Museu da Marioneta. 

Títere de Manuel Rosado
Para los que se interesan por estas tradiciones, es plenamente recomendable que vayan a Lisboa y se dejen caer por el Museu da Marioneta para ver la exposición y dejarse poseer por la vitalidad que rezuman los títeres expuestos. Los hallará quietos, pero con toda su energía potencial intacta, siendo ésta una de las maneras de captar la esencia de esos seres a los que las manos del titiritero convierten en sujetos parlantes. 

De izquierda a derecha, los bonecreiros de robertos Manuel Costa Dias, Sérgio Rolo, Francisco Mota, José Gil, Marcelo Lafontana, Sara Henriques, Raul Constante Pereira, Vitor Santa-Bárbara y Jorge Soares. Faltan en la foto Nuno Correia Pinto y Rui Sosa.
El mismo día de la inauguración, hubo un encuentro de bonecreiros (nombre con que se llaman los titiriteros en Portugal) de los que hacen el Dom Roberto-. En realidad eran diez roberteiros y el mamulengo de Marcelo Lafontana, brasileño instalado en Porto. Los nombres de los robertos presentes eran Raul Constante Pereira, de Porto, el veterano bonecreiro y también investigador Francisco Mota, de Porto, Jorge Soares, de Faro, José Gil, de Alcobaça, autor del libro Teatro Dom Roberto, la joven Sara Henriques, de Porto que pronto se instalará en Montemor-o-Novo, Nuno Correia Pinto, de Albarraque, hoy residente en Cacém, Rui Sosa, de Porto pero residente en Arcozelo, Manuel Costa Dias, de Porto residente en Évora, Sérgio Rolo, de Lisboa instalado hoy en Macau, China, y Vitor Santa-Bárbara, de Lisboa residente en Foros de Amora. Faltaba Joao Costa, que no pudo asistir este día pero sí los hará en los maratones de Robertos de los próximos días. 

Sara Hrnández, Nuno Correia Pinto y Raul Constante Pereira
Como ya dije en el artículo publicado en Titeresante (ver aquí), “Una extraordinaria vitalidad inundó el Claustro del Convento das Bernardas, energía sonora, gestual y visual, que ponían voz y alma a los títeres quietos de la exposición, como si los bonecreiros portugueses del Dom Roberto hubieran querido unirse en un acto de hermoso hermanamiento con sus parientes de Europa, desde el próximo Don Cristóbal Polichinela hasta los lejanos Petrushka, Mobarak o Karagöz. El Museu se convirtió así en una curiosa caja de resonancia donde las singularidades más preciosas de los pueblos de Europa, que estas tradiciones titiriteras sin duda representan, se juntaran para clamar sus diferencias y por ello mismo sus deseos de convivir y de reconocerse mutuamente.”

Títeres y retablo de Rui Sosa.
Adjunto algunas de las imágenes tomadas durante la inauguración en el Museu da Marioneta de Lisboa. 

Roberto que representa a Chiranga, el único torero negro que existió en Portugal. Títere de Rui Sosa.



jueves, 30 de mayo de 2013

Paseo titiritero por Lisboa

El Festival Internacional de Marionetas e Formas Animadas de Lisboa (FIMFA) nos trae de nuevo, como cada año por otra parte, a Lisboa, la ciudad donde empezaron y nacieron estas Rutas de Polichinela.
La sensación de que el tiempo no pasa o, más bien, de que pasa a otras velocidades y con una calidad distinta a la habitual, me embarga nada más pisar la calle. Tal vez también influye la luz del día, con esa nitidez atlántica que huele a los grandes espacios. Me alojo en el piso que los amigos de A Tarumba, Rute Ribeiro y Luís Vieira, tienen para artistas residentes en la Rua da Boavista, y desde la ventana donde escribo estas líneas se oyen pasar de vez en cuando las antiguas carrocerías de los tranvías, que a pesar de los años, siguen trotando tan alegres. En Barcelona hace tiempo que se desprendieron de ellos, pues mi ciudad es de las que no soportan lo viejo, aunque luego vivan de ello y acaben inventándose mil formas de rehacer lo deshecho... Al ser los ritmos vitales de la ciudad de Lisboa muy suyos, de longitudes de onda más bien estirados, cuando se dispusieron a eliminarlos se dieron cuenta de que los tranvías constituían un reclamo turístico de primer orden y que lo tenían además gratis. Prevaleció el cálculo de intereses y la inteligencia, y hoy Lisboa es una de las poquísimas ciudades de Europa que gozan todavía de estos ancianos y elegantes medios de transporte eléctrico –para los que el Tiempo parece no tener prisa.
Roberto de Manuel Rosado. Museu da Marioneta.
Roberto de Manuel Rosado. Museu da Marioneta.
Roberto de Joaquim Pinto. Museu da Marioneta.


El FIMFA de este año, a pesar de los recortes, presenta una programación de lujo. Para los interesados en ella, me remito a los artículos que se van publicando en Titeresante y en Puppetring. Para la programación entera del Festival, vean aquí su página web.

En lo que concierne a estas Rutas de Polichinela, uno de los objetivos de mi visita es concretar con María José Machado Santos, directora del Museu da Marioneta de Lisboa, la edición en portugués del libro de estas Rutas de Polichinela. El Museu ya publicó en su día la versión portuguesa de mi libro Malic, La Aventura de los Títeres, y ahora está también muy decidido a publicar el libro sobre ciudades y títeres. Pronto deberé entregar el manuscrito, de modo que los procesos de van acelerando.

Aprovecho como siempre para dar un vistazo a las salas del Museo y regodearme con las colecciones que conozco muy bien pero que siempre me sorprenden. ¿Será porque últimamente he visitado varios museos europeos (como el Stadtmuseum de Múnich o el Figurentheater Museum de Lübeck) y gozo por ello de otras perspectivas que me ofrecen nuevos ángulos de visión para ver a los Robertos? Piezas todas ellas excepcionales. Vean el reportaje fotográfico pubñlicado en Puppeting clicando aquí.

Antonio Ribeiro "Chiado".
Salgo a la calle y me dirijo al Chiado para saludar a esos viejos conocidos que habitan allí en la intemperie. Camõens, bien instalado en su alto pedestal en medio de la plaza llamada como él. El señor Chiado (cuyo nombre verdadero es Antonio Ribeiro, poeta del siglo XVI) que da nombre al barrio (y que los lisboetas apenas conocen de tanto verlo en su sitio), situado en un pedestal menos alto. Y, desde hace unos cuantos años, les acompaña un Fernando Pessoa a ras de suelo muy hierático, joven y algo delgado, sobre cuyas rodillas se sientan a veces algunas turistas para la foto, con más de algún beso furtivo, para martirio del pobre y casto Pessoa, que no sólo debe aguantar lo que para él sería inconcebiblemente impúdico, sino también tragarse todas las horas de música de los espontáneos que se instalan a diario en sus propias barbas, con músicas chillonas de los cinco continentes. Una tortura sin duda para este trío de armas tomar de las letras portuguesas: el primero, su poeta nacional. El tercero, considerado por él mismo –y reconocido hoy por todo el mundo– como el Nuevo Camõens. Y el segundo, Chiado, llegado a la posteridad gracias a su fama de chistoso y a su facilidad por imitar a los demás.


Pesco un tranvía, el 28 creo, y me apeo en la zona del Castillo, muy querida por mi pues me trae agradables recuerdos de los antiguos tiempos vividos en Lisboa. Tras comer en el modesto restaurante Sant André, subo por las callejuelas que bordean el Castillo, cruzo el Patio de Dom Fradique, este raro solar medio abandonado con ruinas que parecen de un cuartel abandonado, y al entrar en el túnel que da a la casa señorial que hay arriba, tropiezo con un monstruoso objeto negro que cuelga en el espacio, como suspendido en el vacío.Me aproximo y poco a poco voy viendo que no es una alucinación sino una especie de objeto artístico allí colgado. Quizás el artista que lo hizo se sacó un mal sueño de la cabeza, de esos que son tan gordos que deben ser extraídos, lo dobló bien doblado y lo dejó allí colgado, quedándose descansado para el resto de su vida. En realidad, absorto como estoy en el tema de los objetos, esta aparición me ha parecido muy oportuna e inspiradora. Al salir del patio donde se encuentra, y haciendo en cierto modo juego con la masa negra amorfa, veo el viejo urinario, llamado en portugués urinol, que sorprende a todo el mundo, pues ya no se estilan en las ciudades modernas.

Es tan insólito este utilísimo elemento de mobiliario urbano, que todos los turistas le sacan foto, a los que yo me sumo sin recato alguno. Una muestra más de la inteligencia estratégica de los lisboetas, que saben perfectamente lo que es rentable y lo que no. En las ciudades modernas se considera de mal gusto orinar en la calle, aunque sea en un lugar con desagüe y con una media pared para cubrir al ejecutante, como antes se hacía, pero si estás con necesidad, la alternativa que te ofrecen hoy en la mayoría de las ciudades del mundo es hacértelo en los pantalones…

Igreja de Santo Domingos
Desciendo a la Baixa y en la Plaza Figueroa constato con alivio que el Hospital de Bonecas sigue en su sitio. Vean aquí el reportaje quededicamos en Titeresante hace cosa de un año a este verdaderohospital para muñecas. Luego recalo en la Igreja de Santo Domingos y me dejo impresionar como siempre por su interior apocalíptico, con sus columnas lamidas por el último incendio que asoló la iglesia en los años cincuenta, y que me traslada por unos instantes al fondo de las aguas oscuras de los océanos del Inconsciente. La restauración que se hizo de esta iglesia es una de las cosas más hermosas que pueden verse en Lisboa.

Kasrperl de la colección de A Tarumba.
Entro en el Teatro Nacional D.Maria II para ver la exposición de títeres que A Tarumba ha instalado en la Librería del Teatro. Magnífica colección de títeres de finales del XIX o principios del XX construidos en Alemania para el consumo doméstico de los niños, con representación de los personajes habituales en las obras del Kasperl de guante: el policía, el payaso, el diablo, el mismo Kasperl en distintas versiones, lo que parece ser un Punch y su esposa Judy, y otros muchos. Las piernas tan finas que les cuelgan del cuerpo indican su procedencia alemana o al menos norte europea. Alguno de estos jesters podría ser perfectamente un Mester Jakel danés.


Clown de la colección de A Tarumba.
Adjunto algunas imágenes que pude captar de la exposición, que completan la serie de jesters que aparecen en este blog de Rutas de Polichinela.


En el Teatro Nacional ponen estos días un Fausto a partir de los textos de Fernando Pessoa y de Christopher Marlowe, en una versión de Maria Mendes y Francisco Salgado. Me gustaría verla, pero no sé si tendré tiempo...


Paseando por la Baixa, tropiezo con una tienda de la Rua da Madalena (número 87) especializada en artesanía portuguesa de la de verdad. Entro y me quedo embelesado ante las hileras de figurillas de barro que representan a monjes, diablos y muchos curas y monaguillos en procesión. No por nada la tienda se llama Santos Oficios. Al fondo, en un altillo que se usa para despacho, descubro una hermosa marioneta de una cierta altura, un metro quizás, sostenida por una vara de hierro en la cabeza, como eran en los siglos XVI y XVII las marionetas de las Máquinas Reales que se hacían en España y también en Portugal. Es un fraile, muy bien hecho y con un curioso mando de hierro muy bien pensado. Un hilo permite mover su boca articulada.

Marioneta de José Carlos Barros.
Pregunto, y el señor Homero Cardoso, el dueño de la tienda, tras habernos mutuamente presentado y charlado un rato, me indica que no está en venta. Pertenece a una serie de marionetas hechas por el titiritero y constructor José Carlos Barros para la película “O Judeu” de Jon Tob Azulai realizada en 1994 con marionetas para la televisión.

Película sobre la vida de Antonio José da Silva, más conocido como O Judeu, escritor de varias óperas para marionetas que fue ajusticiado (“relajado en carne” según la terminología inquisitorial, es decir, agarrotado) por la Inquisición en un Auto de Fe el 18 de octubre de 1739. El señor Barros regaló esta pieza a la tienda, y ahora se ha convertido en casi el símbolo del establecimiento. ¡Increíble, pienso, todo encaja en este paseo!

La Igreja do Carmo desde el Rossio.
Juntando los Robertos del Museu da Marioneta, las tres estatuas literarias del Chiado, las columnas comidas por el fuego de Santo Domingos, los jesters expuestos en el Teatro Nacional, y ahora esta marioneta que bien podría ser como las utilizadas por el mismo O Judeu en el Teatro do Bairro Alto, ¡se obtiene casi una radiografía del capítulo sobre Lisboa de mi libro!

Acabo el paseo en la Plaza do Carmo, sentado en una terraza bajo los tilos. Al frente, la puerta cerrada de la Igreja do Carmo, ese otro monumento lisboeta a la nostalgia (templo nunca restaurado, con sus elegantes arcos góticos desnudos al viento). Hace fresco, pero es un placer descansar en este lugar donde un 25 de abril de 1974 empezó la Revolución de los Claveles, y un día de mayo de 2009 se me ocurrió la idea de embarcarme en estas Rutas de Polichinela. ¡Tenía que terminar aquí mi paseo!

miércoles, 16 de mayo de 2012

Viajes a Cuba y a Lisboa

Catedral de La Habana
Abril y Mayo han sido meses de mucha agitación viajera: dos semanas y media en Cuba, para participar en el X Taller Internacional de Títeres de Matanzas, dónde he realizado un curso de cinco días y dos representaciones de "A Manos Llenas" en el Teatro Papalote, y dos más en la Habana, en el Teatro La Colmenita. Sobre el Taller y los espectáculos vistos en Cuba, vean el siguiente enlace a Titeresante, dónde se han publicado varios artículos al respecto.

Visitar Cuba ha sido una experiencia inolvidable, tanto desde la perspectiva humana y marionetística en general, como personal, pues eran muchas las ganas que tenía de conocer esta vieja tierra española y tan catalana, que dejó de serlo en el 98 y que tánto marcó el destino de nuestros pueblos. Me acompañó en el viaje Rebecca Simpson, quién tuvo sus emociones cuando se encontró en la ermita de Montserrate, en la ciudad de Matanzas, que se encuentra sobre las denominadas "Alturas de Simpson", lugar donde por cierto nació el Danzón cubano. Otro acompañante que me trajo muchas satisfacciones fue el libro de Manuel Moreno Fraginals "Cuba/España, España/Cuba", indispensable para entender la historia de la isla y gozar de sus paradojas, misterios y caprichos.

Café Europa, con los músicos al fondo
La decadencia de La Habana, magnífica, fue también dolorosa, aunque me siento muy afortunado de haberla conocido aún con los viejos trajes que arrastra desde hace siglos, antes de que las modernidades inevitables lleguen y lo embellezgan todo tánto que no sólo será prohibitivo para los bolsillos modestos sino desagradable para las sensibilidades sanas. No pude evitar dejarme llevar por los tópìcos y escuché música en los bares y fumé puros en ellos, gozando como el que más del mejor tabaco del mundo. Visité sin vergüenza alguna la Fábrica de Puros Partagás, admirado del mimo y del buen orden en la elaboración de los vegueros. Momento especial fueron las veces que estuve en el Café Europa, en plena calle Obispo, donde escuché al Septeto de Sones de La Habana, compuesto por unos músicos excepcionales, entre los que había uno que tocaba el "Botijo", viejo instrumento que substituía antiguamente al contrabajo. Quién lo tocaba, un excelente músico de 86 años de edad, me contó que era el último que usaba aún este instrumento, cuyos bajos sonaban increiblemente graves, potentes y afinados. Me dejé llevar por las calles de la Habana Vieja, que en algunos lugares me recordaba el ambiente de la Barceloneta, y me fui empapando de "habanidad", que es una sensación que mezcla tanto lo vetusto español como lo catalán viejo, con sabores del Caribe y las inevitables imágenes de carabelas, veleros de todo tipo y barcos de guerra, con tripulaciones que tanto rezan a Dios como se encomiendan a Satanás antes de asaltar al abordaje algún velero bergantín bien cargado de tesoros.

Pasaje cerca de la estación de trenes
Vi al socialismo de estado languidecer con pasmoso paso firme, muy bien pertrechado en sus burocracias que intentan aislar Cuba del mundo, algo casi imposible, siendo como es un cruce de caminos y de culturas. Y vi un cierto acatamiento de los isleños al destino que les ha tocado de avanzar a paso lento por la historia, aunque algunos parecen tener más prisa que otros. Puedo imaginarme a la casta de los que mandan preparar ya sus negocios con los representantes de Miami que a su vez lo son de las grandes corporaciones mundiales, un proceso que suele ser inevitable en todos los cambios de regímenes autoritarios, aunque ojalá me equivoque y los ángeles de la bondad velen por los cubanos.

Tras Cuba, recalé una semana en Lisboa, esa ciudad que tanto amo pues en ella viví gozosos momentos de mi vida y de la suya. Allí ejercí de periodista titiritero en el FIMFA, el Festival Internacional de Marionetas y Formas Animadas de Lisboa que dirigen Luís y Rute de A Tarumba, y que tiene  una de sus sedes principales en el Museu da Marioneta, ubicado en el Convento das Bernardas, un lugar que me encanta. Todos los artículos publicados en Titeresante sobre el Festival pueden verse en el enlace aquí marcado.

La vieja fábrica de puros Partagás, en la Habana,
hoy en restauración
Toca ahora trasladarse a Pola de Siero, en Asturias, para participar en el Festivaltíteresí, del que hablaré en Titeresante, para luego desplazarme, el jueves 24, a Chengdu, en China, para asistir al Congreso Mundial de Unima y poder presentar allí la revista Puppetring con sus tres portales, además de gozar del Festival Mundial que se celebrará durante los días del Congreso.

miércoles, 11 de enero de 2012

Nuevas publicaciones del Museu da Marioneta de Lisboa

El Museu da Marioneta de Lisboa ha decidido empezar este año 2012 (o tal vez terminar el 2011, pues en realidad los libros salieron en diciembre) con dos nuevas publicaciones muy diferentes entre si, ambos de una gran calidad.

Los 10 años del Museu da Marioneta


Portada del libro de los 10 años del
Museu da Marioneta
Celebrar 10 años de un museo dedicado a las artes de la marioneta no ocurre cada día, sobretodo cuando se tiene la categoría del de Lisboa. Para celebrarlo, su directora Maria José Machado Santos ha presentado un precioso libro en el que se reúnen textos, testimonios y sobretodo, muchas imágenes, lo que da una idea de la actividad que se ha llevado a cabo en este tiempo, en la que prácticamente se tocan todos los registros del arte de los muñecos. Como dice la directora en su texto de presentación, de las 410 marionetas y máscaras de la colección inicial se ha pasado a unas 2000 en la actualidad, sin contar los retablos, aparatos y documentos que constituyen los fondos del Museu. Una evolución que puede constatarse visitando sus salas y respirando el fervoroso ambiente de trabajo que reina en sus dependencias.

Capítulo aparte merecen las actividades educativas que lleva a cabo el Museu, y que las imágenes del libro ilustran con profusión: talleres, visitas comentadas y espectáculos en la sala-capilla del Convento das Bernardas. También se recogen con abundante testimonio gráfico las importantes exposiciones que se han realizado en el Museu, una labor ardua y continuada, así como los muchos espectáculos programados, con espectaculares fotografías de José Frade y de Susana Neves.


"Henrique Delgado. Contributo para a história da marioneta em Portugal", de Rute Ribeiro.


Este es el segundo libro que en ocasión de su décimo aniversario ha publicado el Museo, un encargo a la estudiosa y titiritera Rute Ribeiro de recoger, editar y presentar todos los textos escritos por Henrique Delgado (1938-1971), ese personaje tan entrañable como importantísimo en la historia de las marionetas de Portugal, por ser prácticamente el único que allá por los años sesenta se interesó en recuperar lo que quedaba de las viejas tradiciones marionetísticas del país. Lástima que muriera tan joven, porque su labor indagadora podría haber llegado todavía mucho más lejos -además de la propia actividad como titiritero, que su muerte truncó.

Portada del libro sobre Henrique Delgado,
de Rute Ribeiro
El trabajo de Rute Ribeiro ha sido realmente ingente, sobretodo por el poco orden que había en los documentos conservados por la familia Delgado, tan amablemente cedidos al Museo. Un trabajo de investigación muy a menudo detectivesco, con muchas horas de archivo y biblioteca, de comparar textos y fuentes, y cuyos resultados se notan en el índice del libro, convertido en una guía por la geografía y la historia titiritera de Portugal. Constituye también un documento de importantísimo apoyo a las colecciones existentes en el Museu da Marioneta, pues uno puede saber quiénes eran y como trabajaban titiriteros tan interesantes como Manuel Rosado, Joaquim Pinto, Manuel Barriga, o el mismísimo Antonio Dias, de cuyo Roberto aprendió Joao Paulo Cardoso a finales de los setenta. También nos ilumina sobre los fantásticos Bonecos de Santo Aleixo, pues Delgado conoció y entrevistó a los últimos maestros que recorrieron los pueblos del Alentejo con los personajes de Mestre Salas o del Padre Chancras. Las imágenes que publica el libro sobre los Bonecos son impresionantes y muy ilustrativas de esta tradición y, que yo sepa, inéditas hasta ahora.

Otro apartado es el que Delgado dedica a los titiriteros más modernos, como el Robertoscope, el Teatro Lilipute, el Teatro de Branca-Flor, Lena Perestrelo, o el interesante Teatro de Mestre Gil, con Augusto de Santa Rita. Un libro que sin duda quedará como referente básico de la tradición titiritera en Portugal, muy relacionado con los fondos del Museu da Marioneta, y del que ya hablaremos con más profundidad en próximos abordajes.