Recomendamos el espectáculo MELODAMA de Eugenio Navarro y Martí Doy, a partir de una dramaturgian ideada por Jordi Prats, que estará en el Teatro del Atelier a partir del 1 de febrero. He aquí los datos de las funciones:
Reproduzco a continuación unas palabras dichas en 2006 en el Retablo de mi Blog sobre MELODAMA (
ver artículo entero aquí) :
"Lo más impresionante
de este espectáculo es que la sencillez de sus medios y estructura no
impide que, a medida que va avanzando el reloj de la representación,
vaya en aumento la emoción del espectador, pues la obra consigue
engancharte y te arrastra en su inocente juego con inusitada i
sorprendente fuerza. No sólo eso: el espectáculo empieza y acaba
cerrando el círculo del inicio con una coherencia rotunda, al situar los
contenidos de la obra que sólo adquieren plena significación tras
llegar al final.
El
responsable de la dirección escénica es Jordi Prat i Coll, artífice
también de este “tour de force” dramatúrgico, que se sirve de los
lenguajes del cine y de los dibujos animados, amén del mismo lenguaje de
los títeres, hartamente conocido por Eugenio Navarro, director de la
compañía, y su colega en la manipulación y constructor de los títeres,
Martí Doy. Cosiendo todo este conjunto está la importante música de
Matías Torres, único sonido del espectáculo (pues la obra es muda en
cuanto a palabras), así como el vestuario excelente de Águeda Miquel,
las luces acertadísimas de Quico Gutiérres y las estructuras del retablo
de Tero Guzmán.
Los
elementos son muy sencillos y el espectáculo es de esos que viajan en
una maleta y un par de bultos: dos teatrillos o retablos de títeres,
abiertos y sólo con un fondo de ciclorama en cada uno de ellos, van
desarrollando una acción que avanza en paralelo o en yuxtaposición,
representada por un cuerpo reducido de personajes.
La
obra empieza con dos muñecos simétricos vestidos de blanco
evolucionando cada uno en el recuadro de su respectivo teatro. Son dos
seres perdidos en el espacio, inmersos en una música trascendente y
galáctica. De pronto se encuentran, se sorprenden un poco, pero
inmediatamente son arrastrados otra vez por las corrientes invisibles
que los balancean en movimientos lentos y simétricos.
De
pronto, la escena se corta y surgen los personajes reales de la
historia que se va a contar: un melodrama de los de antes, con suicidio
incluído, resucitación y duelo. Para explicarla, los dos teatrillos son
usados com si fueran dos viñetas. A veces se superponen, a veces se
conectan entre si, otras son dos espacios separados y distintos. Con
sencillísimos elementos escénicos, a través de una mímica elemental de
cine mudo, se va narrando la historia: como la joven se deja seducir por
un crápula que la lleva de viaje para al final abusar de ella y
abandonarla. El rival, su par, algo bruto y poco fino, pero que la
quiere de verdad, la sigue a todas partes pero llega demasiado tarde: en
el hotel dónde ha sido abandonada, la chica acaba de tirarse por la
ventana. Destrozado, vuelve al hogar de la joven, para cuidar de su
tutora o abuela, una vieja desalmada. Ésta muere en un arrebato de
furia. Entretanto, vemos en el otro teatrillo a la joven salvada por un
anciano quién a su vez la emplea de sirvienta. Triste destino el suyo,
encargada de desvestir y acostar a su viejo salvador. También éste
muere, en un plano simétrico al de la abuela, en una escena hilarante y
tremenda de estertores que se van callando. Aprovecha la joven para
coger el dinero del anciano y regresa a casa rica, guapa y elegante.
Gran alegría del novio bueno, pero surge en aquel momento el crápula por
el que ella todavía siente algo… Un duelo resolverá la cuestión.
Disparan y…. Regreso al origen, los dos títeres blancos dando vueltas
por el espacio galáctico, dos almas que han perdido sus disfraces, sus
máscaras, sus egos ridículos y melodramáticos, y que giran a la par,
metidos en el torbellino absurdo de la nada…
Con
sólo estos elementos, la obra ya funcionaría por si sola. Pero es que
la solución dramatúrgica del doble teatrillo con los dos personajes
simétricos que son y no son el mismo, carga el espectáculo de un valor
simbólico añadido de sumo interés, al introducir la temática del Doble y
de la Dualidad,
intrínseca del propio lenguaje de los títeres. Temática que está
inscrita en la estructura doble de la obra, y que abre y cierra el
espectáculo. Es esta densidad dramatúrgica, planteada de un manera
sencilla y en ningún momento pretenciosa, lo que confiere a Melodama un
alto grado de interés artístico, filosófico y titiritil, tal como el
público asistente pareció captar después de la función, premiando a los
actores titiriteros con fuertes y prolongados aplausos.
Si
a todo esto le añadimos el humor ingenuo y socarrón de Eugenio Navarro,
que impregna de principio a fin toda la obra, la maestría constructora
de Martí Doy, autor de los muñecos, y el buen hacer musical, de una
funcionalidad impecable, de Matías Torres, no cabe duda que nos hallamos
ante una propuesta teatral de primerísima calidad. Lo dicho: no se lo
pierdan."
Pues eso: ¡no se lo pierdan!