miércoles, 24 de noviembre de 2010
Nuevo video del Museu di Pulcinella de Acerra
martes, 23 de noviembre de 2010
Una plaza de Nápoles para Pulcinella y el teatro de calle
(Bruno Leone con Pulcinella) En el local de la asociación Vico Pazzariello, se realizó una fiesta con canciones y tarantellas, el ritmo diabólicamente napolitano que se bailaba antiguamente para sudar el veneno de una picada de escorpión, de tarántula o de una víbora. Por lo visto, solía funcionar. En Vico Pazzariello no había nadie con fiebre aquejado de picadura alguna (como no sea la locura de dedicarse a los títeres, que tiene que ver bastante con estos asuntos de tarántulas, ritmos y delirios), pero las dos jóvenes titiriteras del grupo lo bailaron con maestría acompañadas por acordeón de Il Capitano, el actor Angelo Picone. Una delicia de fiesta y de ambiente muy partenopense.
viernes, 19 de noviembre de 2010
Imágenes del Museo di Pulcinella de Acerra
Buscando por la red, encontré este delicioso fragmento de la película de 1953 "Carosello napoletano" de Ettore Giannini, una exquisita comedia musical que primero se estrenó en teatro y luego se hizo en cine. La música es de Raffaele Gervasio, y en el reparto estaba ni más ni menos que Sofía Loren. El fragmento es una apotesosis visual de Pulcinella, con el tema del huevo, de los pequeños Pulcinellas, estacazos, montañas de spaguetis, etc, y con una clara referencia visual a los grabados y frescos de Tiepolo.
miércoles, 17 de noviembre de 2010
Venecia, la ciudad de las máscaras
(Pantalone)Si Nápoles se definía con Pulcinella, Venecia lo hace con la máscara a secas. Al menos así lo parece indicar su actual industria iconográfica. Por supuesto que tiene personajes propios, como Pantalone (palabra que proviene de “plantar el Leone”, el emblema de la ciudad) y no duda en incorporar otras, como Arlequino o el mismo Pulcinella (de sombrero alto y nariz alargada éste, tal como Tiépolo lo inmortalizó en sus grabados), pero en ningún caso la representan a solas.
Es curiosa esta impostación veneciana hacia la máscara, presente en todas las tiendas de souvenirs, y que tiene que ver lógicamente con su famoso Carnaval. En la época de su máxima decadencia pero cuando aún tenía independencia y los restos de un poder político ya acabado, que fue el siglo XVIII antes de que Napoleón firmara su acto de defunción y acabara al final cayendo en manos de Imperio Austrohúngaro, el Carnaval por lo visto podía alargarse durante meses, tal era el entusiasmo de sus habitantes por cambiar de identidad y gozar de libertades y libertinajes sin fin. Una de las razones de estos alargamientos era el turismo que ya venía entonces de toda Europa. Y es que Venecia siempre fue una ciudad que atrajo a los extranjeros. En cierta manera, todo ella es como una imponente escenografía hecha y pensada para impresionar a propios y extraños. ¿Cómo sino una ciudad tan pequeña, levantada sobre una laguna casi sin tierra firme, podía imponer respeto a sus amigos, competidores, enemigos y a sus propios súbditos? El gusto por las buenas artes fue uno de sus principales sellos de identidad y esta inversión tuvo efectos estratégicos de muy largo alcance, pues todavía hoy vive la ciudad de sus pasados esplendores. Su única industria es, principalmente, mantener la ciudad intacta y procurar que no se hunda en el mar.
De todas formas, en el último siglo Venecia ha conseguido reinventarse en términos culturales, al convertirse en una ciudad particularmente interesada en el cultivo y la exhibición de las artes, especialmente en sus formas más avanzadas y contemporáneas. Festivales de cine y su famosa Bienal son sus principales logros, más un sinfín de actos culturales, estrenos de nuevas composiciones y multitud de galerías, museos y salas de arte muy activas.
Ciudad teatral como pocas, en el sentido de que toda ella es un escenario o una escenografía en la que los actores son en realidad los fantasmas del pasado que habitaron y crearon sus maravillas en ella. Los turistas ejercen de figurantes y de espectadores, encargados básicamente de pagar la función.
Desde el punto de vista turístico, hace tiempo que Venecia “muere de éxito”. Me refiero a esta frase que ilustra tan bien una situación de éxito que sin embargo puede llegar a convertirse en pesadilla: una ciudad cara, intransitable, dónde se paga por todo, en la que los propios habitantes no se reconocen, etc. Pero hace tanto tiempo que vive en esta situación, que su “morir de éxito” se ha convertido casi en su principal estado asumido por propios y extraños. Digamos que su vivir “alegremente en perpetua agonía” es el precio que hay que pagar por tener una ciudad que gusta tanto –y que agoniza físicamente desde hace tiempo. ¡Qué remedio!
Por todo ello su visita se convierte en algo fascinante, pues ante tus ojos no solo están los palacios, sus bellos decorados y obras de arte, los canales, los puentes y las góndolas, sino también esta suma de realidades y problemáticas que tienen que ver con el tiempo, la duración, la historia, las guerras antiguas y olvidadas, las obras maestras que nacieron y fueron vistas y oídas allí por primera. Esta complejidad hace que tu puedas sentirte también actor participante en esta comedia de los siglos, ocupando tu papelito de figurante observador, mientras recorres maravillado las mismas calles por las se maravillaron en sus días Mozart, Voltaire, Goethe, Stendhal, Byron, Mann…, por sólo citar a unos pocos.
(Paolo Paparotto actuando en una plaza)
En cuanto a los títeres, Venecia fue un lugar importante en el siglo XVIII por las óperas con marionetas que se solían hacer. Poco queda de ello, una pequeña colección y un teatro muy bonito e interesante que se exhiben en el pequeño pero recoleto Museo Goldoni, dotado de una magnífica biblioteca. También Pulcinella estaba presente en sus plazas, siendo tan intensa su actividad que a los titiriteros se les llamaba puccinei. Y, por supuesto, los demás personajes de la Comedia del Arte, como Arlequino, Brighella, Pantalone, Colombina… Estuve comiendo el otro día con Paolo Paparotto, maestro titiritero de Treviso (muy cerca de Venecia) quién desde hace ya más de treinta años ejerce con el personaje de Arlequino como principal figura. Fue él, junto con Gigio Brunello, quién rescató del olvido a Arlequino y lo reintrodujo como personaje del teatro de títeres. Una tradición que en el Veneto ya se había perdido. Paolo me explicó muchas cosas que fui apuntando para mi proyecto de Rutas de Polichinela.
¿Quién habrá tras la máscara enigmática en la que se esconde Venecia? Muchos dirán Pantalone, ese viejo listo, avaricioso y ambicioso, pero pocos lograrán verle, pues sagazmente se habrá ocultado antes de que lo pillemos. Tal vez veamos la punta de su barbilla, o la sombra de su nariz, así como los alientos de su risa irónica y de las aguas estancadas en su laberinto de canales, con sus góndolas que parecen insectos de los que chupan la sangre… Pero la imagen que finalmente nos mostrará será siempre misteriosa y seductora, fría y ardiente, invisible y sugerente… Sí, como todos, caeremos de rodillas a sus pies y volveremos a visitarla una y otra ves.
miércoles, 10 de noviembre de 2010
Visita al taller de Lello Esposito
He conocido estos días al escultor neapolitense Lello Esposito en su taller, situado en la caballerizas del Palacio de San Severo, en la Plaza de San Domenico Maggiore. Ha sido muy interesante conocer de primera mano la obra de un artista absolutamente impregnado por el espíritu de Pulcinella. No sólo sus inicios están íntimamente relacionados con el mundo de los títeres populares de Nápoles, a través de la figura del maestro titiritero Nunzio Zampella (quién también lo fuera de Bruno Leone), sino que toda su obra es una interrogación constante sobre el origen y el sentido profundo de Pulcinella como portador de una compleja dualidad de significados contrapuestos: vida/muerte, alegría/tristeza, sueño/vigilia, prosa/poesía, eros/tanatos, popular/culto ....Cual una profunda paradoja viviente, Pulcinella surge de las profundidades mitológicas del pasado, ya sea en sus formas jocosas de máscara y títere, ya sea para provocar nuevas interrogaciones sobre las multiplicidades de la identidad. Pesa en la obra de Esposito una visión altamente dramática del personaje de Pulcinella, como si el lado jocoso del personaje quedara eclipsado por una angustia que surge de la misma risa. La vitalidad polichinesca se viste aquí de atributos telúricos y arquetípicos que tienen más que ver con la tragedia y con la implacabilidad del destino que con la libertad a la que suele asociarse el personaje. Imágenes de Pulcinela atrapado por las llamas, saliendo dramáticamente del huevo como si fuera un parto de si mismo sangriento y doloroso, comiendo chorros de espaguetis como en una condena del infierno de Dante, o desdoblándose con caras inquietantes, diabólicas o con la misma muerte, que no parece salir ni burlada ni apaleada. La identificación de Pulcinella con Nápoles, una de las fijaciones del autor, tal vez explica esta visión pesimista del personaje que también lo es de la ciudad. El efecto "espejo" de Pulcinella reflejaría estas visiones sangrientas y altamente dramáticas de las figuras de Lello Esposito.
Un autor que sin manejar títeres, ha convertido toda su obra en un alucinante retablo dónde la máscara napolitana nos remite a nuevos arquetipos que se apartan de las imágenes clásicas y nos hablan de miedos y realidades que, aun sin nombre, nos asaltan en los sueños o directamente en las calles de nuestras ciudades.
martes, 9 de noviembre de 2010
Visita al Museo di Pulcinella de Acerra
(Pulcinella sale del huevo. Escultura de Lello Esposito.)En efecto, hoy he tenido el privilegio de visitar el Museo di Pulcinella de Acerra, la ciudad donde se da por supuesto que nació la famosa máscara. Un lugar de obligada peregrinación para quiénes nos dedicamos a estos menesteres. En mi caso, embarcado en la aventura de mis Rutas de Polichinela, no podía menos que rendir honores a este lugar que ha satisfecho plenamente mis expectativas: no sólo porque lo hice acompañado de Bruno Leone, reconocido maestro del Pulcinella napolitano, sino porque gracias a las explicaciones del presidente de la asociación Acerra Nostra, el señor Eustachio Paolicelli, verdadero artífice e impulsor de la idea del Museo, he podido saciarme con imágenes, figuras, títeres, máscaras, grabados antiguos, libros históricos, pesebres, esculturas y un sinfín de objetos y otros artilugios todos ellos referidos al personaje de Pulcinella.
La mitología de Pulcinella, que se dice nacido de un huevo, se explicita con contundentes imágenes combinadas con otras que nos hablan también de su origen telúrico (nacido del Vesubio) y de otras tantas facetas suyas (portador de fortuna, amuleto, elemento fálico, vehículo para la sátira y la caricatura, símbolo del hambre...).
A destacar las hermosas esculturas de Lello Esposito, el artista que más se prodiga en el Museo, con obras que muestran un profundo conocimiento del tema polichinesco, o las de Massimo Pérez, también extraordinarias. De Lello Esposito son los conjuntos del Vesubio, el árbol de la vida del que surgen Pulcinellas por todas sus ramas, o los pesebres típicamente napolitanos en los que la máscara aparece como uno de los personajes principales.(Pulcinella sale del Vesubio. Escultura de Lello Esposito)
Un Museo dedicado enteramente a la màscara partenopense con profusión de salas organizadas según temáticas que permiten una visita didáctica y aclaradora del personaje. Por cierto que la denominación de "partenopenses" que se da a los napolitanos hace referencia a un origen mitológico, la sirena Parténope, cuyo cuerpo fue encontrado muerto en el alto de Cumae, donde luego se levantó la primera ciudad griega, antes del asentamiento de Neapolis. Curioso que el carácter profundamente ambiguo de Parténope (como toda buena sirena, provista de dos caras opuestas: bella y horrenda, seductora y destructora, luminosa y oscura...) corresponda con las dos caras que desde siempre marcaron la ciudad de Nápoles y que también define la personalidad de Pulcinella. Interesante que los actuales napolitanos gusten de sentirse representados por Parténope, a la que acuden en numerosas ocasiones y que se halla representada en profusión de imágenes, textos y estatuas.
(pesebre con Pulcinellas, de Lello Esposito)Mañana Bruno Leone instalará sus marionetas en el Museo para una exposición temporal de su obra. Parece ser que su nombre y su legado estarán a partir de ahora estrechamente relacionados con Acerra, lógico siendo como es su casa natural. Anuncio imágenes grabadas de video tanto del Museo como de la citada exposición de Bruno Leone.
sábado, 30 de octubre de 2010
Murió Joao Paulo Seara Cardoso
(Joao Paulo Seara Cardoso. Foto de Manuel Roberto)Malísima noticia: el viernes 29 por la tarde murió en Porto Joao Paulo Seara Cardoso. Director y fundador de la compañía Marionetas do Porto, fue una de las figuras eminentes del titiritismo portugués de los últimos treinta años. Aparte de los múltiples espectáculos que escribió y dirigió con su compañía, Cardoso fue el resucitador de Don Roberto, después de haberlo aprendido del último maestro en activo a finales de setenta, el señor Antonio Dias. Para hablar sobre este tema acudí este último mes de julio a Porto y tuve un largo encuentro con él (ver artículo). Me mostró el viejo teatro donde ahora guardaba sus marionetas, así como el edificio que habían adquirido para instalar en él todo el legado de la compañía y que debería convertirse en el Museu de Marionetas do Porto.
Su muerte interrumpe una de las carreras más interesantes del titiritismo portugués. Hombre bueno y comprometido con las realidades de su tiempo, Cardoso fue un innovador que puso en escena autores como Aquilino Ribeiro, Samuel Becket, Eugene Ionesco, Al Berto, Gregory Motton, William Shakespeare, António José da Silva, Lewis Carrol, A. Milne, Almada Negreiros, Heiner Muller, Marguerite Duras, Alfred Jarry y Luísa Costa Gomes. También fue harto conocido en Portugal por las cuatro series de televisión que dirigió: “A Árvore dos Patafúrdios”, “Os Amigos do Gaspar”, “Mópi” e “No Tempo dos Afonsinhos”.
Mandamos desde aquí nuestro más sentido pésame a sus familiares y compañeros de trabajo. El funeral se realizará mañana, domingo 31 de octubre, a las 14h00, en la iglesia de Cedofeita, en Porto.
Se presentó "Rutas de Polichinela" en la Librería Documenta
(Toni Rumbau en la Librería Documenta)Se presentó con buena asistencia de público el proyecto "Rutas de Polichinela. Títeres y Ciudades de Europa" en la Librería Documenta de Barcelona. Toni Rumbau habló del contenido de lo que acabará siendo libro de viajes sobre ciudades y títeres. Calculó en unos dos años la duración del trabajo.
Citamos a continuación un fragmento de la introducción del proyecto:
"En este libro hablaremos de ciudades y de Polichinela, la máscara napolitana que nació con la Comedia del Arte en la época del Renacimiento y que se extendió como la pólvora por tierra y por mar, para contaminar con su espíritu libre, vitalista e iconoclasta las culturas del mundo conocido de la época. Como si fiera el embajador de un espíritu urbano y relajado pero inmensamente innovador, encontramos a Polichinela en el este y en el oeste, al norte y al sur: en Moscú cogió el nombre de Petrushka, en Londres el de Punch, en Múnic y Berlín Kasperl, en Estambul Karakoz, en Teheran Mobarak, en El Cairo Aragosi, en Granada y en Madrid Don Cristóbal Polichinela, en Lisboa Don Roberto, en Barcelona Titella y Putxinel·li, en Lyon Guignol, en París Polichinelle…."
Entre los asistentes estaba el poeta Joseba Ayensa, quién ha escrito en su blog un hermoso texto en el que nos cuenta sus impresiones de la presentación. A destacar la mención del personaje "Colorín" que durante muchos años fue el héroe que se paseó por Navarra y otras regiones de España. Un personaje del que se hablará en el libro de Rutas de Polichinela.
domingo, 24 de octubre de 2010
Presentación de Rutas de Polichinela en la Librería Documenta
El próximo miércoles 27 de octubre, a las 20:20 de la tarde, presentación pública i "sobreactuada" a cargo de Toni Rumbau del proyecto "Rutas de Polichinela. Títeres i Ciudades de Europa" en la librería Documenta de Barcelona, c/ Cardenal Casañas, 4, 08002 Barcelona, tel: 933 172 527.Asistencia libre y abierta a todos los públicos.
domingo, 17 de octubre de 2010
Galicreques: repleta semana de títeres en Santiago de Compostela
Los festivales se suceden como nubes pasajeras que iluminan temporalmente las ciudades y las llenan de títeres y de actos jocosos y complementarios. Son momentos importantes de encuentro entre titiriteros y de gozo para los espectadores que gustan de estos manjares escénicos sazonados con las exquisiteces del teatro visual, de títeres y de objetos. En Santiago, el Festival, llamado Galicreques, cayó del 2 al 10 de octubre, metida la ciudad en pleno Año Santo Jacobeo.Detrás de los festivales están siempre los benditos (y a veces sufridos) organizadores, que se desviven para ofrecer a los artistas actuantes y a los espectadores asistentes lo mejor de lo mejor: buenas condiciones y acomodados escenarios para unos, espectáculos interesantes y sobresalientes para los segundos. En Santiago, ambos requisitos se cumplieron con extraordinaria generosidad y la ciudad vibró durante ocho días de enfebrecida actividad titiritera para el regodeo de todos.
A destacar, pues, la labor incansable de Cachirulo y su equipo, capitaneados por Jorge Rey y Carmen Domech, siempre al quite para las urgencias y las necesidades del Festival, atentos a los invitados y presentes desde el inicio hasta la queimada brujeril que marcó el punto y final de la fiesta el último día.
Títeres es sinónimo de dualidad en un sentido estricto y objetual, y las ciudades que los alojan se enriquecen con esa disciplina que habla y experimenta con la alteridad, la aplican al pie de la letra y obligan a los espectadores a entrar en la rica dinámica del desdoblamiento. ¿Qué más puede desearse que una vez al año algunos privilegiados espectadores reciban dosis intensivas de pedagogía desdoblatoria? Tendría que ser algo obligatorio para las poblaciones atrapadas por la univocidad, el pensamiento único y la exclusión del Otro. Esta necesidad es lo que sitúa al teatro de marionetas en la vanguardia del arte actual, y los festivales que se le dedican deberían ser mimados por ello como preciosos estímulos a la mejora de nuestra civilización.
Tuve la suerte de asistir, como participante y espectador, al Galicreques de este año, y procedo a comentar los acontecimientos que más me llamaron la atención así como algunos espectáculos que pude ver.
25 aniversario de Títeres Cachirulo y exposición en Arteria Noroeste.
No ocurre cada día que una compañía de títeres cumpla 25 años de existencia. Cuando ello sucede, hay que celebrarlo y la mejor manera, además de las fiestas, los espectáculos y los parabienes, es mostrar el trabajo realizado durante esos años. Eso es lo que hizo Títeres Cachirulo, grupo formado en 1985 por Jorge Rey y Carmen Domech en Santiago de Compostela, con una magnífica exposición desplegada en la sala de Arteria Noroeste (la flamante nueva instalación de la SGAE en Santiago) que muestra marionetas de los distintos espectáculos creados por la compañía. Hay marionetas de hilo (de “Úbue non Outeiro”, 1985), marionetas de varilla inspiradas en cuadros de Picasso (en “A Bela e a Besta”, 1988), morotes y bunrakus hechos de diferentes materiales de reciclaje (en “Noite de verán”,1990), grandes muñecos como los de “A illa do tesouro” (1995), títeres de guante y varilla (en “El Rei Artur e a abominable dama”, 2001), sombras chinescas (en “Cousas de Castelao”, 2003), marionetas al estilo belga (en “A pedra que arde”, 2004) o trabajos más recientes como las marionetas de mesa de “A Historia de Apalpador” (2009).
Un conjunto que muestra el inmenso trabajo realizado por los dos titiriteros de Cachirulo, con una abertura increíble de miras y horizontes, como lo muestra la variedad de títulos y registros empleados. Si le sumamos la magnífica revista Bululú, una de las más logradas del país, los años de programación del Teatro Yago y la realización del Festival Galicreques, no hay duda que Cachirulo constituye uno de los grupos más activos y emprendedores de la Península. Que su energía no desfallezca y el futuro les depare éxitos y larga vida!
Cursos: el desdoblamiento de Internet
A parte del curso que impartí sobre el lenguaje del títere popular y su aplicación a las nuevas dramaturgias contemporáneas, tuve la gran suerte de asistir al que dio José Bolorino sobre Internet. No es en absoluto un tema baladí: aunque se aparte de la creación en un sentido estricto, Internet es en si un descomunal desdoblamiento colectivo de la realidad al que estamos metidos de lleno y del que no hay forma de escapar. Para bien y para mal, todo se halla hoy en día desdoblado en el ciberespacio: los teatros, las compañías, los proyectos, los individuos, los festivales, las revistas… La realidad ya no se basta a si misma: necesita su complementariedad virtual o imaginaria, que la revolución digital permite. Lo abstracto se suma a lo real y lo desdobla, a la vez que lo interrelaciona con todo lo demás. De lo concreto y lo local se salta a lo abstracto que, gracias a las matemáticas y a la tecnología de las comunicaciones, entra en un espacio universal de contacto, creación, intercambio y almacenamiento de información.
Los títeres, dobles de los titiriteros, se desdoblan a su vez en sus dígitos matemáticos que los representan en lo virtual. Un teatro de títeres multiplicado por dos en el que los titiriteros deben saber matemáticas, programación y los trucos habituales de la navegación cibernética. Sobre esta nueva disciplina de la dualidad sin hilos nos habló el titiritero José Bolorino, dándonos las herramientas indispensables para manejarse por unos terrenos que por un lado parecen oponerse al “directo” del teatro pero que, por el otro, lo “complementan” en los dominios intangibles pero universales de la imaginación abstracta.
El Premio Galicreques 2010 a Julio Michel.
Si el año pasado le tocó a Iñaki Juárez, del Teatro Arbolé de Zaragoza, el de 2010 recayó en Julio Michel, director de Titirimundi, el Festival de Títeres de Segovia. Un premio entrañable y honorífico que el festival otorga a personalidades del mundo titiritil español.
Bien conocida es la figura de Julio Michel, fundador del grupo Libélula, uno de los históricos del país, y creador de Titirimundi, un festival que con los años se ha instituído como uno de los más importantes e influyentes del país. Un prestigio ganado a pulso por el premiado titiritero, quién tuvo palabras de agradecimiento y se congratuló de que un festival premiara a otro, saltándose las típicas rencillas que suelen existir entre ellos, obligados como están a competir. Se vio aquí la madurez humana y profesional de los responsables de Galicreques, los titiriteros Jorge Rey y Carmen Domech, del grupo Cachirulo, capaces de reconocer el mérito de la competencia. Muestran sobretodo inteligencia operativa y civilizacional al substituir competitividad por amistad y colaboración. Una actitud de la que todos salimos ganando.
Michel habló de su festival y desveló algunas de las claves de su éxito: la estrecha complicidad lograda entre los habitantes de la ciudad y los titiriteros participantes, más el apoyo de las instituciones que desde un principio apostaron por el Festival. Una visión inteligente de estrategia urbana y cultural que Julio Michel ha sabido defender durante 25 años. Un éxito que Galicreques ha querido premiar con este estimulante reconocimiento. El “brujo” Michel nos encantó con sus palabras del mismo modo que ha sabido encantar y seducir a sus conciudadanos y a los políticos de Segovia y de Madrid. El acto acabó en el restaurante con buenos vinos y los oportunos bríndises .
Espectáculos
Com es lógico, me fue imposible asistir a todas las representaciones programadas, que fueron muchas, pero sí pude ver algunos espectáculos, todos ellos dignos de ser reseñados por sus muchas y variadas cualidades.
El muchas patas volador. De Colombia, concretamente de la ciudad de Cali, actuaron en el Teatro Principal el grupo Pequeño Teatro de Muñecos. Un encantador espectáculo para todos los públicos en el que los actores Gerardo Potes y Leonor Amelia Pérez, asistidos en la técnica por Juan Sebastián Potes, nos ofrecieron una brillante actuación con títeres manipulados a la vista. El personaje protagonista, este “muchas patas” del título, es un cangrejo niño que aprende a ser mayor. Su abuelo le enseña lo elemental, es decir, lo que debe saberse para sobrevivir. Lo “añadido”, eso que cada uno debe aportar por si mismo, lo va aprendiendo “a su aire”, literalmente aplicado en este caso, pues del aire procede un pájaro que le induce a construirse el nido en la cima de un árbol en lugar de enterrarse en la arena. De ahí le viene el deseo añadido de volar, es decir, de vivir en libertad.Los de Cali ofrecieron esta bella historia del cubano Onelio Jorge Cardozo con un poético hacer y una puesta en escena muy colorista, inspirada en el folclore y las tradiciones orales de la costa colombiana. Se notaba la buena escuela actoral de los titiriteros, que resolvieron las diferentes escenas de la historia con maestría teatral y un ritmo vivo y musical. Los muñecos, muy bien resueltos visualmente, dieron la talla necesaria, y el espectáculo fue calurosamente ovacionados por un públic entregado a los actores titiriteros.
Alí Babá y los Cuarenta Ladrones. Xarop Teatre de Castellón nos obsequió igualmente en el Teatro Principal con una magnífica puesta en escena de títeres y actores de la conocida historia oriental. Con muñecos y escenografía construídos por el colombiano afincado en Castellón Pestalozzi Parra Perdomo, de la compañía Tesis Teatro, la representación corrió a cargo de Carles Benlliure y Josebi Papiol. Se nota aquí la magnífica escuela actoral y de mimo de Benlliure, verdadero motor dinámico del espectáculo, con una interpretación de gran virtuosismo técnico. Títeres y actores se intercambiaban los papeles en una estudiada interacción entre ambos registros: se entraba así y se salía sin problemas del retablo de los títeres convertido por Pestalozzi en la cueva de los ladrones.El espectáculo fue seguido al minuto por el público escolar que acudió a la sesión de la mañana, entregado a la acción y a las peripecias de los personajes de la obra, que los de Castellón encarnaron con talentoso oficio, ayudados por una muy eficaz banda sonora. Una obra redonda a cargo de una compañía de Valencia de exquisita profesionalidad y con muchas horas de vuelo.
O Asombro. Nos llegó el asombro de la mano de la joven compañía gallega Fantoches Baj que presentó una original e innovadora lectura de textos del poeta Uxío Novoneyra (1930-1999), quién fue desde 1982 hasta su muerte Presidente de la Asociación de Escritores en Lingua Galega. Considerado como un clásico de la poesía escrita en lengua gallega, tuvo por lo visto una gran importancia en el resurgimiento literario del gallego contemporáneo.Con dramaturgia, puesta en escena e interpretación de Inacio Otero, el espectáculo presenta un interesante cruce entre teatro poético, documental y de objetos, con un acompañamiento musical en directo de Benxa Otero y el apoyo de un televisor con impactantes imágenes de video que rompían rítmicamente de vez en cuando la acción. El narrador, recitador o “performer”, Inacio Otero, nos encandiló con las palabras de Novoneyra, de una rotunda musicalidad que se dejaba escuchar con verdadero placer, mientras creaba un sugerente universo de trazos inscritos con tiza en un tablero inclinado, o mediante una estudiada manipulación de libros que eran como los ladrillos de una ilustración abstracta de las palabras que surgían de ellos. El espectáculo de los Otero consiguió asombrar al público, fascinado por el frescor impactante de la propuesta.
Viento Pequeño. El conocido grupo andaluz de Jerez de la Frontera La Gotera de Lazotea presentó en el Teatro Principal un delicioso espectáculo de títeres sobre la historia de un viento pequeño que aún no sabe a qué dedicarse. ¿Será el viento de las tempestades marinas, el de los huracanes, el de los molinos de viento…? Con un lenguaje sencillo, un magnífico texto lleno de referentes poéticos de rico sabor andaluz y una interpretación honesta y relajada, los veteranos Eva y Juan Manuel nos deleitaron con una original obra de creación propia.Comprendí al ver a los de Jerez como el oficio y la veteranía habían hecho su trabajo tan a favor suyo, demostrando que los años no pasan en balde, al propiciar la depuración del estilo, el extraordinario dominio de la voz y el aplomo actoral de los manipuladores. Con música en directo a cargo de Juanma, las voces seguras de ambos, el apoyo de una eficaz banda sonora y una escenografía muy lograda y funcional, la obra discurrió con poético encanto, ritmo seguro y perfecto enganche del público. Éste premió a la Gotera con calurosos aplausos a los que me sumé con entusiasmo.
Desde mis bolsillo. Con este título la actriz argentina Norma Suzal presentó en el Teatro Arteria (centro de la SGAE de Santiago) su espectáculo de cuentos dirigidos a niños a partir de 3 años. Fue la suya una interpretación exquisita y llena de expresividad, humor y delicadeza, destacando su presencia ni frívola ni ñoña ni pedante ni pedagógica, sino todo lo contrario, llena de tacto hacia un público que para mi es de los más difíciles: los más chicos. Lo consiguió Norma ayudándose de pequeños objetos que iba sacando de sus bolsillos y a partir de los cuales armaba sus cuentos, pequeñas joyas literarias pertenecientes a distintos autores expuestos con la necesaria sencillez de lo complejo que exige este género teatral y narrativo.Suzal mostró un altísimo dominio del oficio propio de alguien curtida en los distintos géneros teatrales. Con esta primera incursión en el mundo de los objetos, la actriz nos dejó entrever sus enormes posibilidades en este campo de la animación teatral de títeres y objetos, que por lo visto piensa desarrollar en el futuro. Esperamos con ansia sus próximos trabajos.
Do Re Mi Mozart xoga aquí. Con este título presentó el grupo Cachirulo de Santiago (artífice de Galicreques y de otras tantas iniciativas teatrales) su último espectáculo de marionetas de hilo manipuladas desde un puente a cargo de Jorge Rey y Carmen Domech. El oficio de Cachirulo impregnó de arriba a abajo esta obra de ardua ejecución que sin embargo consiguió lo más difícil: dar vida y convertir en un alegre y divertido sainete una obra de marionetas de hilo. Un sainete para niños pero repleto de frases ingeniosas y de juegos de palabra que la capacidad improvisatoria y la calidad de las voces de los dos manipuladores convirtieron en jocosa obra para todos los públicos.El personaje de Patachín Patachán y el de la vieja cocinera fueron para mi los más logrados, con textos y hablares que por si solos podrían aguantar todo el sainete. Los fragmentos de música de Mozart embelesaron los oídos del respetable, mientras un divertido juego de notas musicales parlanchinas y juguetonas hilaba la acción de las escenas entre si. El virtuosismo vocalizador e improvisatorio de Carmen y Jorge nos deleitó, cosechando los merecidos aplausos del público que llenaba la sala.
Allegro Vivace. Con este espectáculo de cabaret se presentó el Teatro Estatal de Varna, de Bulgaria, con un equipo de cuatro manipuladores que mostró al público de Santiago el dominio que sobre este tipo de teatro tienen los titiriteros de los países del Este. En efecto, el trabajo de los de Varna entra de lleno en lo que podría llamarse la “escuela post-soviética” del teatro de marionetas, con obras que buscan romper las rigideces de antaño y que aúnan modernidades occidentales con las tradiciones locales. En este caso, las marionetas imitan y parodian con enorme gracia y virtuosismo a músicos e intérpretes vocales, una corriente que se inicia con el mismo Obratzov de Moscú y que ha tenido numerosos continuadores por todo el mundo.El esquema del espectáculo se basa en el siempre sugerente mundo del “back stage”: lo que sucede en el escenario una vez ha bajado el telón y los actores desaparecen. ¿Qué ocurre con sus vestidos, sus pelucas, sus plumas y sus instrumentos? Lo inanimado cobra vida, el atrezzo se levanta de sus estantes y cajones, y otro espectáculo nace dónde el silencio parecía haberse impuesto. Un Allegro Vivace que fue muy aplaudido y gozado por el público.
¡Que viene el lobo! El grupo Kamante, de Asturias, mostró en el Teatro Arteria este espectáculo que ha sido uno de los éxitos más sonados de las últimas temporadas titiriteras del país. Con texto e interpretación de Luisa Aguilar y con escenografía y dirección de Luís Vigil, los de Kamante han logrado un montaje de una profunda carga poética con la simple historia de un lobo que escapa del Zoo y pretende convertirse en “lobo de cuento”. La idea en si está ya repleta de sugerencias e invita al espectador –y a los titiriteros– a entrar en el mundo de la imaginación de los cuentos. Al principio se imponen los tópicos y la convención: el lobo debe ser feroz. Varias historias ilustran esta necesidad. La más divertida es la de la Caperucita Roja, en cuya hilarante versión la misma niña incita al lobo a ser feroz y a zamparse a la abuelita. Hasta que el lobo descubre que el secreto de ser lobo de cuento es la libertad que da la imaginación: poder ser como a uno le da la gana ser.Lo bueno del montaje es que sin rehuir la complejidad del argumento, repleto de episodios muy distintos entre si, logra que todo encaje y se suceda con exquisita fluidez, mediante un ritmo perfecto de texto y acción, una aparentemente sencilla escenografía, cambiante y funcional, y una interpretación de Luisa Aguilar justa y medida, despojada de cualquier exceso que enturbie la claridad de la historia. Más de cuatrocientas funciones han premiado este montaje por todo el territorio español, aunque ignoro si en la catalana Cataluña se ha representado alguna vez…
Otros grupos y montajes.
Como dije al principio, era imposible asistir a todo. Me perdí cosas tan interesantes como el trabajo de la titiritera chilena Elisabet Guzmán, de La Candelilla, la compañía histórica de Tito Guzmán, o el del también chileno César Parra de Vagabundo Títeres, ambos muy comentados y alabados por quiénes tuvieron la suerte de verlos. También del Teatro Arbolé me perdí “La gata con botas”, y del grupo gallego A Xanela do Maxín, “O reio destronado”. Igualmente “Una vida de cuento” del Pizzicatto Teatro y Títeres, de Madrid. Obras todas que recibieron muchos parabienes.
Otro asunto son los trabajos de la calle, de gran importancia, algunos de los cuales se reseñan en los siguientes párrafos.
Las calles de Santiago, iglesias y contrastes.
Estar en Santiago durante un Año Santo Jacobeo no es un tema baladí que debamos ignorar en el asunto que nos concierne. Los años jacobeos del siglo se cuentan con los dedos de las manos (catorce sin ir más lejos) y el próximo no será hasta el 2021. Se entiende que los interesados en gozar del Jacobeo sin salir del país (Roma ofrece también estos servicios de perdón espiritual) se hayan apresurado a acudir a Santiago antes de que termine el año. Y faltaban sólo dos meses y veinte días para que ello ocurriera. También se entiende que los ciudadanos de Santiago esperen los Saños Santos Jacobeos con verdaderas ansias, preparados para acoger a los ríos de visitantes y peregrinos que no cesan de llegar, la mayoría en avión y coche, aunque muchos a pie por los caminos terrestres de la Vía Láctea.
Todos estos considerandos explican la tremenda afluencia de público que llenó las calles de Santiago durante los días del Festival, con colas interminables para entrar en la Catedral, condición sine qua non para el perdón de los pecados. La más larga de las colas era la de la Puerta Santa, bien guardada por dos policías nacionales encargados de que nadie se colara. Tengo que decir que mis obligaciones con el Festival me impidieron transitar por esta puerta, aunque sí pude el último día entrar en la Catedral. El impacto, con una densidad humana superior a la del metro de París en sus peores horas de tránsito, fue descomunal y entiendo que la gente se emocione ante semejantes aglomeraciones. Menos mal que el techo de la iglesia es alto y aunque había trabajos de restauración, con profusión de andamios y de maquinaria motorizada en marcha, las campanas se dejaban oir de vez en cuando.
Lo que más me gustó fue visitar el Museo de la Catedral. Las piezas recuperadas del antiguo coro, obra del Maestro Mateo, constituyen una maravilla impresionante que no hay que perderse. También las figuras de caliza policromada del primer piso, obras del siglo XIV, como la Virgen preñada y el ángel de la anunciación traídos por una reina portuguesa, o la magnífica imagen de San Miguel pesando a dos almas mientras con una lanza mantiene sujeto a Satanás retorciéndose por los suelos. Otras maravillas son los tapices de Rubens o los realizados a partir de los cartones de Goya del último piso.
Todas estas imágenes no hacen más que estimular nuestra sensibilidad titiritera. Bien sabida es la capacidad desdoblatoria del Catolicismo, tan propenso a llenar las iglesias de figuras que nos reproducen en sentidos figurados y alegóricos, en nuestras facetas santas o diablescas, cuando no mortuorias. Para mi, es un placer de lo más excitante visitar los interiores de las iglesias, verdaderos museos de marionetas estáticas que viven y se mueven sin embargo en la imaginación de los creyentes como si sus almas fueran retablos dónde ángeles, dioses y demonios se movieran con plena libertad. Por eso animo a los festivales de titeres a colaborar con curas, conventos, iglesias y monasterios, a los que sin duda encontrarán como cómplices en las tareas de la manipulación de las almas, sea con fines religiosos o sin ellos. Aunque tal vez sea demasiado pronto para semejantes atrevimientos, más propios de épocas futuras de la humanidad con mayores grados de civilización y capacidad desdoblatoria.
Sirva todo lo dicho como introducción al ambiente extraordinario de las calles de Santiago, lo que explica el excelente acogimiento que tuvieron los espectáculos que allí se presentaron.
El que más sorprendió por chocante y exótico fue el del señor Nalin Gamwari, del Sri Anura Puppet Society, de Sri Lanka, con sus Danzas Tradicionales. Tenía su gracia que al lado mismo de Plaza Praterías, al final de Rua Nova, figuras que representaban a divinos o feroces dioses de la mitología hindú compartieran cartel con los santos apóstoles y el mismísimo Santiago, Patrón de España. El frenesí de los bailes y de la música hindú que salía de los altavoces de Nalin Gamwari se alternaba con los compases de las campanas catedralicias y con el humo del incienso que flotaba en el aire de la ciudad. Los paseantes se detenían admirados por el contraste, abiertos al colorido de los dioses indios, batiendo palmas cuando lo pedía el titiritero, o asistiendo temerosos a las invocaciones mitológicas. Una dualidad exquisita de religiones, estéticas y gustos que resultó, al menos para mi, uno de los momentos álgidos del Festival.En la Plaza do Toural, más alejada de las iglesias y más cerca del jolgorio de los bares y los restaurantes, frente al centro cultural dedicado al pintor surrealista Granell, plantó sus tablas La Estrella de Valencia. La astracanada y el esperpento de la España más cañí y acanallada salió a borbotones de aquel Espanis Circus con los que Gabi y Maite deleitaron –y escandalizaron– al público compostelano. Espléndidos y generosos estuvieron los valencianos, que me sorprendieron muy agradablemente por la madurez de su trabajo, el desparpajo interpretativo y el arrojo que mostraron en un género tan difícil como es el de la astracanada, tan en desuso hoy en día –lo que muestra la actual televisión española está tan fuera de órbita que a su lado, los de La Estrella son unos clásicos academicistas. Y ése fue su mérito: ir a las raíces de un género popular callejero que vive aún en nuestros genes españoles más recónditos. Despertarlos y darles un garbeo fue la función del espectáculo de los de Valencia, con un sobrado Gabi y una espléndida Maite a los que vi en plena forma, y que el público compostelano aplaudió a rabiar.
No vi el carromato de los Títeres Alakrán, Cascanueces e Il Canto del Capro, de Francisco Borxa i Andrea Lorenzetti, con su espectáculo “Os títeres da Via Láctea”, que suelen actuar por los pueblos gallegos y españoles con caballo incluído. El tiempo no lo permitió, aunque sí montaron ellos los retablos en La Alameda. Se me escaparon sus representaciones, tan interesantes en su búsqueda de un lenguaje fresco e irreverente, que harían las delicias del santo público compostelano.
De los portugueses de Alcobaça sólo pude ver el final de su divertido “Theatrum Puparum – Inés de Castro”, que muestra la historia de amor prohibido entre Don Pedro I de Portugal y Doña Inés de Castro. Una historia de curas, monjes, reyes y nobles, cuyos manipuladores iban ellos mismos vestidos de monjes medievales. Suelen actuar en las iglesias iluminados con luces de aceite, a la manera tradicional de los títeres de Santo Aleixo. Sus marionetas de varilla recuerdan a las del Algarve, movidas con sabroso ritmo. Actuaron en la Plaza do Toural, frente a los de Valencia, con gran éxito.
Sin duda me dejo otros espectáculo, tal era la intensidad titiritera que se vivió en Santiago de Compostela durante el Festival. Un éxito que los de Cachirulo se han ganado a pulso, en este encuentro anual de titiriteros de todo el mundo (con una presencia siempre importante de los latinoamericanos, que tienen en el Galicreques una puerta segura de entrada a los mercados españoles y europeos), con cursos, encuentros, premios, comidas y queimadas.
“Citizen”, de los de Chévere en La Nasa.
A modo de colofón de este reportaje compostelano, me gustaría comentar el espectáculo que los de Chévere estrenaron durante la misma semana del Festival en la sala La Nasa, titulado Citizen.Conozco a Chévere desde hace muchos años, viejos colegas de mi época alternativa, cuando desde el Teatro Malic urdíamos operaciones e intercambios con otras salas del país. La Nasa siempre fue nuestra íntima aliada, incluso llegamos a colaborar en un Festival de Ópera de Peto que ellos hicieron en harmonía con nuestro Festival de Ópera de Bolsillo. Ello explica que conozca bien sus trabajos y a su principal elenco, del cual me considero un declarado “fan”.
Pues bien, con Citizen volví a vibrar como espectador ante el gran trabajo realizado por Patricia de Lourenzo y Manuel Cortés, los dos actores que nos explican en hora y veinte los inicios de la actividad del fundador de Zara. Claro, en la obra no se habla directamente de Amancio Ortega Gaona, aunque tampoco se dice que el personaje no lo sea. El director, Xesús Ron, nos comentó el arduo proceso de gestación de la obra, a partir de los ensayos, con un texto magníficamente escrito por Manuel Cortés. Y realmente consiguieron lo imposible: contar con una extrema sencillez una historia complejísima en la que por el escenario pasaban el fin de la Dictadura, la muerte de Franco, la España de primera Transición, las manifestaciones y los grupúsculos izquierdistas con sus metalenguajes iniciáticos, más la supuesta historia personal e íntima de un personaje que acabaría encumbrado en las alturas de los riquísimos del mundo. Un gallego que supo dar con las batas que sus señoras vecinas querían, con el vestuario que necesitaban los estudiantes de Santiago, y todo ello a precios siempre más bajos y asequibles…
Mediante un sistema de entrevistas que vemos en directo pero también proyectadas en una gran pantalla, Chévere consigue crear un tiempo histórico y narrativo a la vez que teatral, un tiempo que nos introduce en la complejidad de la historia gracias a esta dualidad de planos que funciona a modo de espejos desveladores. Un tiempo que pasa volando, pues al final del espectáculo uno piensa que sólo han transcurrido trienta minutos.
Excelente trabajo de Patricia de Lourenzo, siempre tan vital y dúctil, actriz de una refinada inteligencia que sabe meterse el público en el bolsillo desde los primeros compases. Y aplomada y segurísima actuación de Manolo Cortés, dotado de una extraordinaria sutileza. Esta obra que firma Xesús Ron en la dirección, cada vez más exquisito y refinado, es la primera parte de una trilogía centrada en el susodicho personaje. Una historia de Galicia y de España que los de Chévere tendrán el arrojo de presentar en los próximos meses. ¡Ojalá puedan venir a Barcelona y podamos ver la trilogía entera!
jueves, 30 de septiembre de 2010
Jornadas polichinescas en Barcelona
(Bruno Leone con Pulcinella)Aunque viva en Barcelona, no por ello vamos a dejar de visitarla, sobretodo cuando se producen en ella efemérides polichinescas de alta categoría.
Me refiero a las Festes de la Mercè, la conocida Fiesta Mayor de Barcelona, en la que además de los desfiles de Gigantes, Cabezudos y bichos mitológicos (con el Correfoc como momento estelar), se programaron en el Castillo de Montjuic tres jornadas de títeres con Polichinela como protagonista.
Fue un placer ver actuar a Bruno Leone, uno de los maestros en Pulcinella y principal recuperador de la máscara napolitana en su fomato de títere. Lo hizo con su retablo habitual y nos regaló con varias obras de su repertorio, pues como él mismo nos contó, en cualquier momento puede representar, con los títeres que lleva consigo, nueve historias diferentes de Pulcinella. Tras ver al héroe enfrentarse a diferentes personajes para acabar lidiando con la Muerte, el titiritero salió del retablo y dirigiéndose ora al público, ora al mismo títere, nos ofreció el número clásico del Huevo con el que tiene por costumbre reproducirse Pulcinella. El escenario se llenó de pequeños Pulcinellas despertando la hilaridad del público, que premió al virtuoso titiritero con calurosos aplausos.
A pocos metros del napolitano, había montado su retablo Eugenio Navarro quién mantuvo al público durante la larga media hora de función sujeto a las peripecias de Malic, el Aventurero Ibérico. Éste deleitó a la concurrencia con sus “Rutinas” clásicas de manipulación. No cabe duda que Malic es un personaje que por derecho propio se ha ganado un puesto en la galería de figuras europeas polichinescas. Junto con Titella y Putxinel·li, constituye un nuevo héroe barcelonés, catalán e ibérico, que comparte las principales características del napolitano, aunque se desmarca del mismo para su propio bien, a causa de su juventud que le abre las puertas de la contemporaneidad. La función de Eugenio provocó una de las más sinceras ovaciones que últimamente he visto en públicos titiriteros.
El Guignol de Lyon, pariente lejano o primo segundo de Pulcinella, estaba representado por la conocida compañía Les Zonzons. Tiene este grupo en la ciudad del Ródano y del Saona (los ríos que la cruzan) un teatro estable, considerado como el más oficial e importante de los abiertos en la ciudad dedicados a Guignol, y goza de un gran prestigio internacional. El público pudo disfrutar de las peripecias de los divertidos y algo empinados señores Guignol y Gnafron, de sus chascarrillos y juegos de palabras, y de un juego escénico muy bien manipulado. Un lujo, pues es raro ver a este personaje bien puesto en escena.
Al otro lado de la plaza, el Cristobica de Libélula, la veterana compañía de Segovia, presentó sus números clásicos que han recorrido ya medio mundo: la princesa con el fantasma y el dragón, la muerte, y la divertidísima corrida. Fue ésta muy aplaudida, como si el público sintiera la nostalgia anticipada de la fiesta taurina en Barcelona, que los parlamentarios catalanes han decidido borrar del mapa, violentando el parecer de las importantes minorías taurinas. Nuestros descendientes deberán viajar a Nîmes o fuera de Cataluña para entender el argumento de esta obra cuando de aquí a unos años vuelvan los titiriteros de Libélula y nos ofrezcan su entrañable y sempiterno espectáculo.
Rod Burnet actuó en otra ala del castillo con su Punch and Judy, la versión inglesa de Polichinela. Un personaje, Punch, que destaca por su maldad congénita y que aún así, despierta el asombro, la hilaridad y hasta el cariño de su público. Hay que tener en cuenta que durante la función, Punch no sólo aporrea a su mujer Judy, al Policía, al Payaso, al Amigo, al Fantasma, al Cocodrilo y a la Muerte, sino a su mismísimo hijo, el Baby, al que tira por la ventana, harto de oírle llorar. ¿Será por eso que muchos padres se ríen tanto al ver al narigudo héroe realizar sus proezas? Los maestros lo encuentran poco pedagógico, pero por fortuna Punch goza aún de buena salud y los públicos del mundo siguen contratando y aplaudiendo sus locuras tan llenas de picardía como de ingenuidad.
(Titella de T.Vergés)En la parte superior del ala trasera del Castillo, plantó su retablo los Titelles Vergés, grupo clásico y veterano de los títeres en Cataluña, pues este año han cumplido ni más ni menos que cien años de actividad. Tres generaciones distintas se han sucedido para que ello fuera posible. Sebastià Vergés, el último de la saga familiar, lleva el relevo a unas alturas cada vez mayores de calidad. Destaca su maestría en las voces, el estilo antiguo pero adaptado a la modernidad de sus espectáculos, y sobretodo la belleza de sus títeres, de talla de madera todos y construídos según la técnica del “titella catalán”. El mérito de los Vergés es haber mantenido intacta la noble tradición del títere catalán, con retablos hechos a la manera antigua, decorados pintados por clásicos escenógrafos y los ya citados títeres de talla. Coronando las distintas celebraciones de aniversario realizadas durante todo el año, el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, le dio una placa o una medalla, no pude distinguirlo en la distancia, como premio a su labor titiritera. ¡Felicidades!
lunes, 13 de septiembre de 2010
A Mans Plenes al Museu Picasso
El dissabte 18, a les 5h de la tarda, i el diumenge 19, a les 12h del migdia, representació de A Mans Plenes, de Toni Rumbau, a la Sala d'Actes del Museu Picasso de Barcelona (c/Montcada, 15-23).Un espectacle solista d'ombres i titelles adreçat a tots els públics, en una obra que busca la participació ingènua i vital del públic infantil, i que desperta l'atenció i la complicitat de l'adult.
Prosseguint l'estela dels seus últims muntatges, Toni Rumbau uneix en aquest nou espectacle la tradició del teatre de titelles popular amb el llenguatge més visual de les ombres, les mans i els objectes.
A través d'aquestes eines de treball formidables que són les mans del titellaire, la tradició es replanteja en un procés d'introspecció que obre les entranyes de l'ofici. Allò habitualment ocult s'il·lumina amb la consciència d'un punt de llum inquiet, consciència que és també la del castellet i la dels titelles que l'habiten.
Més informació Museu Picasso, aquí.
viernes, 6 de agosto de 2010
Viaje a Porto
(Títeres de Don Roberto en la maleta de J.P.Cardoso)Tuve la suerte de realizar en julio una visita a Porto, la segunda ciudad de Portugal, para charlar con Joao Paulo Cardoso, maestro del Don Roberto, y conocer también su proyecto del Museu de Marionetas do Porto que está a punto de ser inaugurado.
Conocí a Cardoso hace muchos años, concretamente en un festival de marionetas de Segovia allá por los años ochenta, en el que presentó su espectáculo de Robertos que me fascinó. Puedo decir que aquel encuentro fue el detonante de un interés por los teatros populares de títeres de la familia Polichinela que desde entonces no ha dejado de crecer. De alguna manera, la existencia de este mismo blog y del proyecto Rutas de Polichinela puede considerarse como una de las últimas y lejanas consecuencias de aquel encontronazo artístico. Mi interés se fue luego completando y alimentando a través del Pulcinella de Nápoles (con Bruno Leone y Salvatore Gato) y del Punch and Judy inglés (con John Styles y Martin Bridle, entre otros). A posteriori, aparte de mis propios espectáculos sobre el tema, son muchas más las tradiciones distintas que he ido conociendo y que han confirmado la razón del hechizo que sentí aquel día en Segovia con el Don Roberto.
Como me explicaba el mismo Cardoso, es la extrema sencillez del Teatro de Don Roberto lo que lo convierte en una tradición tan interesante y única: una síntesis superlativa y refinadísima de los teatros populares de títeres. Una característica que hace treinta años era vista, paradójicamente, como síndrome manifiesto de su decadencia (la sencillez vista como pobreza), hasta que alguien con la sensibilidad adecuada fue capaz de comprender la enorme riqueza que había en aquella síntesis. Fue el maestro Francisco Estévez, responsable fantocheiro del FAOJE (Fondo de Apoyo a los Organismos Juveniles) quién rescató a Dias del olvido y más tarde, Joao Paulo Cardoso quién decidió aprender con el Maestro Dias e iniciarse en el Don Roberto. Desde entonces, Cardoso ha sido el titiritero que ha llevado el Don Roberto por el mundo entero, dándolo a conocer en Festivales y escuelas de teatro, causando la admiración de todos los entendidos y especialistas.
Cardoso es también director de Marionetas de Porto, una veterana y prolífica compañía de teatro de marionetas que produce la friolera de dos a tres espectáculos nuevos al año. Fruto de esta actividad surge la iniciativa de abrir un Museo de Marionetas do Porto, en el que exhibir el inmenso fondo de títeres y muñecos de todo tipo que la compañía ha ido acumulando a lo largo de los años. El museo, situado en un edificio de la céntrica Rua das Flores, a medio camino entre la estación de Sao Bento y el Palacio da Borsa, y estratégicamente situado frente a la Casa da Misericórdia y de la magnífica iglesia barroca de la Misericórdia, está ya a punto de abrir sus puertas. Pude ver sus dos grandes salas en los dos pisos superiores, en una de las cuales ya empezaban a verse marionetas expuestas, y la entrada aún en obras.
Me impresionó también la ciudad de Porto, que ya conocía pero muy de pasada. Siempre me pareció una ciudad anclada en el tiempo, como la misma Lisboa pero aún más recalcitrante en su permanecer inmune al paso de Cronos. Sorprendentemente, vi muchas obras en marcha así como carteles de rehabilitación de edificios un poco por todas partes. También me sorprendió una presencia considerable de turistas procedentes de toda Europa, fruto por lo visto de la llegada de los aviones Ryanair. Los restaurantes junto al Duero estaban repletos de clientes, y las iglesias y los museos tenían todos una buena entrada. Cambios que sin duda alterarán la tranquila vida de sus habitantes, muy bien recibidos me imagino por políticos e inversores.
Adjunto un pequeño video realizado durante mi visita, con algunas imágenes de Porto y de las marionetas del Museo.
domingo, 1 de agosto de 2010
La Hoja del Titiritero
Acaba de salir el número 20 de la Hoja del Titiritero, esta revista On Line publicada por la Comisión para América Latina de la Unima y que edita Susanita Freire con tanta entrega y mimo. Encontrará el interesado artículos, reportajes y noticias de todo tipo.Citamos el texto que encabeza la revista a modo de definición de la misma:
La Hoja del Titiritero, boletim eletrônico e meio de comunicação da Comissão para América Latina de UNIMA, tem como proposta informar e colocar em contato os bonequeiros hispano parlantes e lusófonos, mantendo os laços de união através da Arte do Teatro de Bonecos.
Também quere chegar a todos os titeriteiros do mundo através do interessante conteúdo das matérias, das reportagens y das noticias, publicadas na sua lingua original.
La Hoja del Titiritero foi buscar seu nome nas publicações do Mestre Roberto Lago, cujo trabalho, dedicação e paixão pelos títeres, marcaram época.
La dirección és: http://www.hojacal.info/
He publicado en ella (en la sección Dossiers) un reportaje sobre el Museu da Marioneta de Lisboa, con los tres siguientes videos:
jueves, 29 de julio de 2010
El Bululú de Iñaki Juárez Montolio
A veces no es necesario salir de su propia ciudad para ver tradiciones curiosas y muy difíciles de encontrar como es el caso del Bululú, esa modalidad titiritera prácticamente en desuso y que tánto influyó en escritores como Valle-Inclán o García Lorca. Así ha ocurrido esta semana en Barcelona, con la visita de Iñaki Juárez Montolio, de la compañía Arbolé de Zaragoza, al teatrillo La Puntual dentro de su ciclo veraniego de teatro para adultos.Iñaki recrea en su espectáculo la figura del Bululú ambulante que iba con su capa y sus cuatro títeres, generalmente ciego (o falso ciego) acompañado por un lazarillo, que unas veces tocaba el pandero o la guitarra, y en otras era el encargado de mover los mismos títeres escondido detrás de la capa del cómico que por lo general declamaba todas las voces. Y lo hace poniéndose en la piel de un ciego trujamán muy entrado en la bebida, que nos espera bien situado en la puerta del teatro, a modo de reclamo para el público.
No es nada fácil representar el Bululú hoy en día, cuando son tan pocos los testimonios que existen, por lo que no hay más remedio que enfrentarse al texto “canónico”, por llamarlo de alguna manera, que hace directa referencia al mismo: la obra “Los Cuernos de Don Friolera” de Valle-Inclán, perteneciente al grupo Martes de Carnaval. Obra genial y clave en la trayectoria del dramaturgo gallego, en cuanto se explicita en ella, de un modo conciso y magistral, su concepción del Esperpento, recurso teórico que define gran parte de su producción dramática y literaria.
En esta obra, Valle explica la historia de cuernos y crimen final del Teniente Friolera con tres registros diferentes: en la primera parte, Don Manolito y Don Estrafalario, dos intelectuales españoles anarquistas y filósofos, contemplan en la calle una representación del Bululú que interpreta la historia de los Cuernos de Don Friolera. Reproduce Valle el lenguaje de los títeres populares de calle tal como los había visto en su época, ejemplificación perfecta de lo que él consideraba el Esperpento. En la segunda parte, la historia de los Cuernos es explicada con actores a través del sainete y constituye la parte más larga y teatral propiamente dicha de la obra. En la tercera parte o Epílogo, un ciergo pregona el romance que explica la misma historia de los Cuernos de Don Friolera con el estilo típico de los romances de ciego. Desde una cárcel vecina, los dos intelectuales del principio, Don Manolito y Don Estrafalario, encerrados bajo sospecha de anarquismo, pontifican sobre literatura y pueblo mientras escuchan recitar al ciego lo que antes habían visto representar al Bululú.
Iñaki Juárez interpreta él solo, con una capa que cuelga a su alrededor, la historia del Bululú con las mismas palabras de Valle. Y constituye una verdadera gozada escucharlas de la mano de quién seguramente es el mejor intérprete actual de las mismas: un titiritero capaz de reproducir todas las voces con una seguridad en la dicción y en los registros de los personajes asombrosa. Todo el oficio de su larga carrera de titiritero está aquí al servicio del texto y de la obra, incorporando además algunas de las iniciales reflexiones de los dos observadores exteriores, que el Bululú integra en su verborrea introductoria.
Muy bueno el personaje que Iñaki recrea como el Bululú, al que incorpora el viejo tema del vino, tan usado en la picaresca española y aún en otras obras más antiguas como la misma Celestina, o en el todavía más arcaico Gil Vicente. Un ciego bebedor y lujurioso, que interpreta a su manera el sentir natural del pueblo, con una tendencia hipérbolica hacia la truculencia melodramática.
Para completar el espectáculo –el texto de Valle da como mucho para quince o veinte minutos–, Iñaki ofrece una segunda parte con “El Retablillo de Don Cristóbal” de García Lorca, adaptado a la manera del Bululú. La capa, en este caso, es desplegada en su totalidad, sostenida por dos espectadores con sendos palos. El estilo más amable y lírico de Lorca, que literaturiza el desgarro valle-inclanesco de su Bululú, permite a Iñaki desplegar en la segunda parte una interpretación más clásica, con una variedad de muñecos y de voces más acorde con la tradición titiritera, un ejercicio de virtuosismo que el de Zaragoza resuelve con mano segura, lengua suelta, aplomo físico y registros vocales exquisitos.
En este puzzle laberíntico y casi infinito de tradiciones titiriteras y populares que representa seguir las Rutas de Polichinela por el mundo, el espectáculo del Bululú ofrecido por Iñaki nos sitúa en el corazón mismo del lenguaje de los títeres, de su retórica de síntesis y distorsión que, sin ceder un ápice en la tensión dramática, pone al unísono la sencillez más radical con la intensidad más feroz. Un espectáculo de manual que, junto con el Don Roberto portugués, nos habla de las esencias de nuestro oficio.
martes, 27 de julio de 2010
Lisboa, ciudad doble.
(Iglesia de Sao Domingos)Invitado en el mes de marzo por el Festival Internacional de Marionetas y Formas Animadas (FIMFA) que celebra este año su décimo aniversario, tuve la oportunidad de pasar unos días en Lisboa, bien instalado en una pensión cercana al Convento das Bernardas, dónde se halla ubicado el hermoso Museu da Marioneta, dirigido por María José Machado Santos. Pude deleitarme así de nuevo recorriendo las salas del Museu mientras gozaba, al salir, de la luz y del aire tranquilo y relajado del claustro, un patio que es sin duda uno de los mayores atractivos del edificio das Bernardas.
Compartí con los amigos de A tarumba, Rute Ribeiro y Luís Vieira, varios de los espectáculos programados en el FIMFA, sobre los que el interesado puede leer los artículos que he publicado en Titerenet (uno y dos). Especial mención merece el equipo de colaboradores del Festival, formado por jóvenes productores y voluntarios, de una exquisita amabilidad y sofisticada eficiencia.
Pude darme cuenta de una tendencia general que se empieza a observar en los sectores de la cultura: las mujeres son las que llevan la voz cantante en los temas de organización, complejidad y logística. Aparte de Luís Vieira y de Bruno Reis, los componentes del equipo del FIMFA son todo mujeres (Rute Ribeiro, Raquel Monteiro, Sandrine Digo, Ana Gabriel Mendes, Catarina Côdea…). ¡Y no hablemos del equipo del Museu da Marioneta, compueste por 9 personas de las que 8 son mujeres! Creo que se trata de un fenómeno nuevo e imparable, por el que los hombres parecen condenados a ocupar los puestos de trabajo más relacionados con la fuerza de los músculos, mientras las mujeres servirían más para trabajar con el cerebro. La mayor presencia femenina en el mundo universitario, un fenómeno común en todo el mundo occidental pero también en algunos países emergentes, como el mismísimo Irán, indica claramente esta tendencia global que sin duda deparará no pocas sorpresas y cambios en el futuro próximo y lejano.
Por lo demás, puedo decir que me dediqué a pasear por Lisboa aprovechando que el tiempo estaba fresco y que la ciudad gozó de un día más sin tráfico, a causa de la visita papal que paralizó el martes toda la zona céntrica. Bueno para mi, pues me permitió pasear por el centro con menos polución y sin tener que esquivar los coches.
Esta estancia lisboeta fue de hecho el inicio de mi proyecto "Rutas de Polichinela. Títeres y Ciudades de Europa", pues finalmente he optado por empezar el trabajo por la capital portuguesa. Varias son las razones: aquí empecé a interesarme por las marionetas, el Don Roberto portugués fue el primero de los personajes populares que más me impactó y Lisboa goza, además, de una condición de "ciudad doble" que la convertía en el paradigma de una relación temática que irá cruzando esta investigación de principio a fin.
Como hago siempre en Lisboa, recalé varias veces en la Iglesia de Sao Domingos, junto al Rossio, lugar que me fascina por la extravagante textura de sus piedras interiores, asoladas implacablemente por el fuego. La restauración hecha ha respetado estas señales –imposible por otra parte sacar los impresionantes lametones que las llamas dejaron en las columnas del templo– y el conjunto estremece por esa especie de neobarroquismo creado por los elementos.
(
Iglesia do Carmo)En la Rua de Almadà, entre a Praça da Figueira y Sao Domingos, sigue habiendo “pipís”, ese plato típicamente portugués muy picante hecho con los menudos del pollo. Y la Ginginha sigue sirviéndose en el chiringuito que hay en la esquina. En este sentido, pues, no hubo sorpresas desagradables.
En esta nueva estancia lisboeta, me enteré de algo que desconocía: es propio en Portugal que el primer apellido de las personas sea el de la madre y el segundo el del padre. Justo al contrario de lo que se hace en España, dónde impera el apellido paterno y luego se añade el materno. Creo que es un dato en absoluto trivial sino que indica una clara actitud matriarcal frente al espíritu profundamente patriarcal de lo español. Coincide además con ese tópico que dice que mientras España fue un país de conquistadores, Portugal lo fue de navegantes y descubridores –motivo por el que las mujeres, que quedaban en tierra, se convirtieran en el obligado referente familiar. De ahí ese otro tópico tan explotado, la “saudade”, sinónimo de distancia, de alejamiento y de la añoranza que conllevan los viajes, un sentimiento que el español desconoce –pues el consquistador corta amarras cuando se apodera de algo, como hizo Hernán Cortés al quemar las naves nada más desembarcar en tierra americana. Esta persistencia en la distancia de lo portugués explica fenómenos como el dualismo del que tanto gustaba Fernando Pessoa, quién hizo de ello profesión, al identificar desdoblamiento con creación poética.
Con todas estas ideas en la cabeza, fui paseando por las calles de Lisboa, saboreando las “dualidades” que veía en los detalles o que pescaba en el aire y en la luz atlántica de la ciudad, luz que me hablaba de distancias transoceánicas. Las ruinas de la Iglesia do Carmo, destruída durante el terremoto de 1755, mantenidas intactas desde entonces, así como la misma erosión del fuego en Sao Domingos, se me presentaron como expresión de esta compulsión dualística, de doblar el tiempo y el espacio en dos y superponerlos en una única visión que nos habla del pasado y del presente, de lo viejo rodeado de lo nuevo.
Y al pensar que me encontraba en un festival de marionetas, actuando en uno de los más preciosos “templos al desdoblamiento” que existen en la Península (el Museu da Marioneta del Convento das Bernardas), comprendí que en efecto Lisboa era, al menos para mi, una ciudad doble, profundamente inclinada a la dualidad. ¡Qué privilegio, pensé, gozar de ella siendo un titiritero! Una profesión basada, como es bien sabido, en el sistemático desdoblamiento.
Visto así, tiene su lógica que en el 75, cuando Mariona Masgrau y yo recalamos en Lisboa, conectáramos precisamente aquí por primera vez con el mundo de las marionetas. Una suma de extrañas coincidencias que cambió radicalmente nuestras vidas. En cierta manera, la dualidad llamó a nuestras puertas y no supimos decirle que no. Las ciudades con fuerte personalidad tienen estas cosas, y Lisboa en concreto se regodeó en jugar con nosotros. Lo que explica mi inevitable devoción por ella.
(artículo publicado en "El Retablo de mi Blog" en mayo de 2010.)
