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martes, 21 de febrero de 2012

Aragosi y El Leila el-kebira

He descubierto en Youtube la obra entera de esta maravilla de obra musical egipcia titulada El Leila el-kebira (La Gran Noche), obra emblemática del Teatro de Títeres de El Cairo que se estrenó en los años sesenta (desconozco la fecha exacta de su estreno) y que suele pasarse con regularidad por la televisión egipcia. En ella, van desfilando por el escenario uno tras otro los personajes populares de la calle cairota: vendedores de Humus, de pistachos, un circo y, lo más interesante para nosotros, un teatrillo de títeres de Aragosi en el que el protagonista canta con la "lengüeta". El fragmento del Aragosi es una verdadera maravilla y debo decir que cuando lo descubrí, en mi primer viaje a Egipto en 1996, despertó mis deseos de crear un día una ópera de marionetas con "lengüeta" (sueño que se realizó en 2001 con la ópera "Euridice y los Títeres de Caronte", con música de Joan Albert Amargós).

La música de El Leila el-kebira es del reputadísimo compositor y cantante ciego  Sayed Mekkawy (1926-1997) y la letra del gran poeta Salah Jahine (1924-1997), dos autores de mucha importancia en la cultura moderna de Egipto. Constituye una magnífica opereta desconocida en Europa y que sigue en el repertorio del Teatro de Títeres de El Cairo. La pena es que siempre se representa con la música grabada del estreno, y hacerlo con música y cantantes en vivo parece algo imposible. Los temas y las canciones de El Leila el-kebira se han hecho tan famosas en el mundo árabe en general, que muchas de ellas se cantan en la calle o en fiestas señaladas.

El fragmento del Aragosi (verdadero teatro dentro del teatro) está hacia el final de la primera parte y en el inicio de la segunda. Inserto aquí las cuatro partes de la obra.








lunes, 14 de febrero de 2011

Explosión de libertad en Egipto

Ya en varias ocasiones se ha dicho en estas Rutas de Polichinela que el significado principal y arquetípico de los títeres de la familia de Pulcinella es el principio de vitalidad, por el que nuestro personaje no se deja encorsetar y rompe con los moldes, las inercias y las convenciones que lo intentan atar. Así es Pulcinella, Punch, Kasperl, Petrushka, Karakoz, Mobarac y Aragosi. Éste último es el nombre que toma nuestro personaje en Egipto.

Pues bien, puede decirse que estos últimos días hemos sido testigos de una exaltación simbólica del personaje encarnado en el pueblo egipcio, que de pronto y porrazo se ha sacado de encima el miedo y una dictadura de treinta años.

Ha sido emocionante seguir hora a hora y minuto a minuto, la lucha llevada a cabo por la juventud sublevada en la Plaza de Tahir a la que se le ha ido sumando el grueso de la sociedad egipcia en números que sobrepasaban los millones. Una reacción insólita que muestra la madurez y la riqueza de este pueblo milenario, capaz de enfrentarse a los ataques de una policía prepotente y retorcida, y sin dejarse manipular ni amedrentar por el dictador y sus intentos desesperados de atajar la revuelta. Al final Mubarak tuvo que irse y aunque las cosas siguen confusas en el país, un cambio de tracendental importancia ha tenido lugar ante los ojos atónitos y desconcertados de medio mundo.

Europa, especialmente, se lo mira incrédula, aún sin acabar de tragarse lo que ha sucedido ante sus narices en apenas un par de semanas. Curiosos vientos de cambio y de emergencias vitalistas soplan por el Mediterráneo. Un vitalismo inteligente y bravo, altamente civilizado y muy creativo. Sin duda viejos y poderosos arquetipos redefinidos por la Modernidad se acaban de manifestar mostrando al mundo los nuevos rostros de épocas futuras. Un alivio para los pesimistas y una carga de revitalización para los que ya pensaban que la historia era una pesadilla sin remedio alguno. Las ciudades de Europa deberán mirarse en el espejo de esta macrociudad que es El Cairo, casi un país entero, que sin embargo ha mostrado una coherencia interna sin parangón alguno.

Los analistas hablan de las próximas revueltas del mundo árabe, pero en realidad son muchos más los países que deberían poner sus barbas a remojar y empezar a preocuparse. China prohibe la palabra Egipto en las redes de Internet (sintomático); Irán repite lo de Mubarak hace dos semanas: limitar Internet y frenar los flujos de redes y móviles; Berlusconi ve como las mujeres salen a la calle para reirse de sus chabacanerías… Creo que los vientos levantados en Túnez y Egipto son mucho más importantes de lo que pensamos.

Aragosi, esta almita antigua y rebelde de los barrios de El Cairo, y con él todos sus primos de la familia de Polichinela, está contento. Como todos los principios de vida anclados en lo popular, se rejuvenecen cuando los pueblos se levantan y se proclaman libres. Los titiriteros, humildes sombras a su servicio, sonreímos al ver la euforia de nuestras audaces y sorprendentes criaturas.