A punto de salir la edición portuguesa del libro de Rutas de Polichinela -se presenta en Lisboa, en el Museu da Marioneta, el viernes 25 de julio, antes de la función que allí haré con el espectáculo "Locuras de Polichinela"-, acaba de publicarse un artículo laudatorio sobre el mismo en la revista digital catalana Núvol. Lo pueden leer aquí.
En esta foto de Pere Virgili, publicada por la revista Núvol, aparezco con Bornet, el Putxinel·li del Born. Curioso personaje que se postula como un nuevo polichinela de esta parte arqueológica de la ciudad, y que está destinado a protagonizar una serie de aventuras titiriteras la próxima temporada. Hablaremos más del mismo en breve, pues siempre es interesante seguir el proceso de creación de un nuevo Putxinel·li.
sábado, 31 de mayo de 2014
lunes, 21 de abril de 2014
Los rumbos de Rumbau, por Víctor Molina
Reproducimos aquí el texto que Víctor Molina leyó en la presentación del libro de Rutas de Polichinela en el Obrador del Poble Nou de la Sala Beckett. Lo reproducimos no sólo porque varios de los asistentes lo han solicitado, dado el interés que despertó, sino también porque ofrece una visión particular, nueva y, para el autor de este blog, sumamente interesante del libro, dando pistas para varias posibles distintas lecturas del mismo. Una sustanciosa aportación a este blog que complementa, desde otra perspectiva, el trabajo realizado durante estos años.
| Víctor Molina durante la presentación del libro |
Antes que otra cosa me gustaría
agradecer a Toni que se animara a escribir este libro, uno de los más
espléndidos regalos que nos ha ofrecido en los últimos años. Y quisiera
agradecer también –por supuesto- el ser convidado a decir dos o tres cosas
básicas (quizás elípticas o generales) sobre sus Rutas de Polichinela, o
sobre alguno de los muchos aspectos que contiene ese libro, del que me declaro un
incondicional.
Lo primero que quisiera resaltar de
este texto es el universo doble al que alude su título: el de Polichinela por
un lado, y el de Europa (o algunas ciudades de Europa) por el otro. Son dos
nociones unidas aquí en el horizonte que evoca el término « Rutas ».
En este libro, el personaje central se identifica en y con el
ejercicio de las rutas. Es un personaje inquieto y esencialmente
errante. Pero lo mismo pasa con Europa, que se nos presenta en este libro no
sólo como el espacio de los caminos de Polichinela, sino que ella misma (Europa)
aparece en medio de un viaje, y siendo a la vez el resultado de diferentes
rutas ya realizadas.
Ruta es un término que
etimológicamente es idéntico a robo. Ambos son participios del verbo rapere,
que significa «llevar». La ruta y el robo son cosas unidas no
sólo en las fábulas de aventuras, sino también en la mitología griega, pues
Hermes, el dios de las rutas, el dios transitivo por excelencia, el dios que
inspira a todo tipo de hermeneutas, siempre misterioso, y siempre en estrecha relación
con Dionisos, es al mismo tiempo el dios ladrón, el dios del robo. Por eso no
debe sorprendernos que, tras la lectura de este libro, sólo podamos percibir a
Polichinela como un personaje que vaga y que roba; con una
personalidad vagabunda y siempre hurtándose la propia identidad y partes de la
identidad de otros.
| Gustavo Hernández, Toni Rumbau y Víctor Molina, en la presentación del libro.. |
Todos sabemos que sigue existiendo un
gran número de personas para quienes Polichinela no es sino un tipo de pelele
infantil, algo simpáticamente insumiso y desobediente, pero esencialmente inocuo.
Y sabemos igualmente que, con toda probabilidad se trata, en estos casos, de
gente que de Polichinela sólo conoce el nombre y algunas de sus vaporosas
sombras académicas o sociales. En cambio, considerado como mito, y como un ser
polimórfico, Polichinela no sólo se nos va de las manos, como el agua o la arena,
sino que de pronto, nos percatamos que es él quien, de alguna manera, tiene en
sus manos parte de la identidad que creemos nuestra, parte de nuestra identidad
personal o de la identidad colectiva que creemos propia. Después de muchos encuentros,
algunos de los cuales se nos relatan en estas páginas,
Toni llegó a considerar un día que
como Polichinela era un personaje ontológicamente promiscuo y múltiple, le
tocaba a él ir a recorrer el mundo a fin de ubicar sus trazos y confrontar su polimorfismo.
Y el resultado es este libro (que adivinamos el inicio de una aventura por
continuar).
Rutas de Polichinela no sólo trata de las
rutas físicas de su personaje, sino también de sus rutas temporales. Es un
libro de metamorfosis. Da cuenta de las rutas formales que Polichinela lleva a
cabo en Múnich o en Lübeck, en Lisboa o Copenhague, en Londres o en París, en
Praga o en Madrid..., etcétera, pero también da cuenta de resonancias
esenciales en sus diversos caminos. Las rutas de las que aquí se nos habla son
parciales y particulares, pero también arquetípicas y de matriz. Y eso es así
porque Rumbau no deja de estimar que Polichinela es un mito. Y -como tal- un
personaje real y también simbólico.
Por otro lado, la relación existente
entre cada una de las ciudades que Toni visita y las características que en
ellas adquiere Polichinela, está lejos de la lógica romántica que creyó
percibir una caractereología particular e intransferible para cada país y para
cada clima. En todo caso, su ejercicio perceptivo resulta más próximo al de
Slavoj Zizek cuando éste observa la correspondencia de un mismo espíritu -en
forma pragmática en los británicos, en forma analítica en los alemanes, y de
manera política en los franceses- con la morfología y la practicidad de las respectivas
tasas de waters que cada uno de esos países tiene. Así sucede con la relación
de las ciudades europeas con sus respectivos Polichinelas. Para Rumbau esas
relaciones permiten alcanzar tonos distintos (a veces de irracionalidad
analítica, a veces de confrontación política, a veces con un humor barroco, o
incluso huraño) del mismo espíritu irredento de Polichinela. Porque –como todo
mito- el de Polichinela deja ver también en sus particularidades los trazos
invariantes y anacrónicos que lo alimentan, trazos que parecen provenir de su
propia arcaicidad. No sé si Toni conoce un estudio de Ernest Jones sobre la naturaleza
moderna del símbolo. No hemos hablado sobre ello, y es un texto que él no
refiere en su libro. Pero al releer su libro para esta ocasión, recordé aquel
estudio de Jones, un discípulo y propagador británico de las doctrinas de
Freud; un erudito que reflexionó sobre los aspectos simbólicos de los mitos
modernos. En su estudio, Jones considera que el símbolo principal en la era moderna
es precisamente el que encarna Polichinela. Casi de la misma manera en que lo
hace Toni, Jones identifica igualmente a este personaje como un proteico
estilete de la existencia. Ernest Jones recuerda que Polichinela parece haber
hecho su aparición en Inglaterra con la Restauración, pero reconoce que su
historia y las diversas figuras en las que se ha ido encarnado a lo ancho del mundo
han tenido historias previas y paralelas. Y observa que en Inglaterra
Polichinela robó y asimiló algunas de las características del clown Inglés y de
Jack Pudding (un personaje equivalente al francés Jean Pottage), del mismo modo
que en Alemania se alimentó de Hanswurst y se encarnó en Karspern, y que en los
países del Este adquirió los rasgos de Karagheus. Y siguiendo a los estudiosos,
Jones entiende también que aunque el prototipo de todos los polichinelli modernos es el pulecenella napolitano con orígenes
renacentistas, puede sin embargo considerarse entre sus ancestros a Maccus, el
criado cerril de esas sátiras romanas llamadas Atelanas. Ciertamente la
iconografía del Maccus satírico de aquella época revela un notorio parecido a
la figura moderna de Polichinela.
| Kasperl. Stadtmuseum de Munich. |
Pero como Jones es un diligente
psicoanalista freudiano, lo que le parece de un interés más singular de ese
símbolo es que, a pesar de reconocer que el atributo de comicidad de
Polichinela va siempre en más de una dirección, la idea de que Polichinela es
también la antropomorfización del órgano masculino en carácter grotesco y cómico
le resulta evidente. Sus características físicas le parecen concordar con esa
interpretación: la nariz marcadamente aguileña, la prominente barbilla en forma
de luna egipcia o turca, la proyección de una aguda joroba en la espalda, el
estómago prominente y su un gorro libertario, un gorro frigio y puntiagudo.
Lo mismo piensa otro psicoanalista
célebre, Jacques Lacan. Para Lacan, Polichinela es una encarnación simbólica
del Sátiro, del Demonio y hasta del mismísimo Dionisos. Y para Lacan nada en Polichinela
resulta inocente. Mucho menos los juegos verbales que cree reconocer en el
núcleo del nombre Polichinela, que considera una red semántica extendida como
una trampa, con el objeto de poder hacer caer en ella todo tipo de lapsos
fálico-satíricos. Por eso a Lacan le resulta natural que en Inglaterra
Polichinela se hubiera “apropiado” del término Punch, que significa punzón, una
herramienta destinada principalmente a troquelar y a perforar; un término
también unido a la experiencia de las palizas, que son esenciales para este
personaje. Y en su interés por confirmar esa red semántica de lapsus posibles,
Lacan elabora todo un repertorio de homofonías que orientan su conjetura en ese
sentido: Polecenella, que en napolitano significa pavo pequeño, y que ocasionalmente
se emplea para hablar sobre el pene, lo mismo que pulls, que significa pollito, o que punchinelo, que es daga, forman parte de esa extensa lista.
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| Polichinelle. Finales del s.XVIII. |
Desde luego no es ese el sentido que
le confiere Rumbau a Polichinela. Pero tampoco sitúa el carácter esencial de
Polichinela lejos del mundo satírico.
Este libro trata también de Europa.
Pero la Europa de las que nos habla Rumbau no es menos plural que el personaje.
No sólo porque ella va cambiando a lo largo de su devenir histórico. Sino porque
identitariamente aparece aquí en una encrucijada ontológica. Por un lado
muestra ser el producto secular, la capital espiritual y cultural que viene de
lejos y que ha pasado por historias cuyas huellas aún son perceptibles (aquí
encontramos efectivamente referencias a parte de ese inagotable legado, se nos habla
del barroco, de las guerras mundiales que han nacido en este continente, del
comunismo y de sus secuelas, de la antigua presencia del mundo judío y del
mundo griego, de lo más contemporáneo y de lo más antiguo de Europa) pero al
mismo tiempo, Europa también aparece aún como un ente indefinido.
Como si todo lo que tuviera que ver
con la identidad de Europa, tuviera que ver también con su alteridad. Por eso
no nos resulta extraño que Rumbau incluya como parte de Europa a Turquía, y que
considere también parte de Europa a Egipto. Y adivinamos que habrá de incluir
igualmente a Rusia en las rutas de Polichinela que aún nos debe. Europa, para
Rumbau, está por tanto anclado en el Oriente. Aunque eso no es una mera ocurrencia
sin fundamento. Todos sabemos que Europa fue constituida en sus orígenes
-míticos e históricos- como un extremo de Asia. De hecho, tanto la historia
europea como su propia figura geográfica parecen impulsarla hacia afuera de
Asia, pero aún anclada en ella. Por ese motivo Paul Valéry definió a Europa
como un cabo occidental de Asia. Aunque cabo para Valéry tiene el sentido de
forma geográfica, y el de la partícula verbal que indica una direccionalidad
(Valéry piensa en francés donde cap, igual que en catalán, señala la
forma saliente de un cuerpo, como en geografía, y muestra también un impulso
direccional). Y por ese mismo motivo Jacques Derrida titularía más tarde su
reflexión sobre Europa El otro cabo, diseccionando en su libro el
sentido múltiple del término “cap”, en el que incluye también su sentido marítimo,
se precisión geográfica, su sentido de autoridad, y sus sentidos de rumbo y de
destino.
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| Pulcinella, de Bruno Leone. Museo del TOPIC de Tolosa |
Eso mismo hace Toni Rumbau sin
recurrir al término cap. En él, Europa es también una serie de rutas. Un
proceso de circunvalación exógena, una vía rizomática de desvíos varios. Toni
Rumbau es titiritero. Y por ese motivo, aunque también por un peculiar ADN de
su sensibilidad cultural, ha mantenido una estrecha relación con los viajes.
Que la vida es un viaje es ya un lugar común. Y que la vida de todos podría
estar identificada con la metáfora de ese viaje, también lo es. Pero en algunas
personas, y Toni entre ellas, esa metáfora es activamente encarnada. Aunque, de
hecho, más que viajero, yo diría que Rumbau es nómada. Nos hace creer que
reside en Barcelona. Y sabemos que -en ese afán suyo- aparece ante nuestros
ojos incluso como un ciudadano muy comprometido. Pero no debemos caer en ese
engaño. Todo el que está -o ha estado- cerca suyo sabe que aunque se encuentre
aquí, hay algo de él que siempre está por otras partes. Es un nómada irredento.
Es más, haría la precisión de que más que ser nómada deberíamos decir en
su caso que está en nomadismo. Igual que Polichinela. Entiendo que esa
fórmula sea un poco chocante, principalmente por tautológica y hasta
incorrecta, pero me parece más ajustada a él y pone de manifiesto una de sus
características que encontramos también central en su libro, una característica
que tiene que ver con la diferencia entre el verbo ser y el verbo estar.
Los filólogos han subrayado que el verbo ser viene de sedere, es decir,
de sentarse o asentarse, mientras que el verbo estar viene de stare,
es decir, de sentirse o asentirse (por tanto, de experimentarse y
de confirmarse). Y Rumbau se ha sentido nómada con los títeres y se ha
confirmado nómada en sus viajes.
Y en este libro ha reunido las dos
pasiones. Y lo hace de manera decidida. Con el mismo carácter que
etimológicamente anida en su apellido. Un apellido de origen germánico
(originalmente Raginbald), compuesto de ragin « opinión »,
y bald « atrevido ». Es sin duda un libro vigoroso, lleno de
entusiasmo, generosidad y saber. Uno de los mejores regalos que nos ha dado.
Víctor Molina
Barcelona,14 de abril del 2014
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Sobre "Rutas de Polichinela",
Víctor Molina
jueves, 17 de abril de 2014
Buena asistencia y magníficos parlamentos en la presentación del libro Rutas de Polichinela
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| La parada de libros. (foto de Martine Lucas) |
Permita el lector de este blog que la redacción del mismo se vista hoy de crónica social tras la presentación que tuvo lugar el pasado lunes 14 de abril de 2014 (un magnífico capicúa que coincidía además con el día de la proclamación de la II República Española de 1931). El evento tuvo lugar en las nuevas dependencias del Poble Nou de la Sala Beckett, concretamente en una de sus grandes salas de ensayo, transformada por arte de magia –y de la escenografía– en un bar antiguo de barrio, con un gran panel que separaba en dos el espacio para acoger al público y a los ponentes de la presentación.
| Toni Casares presenta el acto. |
Arola Editors, responsable de la publicación de las dos
versiones presentadas (en catalán y en castellano), puso su tenderete con los
libros muy bien expuestos, como puede verse en la fotografía, los cuales se
vendieron a un precio edulcorado a modo de anticipación de los descuentos propios
del día de San Jordi.
| Gustavo Hernández, Toni Rumbau y Víctor Molina (de izq. a derec.) |
Pep Jové y Martine Lucas, responsables del bar de la Sala
Beckett, ocuparon sus puestos de combate tras la barra para servir cervezas y
vino a los asistentes, que fueron llegando a un buen ritmo y según la hora
convenida. Eso permitió que el acto empezara sólo media hora más tarde de lo
anunciado, lo cual es un éxito de puntualidad en este tipo de eventos.
| Gustavo Hernández y Toni Rumbau. |
Toni Casares, director del teatro, hizo gala de sus dotes de
amable anfitrión mostrando las diferentes estancias de lo que será el futuro
teatro a los que llegaron primero, para luego, una vez ya sentado el público,
proceder a introducir el acto.
| Algunos de los asistentes. |
Sus palabras, laudatorias y con la viveza de la espontaneidad
inspirada, fueron el pistoletazo de partida para los que tenían que hablar: el
escritor colombiano residente en Tarragona Gustavo Hernández, que habló en
nombre de los editores, al hallarse estos imposibilitados de venir por razones
de peso, y el filósofo y dramaturgo Víctor Molina, encargado de hablar de la
obra en sí.
| Jesús Atienza y Anastasi Rinos, con sus cámaras, concentrados. |
Gustavo Hernández contó detalles de la peculiar idiosincrasia
de los editores, capaces de publicar obras como las de Toni Rumbau, de naturaleza
más bien heterodoxa como es bien sabido, o las propias del hablador, no menos
singulares. Contó luego cómo, al coincidir
su persona con la del corrector que se encargó de poner coherencia al
castellano de la obra que se presentaba, tuvo la oportunidad de sufrir y de
gozar de la misma, aunque pesó más lo segundo que lo primero, según precisó.
| Víictor Molina durante su parlamento. |
Víctor Molina intervino entonces para poner la presentación a
su velocidad de crucero, que situó sin embargo a una altura que sorprendió y
encandiló al público: acostumbrado éste a considerar las presentaciones como
actos sociales de naturaleza más bien ligera, escuchar de pronto palabras que
decían algo además de sonar, hizo que todo el mundo afinara los oídos para
atender con ganas. Víctor habló del significado de Rutas, de la peculiar
concepción de Europa que el libro propone, muy abierta especialmente al Este, y
del carácter mítico del personaje, cuya profundidad ha sido destacada y
reconocida por los grandes autores. Sus palabras tuvieron además la virtud de
despertar las ganas de participar de los asistentes, que dirigieron a los dos habladores
y al mismo autor varias preguntas, todas ellas de gran pertinencia.
| Tres asistentes: Octavi Rumbau, Pilar Gálvez y Rafael Metlikovec. |
El acto acabó tras la hora larga de charla y parlamentos,
pasando todos al esperado momento del llamado “vino español”, que en este caso
fue catalanizado no sólo por la procedencia del vino, sino por el picoteo: una
miscelánea de frutos secos que los catalanes llamamos “postre de músic”. Las conversaciones se atomizaron entre los que
comían y bebían en pequeños grupos, el autor firmó los ejemplares comprados, y
una satisfacción que alcanzó sus buenos enteros se extendió por la sala.
| Pol y Víctor Molina tras la presentación |
Cuando Pep José y Martine Lucas cerraron por fin la puerta
de la nueva Beckett del Poble Nou, la sensación de haber pasado una velada
agradable, socialmente rica e intelectualmente fecunda quedó flotando en la
inspiradora sala de ensayos, convertida para la ocasión en bar y en salón de
actos. Habrá que escribir más libros, pensó el autor, aunque sólo sea para que haya
más presentaciones…
| Dietrich Grosse, Mary y Peter. |
| Octavi Rumbau con Francesc Bofill (todas las fotos de esta entrada menos la primera son de Rebecca Simpson) |
miércoles, 9 de abril de 2014
Presentación en Barcelona del libro "Rutas de Polichinela. Títeres y Ciudades de Europa"
Tras las presentaciones realizadas en Tolosa, Alicante y Mollet del Vallès, ha llegado la hora de presentar en Barcelona el libro fruto del trabajo que este blog documenta: "Rutas de Polichinela. Títeres y Ciudades de Europa". Es el momento adecuado porque en marzo salió también la versión catalana del mismo. Y como suele ser habitual en el autor, la presentación se hará el próximo lunes 14 de abril, a las 20h, en la nueva sede de la Sala Beckett del Poble Nou,
en la calle Batista, nº 15 (Barcelona 08005 - tel: 93 284 53 12. Ver ubicación en el mapa aquí). Una presentación en cuyo final habrá copeo y pica-pica.
Presentará el acto Toni Casares, director de la Sala Beckett, y hablarán sobre la obra Alfred Arola, editor, Víctor Molina y el mismo autor.
Por cierto, que el libro ya está a la venta en librerías y en Amazon (ver aquí).
Como el lector de este blog ya sabe, "Rutas de Polichinela" es un libro de viajes y de títeres, escrito durante los últimos tres años, que nos introduce en un mundo fascinante, el de los títeres populares de las familias polichinescas que habitan o han habitado en las principales ciudades de Europa. El resultado es un libro de viajes en el que, con la excusa de los títeres, se nos desvelan no pocas dimensiones ocultas de cada una de las ciudades visitadas: Lisboa, Nápoles, Palermo, Venecia, Praga, Copenhague, Bucarest ..., ciudades que aparecen "desdobladas", como dice el autor, por estos mitos pequeños, humildes y callejeros pero bien arraigados en los tejidos de las ciudades que los acogen.
El libro
ha ido acompañado de una exposición presentada con el mismo nombre por
el TOPIC de Tolosa, que también ha colaborado en la edición castellana
de la obra. La exposición se ha podido ver de octubre de 2013 hasta
marzo de 2014. (ver artículo en Titeresante aquí).
Quién quiera seguir los procesos de recopilación de datos y el recorrido de los viajes, no tiene más que adentrarse en el laberinto de las páginas de este blog. Para los interesados en algún personaje o ciudad determinada, sólo tienen que buscarlo en la exhaustiva lista de Etiquetas.
Presentará el acto Toni Casares, director de la Sala Beckett, y hablarán sobre la obra Alfred Arola, editor, Víctor Molina y el mismo autor.
Por cierto, que el libro ya está a la venta en librerías y en Amazon (ver aquí).
Como el lector de este blog ya sabe, "Rutas de Polichinela" es un libro de viajes y de títeres, escrito durante los últimos tres años, que nos introduce en un mundo fascinante, el de los títeres populares de las familias polichinescas que habitan o han habitado en las principales ciudades de Europa. El resultado es un libro de viajes en el que, con la excusa de los títeres, se nos desvelan no pocas dimensiones ocultas de cada una de las ciudades visitadas: Lisboa, Nápoles, Palermo, Venecia, Praga, Copenhague, Bucarest ..., ciudades que aparecen "desdobladas", como dice el autor, por estos mitos pequeños, humildes y callejeros pero bien arraigados en los tejidos de las ciudades que los acogen.
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| Entrada de la exposición de Tolosa. |
Quién quiera seguir los procesos de recopilación de datos y el recorrido de los viajes, no tiene más que adentrarse en el laberinto de las páginas de este blog. Para los interesados en algún personaje o ciudad determinada, sólo tienen que buscarlo en la exhaustiva lista de Etiquetas.
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Sobre "Rutas de Polichinela",
Toni Rumbau
domingo, 6 de abril de 2014
Guignol en Barcelona
Dentro del programa Títeres y Ciudades en la Ciudad del Born, han actuado este sábado 5 de abril, a las 18h, y domingo 6, a las 12:30, el Teatro Municipal de Guignol de la ciudad francesa de Lyon. A cargo de la compañía Les Zonzons y bajo la dirección de Filip Auchère, y gracias a la colaboración del Institut Français de Barcelone, el público pudo ver un magnífico espectáculo en el que los tres actores-titiriteros de los Zonzons dan la vuelta al personaje y lo presentan de un modo fresco, actual y muy divertido. Aunque el espectáculo ha sido en francés, el público pudo seguir muy bien la función, de una gran agilidad visual.
| Filip Auchère y el retablo giratorio. |
| Madelon y Guignol. |
| Filip Auchère y Gnafron. |
| El propietario. |
| Filip Auchère, Emma Utges y Gérald Gaudau con sus títeres respectivos. |
| Guignol y Gérald Gaudau. |
| Gnafron y Filip Auchère. |
| Filip con Imma Palomar, de Sevilla, Joan Gispert y Elena Mesa de la Micro-Troupe Teatre, y la titiritera Núria Mestres. |
| El propietario. |
| Títeres históricos del Teatro Guignol de Lyon. |
Un gran acierto de la presentación en Barcelona ha sido traer consigo un panel con una cincuentena de los títeres históricos de la compañía –que pertenecen a la colección de títeres de la línea descendiente del mismo Laurent Mourguet, propiedad de la ciudad de Lyon–, que el público podía ver al principio de la obra y luego al final, cuando los actores-titiriteros invitaron a los espectadores a acercarse a los mismos para verlos de cerca. Una ocasión única de ver estas piezas de gran valor histórico, títeres todos ellos de talla de madera, que en contadas excepciones son expuestos al público.
Adjuntamos aquí algunas imágenes más de la colección de títeres históricos del Teatro Guignol de Lyon expuestas en la Sala Moragas del Born de Barcelona.
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sábado, 29 de marzo de 2014
Tiempos, Objetos y Metamorfosis en Toulouse
| El Capitolio, del que Napoleón dijo: "beau mais bas". |
Las ciudades medianas siempre guardan gratas sorpresas a
los que gustamos de lo singular y de las diferencias en lo que concierne a
tiempos, culturas, objetos y metamorfosis. Toulouse, la segunda ciudad universitaria después de
París, y sede además de los centros de investigación y producción de toda la
industria aeronáutica y espacial de Francia, no podía defraudarnos respecto a
los tiempos tan distintos que acoge.
El tiempo dilatado de la juventud que tiene por delante
años de estudios, aprendizaje y vida, más el tiempo sofisticado de la micro-división
del acontecer que representa el mundo de los aviones y de los viajes
espaciales, están perfectamente ubicados en la ciudad del Garona y del Canal
del Midi, esta maravilla de ingeniería fluvial que Luis XIV ideó para juntar el
Atlántico con el Mediterráneo.
| Interior de la Iglesia de San Sernin. |
Ya en la época medieval destacó Toulouse por estirar el
tiempo en vertical al construir dos de los monumentos más sobresalientes del
románico europeo: la Iglesia de San Sernin, la mayor de la Cristiandad después
de la destrucción de la Abadía de Cluny, y la Iglesia de los Jacobinos
(empezada en 1230 y terminada de construir en 1335).
En efecto, el románico de la Basílica de San Sernin es de
los que respira alto y holgado, quizás porque constituyó una de las estaciones
de paso más importantes del viejo Camino de Santiago, capaz de acoger en su
seno fieles procedentes de culturas muy diversas, lo que obligaba a una imprescindible
altura de miras. Un tiempo que debía contener los tiempos diferentes de la Cristiandad
medieval, que eran muchos y muy variados.
| Interior de la iglesia de los Jacobinos. |
| Las columnas en palmera de los Jacobinos. |
Impregnada del mismo espíritu cosmopolita es la Iglesia
de los Jacobinos, extraordinaria y famosa no sólo por la altura de su fábrica
sino por la singularidad de disponer de dos naves separadas por una hilera de
siete elegantes y altísimas columnas que se alzan con insólita majestuosidad
como verdaderas palmeras arquitectónicas. Siete columnas que parten el espacio
de la iglesia en dos, lo que obliga a situar el altar en posición lateral (por
cierto, debajo del altar se halla la tumba de Santo Tomás de Aquino). Mención especial
merece el Claustro, con un magnífico refectorio (hoy en fase de restauración) y
una sala capitular sostenida por dos columnas octogonales de singular belleza.
| El claustro de los Jacobinos |
| La Sala Capitular del claustro de los Jacobinos |
| La Sala Capitular con sus columnas octogonales en palmera. |
El tiempo, en el claustro de los Jacobinos, circula en cuadrado,
estanco pero no quieto, resolviendo las cuadraturas de los siglos más agitados
de la historia, cuando los humanos pasamos de los tiempos agrícolas iniciados
en el Neolítico a los multi-tiempos del futuro presente de las ciudades de hoy.
Un cuadrado que nos habla ya de espacios mentales y abstractos, lejos de los
círculos vitales de la Humanidad primitiva.
| Estantes. Relojería F.Granier. |
| Relojes parados. Relojería F.Granier. |
Esta conciencia de la multitud de los tiempos –que tan
bien armoniza con las nuevas cosmologías de los llamados “multi-universos”–
está presente en las calles de Toulouse. Concretamente en la tienda del
relojero que encontré en la Rue des Couteliers.
| Reloj gondola. Relojería F.Granier. |
| Relojería F.Granier. |
| Conjunto de relojes. Relojería F.Granier. |
Una tienda impresionante cuya multitud de relojes parados
me parecieron las miradas de los años y de las épocas que se han quedado atrás
y que ven pasar los tiempos veloces de la Historia a través de los cristales que
separan la calle de la relojería. En el exterior, el fluir de los años. En el
interior, unos tiempos de ojos parados, parecidos a los que Einstein utilizó para
ver pasar los trenes de su época y descubrir así la Teoría de la Relatividad.
Desde entonces, los tiempos dejaron de ser únicos y uniformes.
| El señor François Granier en pleno trabajo. |
El relojero de la calle Couteliers, el señor François Granier,
que tan amablemente me dejó fotografiar la tienda con sus relojes, se afana por
su parte en la labor de dar cuerda y poner de nuevo en circulación los viejos
tiempos congelados por la Historia. Cuando le pregunté al señor Granier como
era el tiempo de un relojero, me dijo que muy lento, mucho más que el de los
relojes, pues los mecanismos que rigen y miden el tiempo requieren atenciones
de largas longitudes de onda…
| Reloj de bolsillo de Hubert Daustry, toulouse, 1660. Musée P.Depuy. |
| Péndulo planetario de Antide Janvier, Francia, 1773-1806. Musée P.Depuy. |
El Museo Paul Depuy también se suma a parecidas labores
con su magnífica exposición de relojes antiguos de la colección Edouard Gélis.
Relojes que se hallan la mayoría en marcha, pero sin ninguna sincronía con la
hora oficial, como si el museo quisiera refrendar la multitud de tiempos propios
de nuestra época. Hermosos objetos de refinados mecanismos que sintetizan cada
uno una hora y un tiempo diferente.
| "Pendule à Globe Terrestre", Francia, 1762. Musée P.Depuy. |
| Sector Watch, Francia, 1910. Musée P.Depuy. |
Para los titiriteros, el Museo Paul Depuy es en
particular relevante por el magnífico autómata que se exhibe, obra del mago
Jean Eugène Robert-Houdin (1805-1871), y que se conoce con el nombre de “La lección
de canto”. Una maravilla en la que se mueven no sólo los dos muñecos
protagonistas, sino que también produce sonido, al hacer cantar un pájaro que a
su vez mueve el pico.
| Autómata de Robert-Houdin, 1844. Musée P.Depuy. |
| "Pendulette Automate Tyrolien", Alemania, 1830. Musée P.Depuy. |
Objetos preciosos, como el reloj decimal de la época
revolucionaria, cuando se quiso cambiar la división de doce horas del día por
la de diez. Un fracaso descomunal –imposible vencer inercias tan asumidas como
es la medición colectiva del tiempo– que sin embargo anticipó el deseo de los
políticos de gobernar los tiempos de los humanos, cada vez más sometidos a una
minutaje estricto y preciso.
| Reloj decimal. Musée P.Depuy. |
| Reloj decimal. Musée P.Depuy. |
Fue una verdadera sorpresa descubrir una ciudad que parece
haber hecho del tiempo su especialidad, aunque sus habitantes fingen no saber
nada de ello. En realidad, seguramente ignoran esta extravagancia de la urbe,
como suele suceder en las relaciones de las ciudades y sus habitantes, en los
que el día a día priva la observación distanciada de la realidad. Por ello es
interesante la visión exterior, la del turista que sabe que lo es y que por
ello se recrea en observar y en observarse en su observar, lo que depara no
pocas sorpresas. En este sentido, la distancia del mirar titiritero, sumada a
la del turista gustoso de serlo, es una enorme suerte de la que intento gozar
en mis viajes.
Teatro
de Metamorfosis.
Para Joëlle Noguès, directora de la obra, está claro que
ya no podemos quedarnos con las viejas denominaciones que cada vez escapan más
a las formas que toma hoy el teatro de marionetas.
Formas cada día más limítrofes e impuras, resultado de
una continua oscilación entre el actor y la marioneta, el interior y el
exterior del retablo, el títere y el objeto, el teatro y la instalación
animada, el espacio, la luz y el sonido… Teatro pues de Metamorfosis, al ser
este constante cambio de estado una de sus características principales.
Ubú habla de ello al poner en escena una interesante oscilación
entre la distancia neutra de los dos manipuladores del cerdito Ubú –un dictador
prototipo que gruñe y sólo busca satisfacer sus instintos más primarios de goce
y poder– y su conversión en dos grotescos personajes que, mimetizados en el
cerdito, le sirven sumisos.
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| Escena inicial de Ubú. |
Antes se ha visto como el cerdito Ubú realza su condición
de sujeto soberano al ponerse una corona en la cabeza. Corona que ha caído de
un águila destronada –de la que hace el correspondiente cocido.
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| Los dos manipuladores convertidos en clowns. |
Juego pues de metamorfosis en los roles sustanciales que
conforman el hecho teatral: los actores-manipuladores y los objetos-títeres.
¿Quién manipula a quién? Pregunta retórica que sin embargo en Ubú se hace profunda
y pertinente. ¿Quién ejerce la función de “sujeto” y quién la de “objeto”? El
paso de una función a la otra y la oscilación de la simpática marioneta entre
un cerdito, un reyezuelo y un grotesco tirano, son las metamorfosis a las que
alude Joëlle Noguès en la definición de su teatro.
Es como si el hecho de jugar a proyectarse en muñecos y objetos
condujera a sus protagonistas a una irremediable transformación de roles
sustanciales. ¿No es este juego de transferencias y de posesiones algo que
sucede en el día a día de nuestras vidas, envueltos como estamos de objetos y
de realidades que nos superan y se nos imponen? El comprador compulsivo que acude
a los supermercados atraído y poseído por los objetos que desea, ¿no queda
acaso convertido él mismo en “objeto” del poder consumista, mientras el deseado
objeto se transforma en el verdadero sujeto de la operación comercial? ¿No es
el coche el verdadero sujeto de la circulación y de la ciudad automovilística,
mientras el conductor queda como un mero objeto tragado por el tráfico? El
teatro de objetos y de marionetas contemporáneo pone luz y consciencia a estos
cambios de roles, y al hacerlo, abre ventanas y puertas a la libertad.
| Giorgio Pupella y Joëlle Noguès. |
Para más información sobre el espectáculo Ubú de la
compañía Pupella-Noguès, así como del centro Odradek que regentan en Toulouse,
vean aquí el artículo publicado en Titeresante.
Etiquetas:
Francia,
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