miércoles, 28 de agosto de 2013

El Castillo Julia Hasdeu, en Câmpina, Rumanía: una puesta en escena para la figuración de lo invisible.




He aquí un museo que sin tener nada que ver con los títeres, guarda una profunda relación con el mundo de la figuración imaginaria. Ha sido el azar lo que me puso en contacto con este singular edificio, a raíz de una boda familiar que me llevó a Câmpina, al pie de los Cárpatos, en la región de Montenia, al norte de Bucarest. Paseando por esta hermosa localidad de aires limpios y bonitas casas todas ellas con preciosos huertos y jardines, descubrí el Castelul Julia Hasdeu, construido entre 1894 y 1896. Está dedicado a la hija del hombre de letras y reconocido sabio y escritor rumano Bogdan Petreicu Hasdeu, quién, en ocasión de una visita que hizo en Câmpina, decidió comprar un terreno para construir allí un pequeño castillo en homenaje a su hija Julia, muerta en 1888 a los dieciocho años.

Fotografía antigua del castillo
Retrato escultórico de Julia Hasdeu.
Pero lo más singular del caso es que B.O. Hasdeu construyó su edificio al dictado de su propia hija difunta, la cual le fue indicando sus instrucciones mediante prolongados contactos espiritistas.

Hay que conocer el caso para entender la desolación del padre ante la pérdida de la hija y su deseo de inmortalizarla a través de un hermoso mausoleo construido en el cementerio de Bucarest (cargado de simbolismos) y de este edificio singular que rezuma por todos sus poros la presencia invisible de Julia Hasdeu.

La muchacha fue un caso de inteligencia y sensibilidad precoz, al destacar de muy niña por sus dotes en hablar varias lenguas –a los tres años hablaba alemán, francés y rumano–, de modo que a los doce se traslada a París para cursar estudios en la Sorbone. Su muerte prematura por la tuberculosis truncó lo que apuntaba como una importante carrera literaria de alguien que mereció ya de muy pronto la admiración de la inteligencia parisina.

Fotos de familia con Julia Hasdeu.
La desolación de su padre, sobre todo al descubrir los valiosos manuscritos de Julia, fue inmensa. Procuró editar los textos de su hija –todos ellos escritos en francés–, y para enfrentarse a la terrible pérdida, se abrió a los caminos misteriosos del espíritu, del simbolismo y de la comunicación paranormal. Una práctica, la del espiritismo, muy extendida en la época, y que se tenía por muy científica, al estar basada en la experimentación de lo puramente sensible, como eran los golpecitos inducidos por los espíritus, leves corrientes de aire, soplos en los oídos, movimientos de sillas o cuadros, así como los esfuerzos de muchos fotógrafos en retratar las figuras invisibles de los aparecidos mediante largas exposiciones de la cámara con el objetivo abierto. Y son muchas, en efecto, las fotografías de espíritus  logradas durante tantos años de experimentar en estos dominios limítrofes que separan lo visible de lo invisible. Sobre si estas fotografías estaban trucadas o no, mejor dejarlo a criterio de los entendidos en verificaciones de esta índole.

Cuadro con el señor Hasdeu y el ectoplasma de su hija.

Es en este sentido que pueden interesarnos estas prácticas a los titiriteros, pues bien sabido es que los orígenes de la marioneta tienen mucho que ver con los espíritus de los muertos –como todavía es posible apreciar en muchas tradiciones aún vigentes de teatros y de ritos populares, en las que los muñecos encarnan a los espíritus de los difuntos cuando sus familiares o sus descendientes apelan a ellos para recibir sus favores o para revivir los orígenes.

Pero en esta ocasión concreta, nos hallamos ante un caso de figuración impalpable o invisible, sin que haya figura alguna, aparte de una estatua de mármol de la difunta y otras imágenes pintadas o dibujadas. En realidad, podemos considerar el edificio entero del Castelul Julia Hasdeu como una elaborada puesta en escena que busca hacer presente, con miles de detalles y mediante la misma estructura de la casa, a la fallecida joven. Y por el éxito de las visitas y la voluntad expresa del pueblo de Câmpina de mantener abierto como museo el Castelul, podemos decir que el éxito del empeño es rotundo. Para conseguirlo, el edificio, muy sencillo en su forma externa pero potente en la interior, no sólo recrea el mundo y la imagen de la fallecida Julia Hasdeu, sino que busca también crear una atmósfera de “llamada a los espíritus” a través de múltiples detalles en su estructura y decoración que nos remiten al mundo de los simbolismos espiritistas y del “más allá”. Todos los objetos expuestos y los detalles ornamentales tienen  significados simbólicos concretos, además de los cuadros y de las esculturas que nos hablan del mundo de la familia Hasdeu.

Sala con el gran piano de cola.
Al haber sido Julia pianista y buena cantante además, nos encontramos en la primera sala con un hermoso piano de cola, entre cuadros y vitrinas repletas de libros, cartas manuscritas y viejas fotografías. Destaca un reloj triple con uno de ellos marcando el paso de los meses del año y las fases de la luna.

El reloj que marca los meses.
Pero el lugar más impresionante es sin duda la torre central coronada por una bóveda pintada que contiene una estructura metálica de factura muy ligera sustentada sobre una gorda columna truncada y por la que se puede subir a través de una escalera que se bifurca -doble escalera iniciática sólo apta para los espíritus que deben enfrentarse a las pruebas del más allá- y que conduce a un puente sobre el que se yergue un Cristo de brazos abiertos.

Cúpula de la sala central con el puente y el Cristo.
La entrada principal, cargada de simbolismos, está formada por una primera y gruesa puerta de piedra que gira sobre un eje central y que abre a un pequeño descansillo que recuerda la antesala de una tumba. La segunda puerta tiene en sus batientes dos espejos que parecen querer funcionar a modo de “puertas dobles”: para las personas pero también para los “espíritus”, que suelen usar las superficies reflejantes de los espejos a modo de pasajes de entrada, tan planas pero tan profundas.
La segunda puerta de doble batiente con los espejos. Al fondo, la puerta de piedra cerrada.
Un dibujo de la fallecida Julia en su lecho de muerte recibe al visitante, a modo de indicación de que aquí es donde mora su espíritu.


Para ello dispone de un espacio fabuloso coronado por una cúpula que simboliza el cosmos entero presidido por la figura del Cristo resucitado.


Al fondo, dos pasillo estrechos bien cerrados por dos puertas de barrotes contienen dos pequeñas bibliotecas, sin duda de volúmenes secretos o prohibidos -y seguramente los escritos espiritistas dictados por Julia a su padre-, guardados por las esculturas de dos hombres de edad. Entre los dos pasillos, una especie de capilla que termina con una bonita ventana acristalada acabada en punta y un piano vertical al fondo –otra entrada o fuga para los espíritus.

Sala abovedada con los dos pasillos biblioteca en los lados.

Las demás dependencias ya en la tercera torre son sin duda las más familiares aunque también las más misteriosas. Allí está el gabinete del profesor B.P.Hasdeu, sobrio y elegante.

Despacho del señor B.P.Hasdeu.
En otra pequeña habitación con objetos íntimos de la difunta, destaca una estatua de mármol que la representa presidiendo la estancia.


Objetos que ejercen la función magnética de atraer a quién fue su propietaria: una muñeca, cuadernos, libros, fotografías, un tintero...

Objetos en la cámara privada de Julia Hasdeu.
Hacia el otro lado se abre un pasillo que conduce a una habitación donde al parecer se hacían las sesiones de espiritismo. Contiene la mesa de los golpecitos, unos asientos triangulares de piedra llenos de símbolos inscritos, y, además de varios cuadros y fotografías de ectoplasmas de la época, un curioso agujero que conecta esta cámara con la sala-despacho anteriormente descrita.

La sala despacho del señor Hasdeu con el agujero que da a la cambrita espiritista.
Un agujero que servía para que el espíritu de Julia pudiera pasar –y pueda seguir haciéndolo todavía– deambulando de una cámara a la otra.
El agujero para pasar los espíritus.

El Castelul funciona así como un sofisticado escenario repleto de objetos y de una considerable complejidad interior en los elementos estructurales y decorativos destinados todos ellos a llamar y a hacer presente la figura invisible de Julia Hasdeu, un espíritu o una presencia-ausencia que se halla en todos los rincones de la casa y que dispone de la gran sala central abovedada para en ella residir en la libertad de esta representación del cosmos, hermosa metáfora de las inmensidades del Universo, donde lo finito  y lo infinito se funden y conviven alegremente. Un mausoleo pensado no para el cuerpo sino para el espíritu de la difunta. Un teatro de marionetas elíptico y poderoso, poético y misterioso, en el que la escenografía de sus decorados, objetos y estructuras debe transmutarse en una escenografía abstracta y libre para que en la imaginación de cada uno de los visitantes-espectadores aparezcan las figuras de sus verdaderos actuantes, todos ellos invisibles.

Doble puerta que da a la sala del piano, vista desde la sala interior abovedada.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Barcelona, ciudad titiritera según el Washington Post

Per Bigas y Bruno Valls con sus marionetas. Foto de Xavier
Cervera. Publicada en el Washington Post.

Se publicó en julio de este año 2013 en el Washington Post un magnífico artículo escrito por la periodista Maya Kroth, titulado "In Barcelona, puppetry on the rise" (vean aquí el artículo), en el que se habla de Barcelona como de una ciudad donde los títeres tienen una presencia cada día más importante. En él se comentan las distintas tradiciones catalanes de los títeres de calle y también de los títeres tradicionales, y sobretodo de la vitalidad que hoy en día tiene el género en la vida diaria y especialmente nocturna de la ciudad. 

En el artículo, Maya Kroth entrevista a Pere Bigas, a José Antonio Puchades "Pucha" y a quién firma estas líneas, Toni Rumbau, mientras se habla de lugares como la Casa-Taller de Marionetas de Pepe Otal, la Sala Fênix, La Casa de l'Entremès o el bar nocturno El Nus.

Vale la pena ver las varias fotos que aparecen en la Photo Gallery que acompaña el artículo, hechas por el magnífico fotógrafo Xavier Cervera especialmente realizadas para el Washington Post. Vean aquí las fotos.

martes, 30 de julio de 2013

Presentación en octubre del libro "Rutas de Polichinela. Títeres y Ciudades de Europa"

Titella de Jaume Anglès. MAE, Museu
de les Arts Escèniques del
Institut del Teatre de Barcelona.
 
Finalmente el círculo se cierra, y lo que empezó en 2010 terminará su primera etapa en octubre de 2013. En efecto, y coincidiendo con la inauguración de la exposición que lleva el mismo título del libro, Rutas de Polichinela, en el TOPIC de Tolosa el 19 de octubre se presentará la versión en castellano (y quizás en Euskera, aún está por decidir...) del libro que recoge 24 ciudades y 15 personajes diferentes. Hay que decir que algunas de estas ciudades comparten personaje (como Lisboa y Porto con Dom Roberto, o Múnich, Halle y Lübeck, con Kasperl...), siendo los 15 personajes los que delimitan los 15 capítulos principales del libro. Por otra parte, dos de las 24 ciudades son las que aparecen en un apéndice al final del libro dedicado a Tolosa y a Charleville-Mézières.

Lo publica la Editorial Arola de Tarragona en sus dos versiones: catalana y castellana. También indicar que en julio de 2014, se presentará en Lisboa la versión portuguesa publicada por el Museu da Marioneta de Lisboa. Y aún sin fecha concertada, el Museu Internazionalle della Marioneta di Palermo lo publicará en italiano.

Los personajes considerados son los siguientes: Dom Roberto, Pulcinella, Pupi (no es un personaje sino una tradición, en este caso), Pantalone (la máscara, básicamente), Kasperec, Mester Jakel, Vasilache, Kasperl, Jan Klaassen, Punch, Polichinelle, Guignol, Titella-Pericu, Don Cristóbal Polichinela y Karagöz. Habría que añadir al egipcio Aragosi, con lo que en realidad los personajes son 16.


Sirena. Pupo del Museo de Palermo.
Es obvio que faltan otros muchos, desde algunos grandes nombres como el ruso Petrushka, Karaghiosis de Atenas, el húngaro Vitez Lazló, el iraní Mobarak, hasta una multitud de personajes que pertenecen a tradiciones concretas de ciudades algunas muy importantes, como La Tía Norica, de Cádiz, Barriga Verde, en Galicia, Gianduja, de Turin, Tchantchès et Nanèsse, de Lieja en Bélgica, Pierke, de Gante en Bélgica, o las muchas máscaras que se encuentran en tantas ciudades italianas, como Fagiolino en Bolonia y Gioppino en Bérgamo... 

Dije antes que se terminaba una primera etapa. La razón es que el proyecto de estas Rutas de Polichinela dedicado a la relación títeres/ciudades va a continuar, ya sea por la misma Europa, ya sea por otros derroteros geográficos. Tengo en mente un monográfico dedicado al Japón, un país repleto de tradiciones todavía muy vivas y muy bien repartidas por todo el territorio nipón. Y países-continentes como la India o China deberán un día recibir la atención de estas Rutas. Y, por supuesto, pienso también en América, y muy especialmente en la llamada Latina, incluyendo no pocas zonas de los Estados Unidos y de la zona del Caribe. Lástima que no seamos inmortales y que las cortapisas del tiempo se opongan tan a menudo a nuestros deseos. Los resultados, pues, serán fruto de los deseos por un lado, y de las posibilidades por el otro lado, tanto físicas como económicas. 


Kasperl. Museo de Lübeck.
Entretanto, regodeémonos con lo que hay: 24 ciudades son muchas y 15 personajes también. Veremos ahora si habré acertado en los tonos y en los contenidos. El lector, como no podía ser de otro modo, tendrá siempre la última palabra. 

Otra certeza: continuar con este blog, que creo está cumpliendo su función con creces: para mí en cuanto útil cuaderno de notas, y para los lectores con ganas de husmear por estos mundos de las ciudades y sus títeres, un buen cajón de sastre en el que es posible orientarse con relativa facilidad.

jueves, 27 de junio de 2013

En julio, "A Dos Manos" en la Sala Fènix

Durante el mes de julio estaré los sábados y domingos, a las 17h, en la Sala Fènix de Barcelona (calle Riereta, 31) con mi espectáculo "A Dos Manos".

Una obra para titiritero solista con la que me he recorrido medio mundo y que siempre me ha gustado representar. He aquí unas frases promocionales que intentan explicarla sin decir demasiado de la misma: 

Cuando las manos juegan a disfrazarse, nacen los títeres.

Polichinelas a dos caras, el juego inocente de la comedia y la tragedia.

Bajo la simplicidad muda de las manos, el fuego de la vida y el humor más alocado.

Un espectáculo para niños de 2 a 99 años.  

¡Os espero!

domingo, 2 de junio de 2013

"Follies de Putxinel·li" en La Puntual de Barcelona


Esta semana, el viernes en concreto, empezarán las funciones del espectáculo "Follies de Putxinel·li" (Locuras de Putxinel·li) en el pequeño teatro La Puntual de Barcelona.


Un nuevo Putxinel·li nacerá a la luz pública este viernes. Lo he ideado con Marga Carbonell, siendo ella quien lo ha construido. Tendrá a su lado a sus colegas inseparables: el Perro, el Policía, el Diablo y alguna sorpresa.

Aquí está su rostro en absoluta primicia, recién salido del taller. El viernes tomará su alternativa en las arenas de La Puntual.

Espectáculo de títere de guante tradicional que busca comunicar con el público de hoy. La principal novedad será pues el nuevo Putxinel·li. 

Dos únicas semanas. días 7, 8 y 9, y dies 14, 15 y 16 de junio de 2013.
Los horarios son: viernes y sábados, a las 18h, y domingos, a lea 12h y 17h
Os espero!!!


Para más información, ver la página de La Pumtual aquí

jueves, 30 de mayo de 2013

Paseo titiritero por Lisboa

El Festival Internacional de Marionetas e Formas Animadas de Lisboa (FIMFA) nos trae de nuevo, como cada año por otra parte, a Lisboa, la ciudad donde empezaron y nacieron estas Rutas de Polichinela.
La sensación de que el tiempo no pasa o, más bien, de que pasa a otras velocidades y con una calidad distinta a la habitual, me embarga nada más pisar la calle. Tal vez también influye la luz del día, con esa nitidez atlántica que huele a los grandes espacios. Me alojo en el piso que los amigos de A Tarumba, Rute Ribeiro y Luís Vieira, tienen para artistas residentes en la Rua da Boavista, y desde la ventana donde escribo estas líneas se oyen pasar de vez en cuando las antiguas carrocerías de los tranvías, que a pesar de los años, siguen trotando tan alegres. En Barcelona hace tiempo que se desprendieron de ellos, pues mi ciudad es de las que no soportan lo viejo, aunque luego vivan de ello y acaben inventándose mil formas de rehacer lo deshecho... Al ser los ritmos vitales de la ciudad de Lisboa muy suyos, de longitudes de onda más bien estirados, cuando se dispusieron a eliminarlos se dieron cuenta de que los tranvías constituían un reclamo turístico de primer orden y que lo tenían además gratis. Prevaleció el cálculo de intereses y la inteligencia, y hoy Lisboa es una de las poquísimas ciudades de Europa que gozan todavía de estos ancianos y elegantes medios de transporte eléctrico –para los que el Tiempo parece no tener prisa.
Roberto de Manuel Rosado. Museu da Marioneta.
Roberto de Manuel Rosado. Museu da Marioneta.
Roberto de Joaquim Pinto. Museu da Marioneta.


El FIMFA de este año, a pesar de los recortes, presenta una programación de lujo. Para los interesados en ella, me remito a los artículos que se van publicando en Titeresante y en Puppetring. Para la programación entera del Festival, vean aquí su página web.

En lo que concierne a estas Rutas de Polichinela, uno de los objetivos de mi visita es concretar con María José Machado Santos, directora del Museu da Marioneta de Lisboa, la edición en portugués del libro de estas Rutas de Polichinela. El Museu ya publicó en su día la versión portuguesa de mi libro Malic, La Aventura de los Títeres, y ahora está también muy decidido a publicar el libro sobre ciudades y títeres. Pronto deberé entregar el manuscrito, de modo que los procesos de van acelerando.

Aprovecho como siempre para dar un vistazo a las salas del Museo y regodearme con las colecciones que conozco muy bien pero que siempre me sorprenden. ¿Será porque últimamente he visitado varios museos europeos (como el Stadtmuseum de Múnich o el Figurentheater Museum de Lübeck) y gozo por ello de otras perspectivas que me ofrecen nuevos ángulos de visión para ver a los Robertos? Piezas todas ellas excepcionales. Vean el reportaje fotográfico pubñlicado en Puppeting clicando aquí.

Antonio Ribeiro "Chiado".
Salgo a la calle y me dirijo al Chiado para saludar a esos viejos conocidos que habitan allí en la intemperie. Camõens, bien instalado en su alto pedestal en medio de la plaza llamada como él. El señor Chiado (cuyo nombre verdadero es Antonio Ribeiro, poeta del siglo XVI) que da nombre al barrio (y que los lisboetas apenas conocen de tanto verlo en su sitio), situado en un pedestal menos alto. Y, desde hace unos cuantos años, les acompaña un Fernando Pessoa a ras de suelo muy hierático, joven y algo delgado, sobre cuyas rodillas se sientan a veces algunas turistas para la foto, con más de algún beso furtivo, para martirio del pobre y casto Pessoa, que no sólo debe aguantar lo que para él sería inconcebiblemente impúdico, sino también tragarse todas las horas de música de los espontáneos que se instalan a diario en sus propias barbas, con músicas chillonas de los cinco continentes. Una tortura sin duda para este trío de armas tomar de las letras portuguesas: el primero, su poeta nacional. El tercero, considerado por él mismo –y reconocido hoy por todo el mundo– como el Nuevo Camõens. Y el segundo, Chiado, llegado a la posteridad gracias a su fama de chistoso y a su facilidad por imitar a los demás.


Pesco un tranvía, el 28 creo, y me apeo en la zona del Castillo, muy querida por mi pues me trae agradables recuerdos de los antiguos tiempos vividos en Lisboa. Tras comer en el modesto restaurante Sant André, subo por las callejuelas que bordean el Castillo, cruzo el Patio de Dom Fradique, este raro solar medio abandonado con ruinas que parecen de un cuartel abandonado, y al entrar en el túnel que da a la casa señorial que hay arriba, tropiezo con un monstruoso objeto negro que cuelga en el espacio, como suspendido en el vacío.Me aproximo y poco a poco voy viendo que no es una alucinación sino una especie de objeto artístico allí colgado. Quizás el artista que lo hizo se sacó un mal sueño de la cabeza, de esos que son tan gordos que deben ser extraídos, lo dobló bien doblado y lo dejó allí colgado, quedándose descansado para el resto de su vida. En realidad, absorto como estoy en el tema de los objetos, esta aparición me ha parecido muy oportuna e inspiradora. Al salir del patio donde se encuentra, y haciendo en cierto modo juego con la masa negra amorfa, veo el viejo urinario, llamado en portugués urinol, que sorprende a todo el mundo, pues ya no se estilan en las ciudades modernas.

Es tan insólito este utilísimo elemento de mobiliario urbano, que todos los turistas le sacan foto, a los que yo me sumo sin recato alguno. Una muestra más de la inteligencia estratégica de los lisboetas, que saben perfectamente lo que es rentable y lo que no. En las ciudades modernas se considera de mal gusto orinar en la calle, aunque sea en un lugar con desagüe y con una media pared para cubrir al ejecutante, como antes se hacía, pero si estás con necesidad, la alternativa que te ofrecen hoy en la mayoría de las ciudades del mundo es hacértelo en los pantalones…

Igreja de Santo Domingos
Desciendo a la Baixa y en la Plaza Figueroa constato con alivio que el Hospital de Bonecas sigue en su sitio. Vean aquí el reportaje quededicamos en Titeresante hace cosa de un año a este verdaderohospital para muñecas. Luego recalo en la Igreja de Santo Domingos y me dejo impresionar como siempre por su interior apocalíptico, con sus columnas lamidas por el último incendio que asoló la iglesia en los años cincuenta, y que me traslada por unos instantes al fondo de las aguas oscuras de los océanos del Inconsciente. La restauración que se hizo de esta iglesia es una de las cosas más hermosas que pueden verse en Lisboa.

Kasrperl de la colección de A Tarumba.
Entro en el Teatro Nacional D.Maria II para ver la exposición de títeres que A Tarumba ha instalado en la Librería del Teatro. Magnífica colección de títeres de finales del XIX o principios del XX construidos en Alemania para el consumo doméstico de los niños, con representación de los personajes habituales en las obras del Kasperl de guante: el policía, el payaso, el diablo, el mismo Kasperl en distintas versiones, lo que parece ser un Punch y su esposa Judy, y otros muchos. Las piernas tan finas que les cuelgan del cuerpo indican su procedencia alemana o al menos norte europea. Alguno de estos jesters podría ser perfectamente un Mester Jakel danés.


Clown de la colección de A Tarumba.
Adjunto algunas imágenes que pude captar de la exposición, que completan la serie de jesters que aparecen en este blog de Rutas de Polichinela.


En el Teatro Nacional ponen estos días un Fausto a partir de los textos de Fernando Pessoa y de Christopher Marlowe, en una versión de Maria Mendes y Francisco Salgado. Me gustaría verla, pero no sé si tendré tiempo...


Paseando por la Baixa, tropiezo con una tienda de la Rua da Madalena (número 87) especializada en artesanía portuguesa de la de verdad. Entro y me quedo embelesado ante las hileras de figurillas de barro que representan a monjes, diablos y muchos curas y monaguillos en procesión. No por nada la tienda se llama Santos Oficios. Al fondo, en un altillo que se usa para despacho, descubro una hermosa marioneta de una cierta altura, un metro quizás, sostenida por una vara de hierro en la cabeza, como eran en los siglos XVI y XVII las marionetas de las Máquinas Reales que se hacían en España y también en Portugal. Es un fraile, muy bien hecho y con un curioso mando de hierro muy bien pensado. Un hilo permite mover su boca articulada.

Marioneta de José Carlos Barros.
Pregunto, y el señor Homero Cardoso, el dueño de la tienda, tras habernos mutuamente presentado y charlado un rato, me indica que no está en venta. Pertenece a una serie de marionetas hechas por el titiritero y constructor José Carlos Barros para la película “O Judeu” de Jon Tob Azulai realizada en 1994 con marionetas para la televisión.

Película sobre la vida de Antonio José da Silva, más conocido como O Judeu, escritor de varias óperas para marionetas que fue ajusticiado (“relajado en carne” según la terminología inquisitorial, es decir, agarrotado) por la Inquisición en un Auto de Fe el 18 de octubre de 1739. El señor Barros regaló esta pieza a la tienda, y ahora se ha convertido en casi el símbolo del establecimiento. ¡Increíble, pienso, todo encaja en este paseo!

La Igreja do Carmo desde el Rossio.
Juntando los Robertos del Museu da Marioneta, las tres estatuas literarias del Chiado, las columnas comidas por el fuego de Santo Domingos, los jesters expuestos en el Teatro Nacional, y ahora esta marioneta que bien podría ser como las utilizadas por el mismo O Judeu en el Teatro do Bairro Alto, ¡se obtiene casi una radiografía del capítulo sobre Lisboa de mi libro!

Acabo el paseo en la Plaza do Carmo, sentado en una terraza bajo los tilos. Al frente, la puerta cerrada de la Igreja do Carmo, ese otro monumento lisboeta a la nostalgia (templo nunca restaurado, con sus elegantes arcos góticos desnudos al viento). Hace fresco, pero es un placer descansar en este lugar donde un 25 de abril de 1974 empezó la Revolución de los Claveles, y un día de mayo de 2009 se me ocurrió la idea de embarcarme en estas Rutas de Polichinela. ¡Tenía que terminar aquí mi paseo!

lunes, 20 de mayo de 2013

Últimos días en Estambul. Conferencia en Kadiköy y El Museo de la Inocencia.

Cuesta dejar Estambul. Cinco días han sabido a poco cuando hay tantas cosas por ver y algunas para volver a ver. Ha sido un placer reencontrarme con Pablo Martín Asuero, director del Instituto Cervantes de Estambul, con quién nos une una larga amistad, así como a nuestro común amigo Gürsel Bulut (ver entrada de 2011), dueño de una tienda de lámparas en el Gran Bazar y gran aficionado al mundo del teatro de las sombras de Karagöz.

De izquierda a derecha, un amigo, Pablo Martín, Gürsel Bulut y yo mismo.
Como ya es habitual, nos encontramos en el café de fumadores que hay encima del Gran Bazar y allí, armados de un buen narguilé cada uno, charlamos sobre la ciudad y sobre la vida. Muy interesado quedé por saber más sobre el uso que algunas cofradías sufíes (llamadas tariqas) de derviches hacían del teatro de sombras, para contar las historias propias de esta corriente mística del Islam, antes de que los practicantes entraran en sus ceremonias de trance. Es una cuestión que Gürsel Bulut conoce de primera mano por habérselo explicado un antiguo miembro de una de estas cofradías. Me prometió mandarme un artículo sobre el tema, que publicaré de inmediato en Titeresante. También tiene pensado Gürsel reproducir las figuras de este viejo teatro de sombras místico, lo que sería realmente muy interesante.

El ambiente en el café era casi de ensueño. Hay que decir que la mayoría de los fumadores presentes eran comerciantes del Bazar o de la zona, que se tomaban unos minutos de descanso tras salir del ajetreo en el que se vive en esta parte de la ciudad, dedicada toda ella al comercio. Otros parecían instalados permanentemente en el lugar, recibiendo a amigos o quizás a importantes clientes. ¿Acaso el mundo de los ensueños -y el del teatro de sombras- no está íntimamente relaconado con el mundo del comercio? Mercaderes fueron los que trajeron de la lejana Indonesia a Egipto el teatro de sombras en la época medieval, teatro que luego pasó a Estambul donde surgió la figura de Karagöz y su peculiar forma de comedia satírica. Y un imperio básicamente dedicado a proteger el comercio de sus allegados, fue el turco. Los Sultanes pensaban en el poder, pero los comerciantes siempre han sido personas abiertas a las diferencias, con necesidad de hablar otras lenguas y conocer culturas distintas.

Interior del Grand Bazar
En realidad, el auge que está experimentando en estos momentos Turquía es un auge comercial y consumista de altos vuelos. En esta ciudad todo el mundo parece estar vendiendo o comprando algo. Los mercados que hay en la zona del Bazar y de Sultan Ahmed están a rebosar, pero también lo está la calle Istiklal, vía donde se encuentran las tiendas y las marcas mundialmente conocidas. Me contó Pablo que por esta calle que parece una serpiente que parte de Taksim hasta llegar a Tunel, ya muy cerca de la Torre Gálata, pasan cada fin de semana unos tres millones de personas. La vitalidad que rezuma es extraordinaria. Por las noches, parece una discoteca al are libre, con infinidad de bocas ansiosas de tragarse a los incautos paseantes. También Cengiz Özek, comentando la situación del país, me comentaba la actual primacía que existía del negocio y del comercio. Cuando los actuales políticos turcos hablan de lo Otomano con ganas de poner esta palabra y este concepto en el centro de su pensamiento internacional, quizás sueñen con los viejos días del Imperio, pero lo que en realidad hacen es convertir Turquia en un potente centro regional del comercio, entre Europa, Rusia, Asia y Oriente Medio.

El famoso Çiçek Pasaji, en la calle Istiklal.
En este contexto, no es de extrañar que Karagöz se encuentre cada día más cómodo y feliz, sobre todo cuando este truhán comediante dispone de un ambiente en la ciudad igual de cosmopolita que el de sus épocas doradas. Por todo ello, no me extrañaría que el proyecto de Özek de crear un museo-teatro dedicado al Teatro de Karagöz (ver la entrada anterior de este blog) se convierta en realidad mucho antes de lo que sospechamos.

Conferencia en Kadiköy

Me tocó el viernes 17 hacer mi conferencia sobre el mismo tema de este blog: Las Rutas de Polichinela. Es decir, hablar de los distintos personajes de la tradición y cómo se relacionan con sus ciudades respectivas. La conferencia tuvo lugar en Kadiköy, en el lado asiático de Estambul, lo que nos obligó a tomar unos de los ferrys que constantemente cruzan el Bósforo para llevar a la gente de un lugar al otro.

El señor Ahmed Meddah y la actriz Zinure, en el ferry.
Debo decir que es un verdadero placer, para quiénes no estamos obligados a hacerlo todos los días del año, cruzar el Bósforo con estos barcos viejos y atrotinados pero que cumplen tan magníficamente con su función. Me acompañaba el señor Sid Ahmed Meddah, escritor y titiritero de Argelia, quién quiso asistir a la conferencia, y la actriz de Estambul Zinure, la persona del Festival encargada de que llegáramos a nuestro destino sin perdernos por el camino.

La estación de trenes del lado asiático de Estambul
Fue un placer parar ante la estación de trenes del lado asiático, allí donde el Orient Express continuaba su camino por las tierras de Anatolia hasta llegar a Alepo, y de aquí bifurcarse hacia el Líbano la línea que llegaba hasta la ciudad de Haifa, pasando por Rayak y Beirut. La otra línea llegaba hasta Bagdad, con una derivación hacia Damasco. De esta misma estación al otro lado del Bósforo partí yo un día, en mi juventud, en dirección a la lejana Erzurum. Aventuras curiosas que un día deberé contar.

Edificio del Conservatorio, junto al muelle de Kadiköy
La conferencia se hacía en el Conservatorio llamado Kadiköy Haldun Taner Sagnesi, un edificio elegante y antiguo, quizás un lugar de entrada de mercancías en otros tiempos. Hoy acoge aulas de teatro, música y danza, así como un teatro para unas doscientas personas muy bien dotado humana y técnicamente.

Asistieron unas veinte y tantas personas, un número que puede considerarse bastante bueno por tratarse de una conferencia  especializada en títeres. Tanto yo como los asistentes quedamos muy contentos del desarrollo de la misma, con un buen intercambio de preguntas y respuestas al final.

Los espectáculos.

Ya hablé en mi anterior entrada de algunos espectáculos. Quiero mencionar aquí a la compañía Riserva Canini, de Italia, formada por Valeria Sacco y Marco Ferro, con su magnífico Talita Kum, así como el espectáculo Macbeth in the kitchen, de la compañía turca Kadro Pa. Pueden ver aquí una reseña de los mismos en el artículo publicado en Titeresante.  También muy interesante me pareció Hunger, de la compañía noruega TinkerTing, que cosechó uno de los más clamororos éxitos del Festival (ver artículo en Titeresante aquí). Me gustó mucho esta coincidencia formal de espectáculos como Hunger o Talita Kun, que siendo completamente diferentes entre si, exploran la dualidad del manipulador y su doble, representado por la marioneta. En los italianos, el riguroso y virtuoso proceso de un desdoblamiento visto en directo, y, en los noruegos, la disociada presencia de dos manipuladores para un único muñeco, con el personaje protagonista aquejado de una imposibilidad de vivir que lo lleva a la autodestruccón.

El Museo de la Inocencia.

Dediqué mi último día a visitar el Museo de la Inocencia, este raro museo de objetos que el escritor y Premio Nobel Orhan Pamuk ha creado en la calle de Çukurkuma. Debo decir que me esperaba algo especial, pero jamás sospeché que me entusiasmaría tanto. Y, tras leer el catálogo del mismo, a uno le entran las ganas de volver a visitarlo, ahora que se conocen algunas de las claves del mismo.

El museo en una esquina de la calle Çukurkuma
Curioso este pequeño y extraño museo que en apariencia pretende recrear el mundo de unos personajes de ficción, los protagonista del libro con el mismo título del Museo, mostrando los objetos que podrían definir y evocar cada uno de sus capítulos. Un museo que yo llamaría "de creación", el mundo creado por Orhan Pamuk con sus objetos encontrados a lo largo de los años y con los que compone toda una serie de "cajas" o "vitrinas" (83 en total), numeradas, con un título propio y que corresponden a los capítulos de la novela que lleva el mismo título de "Museo de la Inocencia".  Un museo, por otro lado, que también podría decirse que está dedicado al Tiempo en mayúscula.

La novela habla de la historia de amor de Kemal, un joven miembro de la burguesía de Estambul, por su pariente lejana Füsun. Lo que comienza como una aventura inocente y desinhibida, evoluciona pronto hacia el amor sin límites y después, cuando Füsun desaparece, hacia una profunda melancolía. En medio del vértigo que le producen sus sentimientos, Kemal no tarda mucho en descubrir el efecto calmante que tienen sobre él los objetos que alguna vez pasaron por las manos de ella. Así, como si se tratara de una terapia para la enfermedad que lo atormenta, Kemal se va haciendo con todos los objetos personales de Füsun que se ponen a su alcance.

La novela "El museo de la inocencia" es el catálogo novelado en el que cada objeto es un instante de su gran historia de amor. Es también una visita guiada por los cambios que han convulsionado a la sociedad de Estambul desde los años setenta hasta el día de hoy.

La calle Çukurkuma con el Museo a la derecha.
Y, como el mismo Orhan Pamuk confiesa en las páginas finales del Catálogo del Museo, "...; de pronto, miraba el mundo a través de sus ojos, desconcertado. Podría ser fácilmente Kemal. Podría contar mi historia como si fuera la suya, y la suya como si fuera la mía. Y cada vez que lo comprendía, sentía que no importaba demasiado qué voz era la de Kemal y cuál la mía. ¿Acaso los objetos nos nos recuerdan a ambos las mismas cosas?" Es decir, se recrea el mundo de Kemal, el personaje de la novela, que también es el de su autor, Orhan Pamuk.

¿No será la lejana Füsun una metáfora directa de la misma ciudad de Estambul, a la que tanto Kemal como Pamuk evocan con suma añoranza a través de los múltiples objetos que nos hablan de ella? Una ciudad perdida pero que sigue ahí, reclamando ser evocada por quienes en su día la conocieron bajo otras formas y colores...

Para mi, cada caja o vitrina es un pequeño teatrillo con sus cortinas abiertas, o semicerradas en algunas, en el que los objetos más las fotografías, algunos carteles y otras imágenes de época, forman distintas composiciones que dialogan con un título, con una situación imaginada, con una referencia novelesca o vital determinada, pero que en si son pequeñas obras de arte escénica, estáticas y mudas -aunque algunas "murmuran"- que sin embargo nos hablan claramente de una época, de unas emociones, de unos estados de ánimo, de una ciudad y de sus habitantes.

Catálogo del Museo.
Un museo que ya quisiéramos existiera en todas las ciudades del mundo. Aunque, y como dice su Pequeño Manifiesto para Museos, lo ideal es que cada persona se haga su propio museo en casa. Vale la pena citar algunos de los once puntos del manifiesto de Orhan Pamuk, porque sin duda establecen un antes y un después en la lógica museística del mundo. Dicen los puntos seleccionados (los cito en inglés, pues no dispongo de ninguna traducción autorizada al español):

3- We don't need more museums that try to construct the historical narratives of a society, community, team, nation, state, tribe, company, or species. We all know that the ordinary, everyday stories of individuals are riches, more humane, and much more joyful.

7- The aim of present and future museums must not be to represent the state, but to re-create the world of single human beings -the same human beings  who have labored under ruthless oppression for hundreds of years.

9- If objects are not uprooted from their environs and their streets, but are situated with acer and ingenuity in their natural homes, they will already portray their own stories.

10- Monumental buildings that dominate neighborhoods and entire cities do not bring out our humanity; on the contrary, they quash it. Instead, we need modest museums that honor the neighborhoods and streets and the homes and shops nearby, and turn them into elements of their exhibitions.

11- The future of museums is inside our own homes. 

Palabras que nos dan una idea de la radicalidad conceptual de este museo que en definitiva no es más que una entrañable y profunda reflexión visual sobre el tiempo y sus vivencias.